archivo

Archivos Mensuales: noviembre 2008

Copio y pego la nota de la editorial en la que se anuncian mis sesiones de firmas en Expocómic (y juro por todo lo sagrado que esta es la última vez que doy el coñazo con el tema…):

Estaremos en el stand de la AECA (Asociación de Editores de Cómic de Andalucía), compartiendo stand con los compañeros de la asociación. El número de stand es el 29 G, para ser más exactos, junto a los stands de nuestras editoriales amigas Diábolo Ediciones y Aleta Ediciones.

Allí presentaremos en reunión nuestras nuevas novedades:

historietas_sevillanas_portada

Álbum de Historietas Sevillanas de Andrés Martínez de León

Alter ego de Alberto Vázquez

Alter ego de Alberto Vázquez

Antifuente de Fco. Javier Pérez

Antifuente de Fco. Javier Pérez

Este último título, Antifuente, tendremos sesiones de firmas a cargo del autor, Fco. Javier Pérez, los días 28 de noviembre (viernes) y el 29 de noviembre (sábado):

FIRMAS VIAJE A BIZANCIO EDICIONES EXPOCÓMIC 2008

VIERNES 28 DE NOVIEMBRE

Fco. Javier Pérez 13:00 HORAS Y 18:00 HORAS

SÁBADO 29 DE NOVIEMBRE

Fco. Javier Pérez 13:00 HORAS Y 17:00 HORAS

Y Adán, el muy imbécil, se queda ahí colgado. Viéndose a sí mismo en la pantalla. Más en standby que en loop. Anclado a la silla de despacho, fusionado brazo con reposabrazo. Los minúsculos altavoces bajo la carcasa del portátil babean la voz sin corcheas de Adán y yo siento un poco de vergüenza por él y por la mentira desacompasada del one hit wonder que le asignaron para el espectáculo de la noche anterior. Adán está desnudo, de resaca y rojo. Yo vestida y esperando una explicación. Ahora las graban y las cuelgan en Internet. Las actuaciones, quiero decir, no las explicaciones. Todas y cada una de esas píldoras individuales de tres minutos de fama karaoke. Con menos de un día de delay. Anoche Adán se emborrachó y salió a celebrar nosequé y se arrancó a berrear frente a una jauría de desconocidos escrotos sudorosos del jueves noche. Fiesteros del jueves noche. Lemmings arrastrando detrás una legión de anómalos ritmos circadianos que desafían la tradicional estructura semanal capitalista. Adocenados por el disfrute común. Su público. Un pulso magnético cuando sus ojos y el estribillo se toparon con mis ojos y el puente antes de la última estrofa en el tema que su voz desollaba. Entre los Lemmings, yo. Y él sobre el escenario. Rockstar de sampler y micrófono barato. Bajo mis uñas escondo cuchillas de precisión quirúrgica. Parte de un diseño que le robé a la imaginación de William Gibson. Adán clica play otra vez. Una y otra vez y otra vez desde el punto cero del mediodía, cuando han colgado su vídeo en la red y él se ha quedado desnudo. Uso mis bisturís-cyborg para rasgarme las vestiduras y luego le rasco la espalda y luego retraigo el armamento cuerpo a cuerpo y escarbo entre sus nalgas hasta encontrar el punto de entrada/salida de su ano. Recuerdo que anoche comentó que le gustaban los masajes en la próstata. Su pene se yergue casi como por rutina. Me parapeto tras el respaldo de la silla y hundo en su esfínter dos dedos de una mano. Le masturbo con la otra. Su única reacción es subir el volumen de los estertores como bandazos pop de segunda mano en el portátil. A pantalla completa. Jadea cuando cierro la masturbación en un puño y la punta de una cutícula metálica le pincha suavemente el duodeno. Se corre sobre el teclado mientras su yo telegénico lanza un grito triunfal que da pie a un solo de sintetizador. La cúspide de su orgasmo es un espejo. Hammer-on/Pull-off. Adán sale de su estupor sólo para preguntarme quién soy. Quiere saber quién soy yo realmente. Se refiere a mi yo intrínseco. Y es un final tan absurdo para la escenita que acabamos de montar, que esta vez la vergüenza es propia. Su egocentrismo es arena del tiempo precipitándose. Jodido imbécil. Bocazas. Por eso destapo la coartada de su naturaleza anodina preguntándole a mi vez si acaso no va a invitarme a comer fuera. Fuera de este paraíso de estática mal sintonizada, se entiende. No quiero que se sienta especial. No se lo merece. No lo es.

39830_9988_pict0015

Y ya que estamos desempolvando…

Tras la separación de OZIUM y un amago de crisis nerviosa, me embarqué en un proyecto pequeñito y acústico, SOMMS, con el que también grabé un par de demos e hicimos algunos bolos, uno de ellos en la Sala Mefisto de BCN.  Esta es quizá la canción que tuvo más éxito en su día:

SOMMS: Mr. Sunday

(la música y la letra son mías, así como las voces, las guitarras, los efectos de sonido y la producción; el bajo corre a cargo de Oriol Llauradó. Así que, si no os gusta, ya sabéis a quién echarle la culpa)

kaoss

Allá por el 1999, yo cantaba y escribía las letras en un grupo Stoner/Grunge/Metal llamado OZIUM. Eran buenos tiempos: sin más compromisos que el de acudir al local de ensayo tres veces por semana y tocar de vez en cuando en algún que otro garito cutre; sin más planes de futuro que el conseguir algo de pasta para cogernos una cogorza el fin de semana siguiente y comprar púas y cables y parches para la batería; sin más remordimientos que los que llegaban a las seis de la mañana, acompañados por un severo insomnio de bajona de farlopa y pitido en los oídos…

Hace poco, revolviendo por ahí, encontré la primera y única maqueta que Pau, Teo, Jordi y un servidor llegamos a grabar. Por eso ahora podéis escuchar lo más parecido a un single que llegamos a facturar:

OZIUM: Run

(Adolescentes fumados y borrachos tocando a toda hostia… siempre funciona)

wilfred02

Ernesto Rodriguez, además de uno de mis mejores amigos, dibujante de “La Memoria Invisible” y autor de las portadas de “Dionisia Pop!” y “Antifuente”, es un grandísimo escritor-barra-humorista-barra-decodificador surrealista de lo bizarro y lo caótico; por eso, no es raro que acaben de concederle el Premio Nacional de novela corta Jóvenes Escritores.

Según la nota de prensa:

La deliberación fue complicada, pues el nivel en esta ocasión ha sido muy elevado, pero fue finalmente elegida Wilfred y la perdición, “por su humor, protagonista excepcional que se retrata en casi todas sus páginas con un desparpajo desopilante”, en palabras del propio jurado tras su decisión, compuesto por Antonio Hernández, Juan Garrido, Eugenia Rico, María Antonia Velasco, Javier Moreno (en representación de CCM), Andrés Sorel y Miguel Ángel de la Torre. Ese humor, “no excluye la afilada construcción de los protagonistas”, como consideraron los miembros del jurado, “ni oculta el buen trazo del autor al dibujar un ambiente cuyo paisaje más deslumbrante es el surrealismo vecino de la ironía y el sarcasmo o la crítica corrosiva a una sociedad tan necesitada de esos latigazos”. Esas cualidades fueron las que finalmente dieron la victoria a esta joven e ingeniosa novela.

Podéis leer el resto de la noticia aquí, o aquí.

Y sí, deberíais tenerme envidia por ser uno de los pocos que han seguido todo el proceso de creación del libro, desde el gérmen de la primera idea hasta ahora, pasando por dos borradores intermedios, además de que, aunque sólo sea de forma velada, se me mencione en él.

Como solemos decir, Ole Tu Polla, Ernesto. Venceremos.