MANERAS DE PONERSE EL CASCO

1) “Lo que ocurre es que se me olvida que esto es un blog y que me puede leer cualquiera. Y a ese cualquiera tengo que explicarle que para mí la creación es sagrada, que es una de las pocas cosas que lo son y decirlo es uno de los pocos lujos que me permito de ponerme cursilón. El problema está en que todo lo que la rodea no lo es.”, dice Javier Esteban en la penúltima entrada de su blog, “Variaciones sobre un tema de R. Lowell”.

2) La creación es sagrada, en eso estoy de acuerdo. Todo lo que la rodea no lo es. Ahí es donde me pongo pejiguero: algunas cosas que rodean a la creación, casualmente aquellas que suelen mantenerse alejadas de intereses económicos varios, estrategias utópicas de dominación de mercados y etc., pueden llegar a convertirse en algo así como comuniones con la creación, sublimaciones de la misma que, en feedback, confirman, reafirman esa condición sagrada con votos renovados.

3) Creo en que el trabajo debe remunerarse según su valía. No sé si porque aún no he perdido completamente la cabeza (al tiempo, el momento está al llegar, no sufráis), o porque el parásito capitalista que tanto se esforzaron por inocularnos en el colegio nunca acaba por desaparecer del todo. Pero también creo en la importancia de hacer las cosas gratis. En tipos de compensación casi subliminal, subjetiva, intangible y no cuantificable. También, por supuesto, no monetaria. Lo que viene a ser ese “no he ganado un puto duro por esto, pero mira qué bonito es, joder”.

4) Participar en cosas como el próximo número (el 18) de la revista El Casco, es uno de esos privilegios que están por encima del dinero. Como Javier Esteban, yo también me permito de vez en cuando el lujo de ponerme cursilón con según qué. Lo mío es que el arte es un valor puro e incorruptible, esto es, valor en sí y por sí mismo.

5) Mal que les pese a un buen montón, vivimos en el futuro. Tenemos herramientas, ideas raras, ninguna necesidad de estar haciendo la misma mierda una y otra y otra vez, y probablemente más de una oreja atenta en alguna parte. Respirar y vivir arte nunca antes había sido tan fácil. Por eso ahora un planeta cyborg es posible, por eso es viable habitar nuestro propio Delirium Cordia.

6) Y no me digáis que no mola.

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