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A un no del cataclismo. Naipes sin sus colores originales, naipes actualizados, naipes que trabajan mejor por la sensibilidad moderna repartidos en el cenit divisorio de la probabilidad y de lo que está pasando. El cataclismo/la prospección, la función simbólica del orden. Ahora mismo cuando lo que se presupone es preeminente. Porque de las alternativas a lo que rápido se revela como tópico no queda rastro. Fueron arrebatadas y hechas desaparecer, esa es la marca (inevitabilidad del sufrimiento propio y ajeno, traición vicaria, fundamento de telenovela) —verdugo de la intuición, dándole al garrote de la imaginación castrada. En la tirada de tarot que achica los giros traslúcidos de la trama, rayas mate de alar nocturno. A su luz, lo inmoral, aprensiones que el hecho consensual mantiene prístinas. Aunque una deriva siniestra exija su derecho a ser tenida en cuenta. Régimen escarcha que atraviesa, doctrina cimentada en leucemia (la médula produce glóbulos blancos anormales que se dividen para hacer copias de sí), diseño de señal, va a la caza hasta la extenuación de los esquinados que aun así no se pliegan, el bendito diseño ladrón conduce las naves hasta los escollos infinitos una y otra y otra y aún otra vez, el algoritmo —réplicas fallidas de un transportador cognitivo injertan memes no sintientes en las ranuras de la ética.

Por donde pisan no vuelve a crecer el goce, quedan sus huellas como priones latentes

el goce

río de hierro líquido aún por descubrir en el polo

sublimados desde el no-cuerpo programático que los constreñía,

los sentidos del avatar montan por toda la eternidad en escaleras mecánicas

en entornos artificiales, más y al mismo tiempo menos errantes,

gestionados por drogas que controlan la subida y la bajada, catalizados,

consumiendo y siendo consumidos por una inexorable y rica economía

de lo sensorial, tasados por el píxel

 

 

Los pantanos de poniente, desecados en el siglo XIX y que dieron paso a las huertas y las bacinas de emigrantes fabriles, el Gorg, eje de pivote hoy tomado por los coches que se enfrían en el aparcamiento del pabellón de deportes (límite de pinar guiado, pasajes de ventilación de la avenida d’Alfons XIII y la del Marqués de Mont-Roig); el metalizado de las nubes conjunta la escena, ruta de El Loco hacia La Estrella hacia La Templanza hacia El Juicio, La Torre centra el foco en el rayo que la hiende y Los Amantes optan por saltar hacia La Rueda hundida en el fango, huir del desastre yendo al deceso, aquí donde antes no se podía edificar por la amenaza de piratería —tantos frentes marítimos catalanes han sido antes denominados Ribes Roges, riveras de arena y piedra carmesí por la dedicación con la que los piratas limpiaban sus espadas en la orilla, cada incursión en el pillaje un siguiente puñado de tinte, un cuenco de linfa cobriza, sal y espuma y regreso al lodo, polvo de aluminio ahora. ¿Cómo interpretar el macrocosmos de la Topografía y la Historia del contexto en el que las cartas son barajadas de nuevo, en relación con las mismas cartas, si no a través de la fibra que conecta con la cuestión deontológica? Lluvia, agujas en las rejillas, un charco espeja tres chimeneas humeantes, el olor del yodo hace más empalagosa la humedad, la playa en invierno desde décadas atrás hace las veces de símil de la introspección que no comprende hacia dónde dirigir el espéculo —¿qué entradas cabe dilatar ya? ¿Por qué cavidad va a ser bienvenido lo que se intuye pero sigue deforme en la comisura de lo concebible?

