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Archivos Mensuales: septiembre 2009

Un poco como compensatoria al post dedicado a las perlas del brillantísimo (not!) Vicente Molina Foix, descubro por ahí una preciosa columna de Andrés Gomez Bravo en la que, a propósito de que el dibujante Gabriel Rodríguez haya sido galardonado con el último premio Walt Whitman, por encima de poetas y escritores varios, y además en gran parte por culpa de un cómic de terror lovecraftiano guionizado por el hijísimo Joe Hill, dice cosas como ésta:

“Si las series de TV son la novela para los lectores del siglo XXI, el cómic es el refugio de la nueva vanguardia. Así como la poesía protagonizó una revolución a principios del siglo XX y el rock conmocionó los 60, la novela gráfica carga hoy con pólvora subversiva. No es un género masivo, pero es una de las artes más influyentes: del cine a la televisión y de la novela a la plástica, el cómic está cambiando la manera de mirar y leer el mundo.”

Afirmación ésta con la que estoy más que de acuerdo, por supuesto.

La columna entera, aquí.

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Autobombo por puntos:

1) Ya habíamos hablado de que Lógica de Francotirador será incluído en el próximo Fabricantes de Sueños…

2) …pero es que, además, hay quien lo propone como candidato a los Ignotus, además de a Dionisia Pop! como mejor antología.

3) Y también se menciona mi nombre en relación a autores que retuercen la aséptica terminología científica para hacer poesía con ella (o algo así he creído entender).

Temporada alta, pues. Tiempo de hype y ya estamos de fin de semana.

Somos robots de madera y Dios es un dinosaurio.

Por si alguien dudaba acerca de dónde está el calibre que marca lo que es ser más papista que el papa, si alguien quiere saber qué pasa cuando alguien que no tiene ni puta idea de un tema opina sobre él, si alguien quiere ponerle cara a la palabra “rancio”… Ahí está Vicente Molina Foix hablando de cómics:

Foix_Comic

Via Es Muy de Cómic.

(y yo me pregunto: ¿debajo de qué piedra ha vivido este hombre los últimos treinta años?)

Narrar es método científico. Expresar es la hipotética inductiva muerte que nos lleva a la extinción total. Hay quien tiene problemas con lo que no son: desde los jóvenes poetas a los ganadores del Planeta ―el Premio como paradigma del émbolo que demasiados necesitan―. Esto es un binomio: escribes y alguien te lee. Todo lo demás es accesorio. Es industria. Es editorial y pagos atrasados que no sirven ni para pagarte media letra de la hipoteca. Me preguntan a menudo temblorosos: “¿qué tal el trabajo?”. Pero esto ya no va sobre el trabajo. El trabajo es consistente con mi vida. No pinta nada hablar aquí de tu trabajo. Aquí solo hay palabras y el juego de desemejanza entre labor y curro y la labor que te sostiene como rabia ―nunca vocación, no jodas.
Javier Esteban, “Despite al my rage”

Haciéndome pasar por lo que no soy, me convierto en personaje y el personaje se come al autor y el autor se come a la persona y la superposición no sólo no me mata sino que me hace más fuerte. Tiro de palancas y pulso teclas y tú, inocente lector, me imaginas en mi caverna hiponogógica, desnudo de cintura para arriba, con los tatuajes al viento, me encajas en la fotografía que una vez viste de mí en Internet y me vuelves autor. Bebo gasolina y fumo códigos de barras y mi esputo es literatura automática de género. Para ti, habito las catacumbas e invento máquinas de clonar mutantes. El autor ahora es científico loco.

Necesitaba una vacaciones, así que me monté en un rayo láser. El científico loco es una dendrita desbarrando al borde de la velocidad de la luz, arriba y abajo por el mástil de la guitarra de una KirbyForma Elemental, esquivando los agujeros negros de marca de traste que el lápiz del buen creador tuvo a bien poner ahí con propósito meridiano. Me desdoblé en riffs.

Apenas más que un técnico de laboratorio henchido de glamour. Hago ecuaciones que son frases, aplico los logaritmos a las palabras y luego las violo y, si no te queda claro del todo y tienes que reflexionar sobre el contenido y la narrativa dos veces, correr a buscar las referencias, me río mientras una tormenta eléctrica se desata al otro lado de la ventana de mi base de operaciones. Estoy contigo mientras me lees, y me gusta ver cómo mueren las máquinas.

