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Archivos Mensuales: septiembre 2012

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:frente lavada y luego marcada del ANIMAL SOCIAL=espera=los simios y las sombras delimitan un círculo negro en la acera… espejo negro [por el que el juguete que respira deberá pasar a la experiencia de desgarramiento y aniquilación del YO] acompasa los mensajes de texto con los mensajes de audio y vida plásmida en la televisión y los múltiples dispositivos de simulación de irrealidad en red >> el ANIMAL SOCIAL encara el estímulo como puede, aceptando el calloso cordón simbiótico, umbilical aunque tóxico, que emana del logotipo corporativo=imagen de marca. MARCA PAÍS que se presenta como la proverbial mentira que a fuerza de ser repetida se vuelve verdad… aunque aquí y hoy es sólo un constructo.

:el caso del ANIMAL SOCIAL es llevar encastada en la frente ahora la MARCA PAÍS… sale a la calle creyendo tomarla [todo tan falso que a la puesta de sol se decreta que el simulacro va a ser la próxima realidad impuesta]: el zeitgeist establecido a parches y parches y parches… YO disiento, pero poco y en voz baja, plenamente consciente de que mi historia es sólo otra en una sociedad=vendida=necesitada de retomar las ideas y estéticas del pasado, sobre todo del vivido recientemente pero lo suficientemente lejos como para que haya dado Tiempo a idealizarlo: Apocalipsis Sucedáneo sucediendo fuera del Tiempo [sólo puede ser mantenido a raya mediante una sobreexposición a los residuos de un pasado idílico].

:YO ANIMAL SOCIAL preso en el contexto hauntológico=jaula de Faraday= y la MARCA PAÍS como progreso desfasado, hortera: empeño por las fronteras cuando, cruzando el espejo negro, el mundo sensible es vapor>>antes agua>>el ANIMAL SOCIAL sin embargo aferrado a la materia… a que fuera del Tiempo no hay nada y tal que así se debe vivir=conforme=y la imagen pública es un palimpsesto que empieza transparentar.

:el espectro de las cosas que no se nos permite olvidar=sigue ahí=persigue. La ANTROPOQuímica y el hackeo se aprenden por ósmosis: dando con la forma de ver en perspectiva el Mundo Karaoke>>ANIMAL SOCIAL arranca el tubo de su frente [la alucinación se nos devolverá] y aprende a manipular el Tarot como manipulación análoga de las dendritas y axones del YO: soma: aprende el sueño lúcido del Tiempo y lo aplica a la escala de la célula. Y ahí está el porvenir. La pinza de nervios que supura… La pinza de nervios supura la máquina de nuestra historia rota [se narra como engranajes goteando al filo de lo fácil que sería acabar siendo un creyente en la desconexión]: y nuestra actitud normal se basa en una ficción simbólica>>ningún mecanismo externo regula la experiencia fenoménica del YO salvo tú… MARCA PAÍS atrapada en las viejas guerras, diversos infiernos sirven de círculos concéntricos a la ansiedad: MARCA PAÍS existe por el carácter terrorífico del tema del doble y la emergencia del sujeto como apercepción trascendental pura: pero el ANIMAL SOCIAL=desmarcado=postea: Digan lo que digan, la cultura es nuestra. Esto es ASÍ.

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:MetaTectura: Visión Simbólica-1: Visión Simbólica-2: Audio: Contexto.

