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Archivos Mensuales: marzo 2009

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¡Tilt!, relato incluido en Antifuente, acaba de ser publicado también en el número 11 la prestigiosa revista NM.

(Y digo “prestigiosa” porque, cuando menos, lo es para mí: hace años que la sigo de forma fanática, y me parece una de las más ágiles, mejor diseñadas  y de más cómoda lectura en pantalla del ámbito de esto del fandom)

Disponible para descarga aquí.

O para lectura on-line aquí.

“Los legisladores que han autorizado esto, hace unos años corrían o decían que corrían delante de los grises. Sólo espero que los chavales que corrían ayer no sean los legisladores de mañana.”

El caso que estas palabras han salido de la boca de alguien que acaba de finalizar sus estudios en la misma facultad que ayer los Mossos d´Esquadra, esa para-policía pintona que tenemos en Catalunya, desalojaron con, desde luego, mucha más saña y tesón que los que aplican, por decir algo, a la investigación interna de los montones de acusaciones de malos tratos en el interior de sus comisarías que se acumulan día sí y día también.

El caso es que esta misma fuente (vamos a ponernos periodísticos aquí), pregona que muchos se lo merecían. Que la mayoría de los que estaban en el desalojo, plantándoles cara a los antidisturbios y blandiendo en alto sus cuadernos, al grito de: “nosotros tenemos libros, ¿vosotros qué tenéis” (consigna declamada en perfecto catalán con precioso acento de Pedralbes, dicho sea de paso), son gente que se caracteriza, precisamente, por no haber abierto un puto libro en toda la carrera, chavalines con su pose neo-hippie a cuestas, la de “anarquía y cerveza fría”, esos que babean con las portadas de FHM pero no les queda más remedio que acostarse con chicas de sobacos peludos mínimamente afines a la ideología-de-ligoteo a la se han visto obligados (por falta de inteligencia, de autoestima, de presencia, de lo que sea…) a adherirse. Dice mi fuente, como un paréntesis que es más bien un punto y aparte, que una de las personas que acampaban en la ahora infame facultad es la hija del mismísimo Aleix Vidal-Quadras.

Llegados a este punto, tengo que darle la razón a mi fuente. Puede que se lo mereciesen, después de todo. ¿No sois estudiantes “en lucha”? Pues luchar, básicamente, consiste en partir y que le partan la crisma a uno muchas veces. Atención, sin embargo, aquí, al condicional. “Puede” que se lo mereciesen. Sobre esto, cada cual tendrá su opinión. Y espero que la mía haya quedado más o menos clara.

Pero uno ve las imágenes de la televisión, que luego confirma en tres o cuatro sitios de Internet “de confianza” (esto es el siglo XXI, colegas; el que se queda con una sola versión de la historia, hoy, es porque es directamente gilipollas), y ahí tenemos a un crío de diez años con la barbilla abierta a golpe de porra, a un periodista sangrando, a una familia que pasaba por allí, papá, mamá y los niños, acorralada y muerta de miedo, a otro periodista sangrando y, espera un momento, otro periodista herido más… Uno ve a los agentes de policía antidisturbios, con las porras bien duras y los ojos inyectados de lujuria y ese meneo pélvico con el que acompañan cada golpe… Uno recuerda que una vez se estuvo documentando, y ya se escandalizó entonces de que las pruebas de acceso a los Mossos d´Esquadra fuesen muy duras en lo físico pero muy poco en lo intelectual, gracias a lo cual uno ve ahora a los Mossos como skinheads medio retrasados, pero guapos y en forma, utilizados como herramienta de una política que ni comparten ni entienden (cierta tarde, oí de pasada a un Mosso decirle a su compañero “¡Nah!… que les den a esos putos catalufos”, después de haber atendido a una pareja de catalanitos de pro que pedían indicaciones para llegar a la boca de metro más cercana). Y no hablemos del miedo atávico y nada accidental al que apelan esos uniformes perfectamente diseñados por las cabezas pensantes del “govern”…

