archivo

Archivos Mensuales: abril 2014

ACELDAMA_cubierta

 

Tal como apuntaba en la anterior entrada, dedico esta de hoy a parte del mucho material de referencia que estuve manejando durante la composición de Aceldama, en un complemento a la suerte de guía de lectura que propuse allí. Por bloques y a grandes rasgos, ahí va…

TEXTO, ESTILO Y FILOSOFÍA

* Reza Negarestani, filósofo iraní al que definen como “pionero de la teoría-ficción”, es una de las dos o tres mayores influencias en lo trato de hacer últimamente, no sólo en Aceldama sino también en la mayoría de las piezas breves que publiqué a finales del año pasado y principios de este. Tanto su Cyclonopedia, como su bitácora personal y sus colaboraciones para la revista Collapse e intervenciones en la vasta red de blogs y páginas dedicadas a ese “Realismo Especulativo” que pregona, se han ido convirtiendo en lecturas esenciales y recurrentes y han acabado por infectar muy mucho lo que hago. Pero la verdadera piedra de toque, una de las chispas esenciales en la bujía que permitió poner en marcha el motor de mi libro, fueron sus textos sobre las “fronteras de la manipulación”, perfectamente ordenados y resumidos por el mismo Negarestani en esta conferencia del pasado enero:

 

* Paul di Filippo, maravilloso escritor de ciencia-ficción y aún mejor meta-pensador, presentó hace años en una entrevista para Wired un concepto que me inquietó profundamente y al que aún sigo dando vueltas , el “Ribofunk”, su propia propuesta para esa evolución bastarda del cyberpunk llamada “biopunk” y basada en la especulación prospectiva en base a la biología sintética (y no, como su abuelo “cyber”, en base a las tecnologías de la información). Yo ya había tenido contacto anteriormente con varias de esas ideas, gracias a Bruce Sterling y Frederik Pohl, básicamente, pero profundizar en el Ribofunk me llevó durante las investigaciones para Kulturtectura y para este libro a descubrir a gente dedicada a abordar los mismos postulados no desde la ficción pura sino dentro de la teoría futurológica (que tiene mucho de ficción, sí, pero también de datos concretos, experimentación científica y predicción plausible); así, gracias a Meredith Patterson, Analee Newitz y, sobre todo, Rachel Armstrong y Jamais Cascio, determinadas visiones e intuiciones que llevaban rondándome desde la época en la que escribí Hierático se hicieron más sólidas y concretas que nunca, proporcionándome texturas y capas de significado esenciales para tejer el escenario en el que transcurriese la historía que quería contar, del modo en que quería contarla.

 

 

* En la fase de planificación de Aceldama, mientras me documentaba sobre las leyendas urbanas y las curiosidades históricas del aspecto de Barcelona que he pretendido reflejar en el libro (porque Aceldama, la ciudad, no es más que una hipotética Ciudad Condal del futuro cercano, una Barcelona idealizada a base de psicodelia profunda, en la que el sustrato ficcional-retórico reflota y se apelotona en la superficie materialista-consensual del territorio), llegué a obsesionarme con cuatro autores a los que, de forma muy poco objetiva y francamente arrogante, quise mirar de tú a tú con esta obra, acabando por directamente incorporarlos a la misma a modo de un engranaje más, otra parte del pistón para ese motor mencionado un poco más arriba: Pedro Antonio de Alarcón, Nilo María Fabra, Pilar Pedraza y Emilio Adolfo Westphalen. De algún modo, en mis paseos por lo que aún era el esqueleto de la urbe que estaba diseñando, apenas huesos combados como vigas y cimientos abiertos y a rebosar de material palpitante estancado ahí para que ciertas nanomáquinas lo devorasen y luego excretasen en forma de algo sólo ligeramente más noble con lo que erigir edificios y mobiliario y lugares mutados, me encontré a menudo con la Mujer Alta de la novela corta de Alarcón, acechando y encantando el paisaje, como evaluando los rincones en busca de alguno en el que habitar; mientras, los personajes de los relatos en Por los espacios imaginarios de Fabra mantenían conversaciones políticas y místicas con los del Arcano trece de Pedraza, en el contexto de las guerras secretas librándose en paralelo a las de dominio público en el frente barcelonés durante el Corpus de Sangre, la guerra de sucesión, la guerra del francés, la Semana Trágica, la guerra civil y el contemporáneo Conflicto Cosmético, debatiendo sobre el origen de la añeja costumbre de los Verdugos Voluntarios y el por qué de las autóctonas libélulas espiademonios, y lo hacían presentando sus argumentos con la misma recia técnica poética de Westphalen, usando la misma asociación surrealista de conceptos, convirtiéndose así en avatares polimorfos y multirreferenciales, más allá de ser la pálida traducción psicológica de una personalidad hipotética, ni siquiera uno o dos o una docena de personajes concretos, sino todos y ninguno a la vez, intercambiándose e interactuando en mi imaginación como abstracciones descontroladas.