La economía de nuestros padres ha muerto pero la Historia no ha acabado, y la necesidad de improvisación hurga en las narices de todos en busca de algún resto, alguna traza, sólo una, por pequeña que sea, algún viso de respuesta que se haya podido filtrar accidentalmente desde estos cerebros nuestros de grupo humano que mayor cantidad de información haya atesorado jamás, porque todos sabemos, a pesar de que la mayoría no sepa que sabe, que a estas alturas de la marcha histórica somos adultos, aunque disfuncionales, negados y anulados por la negación y la anulación mismas, por los estados padre y los sistemas padre y los medios padre para alcanzar ningún fin, por los contrapesos de una tradición madre mal entendida y una fortuna madre mal domada y una esperanza madre mal infundada en tramposos relatos de resiliencia, y aun así, adultos, aquí nos hallamos, ninguneados, bien reducidos a enésima pieza de la masa ignorante que bala a los domingos por la mañana, bien ultracínicos devaluados y siempre sospechosos, bien a perpetuidad distraídos con migajas y discursos obsoletos, en cualquier caso eternos adolescentes como lo fueron y son ellos, pero, en nuestro caso, mal que nos pese, sólo en apariencia, y si bien el potencial está aquí y es nuestro, seguimos emperrados en usar esta energía evolutiva y fundamental para alimentar al motor de consumo eterno, ese que ahora se nos muestra desventrado y en toda su esplendorosa obsolescencia programada, en lugar de embragar y frenar y declarar que, no, ya no necesitamos que nos digan qué esta bien y qué está mal, qué es ley y qué es patria, porque, como especie, hemos tenido tiempo de sobra para aprendérnoslo al dedillo.

La economía de nuestros padres ha muerto, y ya que ellos y sus padres, y los padres de sus padres, colaboracionistas, permitieron que absolutamente todo lo demás se imbricase en ella, participase de ella y corroyese con ella las muchas realidades alternativas que tenemos al alcance de la mano, ahora todo se siente turbio, flácido y ciertamente hediondo, tanto que los vapores no nos dejan ver que esto no es más que el período refractario tras el salvaje coito capitalista, tras la petite mort, y hacia la caricia concupiscente después, o hacia el cigarrillo desdeñoso en la habitación contigua, o hacia reanudar el acto pero esta vez con más delicadeza, más cómplice y atento para con las necesidades y gustos del otro.

La economía de nuestros padres ha muerto y el cadáver se abotarga en nuestras casas, que no nos atrevemos a llamar hogares porque el hogar es aquello a lo que se nos ha programado a aspirar, y se abotarga por ello en la sensación de haber sido deshauciados de antemano del pisito en propiedad de laxa hipoteca y feliz placa de latón para siempre atornillada en el buzón que se nos prometió y aún se nos promete, y ahí llegan los gusanos, hambrientos a un nivel inconcebible, hambrientos pues la economía es sólo un concepto y no precisamente de los más nutritivos, tan y tan y tan hambrientos, estos gusanos, que no les queda más opción que devorarse a sí mismos, y he aquí cómo sobre el despojo putrefacto se impone una pátina de decadencia y terror y asco, porque no tendremos vivienda propia, ya no, y vivir de alquiler hasta que no vivamos más se nos antoja, así de bien hemos sido programados, un gusano gordo con el que lidiar entre calambres de angustia, porque no alzaremos familia alguna desde los cimientos de una relación romántica cuyo erotismo se ha desvanecido rápido por efecto de la rutina y las grietas de lo que no cuentan las comedias ni los manuales de autoayuda, ya no, porque no hay más contratos laborales fijos en el horizonte y el ser eventual también se nutre ahora, la idea prospectiva de ello, de su propia mierda, de su propia cola, porque los dioses Luz, Agua, Gas y Teléfono agonizan y se han mostrado pobres sustitutos, mediocrizaciones, de los objetivos naturales de nuestra necesidad de adoración, y así, mañana, quizá pasado mañana, la costra de lagañas ahora descascarilladas caerá del todo y veremos que el sábado será el día de Saturno, el domingo el del Sol, el lunes el de la Luna, el martes el de Marte, el miércoles el de Mercurio, el jueves el de Júpiter y de vuelta al viernes, día de Venus, veremos días-panteón-planeta-semiótica de forma tan obvia como comprendemos que todo es uno y lo mismo y sólo eso, ya no más nada más que nosotros.

La economía de nuestros padres ha muerto y eso está bien, las cosas tienen que morir, pero acabemos ya con el velatorio, los honores han sido rendidos con creces y las armas entregadas, y es nuestro turno de exigir que se nos devuelva la alucinación y se nos permita convertirla en un proceso de otro signo, quizá absolutamente contrario, así como la opción de dejarla abandonada en la cuneta y tejer otra… muerta la economía, pues,  Ecce Homo.

