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Archivos Mensuales: abril 2013

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Algunos habéis preguntado y hoy ya puedo informar de que, si no hay contraorden, mi nueva novela, Ciencia Raíz, estará en las librerías el jueves de la semana próxima. Incluso puede encargarse ya en algún que otro sitio online.

Ciencia Raíz es la entrega final de mi Tríptico Linde, la suerte de trilogía de obras autoconclusivas a la que he dedicado los últimos tres años y pico, y en la que he tratado de llevar al límite tanto mis posibilidades expresivas como mis ideas al respecto de lo que es la Ciencia Ficción y hacia dónde quiero llevar al género personalmente. Como Cinco Canciones de Cuna y Orígenes del Lodo, en ésta se experimenta, mucho, con la metaliteratura y las interferencias, se refieren espacios liminales y se tratan contaminaciones de diverso pelaje, de la ambiental a la textual, pasando por condicionamientos religiosos, morales e incluso tecnológicos. De nuevo, el volumen ha sido ilustrado por el fantástico Fidel Martínez, cuyo trabajo aquí me parecen especialmente inspirado y evocador.

Ciencia Raíz es la historia de los Hijos de Martín Gala, una banda de músicos punteros en la fusión de Rock Industrial con Flamenco quienes, tras haber alcanzado cierto renombre, deciden exiliarse a un no-espacio, a un territorio conocido como Arrabal que bien podría existir únicamente como leyenda urbana, para construir allí un estudio en el que recluirse y grabar su disco definitivo, el que encumbre su nada ortodoxa propuesta. Sin embargo, la influencia del Arrabal y lo que en él han descubierto, las raíces esenciales con las que allí han tomado contacto, los monstruos y la chatarra que allí rigen, amenazan con arrastrar al grupo hacia una dinámica decadente que promete acabar con los Hijos uno a uno, asimilándolos a algo terrorífico (por desconocido e imprevisible) y mayor que ellos mismo, mayor que la Civilización misma, una fuerza arcana que contiene a la totalidad, al arte, la magia y la personalidad, al espíritu de un país y una raza, y que tanto podría aniquilarlos como elevarlos por encima incluso de sus ambiciones para que música, músicos e influencias se trencen en una sola obra trascendente y preciosa.

Ciencia Raíz es el último libro que firmaré como Fco. Javier Pérez. Asimismo, es el último que publicaré con Aristas Martínez. Por varios desencuentros que no cabe puntualizar aquí, la editorial y yo hemos decidido bilateralmente acabar nuestra relación en este punto; baste decir que se han hecho patentes durante los últimos meses diversas diferencias en el modo de encarar las formas e intenciones de lo que hacemos, por lo que lo mejor para ambas partes es pasar página.

Ciencia Raíz, en resumen, cierra un ciclo iniciado más o menos AQUÍ, abriendo así otro que se me antoja una aventura (ahora mismo me encuentro sin editorial, sin agente y llevando un nuevo nombre, sin hoja de ruta ni brújula… si eso no es ir a la aventura, no sé qué será) y da miedo y es excitante a partes iguales. Ciencia Raíz es un cierto fin, es un sello que tapia e invoca, completa el interpaisaje del Tríptico Linde y, ya, es todo vuestro. Jugad con él, si gustáis y dejad que os abra al cambio. Conmigo, desde luego, lo ha hecho.

Por una serie de cuestiones sobre las que ya me extenderé en próximas entradas, he decidido hacer un pequeño borrón y cuenta nueva a mi personalidad pública.

Aquellos de vosotros que habéis llegado a estas líneas redireccionados desde el antiguo blog, ya os habréis percatado de al menos tres de estos cambios: el nuevo blog, el nuevo diseño y la nueva firma. A partir de hoy, fjavierp.wordpress.com deja de existir, aunque todo el contenido volcado allí durante los últimos cinco años se mantiene en esta nueva dirección, que ahora será el escaparate de lo que hago y lo que me pasa por la cabeza. Al ser un nuevo sitio, debía necesariamente tener un nuevo diseño y éste, ligeramente más simple y, creo, más ágil, es el que mejor se adecua a mi estado de ánimo y mis intenciones en este momento.

En cuanto a la nueva firma…

Todo lo anterior viene condicionado por esto último. Meditando en torno a ciertas circunstancias acontecidas durante lo que llevamos de año (sobre las que, de nuevo, me extenderé lo necesario en próximas entradas), he llegado a la conclusión de que se imponía un cierre de ciclo y una puesta a punto, una actualización, si preferís verlo así, del estatus que pueda o no tener como autor y de la forma en que alguien que se dedique a esto, en esta coordenada espacio-temporal que nos ha tocado habitar, se presenta en los varios púlpitos que nos son dados. Para ello, para cerrar, poner a punto y actualizar, y en reacción y marcado por esto, Fco. Javier Pérez, como signatura, debía transformarse en otra: Francisco Jota-Pérez.

Esa va a ser mi identidad de puertas afuera ahora.

La persona, la locura y el estilo se mantienen, sin embargo; sólo cambia la máscara, y espero que resulte para bien.