El caso es que éste es de esos asuntos en que, a pesar de tener la borrosa certeza de que TODO está mal y sentir la necesidad de escribir al respecto, el que escribe acaba por enmarañarse en lo relativo. Mientras una parte de él clama “¡Sedición! ¡Sedición!” y propone ir a la guerra, de verdad y sin chorradas, ir a la guerra y que los estudiantes a los que el Plan Bolonia va a joderles el asunto a base de bien (los que son, y los que serán) asalten comisarías y hagan volar por los aires coches patrulla, y que la policía se militarice y secuestre y encarcele a los disidentes como presos políticos, otra parte se encoge de hombros en un que les den a todos y, total, cualquier día de estos habrá otro partido de fútbol importante y todo se olvidará, y una tercera parte se caga de miedo porque los relativistas como él, los descreídos como él, los panolis con la boca demasiado grande y acceso a un teclado y una red de datos como él, son los primeros en caer cuando estalla un conflicto abierto y la cosa se pone seria. También hay una cuarta parte, que se empeña en defender que las cosas se harán de forma civilizada y que habrá una investigación interna de la policía y una declaración de repulsa de lo acontecido por parte de los poderes fácticos y que los estudiantes, al menos, tendrán algo chachi que explicarle a los nietos; pero esa parte, aunque acierte a veces en sus predicciones, se equivoca de plano en la mayoría, así que el que escribe le baja el volumen al mínimo y sigue tecleando, no vaya a ser que nos acusen de ser políticamente correctos.

En definitiva, todo esto no es más que otra opinión innecesaria al respecto de lo que pasó. Y es parcial, claro que sí. Y no conduce a nada (o sí, dependiendo de cuánto hayáis decidido leer entre líneas o, directamente, malinterpretar). Y es que el hecho que ha “conmocionado a la opinión pública” es tan simple como que ver a hombretones armados e idiotas, cargados de órdenes, razón o no, apaleando ya no sólo a manifestantes idiotas, cargados de consignas vacías, razón o no, sino también a civiles y a la sacrosanta condición de comodín de los representantes de la prensa, es un montón de mierda que se aleja demasiado de esa idea de plástico, y tan preciosa como absurda, que es el estado del bienestar, la democracia y el consenso. Da rabia, da miedo, o pone cachondo, pero desde luego no debería dejar indiferente. Si es así, ya podemos ir haciendo las maletas, porque nos vamos todos a tomar por el culo, silbando de cabeza al infierno, pero ya.

Acabo de prender fuego a mi gemela oscura. Quizá no haya sido capaz de destruir hasta la última traza de ella, pero la hoguera ha resultado lo bastante alta, lanzando a la eternidad la suficiente cantidad de humo denso y oscuro como para haber conjugado el exorcismo de mi liberación casi más allá del extremo deseado. Acabo de prender fuego a mi gemela oscura, madre. Y ahora conduzco un poco más rápido de lo prudente. Alas de lumbre recordada brotan a mi espalda. Me esperan en casa. Acabo de prender fuego a mi gemela oscura, y ya sólo quedan los desechos de cartas de amor recibidas, papel fotográfico carbonizado y señales que no indican dirección alguna, documentos que no pertenecen a nadie. Me he operado por mi propia mano. Cirugía de la reencarnación. La lluvia moja sus cenizas y las convierte en el fango más oscuro que pueda existir. La voz en la radio del coche dice que el temporal no amainará hasta pasado mañana, recomienda que los buenos ciudadanos se queden en casa, sometidos al dictado del entretenimiento y la añoranza de otras tormentas, otros pasados. Que la naturaleza no les pille sin confesión. Que el paréntesis de la idea de un Dios meando desde las nubes invite a la reflexión, al rezo por los pantanos necesitados que ahora se llenarán y por la pátina de limpieza con la que se enmascararán la podredumbre y contaminación de la ciudad y sus aledaños. Escucho sin atención y hundo el pie en el acelerador. Intento salir del barro de cenizas oscuras lo más rápido posible, llegar a casa antes de que nadie eche en falta a tu otra hija, madre, a mi gemela oscura. Tú pasaste por algo parecido, ahora ya casi estoy segura del todo. Tú también sufriste la intervención. El plan lleva varios días ligándose, de forma que sólo debo seguir el hilo de Ariadna a través de este mapa cartografiado de mi puño y letra, paso a paso, yendo hacia atrás para volver a avanzar. El esqueleto blandiendo su guadaña hacia abajo, segando a ras de suelo…

A veces, la cosas conectan porque sí. El otro día saltaba la noticia de que Faith No More vuelven a meterse en la jaula de los monos del negocio musical, y esta mañana me he despertado con una canción de Afraid to Speak in Public martilleándome la vigilia. No hay que ser un maldito genio de la psicología para darse cuenta de que el nexo entre ambos grupos es evidente; tanto FNM como Mr. Bungle eran una gran influencia para ASP, y de eso ya nos dábamos cuenta incluso los proto-adolescentes que seguíamos al grupo de forma totalmente fanática y fancinera allá por el año 94 del pasado siglo.