 

000 — MILF

Vital para el protocolo de pulsión de muerte en las marquesinas agorafóbicas… alma/gramática explícita del espectáculo… la MILF (sin editar, formato de video comprimido, baja resolución, iluminación característica de un mediodía de agosto) juguetea con esa especie de citoplasma yonqui entre sus piernas que son las suaves indiscreciones… ciudad-catedral de huesos torcidos cuyo firmamento se comba por lo blando del material compositivo, aquí dentro caben todas las apreciaciones subjetivas (son las víctimas colaterales de la democracia; cada juntura un voto)… las criaturas del sistema/cráter cazan este fin de semana, más víctimas, inflemos el imaginario con nuevas representaciones de la España oscurantista, seamos más papistas que jugar a la galleta con la hostia consagrada, la infección se archiva a base de hipervínculos en los circuitos emocionales temporales, un buffer de milagros de tercera categoría, mañana olvidaremos el fetiche y a por otro, más víctimas… Biocapturador, toma otra Cola Light.

 

001 — DESAYUNO CON PERLAS

Las mucosas toman aire y el esfínter se dilata para dejar pasar las PERLAS una a una a una a una y todas engarzadas… un collar, uno grande y libre, que sale del tracto digestivo y va a decorar este desayuno sexual de mañana del lunes… sintaxis/materia corregida para estómagos pacatos… hay una recreación que sólo puede verse con las persianas bajadas: descubrimiento de nuevas actrices porno pilladas en la calle; se produce el trueque, hay una sonrisa; puede dolerte un instante preclaro, poco más, sangre helada de vampiro somático; cayendo en las mayores barbaridades, en el entorno reconocible de la idiosincrasia cañí, configuramos entre todos los estetas una forma de masturbarse que hable nuestro idioma… humanidad ácida nos desangela durante el período refractario, pero está el humor y las tejedoras de chistes: tres hermanas muertas en aquel atentado al centro comercial; tres primitas secuestradas por su tío, violadas y descuartizadas y cremadas en la barbacoa de la finca de veraneo;  tres vacantes extranjeras, borrachas, entrando en la discoteca equivocada… y otra PERLA… si el collar ciñe y ahoga, afloja el broche.

 

002 — ANTIBÚSQUEDAS INDEXADAS

En un índice cuya masa corporal tiende a aumentar hasta infinito, los juguetitos de asesinato se aparean para dar forma a un sex-shop del averno abierto las veinticuatro horas… son sólo instantáneas de la ciudad de hueso, el barrio cartílago… contexto/realidad-túnel ajusta el diafragma para perder definición en los bordes, no hay temperatura… clima: cero grados, ni frío ni calor… mujer, española, un metro sesenta y nueve centímetros, sesenta y cuatro quilos, cabello caoba, ojos almendra: especificada la antibúsqueda universal (opción tamizar elementos pegajosos), compone, compost-mortem, terror de la mente universal, arquetipo estacionario que repite universalidad, no hay flashes saliendo lentamente de mentiras compulsivas, fealdad gruñidora de pueblos agonizantes… preparados para fumar el gas de carbón rojo selenita de una ficción que se pela con el sonido de la plaga… consume el imaginario las cosechas de buenos propósitos pero no queda más que rezar… al osito pintado en la caja de cereales de marca blanca que, desde ahí, te guiña el ojo; responde. Responde.

 

003 — FOLLAR-COMPRAR

Disemina soles por la periferia del engorro de ser sólo un transeúnte, sólo una cara más en el metro, liberado de pensamientos libérrimos, buenérrimos, el ritmo abstruso de las sístoles y diástoles del convoy de la rutina es salpimentado por las fuerzas de atracción irregular para/con la publicidad implantada este ciclo… las cartelas venden ese acusado gusto por el intercambio lúbrico explícito que, para algunos, es síntoma de la primera preocupación por la extinción absoluta de la especie; por mucho que te cuenten que la relación follar-comprar está más que estudiada… hasta el tópico, y algo más hondo… el replicante emocional que jadea como debe, cruel emulador de una relación real, tan desgastados los protocolos que así debe ser o, cuanto menos, eso parece que debe ser… aprendidas las lecciones amatorias de las películas, porque siquiera la intimidad de nuestros padres nos ha parecido nunca motivo de atención, así nos va… suplicando cada noche a pesar del cansancio, a pesar de la fiebre, a pesar de la inconveniencia, a pesar de los planes de futuro… clon del alma/programa escanea y sólo admite cierta cantidad de rechazos… un órgano que no encaja… un proceso autoinmune de la vida en pareja, el matrimonio, el rollo… tirar de la manta para arropar esos nervios vivos… médium del cuerpo humano sensible hoy; así mañana… tan grotesco y fétido como se puede ser, conéctate ahora.

 

 

Sigamos…

Publico aquí hoy la segunda (y última) parte del texto de Joel Biroco que presenté en la anterior entrada. Como habréis podido comprobar, este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” no es la pamplina esotérica a la que uno pueda estar acostumbrado. Es una pamplina, claro que sí, y no le va a abrir a nadie las puertas a la Suprema Verdad del Gran Falo de Macroprosopus… por otra parte, ningún otro escrito, configurado en cualquiera de las otras miles de formas con las que se puede hablar de magia, va a hacerlo… pero ahí radica precisamente, creo, su importancia como piedra de toque; en que es una pamplina punk y, como el buen punk (no la mierda descafeinada y políticamente correcta que intentan hacer pasar por punk en estos días, sino los hilillos pegajosos que conectan a The Stooges con The Swans y a éstos con Black Flag y The Gun Club y etcétera), puede ser fácil, anárquico, romántico, ingenuo, beligerante, infantiloide, crudo y aun así, por debajo de todo esto, peligrosamente atractivo. Si no para ti en tu ahora inmediato, oh magnánimo y sofisticadísimo lector, de vuelta de todo y atenazado por los muchos problemas que ya la realidad inmediata se preocupa de proporcionarte en regulares dosis diarias, quizá sí para el chaval de dieciséis años que aún vive en algún pliegue de tu lóbulo temporal, quizá para el adolescente que fuiste, o el que te hubiese gustado ser ahora que has adquirido una perspectiva correcta desde la que contemplar aquella extrañísima edad. Quizá esta cosita amorfa, después de todo, rellene ese hueco que sientes en las bases sobre las que has erigido tu personalidad adulta con un (necesario, reconócelo…) sustrato de Subsuelo.

Porque está claro que, tal como andan las cosas, uno no va a dejar su trabajo y sus obligaciones, así porque sí, para ser mago, escritor, artista o la fantasía masturbatoria que hayamos apartado de nuestras cabezas esta mañana al despertar, ¿no? No vamos a darle la espalda a todas estas comodidades e intereses adquiridos, por muy jodida que esté la cosa a causa de la crisis/el déficit de valores/la presión social y mediática/la angustia generalizada/la inopia impuesta, ¿verdad? No está el horno microondas colectivo como para que a cada uno de los bollos individuales que se recalientan en él opte por volverse deliberadamente loco y se salga, ¿eh? Sería una estupidez. En el mejor de los casos, una utopía. Todos somos adultos, maldita sea… adultos, adultos, adultos… Ejerzamos como tales… Aunque… ¿Y si…?

En fin…

Antes de pasar a ver qué es lo que nos pueden aportar (o no) el resto de desvaríos del señor Biroco, una última puntualización por mi parte: cabe señalar que “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” fue publicado por vez primera en un librillo de ensayos titulado El Exorcista de la Revolución, allá por el lejano 1986… por si sirve a la hora de contextualizar algo, o de comprobar que hay ciertas cosas sobre las que tiempo no tiene ninguna influencia en absoluto. Aquí queda. Y, de nuevo, espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS (y II)

Por supuesto, uno puede ser mago en el mundanal paradigma del trabajo, pero nunca alcanzará a ser la clase de mago que podría haber sido. Un mago del caos es un mago del Subsuelo. Aquellos que proclaman que se puede ser un mago del caos mientras se sigue atado a la conformidad, no son sino aquellos que carecen de la fuerza y la convicción necesarios para alejarse de ella. Les excita la idea del caos y de sumergirse en él, pero les asusta dejarse llevar y por ello hacen de su forma de Magia del Caos algo sin caos, algo que pueda realizarse durante el fin de semana o en los ratos libres y que encaje con las obligaciones de la rutina laboral. No dejes que nadie te convenza de que eso es Magia del Caos, no permitas que nadie le dé glamour a una magia de carácter menor al añadirle el epíteto “caos”. La Magia del Caos no puede ser comercializada, no se puede vender a las masas, sólo puede ser vivida. Todo lo demás es magia de nueve a cinco, que puede usarse, por ejemplo, para asegurar aumentos de sueldo y ascensos.

