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Archivos Mensuales: junio 2016

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Ayer vio la luz, editado por el sello Antipersona,  Alcasseriana, una antología que no es sólo una antología sino un acto mágico, en parte intento de exorcismo, en parte análisis psicodélico y en parte ejercicio de la ficción en prácticamente todas sus formas posibles como llave y como arma.

Este libro es un descenso al abismo, un viaje al otro lado de la puerta que se abrió la noche del 13 de noviembre de 1992 en algún punto de una carretera comarcal. Alcàsser no es otro crimen más. Más allá de la conspiración y el delirio, Alcàsser es un trauma en la psique colectiva, una herida que permanece abierta. Nuestro agujero negro no está en Chernóbil, ni en Maine. No está en Amstetten ni Utøya. Está en Valencia. Siempre lo ha estado. Aquí se continuó y se empezó todo. Aquí está lo que devora. Lo indecible. Lo inabarcable. Lo que no se puede mirar ni habitar. Las casas vacías, los esqueletos de hormigón y las cruces en las vértebras. El miedo, el dolor y el conformismo. La pura patria.

Partiendo de la idea de que los crímenes de Alcàsser y lo muchísimo que les rodeó han favorecido y siguen favoreciendo las especulaciones más delirantes y gran cantidad de espectáculos en el mejor de los casos vergonzosos, y que quizá, pues, resultaría necesario aportar un acercamiento al tema desde una perspectiva voluntariamente apartada de todo esto, desde lo multiforme, polisémico e incluso esotérico, los culpables del artefacto hemos planteado una inmersión radicalmente subjetiva y libre en el caso y sus extensiones. Algunos creemos que aquellos asesinatos, de algún modo, funcionaron a modo de ritual, de sacrificio necesario para el advenimiento de un telón negro que cayó entonces sobre España y que aún nos cubre, un telón tejido con lo peor de la superchería, la ignorancia y la historia oscura de este país, con descontextualizaciones y cainismo y retorcidas transiciones virtuales de regímenes sociopolíticos, con sensacionalismo aberrante y teleirrealidad y especulación inmobiliaria. Otros, que el crimen fue una herida fruto de su tiempo y que precisamente por eso, por lo extraño de aquellos días, ésta sigue abierta y aún supura. La única regla que aquí se ha seguido a rajatabla ha sido la de respetar la figura, tanto esencial como construida, de las víctimas y su memoria. Lo demás, cualquier otra cosa, ha sido puesto sobre la mesa de disección, en los matraces de recombinación y bajo los juegos de lupas de aumento, para que cada cual formulase lo que creyese conveniente.

Mi aportación al volumen es un texto titulado Santos de la Piedra, en el que he planteado un acercamiento psicogeográfico a una hipotética Alcàsser futura que, a causa de una serie de fenómenos paranormales que tienen su raíz en los hecho del 13 de noviembre de 1992, ha sido cercada y puesta en cuarentena; allí, una investigadora, una mujer sin piel y, por tanto, sin siquiera mecanismos explícitos que la protejan de la asimilación absoluta de su entorno, sienta testimonio de cómo se desata la naturaleza esencial de la ciudad durante los días que duran las fiestas en honor a sus santos patrones, San Abdón y San Senén.

Allí fui la carente de piel, despojada de la piel que ya ha ardido, la desollada, sin barrera, y así lo otro estuvo en mí en igual medida que yo en lo otro.

(Alcàsser huele a polvo, a cobre, a fosfato cálcico, ceniza de hueso. Un poco a aceite, a rebozado y frito y servido en platos de plástico, y un mucho a rocío sobre las ramas tronchadas de los naranjos y los caquis. Pero esos olores permanecen incomunicados dentro de la alambrada que cerca el pueblo… Tendida al filo del barranco de Picassent, al este, cortando la Autovía del Mediterráneo, imposibilitando los accesos desde el sur por la CV-4153 hasta el límite oeste, ascendiendo por la Acequia Real para cerrarse, cerrar la hechura de la jaula, en la punta norte, pasados los polígonos… Porque absolutamente todo en Alcàsser debe ser, por decreto, aislado de sus vecinos y contenido en una cuarentena sensorial simbólica como una censura a la voz del cáncer, tras una tirita de brillos metálicos sobre la gangrena amable con la que los alcaceros, habituados a no ver ya el enrejado, afrontan su encierro. Por el bien común. Allí)

Alcasseriana es producto de un proceso largo y arduo, a ratos doloroso, a ratos peligroso, a ratos aterrador y a ratos, para qué negarlo, divertidísimo. Como todo lo importante, en definitiva. Personalmente, considero un privilegio el poder acompañar en este viaje a Tania Terror, Juan Camós, Yolanda Espiñeira, Gustavo A. Ruiz, Tony Fuentes, Álex Portero, José Puente, Francisco Javier Casado, Carlos G. de Marcos,  Layla Martínez, Gabriella Campbell y Máquina Líquida, y sólo me queda esperar que este monstruo que hemos armado eche a andar como queríamos y llegue donde debe.

De momento, puede adquirirse aquí: https://antipersona.org/2016/06/01/alcasseriana/