Área limítrofe del destello rosa, comer de la simiente, negar la mayor hasta su consecuencia

en las llagas de la decisión tomada por otro

la simiente

el cultivo blando y el lugar rígido desde el que echar de menos

lo que ya no crece porque ha sido transformado en una precipitación

residual de la atemporalidad imperante y el grito atrapado en la burbuja de afinidad,

las muchas máscaras superpuestas que conforman el marco

la turbulencia de la estática, en su reflejo vale mirarse, quizá, y de ese ruido

inferir como fabulosas criaturas de leyenda urbana

aunque heridas por la pose

la hondonada

estratos, arcos de histeria en los que se comban viejos poderes

aquellos que se gangrenan bajo las tablas, en silencio, lo que no cabe

la hondonada, otra

—Antoni Montserrat, rector de Santa María, 1789:

los matriculados, por ser tantos en número, disminuyen el de los jornaleros que se necesitan para el cultivo de estas tierras, los que suplen forasteros que vienen…

y no lográndose remediar aquí la falta, se va despoblando la montaña en detrimento del estado—

 

 

Crecer desde las aristas al núcleo, porciones amontonadas, ínfimas elevaciones provocadas por lo que se escinde del bloque principal, monolítico. En los uniformes desteñidos por la claridad de la duda, madejas de nada particular, tachadas de egoísmo. La tirada en Cruz Celta —el naipe central es la parte oculta del consultante, cubierto por el naipe del reto inmediato; cuatro arcanos alrededor, en sentido horario: el de los objetivos, el del pasado/consecuencia (por sobreflotación de las urdimbres del lapso y la fase y el momento), el de las alianzas y el de la inevitable prospección (el cataclismo, a un no condicional); cuatro arcanos en columna, a la derecha del cartomante, de abajo a arriba: uno para las esperanzas y recursos, otro para los obstáculos, uno para las reticencias y otro a modo de consejo y conclusión. Se nubla el pensar fuera de y todo es marco, aun cuando al fondo centellean dos brasas siamesas como el empellón directo al sexo de la hormona gastada por el uso y la desidia. Lo subterráneo también debería comportarse en detrimento del estado.

Cómo la antisistematización se va estructurando semejante a la formación

de un esqueleto: osteoblastos que depositan regulaciones a la multiplicidad sensorial

radix et principium sensuum externorum—

osteoclastos que reabsorben hasta el asco

cañas, cieno y acetaminofenos

el esqueleto

interioridad errada en sus significaciones

según la voz del asistente, recibida por vibración craneal, no cuenta el castigo sino el entendimiento

Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay inmundicia

aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro

 

dismorfia(“Manar”, collage de Mónica Ezquerra)

Hoy. Desde el amanecer marchito. La tromba de inapetencias y el regalo formulado. El estómago ahora gris de veisalgia, fustigado para que despierte al resto de vísceras y que éstas florezcan, asciendan hasta la garganta y enmarquen el fingimiento de una voz, esa voz arrebatada de nombres, fechas, símbolos verbales y demás datos inútiles, frustrada por el baratísimo pienso que debe consumir. Amanecer inapetente de la fórmula, la víscera y el ascenso, los datos de regalo, voces fingidas al despertar de los símbolos desde el arrebato, el estómago de la flor de ascenso que nombra los grises marchitos de hoy.

No generar mensaje alguno. No respirar. Primero, contenerse en la rosa de fuego entre pliegues calientes; en las mentiras, las leyes y la hiel. Después, contenerse en plegadas mentiras, en las leyes de la rosa, en el falso fuego del flambeado decorativo de la hiel. El rostro, sostenido con delicadeza entre las manos. El cuerpo, desplomado. Permeable a las densidades de la resistencia. A la concentración.

La inmensidad al final de la Historia. Lo que acecha en el ultimísimo instante. Despliega zarcillos espinosos que viajan atrás en el tiempo. Pinchan la línea. Hasta el momento primero, cuando todo lo que fue era un verbo que aún nadie sabe a qué refería. Cada punzada y cada corte es una modificación sustancial; una herida en la Historia provocada por el postrero desastre del futuro, a fin de que éste pueda acontecer. La luz desconectada del principio de autoconejillo de indias se vuelve pesada en esos agujeros a través de los cuales se desmigaja el pasado. Agua pesada en charcos de eventos; la petrificación y la radiación y las criaturas anaeróbicas que ahí habitan, todo ello se nutre de nuestra misma fuerza motriz. Ultimísimo corte de la Historia, pinchazo postrero en la sustancia de luz que lo que acecha hiere con modificaciones en viaje de espina, principio verbo de la punzada, el desastre inmenso despliega su peso por la línea primigenia.