Aquello en lo que tu vida esté inmersa, es aquello sobre lo que afectará el uso de tu magia. Si tu vida radica en el Subsuelo y lo que te preocupa son conceptos vagos como la rebelión, la revolución y el romance, tu magia se enfocará de forma natural hacia esas áreas, y serás capaz de vivir aquello de lo que los demás sólo pueden limitarse a hablar. Esto es el Subsuelo, pues. Si estás manteniendo un empleo estable y vas en busca de una “carrera”, es razonable creer que tu magia, tus motivaciones y deseos, sólo te llevarán en esa dirección en la que crees querer ir, sin concesiones a esas esperanzas románticas de las que estás tan convencido que no haces el más mínimo esfuerzo por llevarlas a término. No, sólo irás derecho hacia la hipoteca y el préstamo bancario por ese bonito coche y hacia ese cada vez más feroz impulso consumista que es congénito al camino que estás siguiendo; el de la gente que sólo reconoce el arte a través de la envidia aguda…

No tiene vuelta de hoja, y no importa. A mí, al menos, no me importa. Pero debería importarte a ti si te ves reflejado en esto que estoy escribiendo. ¿Cuál es, al fin y al cabo, tu motivación a la hora de leer un texto como este? ¿Conocimiento? ¿Poder? Es bien sabido que la mayoría de los magos hambrientos de poder acaban jodiéndose a sí mismos  tarde o temprano, así que no hay duda de que lo que debes estar buscando es conocimiento… Pregúntate a ti mismo qué conocimiento puedes obtener al embarcarte en una inútil “carrera”, engañándote a ti mismo al decirte que tus grandísimas aspiraciones te acabarán llevando a asombrosas maravillas. Y no estoy hablando de los condenados, los trabajadores manuales, los que cavan zanjas y leen los contadores de la luz; me refiero a los que glorifican sus empleos-callejón-sin-salida en publicidad, en los medios, en la banca y en el trabajo social, y se convencen de que sus vidas tienen significado, propósito y ante todo, la más mágica de todas las expresiones- callejón-sin-salida, perspectivas de futuro. Pregúntate a ti mismo cuánto tardarás en comprar tus primeras acciones en la empresa en la que trabajas. ¡Menuda vida! Dame la turbamulta del caos cualquier día de la semana, permite que mi magia se asemeje a los trapicheos de una cocina subterránea de alquimistas del esperma chinos, antes que a vuestros complejos de oficinas con aire acondicionado. ¿Sueles pensar en estas cosas? ¿Crees que deberías pensar en ellas? ¿Qué quieres que sea tu vida? ¿Eres consciente de que la mayoría de personas jamás se hacen esta última pregunta, y en lugar de ello se acomodan en la opción cortoplacista de esperar a que algo se desarrolle como fruto de un estilo de vida que odian, siendo su catarsis la acumulación de bienes materiales? Pregúntate qué puede surgir de una existencia que detestas. ¿No sería mejor darle la espalda a todo esto y sumergirte en un estilo de vida que ames y decir “que le den por el culo a la pobreza, esto es lo que quiero que mi vida sea, que mi arte sea mi catarsis por el malestar que la pobreza invoca”? ¿No es más probable que de esto surja en algún momento una vida que valga la pena, que tu necesidad por alzarte desde la miseria sea satisfecha por medios mágicos, sólo porque has tenido el valor de arrojarte a la urgencia del caos? Esto son consideraciones importantes.