Aun así, hay que reconocerle el mérito a Afraid to Speak in Public: formarse en una Badalona postolímpica y convertirse, en apenas tres brillantes y demasiado cortos años, en una de las mejores bandas que ha dado este país, para luego hundirse en el mayor de los olvidos.

Anécdota personal: algunos años después de que ASP se separasen, tuve el privilegio de ser llamado por Mariano, guitarrista del grupo, para hacer una prueba como cantante del nuevo proyecto que él y otro de los miembros de Afraid... iban a montar. La cosa no cuajó, pero al menos pude comprobar que, además de muy buenos músicos, también eran genuínas raras avis dentro del panorama patrio; gente profesionalísima, con una visión de su arte resuelta y muy, muy clara, y una determinación a no dejarse pervertir por chorradas que no tuviesen que ver con su música rayando el fanatismo.

Pero eso es otra historia.

Hoy, me apetecía reivindicar y rememorar a este grupo perdido en el ostracismo de mi juventud. Porque así son las cosas casi siempre: lo bonito y puro desaparece, la mierda tiende a flotar.

Mi microrelato Desnudo, Desciendo, aparece hoy publicado en el número 93 de la revista MiNatura, la cual se puede descargar (en PDF y gratis, por supuesto) aquí.

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Revista Digital miNatura 93. Dossier: Fantasmas y Lugares Encantados

Directores: Ricardo Acevedo E. y Carmen R. Signes Urrea
Portada: Swam Cementery por M. C. Carper (España)
Diseño portada: CRSignes

Para este dossier hemos contado con la colaboración de muy buenos y variados escritores y la inestimable aportación, para nuestra portada, de una ilustración de M.C.Carper, al que agradecemos nuevamente el favor. Un número cargado de misterios que esperamos sea de vuestro agrado.

