NATURALEZA DE SANGUIJUELA

S(p)= -kBTr(plnp)
Magnitud escalar de la entropía cuántica de Von Neumann

Decodificado.

¿Importa?

(Desaparecí tras las cortina, entre el humo de un fuego que ardía demasiado lejos. El fuego de su presencia.)

¿Y cuánto importa?

El paso de la segunda vida a la primera vida, decodificado. Portia ignora cuánta importancia tiene para los demás esa gota de sudor que le resbala tras la oreja, emanada de su reciente corte al rape. ¿Qué cantidad de tiempo ficcional, fraccionado o no, importa en realidad?

(El fuego de los lugares que pretendíamos quemar juntos. El fuego de un millar de otras intenciones, de cosas susurradas, descargadas, asimiladas, escupidas y ya nunca más esculpidas en la piedra de Rosetta de lo que en un principio dimos por sentado. Una comunicación rota, reducida a la calma de la brasa al rojo en la punta del cigarrillo que encendí mientras bajaba por el único camino seguro, y la falta de visión. Todo emborronado un par de pasos por delante. Prácticamente nada detrás.)

Tras los protocolos de importación, el acto: decodificador + decodificado.

—Empieza a apretar el calor ¿verdad?

—Por favor… Desaparece, ¿quieres?

(Nada crepitando ni parpadeando, y supuse que así más o menos debió ser la expulsión del primero de los caídos y lo previo al establecimiento de los nuevos asentamientos que conformarían los círculos primordiales del infierno. Sin versos ni fuegos artificiales. El fuego a lo lejos, el infierno por debajo y alrededor. Di otra calada. El blando y tibio parásito verbo, amamantado por la conexión USB insertada en mi lóbulo izquierdo, trazó puentes entre cada concepto aleatorio que se me pasaba por la cabeza.) ¿Tiene alguna importancia lo que no acabamos nunca de comunicar a las claras, por vías absolutamente incuestionables, libres del fantasma del malentendido?

¿Existe la ficción sin malinterpretaciones?

Llamamos a la chica Portia, en homenaje a nadie en particular. Las unidades de significación difusa que formuló SAMAEL también sirven para el bautismo. En el nombre de la decodificación. La cabeza deja de girar entre tópicos, los ojos ya no se hunden, el precipicio blanco se aclara y trasparenta. Fabuloso estar en casa. Portia bebe vodka con 7Up: siente la psicología sencilla e infrahumana: él la quiere a ella le desprecia por desconocido y andrajoso a él le bailan las corneas de alegría por ella no quiere pensar en nada fuera de los límites del aire acondicionado en el que se encuentra con él que juega al flirteo para recolocarse y alinearse al tiempo con ella sopla la pajita y su combinado se hincha en burbujas de nada más que hablar con él.

—Lo he pillado. Quieres que te deje en paz.

—No jodas, Sherlock…

(Caminando hacia quién sabe dónde, sin más opciones pero tampoco intención alguna de tenerlas, dejando a SAMAEL un paso por detrás cada vez, hasta que la cortina automultiescópica se despejase y apareciese la primera estrella de la mañana.)

—Yo esperaba, y tú me encontraste —había dicho él—. Yo no sé qué estaba esperando, y tú no sabes qué has encontrado.

(Y así, la fuga, la expulsión de SAMAEL, será narrada por hombres mejores que yo, mediante concatenación de hipervínculos, como debe ser.)

¿Importa?

1 comentario
  1. Míriam dijo:

    Me ha encantado, lástima que estos relatos no los pueda aprovechar para los alumnos (como los textos de tu blog anterior)…O quien sabe, con lo que se han metido ya estos xavales, no les va a venir de una pizca de delirio más…
    Lo pensaré.
    Y te robo una frase para el facebook.

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