Si subdivides el espacio que nos separa, éste se vuelve infinito. Nunca estaremos juntos. Me lees, y punto. Así lo designa la aritmética más elemental, pero no por ello voy a dejar de intentarlo. Ahora. Ven. Compra mi libro. Dicen las críticas que es “lo más”.

La Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror ha seleccionado “Lógica de Francotirador“, uno de los relatos incluídos en Dionisia Pop, para figurar en el volumen de este año de la antología Fabricantes de Sueños.

La noticia, aquí.

Ahí queda eso. Sin comentarios.

Hace unos días ya que quiero escribir algo aquí sobre esas “reformas educativas” que tanto se mencionan en los periódicos últimamente, ésas de dos pasos atrás y todos en pie cuando llega el profesor y el usted y, a la que se les vaya un poco más la pinza, el brazo en alto y el cara el sol y la regla en las yemas de los dedos. El problema es que yo soy más de desobediencia civil y faltar al respeto a quien no se lo ha ganado y quemar pupitres, por lo que no sabía muy bien cómo enfocar el asunto. Por suerte, a mi alrededor y muy cerca hay gente mucho más lista que yo, así que mejor os redirijo desde aquí al Higroblog, en el que Maese Higronauta dice todo lo que yo iba a decir al respecto, pero de una forma mucho más sosegada y brillante.

Y, de regalo, una de esas canciones ideales para ponerse el pasamontañas, saltar la valla del colegio más cercano y repartir un poco de sanísimo vandalismo:

“A widespread taste for pornography means that nature is alerting us to some threat of extinction.” – JG Ballard

Que traducido vendría a decir: “Un extendido gusto por la pornografía significa que la naturaleza nos está advirtiendo de cierta amenaza de extinción”. Y, con esto en mente, CLICK AQUÍ.

A veces las cosas simplemente encajan. Encajan en el mismo día, encajan en la misma hora, encajan a la velocidad centrípeta del sumidero que nos lleva a la extinción. Feliz Apocalipsis, nenes.

Con la excusa de analizar a los finalistas del IV premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica, Juanma Santiago (responsable de la canónica revista Artifex, entre otras muchas cosas) se marca en su blog una más que acertada reflexión sobre el estado del género de terror en España. Acertada e interesante, en tanto que en ella plantea que quizá se están sentando las bases para una forma propia de literatura “de miedo” patria; según el señor Santiago:

(…) el nuevo terror español (al menos, el que entra en el listado de finalistas de esta edición del Xatafi-Cyberdark) no es un terror de dimensiones descomunales. No encontraréis en él grandes catástrofes cósmicas, ni profundos surgidos de los abismos marinos. No; los verdaderos protagonistas de este nuevo terror, de este spanish gothic, son gente como vosotros o yo, personas normales que se ven envueltas en líos no excesivamente descomunales en términos cósmicos, pero no por ello menos trascendentales para ellos. Es más, parece haber un nexo común en todas estas historias: la causa o la consecuencia de los males de estos personajes, el hecho terrorífico que sirve de detonante en la mayoría de las historias suele tener apenas unos milímetros de longitud, seis patas y alas.

Y la verdad es que estaría bien que todo lo postulado en ese artículo fuese así, tal cual se cuenta, porque he leído a casi todos los autores que en él se mencionan y, sí, me parecen lo más interesante que hay ahora mismo en el panorama del género patrio, y porque uno es así de cándido y me gusta fantasear con buenos autores haciendo algo distinto, original y propio, por minúsculo que sea, y recibiendo justo reconocimiento por ello, y porque es excitante estar en la primera línea de trincheras mientras algo embrionario, primitivo, una semilla de lo que podría llegar a ser, se fragua. La cosa se mueve (parece), y eso mola.

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“I believe that Steampunk is more than just brass and watchparts. It’s finding a way to combine the past and the future in an aesthetic pleasing yet still punkish way. It’s living a life that looks old-fashioned, yet speaks to the future. It’s taking the detritus of our modern technological society and remaking it into useful things. Join me as I search for items for my house that combine the scientific romanticism of the Victorians with our real present and imagined future.”

Trajes de inmersión retrofuturistas, hogares mutados para parecer submarinos victorianos naufragados, cobre, vapor, electricidad cruda y el mar, Samuel Beckett y Julio Verne y Slavoj Zizek y G.K. Chesterton y Hans Christian Andersen. De eso va lo último con lo que estoy enredando. Documentación gráfica de The Steampunk Home.