Sumario:
4/ Carta de Plinio El Joven a su amigo Sura/ Plinio (Italia)
6/ Yo soy un fantasma/ Paco Segovia (España)
6/ Don Juan Tenorio/ José Zorrilla (España)
7/ Una eterna relación con lo intangible/ Mª Eugenia Pereyra (Colombia)
8/ Mostellaría/ Plauto (Italia)
9/ Transparente/ Roberto A. Aguilar (México)
10/ Cuentista o El descreído/ Luciano de Samósata (Siria)
10/ Sueño 48/ Pablo Martínez (Argentina)
11/ Melmoth: El Errabundo/ Charles Robert Maturin (Irlanda)
11/ Steven/ Mª L. Castejón (España)
12/ La historia de Landolfo de Ferrara/ Jan Potocki (Polonia)
13/ Salir a escena/ Juan M. Valitutti (Argentina)
13/ El Castillo de Otranto/ Orase Walpole (Inglaterra)
14/ No debo tener miedo/ Adriana A. de Zadra (Perú)
15/ El Monje/ Matthhew G. Lewis (Inglaterra)/
15/ El fantasma más viejo/ Daniel
Frini (Argentina)
15/ La pata de mono/ William W. Jacobs (Inglaterra)
17/ Los espíritus de los sueños/ Rubén Martín (España)
17/ El Beso/ Gustavo A. Bécquer (España)
18/ La Tecleos/ Juan Guinot (Argentina)
18/ El Doctor Saúl Ascher/ Heinrich Heine (Alemania)
19/ Habitación 287/ Rubén G. Ledesma (España)
20/ El ojo sin parpado/ Víctor Philarete Charles (Francia)
20/ La Villa/ Liliana M. Savoía (Argentina)
21/ La Ciudad de Arcilla/ Jacques Finne (Francia)
21/ Hotel “Las Cumbres”/ Mercedes Pajarón (España)
22/ Bosque Mitago/ Robert Holdstock (Inglaterra)
22/ Finitos/ Ibeth Arceo (México)
23/ Macbeth/ William Shakespeare ((Inglaterra.)
23/ Feliz para siempre/ Alberto Velásquez (Chile)
24/ El Fantasma de Canterville/ Oscar Wilde (Irlanda.)
25/ El último mar/ Carla Palacios (México)
25/ Escalofriante/ Thomas Bailey (EE.UU)
25/ Desnudo, desciendo/ Francisco Javier Pérez (España)
25/ Cordella/ Francisco Tario (México)
25/ De persecución y raíces/ María I. Rodríguez Ballestero (España)
26/ Despertar/ Nicio de Lumbini (?)
26/ Atención, viajero/ Olga A. de Linares (Argentina)
26/ Final para un cuento fantástico/ I. A. Ireland (Inglaterra)
26/ Aparecidos/ Álvaro Ruiz (Argentina)
27/ Un huevo/ anónimo japonés
27/ Cadena áurea/ Juan de Madre (España)
28/ Fantasma sensible/ Lieu Yi-King (China)
28/ Amor eterno/ José Carlos Canalda (España)
29/ ¿Seria fantasma?/ George Loring (Inglaterra)
29/ Amor en penumbra/ CRSignes (España)
30/ Pregunta/ James Joyce (Inglaterra)
30/ Amor eterno/ Guillermo E. Tibaldo (Argentina)
30/ En forma de canasta/ John Aubrey (Inglaterra)
30/ Aburrimiento mortal/ Déborah F. Muñoz (España)
30/ El negador de milagros/ anónimo chino
31/ Veintitresavo anuncio/ Rodrigo S. Verdugo (Chile)
32/ Kaidan Chibusa Enoki/ leyenda japonesa
33/ Artículo: Miedos muy domésticos/ Milo J. Krompotic (España)
38/ Artículo: Fantasmas/ Oscar Verchili (España)
43/ Glosario del Buen Cazafantasma

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Ya se encuentra disponible para descarga, aquí, el primer número de la revista Culturalia, en el que colaboro con una pequeña gran entrevista a la tremenda dibujante Emma Ríos.

Como podréis comprobar, la revista se basa casi en exclusiva en la crítica de novedades editoriales y, de hecho, sus responsables me invitaron a colaborar con una página fija para reseñar cualquier libro que me apeteciese. Pero como soy de natural un culo inquieto y un tocapelotas, les propuse aprovechar el espacio que me brindaban para hablar de tebeos. Ellos aceptaron, así que tensé la cuerda diciéndoles que había pensado en comentar el primer número de un cómic que sólo se ha publicado en EEUU… eso sí, la dibujante es española. E increiblemente volvieron a aceptar, así que tensé algo más, me puse de acuerdo con Emma y preparé una entrevista que complementase la reseña y volví a contactar con los editores para enseñarles lo que tenía y comunicarles que… bueno… en lugar de una página, mi colaboración al final ocupaba algo más de tres. Y, otra vez, se lo tomaron bien, aunque sí explicitaron que ésta me la pasaban, pero que mis siguientes colaboraciones iban a tener que ceñirse a lo acordado en primer término.

Buena gente, estos de Culturalia.

Vale que son un poco quisquillosos con el tema de mantener un vocabulario limpio de palabrotas en las reseñas, e instan a los colaboradores a no faltar al respeto ni insultar a nadie (una lástima, ya que eso hace que el ochenta por ciento de mis ideas para aportaciones a la revista queden automáticamente descartadas; por ejemplo: la de hacer la crítica a la incursión en el medio de gente como César Vidal y Enric Sopena escribiendo “puta mierda intrusista e insultante” mil veces, hasta llenar el cupo de la página, o hablar de la idea chovinista, cogida con pinzas y digna de un retraso mental más que severo, de dedicar una exposición en el Salón del Cómic de Barcelona a la relación entre el fútbol y la historieta), pero no seré yo el que se queje de cómo tratan a su personal, y la revista ha quedado más que pasable. Echadle un ojo y ya me comentaréis qué tal.

Se aceptan sugerencias (dentro de un orden, claro).