MAGIA 1.0 – EL SUBSUELO (y II)

Sigamos…

Publico aquí hoy la segunda (y última) parte del texto de Joel Biroco que presenté en la anterior entrada. Como habréis podido comprobar, este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” no es la pamplina esotérica a la que uno pueda estar acostumbrado. Es una pamplina, claro que sí, y no le va a abrir a nadie las puertas a la Suprema Verdad del Gran Falo de Macroprosopus… por otra parte, ningún otro escrito, configurado en cualquiera de las otras miles de formas con las que se puede hablar de magia, va a hacerlo… pero ahí radica precisamente, creo, su importancia como piedra de toque; en que es una pamplina punk y, como el buen punk (no la mierda descafeinada y políticamente correcta que intentan hacer pasar por punk en estos días, sino los hilillos pegajosos que conectan a The Stooges con The Swans y a éstos con Black Flag y The Gun Club y etcétera), puede ser fácil, anárquico, romántico, ingenuo, beligerante, infantiloide, crudo y aun así, por debajo de todo esto, peligrosamente atractivo. Si no para ti en tu ahora inmediato, oh magnánimo y sofisticadísimo lector, de vuelta de todo y atenazado por los muchos problemas que ya la realidad inmediata se preocupa de proporcionarte en regulares dosis diarias, quizá sí para el chaval de dieciséis años que aún vive en algún pliegue de tu lóbulo temporal, quizá para el adolescente que fuiste, o el que te hubiese gustado ser ahora que has adquirido una perspectiva correcta desde la que contemplar aquella extrañísima edad. Quizá esta cosita amorfa, después de todo, rellene ese hueco que sientes en las bases sobre las que has erigido tu personalidad adulta con un (necesario, reconócelo…) sustrato de Subsuelo.

Porque está claro que, tal como andan las cosas, uno no va a dejar su trabajo y sus obligaciones, así porque sí, para ser mago, escritor, artista o la fantasía masturbatoria que hayamos apartado de nuestras cabezas esta mañana al despertar, ¿no? No vamos a darle la espalda a todas estas comodidades e intereses adquiridos, por muy jodida que esté la cosa a causa de la crisis/el déficit de valores/la presión social y mediática/la angustia generalizada/la inopia impuesta, ¿verdad? No está el horno microondas colectivo como para que a cada uno de los bollos individuales que se recalientan en él opte por volverse deliberadamente loco y se salga, ¿eh? Sería una estupidez. En el mejor de los casos, una utopía. Todos somos adultos, maldita sea… adultos, adultos, adultos… Ejerzamos como tales… Aunque… ¿Y si…?

En fin…

Antes de pasar a ver qué es lo que nos pueden aportar (o no) el resto de desvaríos del señor Biroco, una última puntualización por mi parte: cabe señalar que “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” fue publicado por vez primera en un librillo de ensayos titulado El Exorcista de la Revolución, allá por el lejano 1986… por si sirve a la hora de contextualizar algo, o de comprobar que hay ciertas cosas sobre las que tiempo no tiene ninguna influencia en absoluto. Aquí queda. Y, de nuevo, espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS (y II)

Por supuesto, uno puede ser mago en el mundanal paradigma del trabajo, pero nunca alcanzará a ser la clase de mago que podría haber sido. Un mago del caos es un mago del Subsuelo. Aquellos que proclaman que se puede ser un mago del caos mientras se sigue atado a la conformidad, no son sino aquellos que carecen de la fuerza y la convicción necesarios para alejarse de ella. Les excita la idea del caos y de sumergirse en él, pero les asusta dejarse llevar y por ello hacen de su forma de Magia del Caos algo sin caos, algo que pueda realizarse durante el fin de semana o en los ratos libres y que encaje con las obligaciones de la rutina laboral. No dejes que nadie te convenza de que eso es Magia del Caos, no permitas que nadie le dé glamour a una magia de carácter menor al añadirle el epíteto “caos”. La Magia del Caos no puede ser comercializada, no se puede vender a las masas, sólo puede ser vivida. Todo lo demás es magia de nueve a cinco, que puede usarse, por ejemplo, para asegurar aumentos de sueldo y ascensos.

Aquello en lo que tu vida esté inmersa, es aquello sobre lo que afectará el uso de tu magia. Si tu vida radica en el Subsuelo y lo que te preocupa son conceptos vagos como la rebelión, la revolución y el romance, tu magia se enfocará de forma natural hacia esas áreas, y serás capaz de vivir aquello de lo que los demás sólo pueden limitarse a hablar. Esto es el Subsuelo, pues. Si estás manteniendo un empleo estable y vas en busca de una “carrera”, es razonable creer que tu magia, tus motivaciones y deseos, sólo te llevarán en esa dirección en la que crees querer ir, sin concesiones a esas esperanzas románticas de las que estás tan convencido que no haces el más mínimo esfuerzo por llevarlas a término. No, sólo irás derecho hacia la hipoteca y el préstamo bancario por ese bonito coche y hacia ese cada vez más feroz impulso consumista que es congénito al camino que estás siguiendo; el de la gente que sólo reconoce el arte a través de la envidia aguda…

