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Archivos Mensuales: marzo 2016

K

(una evocación)

 

Una ciudad alegre e intacta, llena de luz, de color y de libertad, ausencia de peligro, el cálido sol…

Los rostros irradian felicidad… La sensación de despreocupación produce euforia… El pasado queda olvidado y, con él, el largo, penoso y peligroso viaje y la pesadilla anterior… Mientras ocurría, nada había parecido real salvo esa pesadilla, como si el mundo perdido hubiera sido fruto de la imaginación o de un sueño… Ahora ese mundo, que reaparece, es la única realidad sólida…

Hay teatros, cines, restaurantes y hoteles, tiendas donde se venden toda clase de artículos libremente, sin cupones… El contraste es asombroso; el alivio, arrollador; la reacción, demasiado fantástica…

Se produce una especie de delirio, de alegría demente… La gente canta y baila por las calles, los desconocidos se abrazan… Toda la ciudad está engalanada como para una fiesta: hay flores por todas partes, farolillos de papel y bombillas de colores suspendidas en los árboles, los edificios aparecen iluminados, parques y jardines lucen elaborados adornos… La vibrante música de baile no cesa nunca…

Al anochecer se disfruta del espectáculo de los fuegos artificiales… Durante la noche estallan en el cielo encendidas estrellas y largos cohetes, que se reflejan en la oscura agua del puerto antes de hundirse en ella…

Los festejos se suceden: carnavales, batallas de flores, bailes, regatas, conciertos y procesiones… Nadie quiere que le recuerden lo que sucede en otras partes del mundo… Los rumores que llegan de fuera quedan suprimidos por orden del Cónsul, que ha asumido la responsabilidad de mantener la ley y el orden, “hasta el restablecimiento del statu quo”…

Según las nuevas normas, hablar de la catástrofe es delito… La norma es no querer saber…

Comprender la euforia ciega y no condenarla…

Y yo… Como una bola de menudencias indigeribles espero en las fauces del búho a ser expulsada hacia el vacío…

En un extremo, la seguridad, lo familiar, la anestesia de la rutina, de los días consagrados a tareas aprobadas; una vida protegida y vegetal, sin riesgos ni emociones, que bien mirado no es vida en absoluto… Mientras que el otro extremo se desvanece en lo peligroso y desconocido: nubes amenazadoras se acumulan ahí, fríamente….

Presa del pánico, intento conservar el equilibrio, sin moverme; pero si es inevitable resbalar, por lo menos que sea hacia el infierno conocido: una vida vegetal, sin excitación ni emociones, no quiero ningún cambio, el aburrimiento es lo más seguro, lo mejor… No puedo soportar ningún nuevo peligro…

Pero es que no hay contacto entre ELLOS, ninguna posible conexión… El ser extraño, cuán remoto parece…

Se me antoja irreal… Sólo una forma y un color y una rara cabeza redonda, una efigie moviéndose por el mundo….

El desapego es admirable, nunca te defrauda, es el único objetivo que vale la pena, pero es impracticable… Es demasiado bueno para personas como yo… Es demasiado ideal para cualquier ser humano que esté estropeado por todo este tipo de locas emociones en las que de tiempo en tiempo me enredo…

Eso es lo que veo en mi imagen… Siempre la desolación, siempre el esplendor, la soledad, la oposición, los árboles antiguos, las aves que no habitan ningún otro país, las montañas volcánicas, el barro que burbujea y ríe… Y siempre, en todas partes, extrañeza…

La frente lavada y luego marcada del ANIMAL SOCIAL… Esperad… Los simios y las sombras delimitan un círculo negro en la acera…

Espejo negro… Por el que el juguete que respira deberá pasar a la experiencia de desgarramiento y aniquilación del YO… Acompasa los mensajes de texto con los mensajes de audio y vida plásmida en la televisión y los múltiples dispositivos de simulación de irrealidad en red… El ANIMAL SOCIAL encara el estímulo como puede, aceptando el calloso cordón simbiótico, umbilical aunque tóxico, que emana del logotipo corporativo… Imagen de marca… MARCA PAÍS que se presenta como la proverbial mentira que a fuerza de ser repetida se vuelve verdad… Aunque aquí y hoy es sólo un constructo…