Si quieres ser un mago de nueve a cinco, adelante. No tienes por qué ser un mago del caos, no es una obligación. Pero no seas un mago de nueve a cinco si lo que en el fondo deseas es ser un mago del caos, porque una cosa no lleva necesariamente a la otra. Esa es la diferencia fundamental entre la Magia del Caos y otras formas mágicas y el por qué de que la Magia del Caos sea la magia del ahora, dure este ahora lo que dure. La magia que evolucione desde la Magia del Caos será el tesoro de aquellos que han tenido el valor de abrazar el caos ahora; los demás deberán contentarse con la sensación de estar pedaleando cuesta arriba para siempre en una bicicleta con las dos ruedas pinchadas. El caos es ahora, no la semana que viene, no el mes que viene, no el año que viene. No puedes meterte en el caos más tarde si te has cruzado con él ahora, esta es tu primera y única oportunidad; los únicos con derecho a entrar en el caos más tarde son aquellos que ni siquiera han oído aún hablar de él. Verás… el caos es aquello que es reconocido al instante por aquellos a los que está destinado. Si estás leyendo esto y diciéndote que esto es lo tuyo, si crees que estoy hablando para ti, entonces trata de encontrar la fuerza necesaria para ir a por ello y hacerlo tuyo. Si, por el contrario, estás leyendo esto y diciéndote que no es para ti, entonces no es para ti, eres un extraño que se ha topado con esto por accidente, así que déjalo. Los demás no echaremos de menos tu compañía, te lo aseguro. Si no eres capaz de sentir la urgencia y de hacer lo que debe hacerse, entonces estás ciego y yo te condeno al infierno con un hechizo. Que Satán te asaetee el culo con su horca por toda la eternidad y vierta ácido fluorhídrico en el contenedor de tus lentillas. Vosotros, bastardos, vivís a través de lo que otros hacemos y por lo que otros morimos, así que no nos provoca ningún remordimiento el romper todo contacto y deciros “que os jodan, conformistas” ¿Qué es aquello con lo que os conformáis, sino con la conformidad misma? Que Os Jodan.

No creo que sorprenda a nadie si digo que la magia, el ocultismo y lo esotérico son una gran influencia no sólo en lo que hago sino en lo que soy y en cómo vivo. Lo que sí es raro es que, siendo como es esto un puntal tan grande, no me haya prodigado más al respecto aquí, en este bizarro escritorio virtual que me emperro en mantener. La explicación fácil, rápida y simple es que aún me considero un aprendiz en estas lides; estoy muy lejos aún de declararme mago a viva voz y en público (aunque sí lo hago a oscuras y en la intimidad, pero eso es otro tema), si bien he participado en rituales e incluso he dirigido alguno, experimento continuamente con los conceptos y las técnicas de la rama conocida como Magia del Caos, con la semiótica y la simbología religiosas, con el sueño lúcido y la psicogeografía y, por supuesto, todo lo anterior es parte connatural a mi literatura.

Y como lo mío con la literatura, con el hecho de escribir, no sé precisar muy bien cómo empezó, aunque sí me atrevería a definir a partir de qué se encarriló. Las raíces difusas de la inquietud, por expresarlo de algún modo, se hunden más o menos en la primera adolescencia, con el descubrimiento de la figura de Aleister Crowley en alguna revista y el posterior ahondar en su vida y, sobre todo, en su obra, seguido de las visitas a los archivos casi olvidados de la iglesia del pueblo, a los manuales de demonología dejados allí y, de esto, a Anton La Vey y la Biblia Satánica, al pseudo-ocultismo de David Lynch, a los primeros intentos de invocar y contactar con “cosas”  y a profundizar aún más en Crowley… Como el Rock n´Roll, en aquella época la magia y el satanismo eran ese Algo peligroso y atractivo que le desmarcaba a uno de los demás alrededor. Aunque, en mi caso, la exploración no quedó en eso. Seguí adelante y zigzagueé, partí desde Nietzsche hacia el budismo zen y Alan Watts, de él a C.S. Jung y hacia Robert Anton Wilson, de vuelta a Crowley y a John Dee, a Austin Osman Spare, a Kenneth Grant, a los grupos de decondicionamiento y los ciber-chamanes que regentaban una casa okupa en la barceloneta, a Cirlot, al Tarot, a practicar cada vez más, obtener cada vez más resultados y, finalmente, lo que abracé para mí: esa Magia del Caos de la que hablaban Phil Hine y Peter J. Carroll, de la que me enamoré gracias a un texto de Joel Biroco.