Nilo_María_Fabra Alarcon 1881 foto emilio-westphalen

 

* Si bien la fuente principal de las corrientes mágicas que fluyen por el libro son las conclusiones de mis propios experimentos y ejercicios mágicos, cabe puntualizar que éstos, durante aquella época, bebían con muchísima sed de los escritos de Joel Birocco, Austin Osman Spare, Juan Eduardo Cirlot, Ramón Llull y el De Heptarchia Mystica de John Dee.

tabsag

 

* Y ya entrado en materia, durante el proceso de elaboración del primer borrador para el artefacto, recurrí a un buen puñado de autores (algunos de los cuales tengo la grandísima fortuna de contar entre mis mejores amigos), que más que influir directamente en la obra en curso, me sirvieron para allanarme el camino, ponerme sobre la pista de la forma y el planteamiento y los motivos correctos, y darme el empujón que de tanto en cuanto se hace necesario. Sirva pues este último punto como agradecimiento nada velado a Robert Anton Wilson, Emilio Prados, José Lezama Lima, Leopoldo María Panero, Agota Kristof, William S. Burroughs, Anna Kavan, Susan Sontag, Alexandra David-Néel, Theodor Sturgeon, Arthur Machen, Iain Sinclair, Ales Kot, Paul Virilio, Alan Watts, Yasutaka Tsutsui, Kenji Siratori, María Rubio Méndez, Marco A. Raya, Javier Esteban, Daniel Pérez Navarro, Tony Fuentes, Raúl Quinto, Sergi de Diego y Nick Papadimitriou (protagonista absoluto de The London Perambulator, documental en el que me perdí una docena de veces seguidas durante los descansos entre capítulo y capítulo del manuscrito).

 

IMAGEN E ICONO

* Luis González Palma

G-palma

* Nandan Ghiya

Nandan_Ghiya_1_

* Álvaro Barcala

96. MANO DRAGON BAJA

* Peter Bardazzi

side 3 1-web

* Shintaro Kago

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

* Beyond the Black Rainbow

6676_5

* Antiviral

Antiviral

* Marble Hornets

Marble-Hornets-4

* Year Walk

yearwalk

 

SONIDO AMBIENTE

* Altar of Plagues, White Tomb

                              Tides

                              Mammal

 

* Terra Tenebrosa, The Tunnels

                              The Purging

 

* Älymystö, Atomgrad

 

* Portal, Vexovoid

 

* Khanate, Capture & Release

                  Clean Hands Go Foul

 

* Helen Money, Arriving Angels

 

* Earth, Hex; or Printing the Infernal Method

 

* Cult of Luna, Eternal Kingdom

 

* Blut Aus Nord, 777-The Desanctication

                           777-Sect(s)

777-Cosmosophy

 

* Batillus, Concrete Sustain

 

MATERIA

* El último elemento amalgamador de Aceldama, algo así como el yeso del proceso de creación de la obra, y que también merece ser reseñado aquí, para acabar, fueron las horas que pasé alejado del manuscrito y sus consiguientes permutaciones y correcciones, entrenando con el Team Moya en el Gimnasio Esport Rogent y dejándome llevar en largas caminatas psicogeográficas por el Eixample, El Clot, Sant Martí, Ciudatella y el Poblenou. Esos momentos puramente físicos fueron cruciales para dar empaque al libro y hacer que su escritura acabase resultando personalísima e íntima, un algo tan orgánico como intelectual de lo que no podría estar más satisfecho y orgulloso. Y agradecido. Y un poco enamorado, también. Como dice el poeta, cosas así son las que nos salvan de nuestra “herencia de muertos”.

Sea, pues.