No tiene vuelta de hoja, y no importa. A mí, al menos, no me importa. Pero debería importarte a ti si te ves reflejado en esto que estoy escribiendo. ¿Cuál es, al fin y al cabo, tu motivación a la hora de leer un texto como este? ¿Conocimiento? ¿Poder? Es bien sabido que la mayoría de los magos hambrientos de poder acaban jodiéndose a sí mismos  tarde o temprano, así que no hay duda de que lo que debes estar buscando es conocimiento… Pregúntate a ti mismo qué conocimiento puedes obtener al embarcarte en una inútil “carrera”, engañándote a ti mismo al decirte que tus grandísimas aspiraciones te acabarán llevando a asombrosas maravillas. Y no estoy hablando de los condenados, los trabajadores manuales, los que cavan zanjas y leen los contadores de la luz; me refiero a los que glorifican sus empleos-callejón-sin-salida en publicidad, en los medios, en la banca y en el trabajo social, y se convencen de que sus vidas tienen significado, propósito y ante todo, la más mágica de todas las expresiones- callejón-sin-salida, perspectivas de futuro. Pregúntate a ti mismo cuánto tardarás en comprar tus primeras acciones en la empresa en la que trabajas. ¡Menuda vida! Dame la turbamulta del caos cualquier día de la semana, permite que mi magia se asemeje a los trapicheos de una cocina subterránea de alquimistas del esperma chinos, antes que a vuestros complejos de oficinas con aire acondicionado. ¿Sueles pensar en estas cosas? ¿Crees que deberías pensar en ellas? ¿Qué quieres que sea tu vida? ¿Eres consciente de que la mayoría de personas jamás se hacen esta última pregunta, y en lugar de ello se acomodan en la opción cortoplacista de esperar a que algo se desarrolle como fruto de un estilo de vida que odian, siendo su catarsis la acumulación de bienes materiales? Pregúntate qué puede surgir de una existencia que detestas. ¿No sería mejor darle la espalda a todo esto y sumergirte en un estilo de vida que ames y decir “que le den por el culo a la pobreza, esto es lo que quiero que mi vida sea, que mi arte sea mi catarsis por el malestar que la pobreza invoca”? ¿No es más probable que de esto surja en algún momento una vida que valga la pena, que tu necesidad por alzarte desde la miseria sea satisfecha por medios mágicos, sólo porque has tenido el valor de arrojarte a la urgencia del caos? Esto son consideraciones importantes.

Si quieres ser un mago de nueve a cinco, adelante. No tienes por qué ser un mago del caos, no es una obligación. Pero no seas un mago de nueve a cinco si lo que en el fondo deseas es ser un mago del caos, porque una cosa no lleva necesariamente a la otra. Esa es la diferencia fundamental entre la Magia del Caos y otras formas mágicas y el por qué de que la Magia del Caos sea la magia del ahora, dure este ahora lo que dure. La magia que evolucione desde la Magia del Caos será el tesoro de aquellos que han tenido el valor de abrazar el caos ahora; los demás deberán contentarse con la sensación de estar pedaleando cuesta arriba para siempre en una bicicleta con las dos ruedas pinchadas. El caos es ahora, no la semana que viene, no el mes que viene, no el año que viene. No puedes meterte en el caos más tarde si te has cruzado con él ahora, esta es tu primera y única oportunidad; los únicos con derecho a entrar en el caos más tarde son aquellos que ni siquiera han oído aún hablar de él. Verás… el caos es aquello que es reconocido al instante por aquellos a los que está destinado. Si estás leyendo esto y diciéndote que esto es lo tuyo, si crees que estoy hablando para ti, entonces trata de encontrar la fuerza necesaria para ir a por ello y hacerlo tuyo. Si, por el contrario, estás leyendo esto y diciéndote que no es para ti, entonces no es para ti, eres un extraño que se ha topado con esto por accidente, así que déjalo. Los demás no echaremos de menos tu compañía, te lo aseguro. Si no eres capaz de sentir la urgencia y de hacer lo que debe hacerse, entonces estás ciego y yo te condeno al infierno con un hechizo. Que Satán te asaetee el culo con su horca por toda la eternidad y vierta ácido fluorhídrico en el contenedor de tus lentillas. Vosotros, bastardos, vivís a través de lo que otros hacemos y por lo que otros morimos, así que no nos provoca ningún remordimiento el romper todo contacto y deciros “que os jodan, conformistas” ¿Qué es aquello con lo que os conformáis, sino con la conformidad misma? Que Os Jodan.

1 comentario
  1. Jasso dijo:

    Es extraño encontrar a alguien de habla hispana interesado en Biroco. Gracias por la genial entrada!

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