Hechicero, escritor, pintor y editor de la esencial revista KAOS (en la que en su día colaborasen tipos del calibre de Lionel Snell o Alan Moore), Biroco ha sido una influencia enorme en mí durante los últimos ocho años y hoy, porque sí, porque es un día tan bueno como cualquier otro, he decidido, con permiso del autor, colgar aquí una traducción de aquella diatriba irreverente y desopilada que no detonó nada pero sí, como he dicho, encarriló mucho.

Un par de advertencia previas… Primero: lo que encontraréis a partir de esta introducción sólo es la primera parte del texto que, por su extensión, he preferido cortar para dejar aquí en dos entregas en el curso de esta semana. Y segundo: no esperéis grandes revelaciones, no al principio cuanto menos; este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” de Biroco es, a primera vista, un artefacto punk escrito con muy mala uva, irreverente, a ratos simplón, a ratos demagógico, salpicado de rabia y angustia adolescentes, delirante y, quizá, directamente estúpido. En parte me encanta por eso. También porque, como cierta parte de la magia, no debe entenderse o intelectualizarse, sino vivirse y leerse entre líneas, ver en él lo que no se dice pero sí se dice, lo que se dice de muy malos modos pero que en el fondo no se puede decir de otra forma. Me gusta porque habla del Subsuelo, de los cimientos del mago, y nadie antes se había referido a ello en estos término. Sin más, ahí va. Espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS

por Joel Biroco

¿Qué es este mundo de odio y lucha y guerras y odio y lucha y guerras? ¿Es, por casualidad, un mundo de odio y lucha y guerras? La respuesta es SÍ, joder si lo es, y quiero salirme.

Quiero el Subsuelo de la existencia en el que estoy ahora, el Subsuelo de la vida. Pero, ¿dónde está ese Subsuelo?, preguntarás, ¿y cómo puedo llegar hasta él? Bien, si estás trabajando, entonces lárgate de ahí, coge el primer autobús de vuelta a casa, no sin antes decirle a tu empleador que le jodan y que se dé prisa en enviarte el cheque con tu última paga. Que le den por el culo a los preavisos; si no puedes largarte tal cual, por las bravas, no serás capaz de descender al Subsuelo. A continuación, busca un cuchitril donde caerte muerto y apúntate al paro. Prepárate para estar puteado durante semanas hasta que consigas ver algún dinero, sobre todo teniendo en cuenta que has sido tú quien se ha largado del trabajo. Grítate a ti mismo “se acabó toda esta mierda”. Esto es el equivalente a mojar el dedo gordo del pie en las aguas del Subsuelo antes de zambullirte.

Ahora satura tu sistema nervioso central con alucinógenos, escuchando la Novena de Beethoven/The Clash/lo que sea, a todo volumen, durante meses. Cómprate un acuario de segunda mano y móntalo en tu cuchitril; no importa si el cristal está roto, porque vas a usarlo para cultivar psilocybe cubensis. Cuando el clima empiece a ser algo más cálido, empieza a buscar semillas de marihuana. Piensa en ti mismo como en alguien que huye de la ley, o alguien siempre un paso por delante del rebaño, o el dueño de un burdel. Ya no estás “viviendo”, sino “resistiendo”. Busca una forma artística en la que trabajar, empieza a dibujar en lápiz y tinta, cómprate una máquina de escribir baqueteada. Conviértete en un recluso, no te afeites, que te crezca la barba, no te cortes el pelo ni te peines, tira la basura directamente al suelo, cría gallinas en tu habitación. Recita “la propiedad es robo” diez veces al día hasta que te suene como algo obvio. Lee libros como Memorias del Subsuelo de Dostoievsky, Down and Out in Paris and London de Orwell, La Revolución del Día a Día de Vaneighem y el Libro de los Cinco Anillos de Musashi. Empóllate a Burroughs, Beckett, Celine, Kerouac, Coctescu, Rimbaud, Hesse, Poe, Baudelaire, Lautremont, Nietzsche, Joyce, Stein… Eso sería un comienzo decente; ahora las aguas te llegan a la cintura y la marea parece estar arrastrándote cada vez más lejos de la orilla. Lee Desert Island BIFF, sólo para asegurarte de que no te estás convirtiendo en un simple y llano gilipollas. A estas alturas, ya sólo hay dos direcciones que puedas tomar: de vuelta a casa de tus padres, a suplicar que te acojan porque te has dado cuenta de que el ancho mundo es demasiado duro, o seguir adelante. O lo primero seguido de lo segundo, si consideras que necesitas un momento de respiro.

