QUINTAESENCIA

Articulo0002658

Veámoslo de esta forma…

Antes del Hombre, el ritual consistía en atar un dios muerto a un dios vivo, frente a frente… Desnudos, despojados de sus respectivos atributos… De tal modo que cada parte de uno estuviese en contacto con su contrapartida… Boca viva contra boca muerta, palma de la mano viva contra palma de la mano muerta, genitales vivos contra genitales muertos… Durante lo que durase el proceso de degradación del dios vivo, el Consejo Gaia seguía alimentándole con plegarias, fórmulas mnemotécnicas y artificios neurolingüísticos, bien mediante pictogramas, bien por transmisión oral… Porque el lenguaje y la comunicación no son un virus, sino su vehículo; el vehículo de los dioses, que sí son el agente infeccioso súper-multiplicable transmitido al Hombre… En determinado momento, los límites entre lo vivo y lo muerto se emborronaban, los gusanos y las toxinas derivadas de la descomposición formaban un puente pútrido que deshacía las diferencias superficiales entre el cadáver y el cuerpo aún latiente, estableciendo una continuidad indisoluble, una indistinción absoluta, entre ambos… Era entonces, sólo entonces, en ese infinito segundo de comunión, cuando se dejaba morir de hambre al dios vivo… Rápidamente, la doble carcasa machihembrada se ennegrecía y licuaba en una Negra Sangre de la Tierra que el Consejo Gaia inhumaba como una proyección de futuro, un modo quizá cruel pero eficaz de asegurar la supervivencia de lo que siempre fue y debe ser siempre… ¿Qué significa “supervivencia”, de todos modos? Si la vida es un factor constituyente, inherente a cada acción (sólo “hace” lo que está “vivo”), superarla, aun formando parte de ésta, para conservarla, no es más que una paradoja estúpida… Y así la Negra Sangre de la Tierra llegó al Hombre y a las máquinas del Hombre y a los objetos del Hombre… Polucionando, por supuesto, y delimitando políticas geológicas tras máscaras de monoteísmo y provocando guerras, pero también inspirando… El movimiento, el avance… Y acelerando la evolución con otros aspectos de dioses emparejados suspendidos en estados simultáneos (vivo/no-vivo)… Tanto tizne en las estatuas, que son una imagen idealizada de lo que fuesen, como anhelo y desvelo en el patrón que pugna por imponerse sobre el patrón Oro (ese Tejido Amarillo de la Tierra cuyas células invadir y volver cancerígenas) en la escala de valores del Hombre… Así en la atmósfera como en la endodoncia… Mediante la Negra Sangre de la Tierra se devuelve a la ciudad su quintaesencia, por la que esas entidades que se dejaron matar encuentran más significado y beneficio en sus restos exhumados (como objetos concretos, tangibles y reverenciables para el Hombre) que en lo abstracto de su divinidad; al fin, de tal modo, pueden copular y contaminar y, bajo su manto, tú y yo, ciudadanos, aquí, les replicamos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: