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Archivos Mensuales: abril 2015

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Referencias: 

Tanta era la vivesa de la concideració, ab gran desitg que totas las criaturas me trapitjassen, obligant-me en lo exterior del cos fer la acció de abaixar-me de manera que una vegada o dos me fou precís posar la cara en terra, tal era lo conexament de ma vilesa, suciedat y nada.

Teresa Mir i March, Rahó de l’Esperit (facsímil, c.1715)

 

La técnica de deconstrucción de la feminidad y de aprendizaje de la masculinidad de Diane Torr reposa sobre un método teatral, sobre la descomposición de la acción aprendida (la marcha, el habla, sentarse, levantarse, la mirada, fumar, comer, sonreír…) en unidades básicas (distancia entre las piernas, apertura de los ojos, movimiento de las cejas, velocidad de los brazos, amplitud de la sonrisa, etc.), que son examinadas como signos culturales de la construcción del género. Mi técnica toma elementos de su análisis preformativo de la acción, pero, en realidad, reposa sobre un método más próximo a la reeducación corporal postraumática y a la producción política de la subjetividad a partir de la elaboración de una narración colectiva.

Beatriz Preciado, Testo Yonqui (Espasa Calpe, 2008)

 

En algún punto de la larga andadura de la raza humana se ha producido una especie de divorcio entre el Yo y el Nosotros, una especie de desprendimiento espantoso, y yo (que no soy yo, sino parte de un todo compuesto de seres humanos, como ellos de mí) floto aquí en el aire, como sobre el lomo de un ave blanca, con la sensación que estoy regresando (…), sí, regresando al vórtice del terror…

Doris Lessing, Instrucciones para un Descenso al Infierno (Seix Barral, 1974)

 

Te he seguido como nos persiguen los días / Con la seguridad de irlos dejando en el camino / De algún día repartir sus ramas / Por una mañana soleada de poros abiertos / Columpiándose de cuerpo a cuerpo / Te he seguido como a veces perdemos los pies / Para que una nueva aurora encienda nuestros labios / Y ya nada pueda negarse / Y ya todo sea un mundo pequeño rodando las escalinatas / Y ya todo sea una flor doblándose sobre la sangre…

Emilio Adolfo Westphalen, Las Ínsulas Extrañas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2003)

 

El objeto hipersticioso no es un mero producto del constructo social, sino que es algo ‘conjurado’ a la realidad mediante la forma en que nos acercamos a ello.

Nick Land, Abstract Culture: Meltdown (CCR.net)

 

La preocupación popular por la falta de certeza en el futuro que provocan los rápidos cambios, no son sólo producto de la ignorancia. Más bien equivalen al cuadro sintomático de un mundo al borde del ‘shock por futuro’”.

Felipe Fernández-Armesto, Civilizations (The Free Press, 2001)

 

Sólo hay, pues, la oscura claridad de las estrellas que viene del lejano pasado de la noche de los tiempos, la débil claridad, y es ella la que nos permite aprehender lo real, ver, comprender nuestro entorno actual, ya que ella misma proviene de una lejana memoria visual sin la cual no hay acto de mirada…

Paul Virilio, Máquinas de Visión (Cátedra, 1998)

 

El Repta-Tuberías (Go-Juice), nombre en código para el vehículo autónomo que pasa de contrabando máquinas de guerra islámicas a las civilizaciones occidentales –por otra parte, es de hecho la lenta penetración de otras entidades narrativas del petróleo en las profundidades rectales de toda orientación política, ya sea formuladas desde plataformas religiosas o no…”

Reza Negarestani, Cyclonopedia (Re.Press, 2008)

 

(Las Casas Bajas del Clot) …se construyeron en 1837 con la espada de Damocles sobre sus tejados. Ya antes de levantarse pesó sobre ellas el llamado derecho de evicción: cada propietario tenía la obligación de derribarlas y llevarse los escombros en caso de guerra. La proximidad del Fuerte Pio (Fort Pienc) era la causa. La amenaza persistió durante décadas.

Blanca Espacio, Los Supervivientes del Clot (Taller d’Historia del Clot, 2013)

 

En todos tiempos, ó en sus diferentes épocas, ha sido siempre Barcelona dechado de virtudes, escuela de costumbres y empresas, y modelo de escelencias y hazañas. En la pureza de su fe aventaja á muchas ciudades, pues que en ella predicó Santiago, fundando la iglesia y dejando en ella de primer obispo a Teodosio; en la cultura de las ciencias fue maestra Barcelona con su universidad; en suelo es otra Babilonia, como la llamó un poeta…

Antonio de Bofarull, Guía-Cicerone de Barcelona (facsímil, 1847)

 

En el Universo, como hemos reconocido al principio, es la vida lo que constituye el fenómeno central –y, en la vida, el pensamiento- y en el pensamiento la ordenación colectiva de todos los pensamientos en sí mismos. Pero he aquí que, por una cuarta opción, nos encontramos llevados a decidir que, más profundo todavía, es decir, en el corazón mismo del fenómeno social, está en marcha una especie de ultra-socialización…

Pierre Teilhard de Chardin, La Aparición del Hombre (Taurus, 1958)

 

Texturas:

dali18drones-eye-viewHäxan (1922) Filmografinr: 1922/0610374014_10206183090884369_1915186385065666264_nUntitled_painting_by_Zdzislaw_Beksinski_19845242511514_fbe3dc55db_bmapa clot10375566_670952376311970_1779193687_n38C48BF8F11006446_10206251109344788_7842102541821349222_nel clot bcnmed-hoteles-diagonal-hotel-pasillo-habitaciones-106

 

 

Banda Sonora:

 

Fugas:

Espectros e Inductores (óleo sobre tela, 116,6 x 78,7cm.), en Obituario nº 22

Ligadura de Prolongación, en Revista Kokoro nº 9

 

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Assumpta Serrano es una bruja. Recluida entre los límites del barcelonés barrio del Clot y vencida por la pérdida del único hombre que ha estado a la altura de sus capacidades, pasa los días ejerciendo de fisioterapeuta a domicilio, durmiendo en habitaciones de hotel que luego reseñará para una web turística y acudiendo a las llamadas de La Jauría, un misterioso comando vandálico dedicado a dar palizas a los viandantes.

La mujer —la bruja, la reclusa, la viuda, la enajenada— se halla inmersa por accidente en un pasaje hacia cierta forma de trascendencia que promete hacer de ella algo más que la simple suma de sus partes. Pero para ello deberá pagar el precio más alto de todos.

Densa, íntima y fantasmagórica, Pasaje a las Dehesas de Invierno es una novela en la que esoterismo y topografía profunda convergen para explorar el género y la identidad sexual, así como las posibilidades de la relación con el territorio mediante la magia y la alucinación; un relato que profundiza en las dinámicas poéticas del luto y la redención, y un drama psicológico que reivindica la libertad de evolución personal a toda costa.

 

Este abril, y de la mano de la novísima editorial Esdrújula, verá la luz mi nuevo artefacto, Pasaje a las Dehesas de Invierno; una novela que, tal como cuenta la sinopsis, se mantiene en equilibrio entre lo esotérico y esa forma de decodificación y recodificación del territorio a la que nos referimos como topografía profunda; un trabajo de inmersión trenzada en las corrientes de información en el mar de fondo que es mi barrio (el Clot-Sant Martí), en las turbulencias y áreas de calma de mi ideal relacional con mi mujer (de mi relación, como hombre, con ella, pero también de su relación, como mujer, conmigo; de mi relación, como mujer, con “él”; y de su relación, como hombre, conmigo), y en las cuestiones mágicas y políticas asociadas a ambos (territorio-matrimonio). Es un grado de torsión más en mi habitual juego con el drama, el terror, la filosofía, la ciencia ficción y la neurolingüística, articulado esta vez desde mi propia mecánica sentimental.

Armada sobre las investigaciones que en los últimos tiempos he venido haciendo en los estudios de género, el transhumanismo crítico, la teoría de la hiperstición y las áreas de fricción entre Hecho y Alucinación (temas de los que hablaré en una próxima entrada al respecto de las influencias y texturas del asunto), Pasaje a las Dehesas de Invierno es una historia de brujas, transhumanos, extraterrestres, terroristas y monstruos en una porción de Barcelona ahogada en una forma de futuro brutalmente psicodélica, y es también el relato de una mujer especial que aun sumida en un duro proceso de duelo no se resigna a quedar estancada en lo que los demás esperan de ella.

 

No eres más que una parte de mí, encajado entre dos vértebras, cosquilleando la espina dorsal, humo ensoñado, un recuerdo sintético.

 

Como suele decirse, Pasaje a las Dehesas de Invierno es, desde ya, más vuestro que mío. Ahí queda.