Ahora métete a fondo en Crowley. Lee el trabajo de Austin Osman Spare y empieza a crear sígilos. Gasta más en incienso que en ropa. De hecho, no vuelvas a comprar ropa nueva. Dale dinero a los mendigos aunque no te lo puedas permitir, basándote en que es muy probable que algún día acabes siendo uno de ellos y sólo alguien como tú podrá ayudarte entonces. Así es como empiezas a vislumbrar el mundo del Subsuelo. Date una vuelta por el centro de la ciudad cada semana o dos, y simplemente observa. Sólo quédate quieto y mira. Siéntate en la acera todo el día a ver cómo la gente va y viene, observa a los artistas callejeros y practica cómo decir que estás sin blanca sólo con la expresión del rostro. Hazlo hasta que ya no parezca que finges ser pobre, siente la riqueza de ser pobre. Nunca gastes más de un billete de cinco de una vez, si no es para distribuir tu arte, imprimir tus escritos o producir una revista. Come menos, si con eso puedes tener un rango mayor de Letraset. Aprende las mil cosas que se pueden hacer con lentejas. Después de un tiempo, empezarás a experimentar el Subsuelo como un lugar real, contigo cada vez más y más enredado en él, hasta llegar al punto en el que puedas empezar a establecer tus propias normas; no tienes por qué ser un mendigo, no tienes por qué vivir con las chinches como única compañía, pero por haber soportado esa clase de vida por un tiempo habrás aprendido a ver qué es el Subsuelo y serás capaz de moverte libremente por él. No requerirás más que un vistazo para diferenciar a los chulos de los policías de paisano, a los camellos de los trileros, los vividores, los navajeros, los periodistas freelance y los hackers en busca de una mente criminal maestra que los contrate; todos ellos se mostrarán ante ti tal como son, sin poder ocultarlo. Tú, por otra parte, como mago del caos, tendrás totalmente bajo control la impresión subjetiva que causas en otros; podrás, a conveniencia, proyectar el aura de cualquiera de los anteriormente mencionados y muchos más, o volverte invisible, sólo otra cara en la multitud, según tus deseos y propósitos. He aquí el secreto del Subsuelo: mezclarse, fundirse y perderse, acechar en él, sin amaneramientos.

Uno sólo puede fundirse con algo cuando lo conoce, y no hay lugar que enseñe más lecciones que el Subsuelo, al existir como existe en un plano mágico diferente al que frecuentan aquellos que tratan de ser magos de nueve a cinco, los que conmutan, los “oficinistas”. La magia funciona con mayor efectividad en el Subsuelo al ser la urgencia causada por el caos sustancialmente mayor que la que puedan experimentar aquellos que viven su vida en el marco de un orden impuesto. Así como un hombre corriente posee el potencial de convertirse en un héroe al ser puesto por el destino en una posición de peligro, posee el potencial de hacer cosas de las que no se hubiese creído capaz si hubiese tenido tiempo para pensar en ello, tal puede un mago cualquiera volverse un gran mago cuando su entorno es el puro caos, estribando la diferencia en que este caos es procurado de forma deliberada y encarado despacio y con firmeza, como quien pasa de puntillas junto a un tigre mientras el animal duerme. Uno se coloca en posiciones de peligro cuidadosamente, con la intención de obtener la cooperación y la fuerza del tigre, y quizá su sigilo; la fusión con el entorno para así caminar sin ser visto u oído, para literalmente abalanzarse sobre el objeto de deseo. Eso es la Magia del Caos.