El caso del ANIMAL SOCIAL es llevar encastada en la frente ahora la MARCA PAÍS… Sale a la calle creyendo tomarla… Todo tan falso que a la puesta de sol se decreta que el simulacro va a ser la próxima realidad impuesta… El zeitgeist establecido a parches y parches y parches y parches y parches…

YO disiento, pero poco y en voz baja, plenamente consciente de que mi historia es sólo otra en una sociedad… Vendida… Necesitada de retomar las ideas y estéticas del pasado, sobre todo del vivido recientemente pero lo suficientemente lejos como para que haya dado Tiempo a idealizarlo…

Apocalipsis Sucedáneo sucediendo fuera del Tiempo… Sólo puede ser mantenido a raya mediante una sobreexposición a los residuos de un pasado idílico…

La humanidad mira hacia atrás en busca de un santuario, porque mirar en otra dirección es encontrarse lo desconocido traicionero…

YO ANIMAL SOCIAL presa en el contexto hauntológico… En la jaula de Faraday… Y la MARCA PAÍS como progreso desfasado, hortera: empeño por las fronteras cuando, cruzando el espejo negro, el mundo sensible es vapor… Antes agua… El ANIMAL SOCIAL sin embargo aferrado a la materia sólida… A que fuera del Tiempo no hay nada y tal que así se debe vivir… Conforme… Y la imagen pública es un palimpsesto que empieza a transparentar…

La pinza de nervios que supura… La pinza de nervios supura la máquina de nuestra historia rota… Se narra como engranajes goteando al filo de lo fácil que sería acabar siendo un creyente en la desconexión… Y nuestra actitud normal se basa en una ficción simbólica… Ningún mecanismo externo regula la experiencia fenoménica del YO salvo tú… MARCA PAÍS atrapada en las viejas guerras, diversos infiernos sirven de círculos concéntricos a la ansiedad… MARCA PAÍS existe por el carácter terrorífico del tema del doble y la emergencia del sujeto como apercepción trascendental pura: pero el ANIMAL SOCIAL… Desmarcado…escribe ahora:

Digan lo que digan, la Cultura es nuestra.

¿Por qué, pues, estoy encerrada en esta pesadilla de violencia, aislamiento y crueldad?… Dado que el universo sólo existe en mi mente, debo haber creado este lugar odioso, asqueroso como es… Vivo sola en mi mente y sola estoy siendo aplastada hasta la asfixia, emparedada por los muros que he creado… Lo único que sé es que debo escapar de estas alucinaciones y este festivo horror… No puedo soportar mi atroz prisión ni un momento más…

Solo he descubierto una manera de escapar y, sin que haga falta que lo diga, no la he olvidado…

Nunca más podré ser como era cuando el tiempo aún era…

Esa YO que yacía en la crecida hierba de junio y chupaba los dulces tallos del césped… Que vivía la vida de una amante, una pintora, una persona real, que no era burlada por las aves cantoras…

El ser heredado por mis ancestros, la persona en que debí convertirme, ha sido irremediablemente mutilada y despedazada, su frágil balance de pensamientos y sentimientos destruidos, maltratados…

Se sumerge de nuevo… El ser heredado… Y YO escucho el crujido de sus huesos… Todo un torrente de huesos sale a borbotones, chorrea como cataratas, como fuentes de sangre… En un segundo el balde está lleno y se derrama en el suelo… El doctor casualmente empuja un cojín para tapar la inundación y se aleja… Limpiándose las manos en su pañuelo.

 

 

FJP

(texto recitado durante el ritual de evocación de Anna Kavan el pasado 19 de marzo de 2016, durante la celebración del ArtParador en la librería Papers-Contenciós Postcavourià)