RATA:JAULA:CIENCIA

Narrar es método científico. Expresar es la hipotética inductiva muerte que nos lleva a la extinción total. Hay quien tiene problemas con lo que no son: desde los jóvenes poetas a los ganadores del Planeta ―el Premio como paradigma del émbolo que demasiados necesitan―. Esto es un binomio: escribes y alguien te lee. Todo lo demás es accesorio. Es industria. Es editorial y pagos atrasados que no sirven ni para pagarte media letra de la hipoteca. Me preguntan a menudo temblorosos: “¿qué tal el trabajo?”. Pero esto ya no va sobre el trabajo. El trabajo es consistente con mi vida. No pinta nada hablar aquí de tu trabajo. Aquí solo hay palabras y el juego de desemejanza entre labor y curro y la labor que te sostiene como rabia ―nunca vocación, no jodas.
Javier Esteban, “Despite al my rage”

Haciéndome pasar por lo que no soy, me convierto en personaje y el personaje se come al autor y el autor se come a la persona y la superposición no sólo no me mata sino que me hace más fuerte. Tiro de palancas y pulso teclas y tú, inocente lector, me imaginas en mi caverna hiponogógica, desnudo de cintura para arriba, con los tatuajes al viento, me encajas en la fotografía que una vez viste de mí en Internet y me vuelves autor. Bebo gasolina y fumo códigos de barras y mi esputo es literatura automática de género. Para ti, habito las catacumbas e invento máquinas de clonar mutantes. El autor ahora es científico loco.

Necesitaba una vacaciones, así que me monté en un rayo láser. El científico loco es una dendrita desbarrando al borde de la velocidad de la luz, arriba y abajo por el mástil de la guitarra de una KirbyForma Elemental, esquivando los agujeros negros de marca de traste que el lápiz del buen creador tuvo a bien poner ahí con propósito meridiano. Me desdoblé en riffs.

Apenas más que un técnico de laboratorio henchido de glamour. Hago ecuaciones que son frases, aplico los logaritmos a las palabras y luego las violo y, si no te queda claro del todo y tienes que reflexionar sobre el contenido y la narrativa dos veces, correr a buscar las referencias, me río mientras una tormenta eléctrica se desata al otro lado de la ventana de mi base de operaciones. Estoy contigo mientras me lees, y me gusta ver cómo mueren las máquinas.

Si subdivides el espacio que nos separa, éste se vuelve infinito. Nunca estaremos juntos. Me lees, y punto. Así lo designa la aritmética más elemental, pero no por ello voy a dejar de intentarlo. Ahora. Ven. Compra mi libro. Dicen las críticas que es “lo más”.

1 comentario
  1. J.Esteban dijo:

    ¡Gracias! Sólo se me ocurre decir eso, gracias.

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