Mañana. Como bloques rígidos de cuero al sol se cuartearán manadas de hombres y mujeres con nada por delante. Atrás, las cavidades talladas por bestias neurolingüísticas. La maldita opresión de botones. Y la velocidad inverosímil. No olvidaremos la velocidad inverosímil de las franjas en el diseño de la fosa común y en las franjas de diseño del argumento que llenará de cadáveres ese pozo. Las huellas en las caras internas de los muertos serán la única moneda de cambio. La ruina en que devendrá el presente sofisticará sus camuflajes para que sigamos creyéndolo inasible, incorruptible, una aberración matemática, el monstruo más esquivo… Monstruo bloque neurolingüístico de los cadáveres del presente por el que el olvido de las franjas talladas en la verosimilitud por bloques de velocidad oprimida en las matemáticas que morirá en los diseños comunes, olvidado diseño común de la muerte por camuflaje en el que el monstruo se cuarteará a la velocidad de los argumentos como huellas en la fosa, en el pozo del cadáver y en la cara de la bestia y en las sofisticadas monedas que, mañana, nos arruinarán…

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Hoy desvelamos una sorpresa. Hoy sale al mundo una de las cosas más peculiares en las que he tenido el placer de enredarme. De la mano de la distribuidora de fanzines/organización religiosa ANTIPERSONA, aparece, brotado de un rincón excéntrico en el no-espacio mental combinado de Ellos y Yo, Polybius.

 

El videojuego Polybius, presentado en forma de arcade tradicional, fue lanzado al mercado en 1981 por una compañía desconocida llamada Sinneslöschen. Su distribución fue escasa, apenas unas pocas salas recreativas de los suburbios de Portland, Estados Unidos. La simplicidad del juego y la superioridad de los gráficos y el sonido lo convirtieron en un videojuego tremendamente adictivo. No obstante, sus efectos eran demoledores en el subconsciente del jugador: brotes epilépticos, mareos, pérdidas de memoria, náuseas, alucinaciones, terrores nocturnos. Se han documentado incluso intentos de suicidio propiciados por los mensajes subliminales del juego: murmullos ininteligibles que brotaban sin obedecer a ninguna lógica interactiva, gritos aterradores y quejidos de dolor. Después de que un niño de ocho años falleciese de un ataque epiléptico, las máquinas fueron retiradas de los salones recreativos y Polybius desapareció para siempre. El propio nombre de la compañía ya era una advertencia: en alemán Sinneslöchen significa “pérdida de los sentidos”.

 

Polybius (el libro) es un breve y muy poco ortodoxo ensayo no sólo sobre Polybius (el mito) sino sobre el potencial infeccioso, vía hiperstición, de la leyendas urbanas generadas desde un contexto tan particular y poderoso como los videojuegos, sobre el impacto que los nuevos lenguajes generados por éstos tienen en la narrativa consensual del hecho cultural y sobre cómo el Jugador puede llegar a integrar de forma protésica esos lenguajes y usarlos de filtro con los que retocar y aumentar su contemporáneo y su cotidianidad.

 

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En una reivindicación del videojuego como forma artística de pleno derecho y, por tanto, acto mágico capaz de operar cambios en la Realidad mediante la Voluntad y la Alucinación, Polybius (el libro) aprovecha el análisis de Polybius (el objeto hipersticioso) para articular un relato esotérico y excéntrico en el que teoría, ficción, autobiografía, poesía, psicodelia y psicotronía se confunden y tratan de provocar el mismo efecto de aniquilación de lo que damos por sentado, inyectar la misma maldición, que se supone se pretendía provocar e inyectar mediante Polybius (el arma original), ahora buscando no el control del Jugador y la sumisión de éste a los poderes fácticos sino la liberación de ese “edificio exosomático de lo humano” del que tantas veces hemos hablado ya aquí, la presentación de un plan de fuga de la cárcel de Lo Real Materialista.

 

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Apenas cien páginas de genuino ejercicio de MindFuck. Para vosotros.

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Hacia el cierre del Paréntesis de Gutenberg… Las historias que nos contamos sentados en corros concéntricos se adhieren a la arquitectura de la realidad y la actualizan… Esa realidad como discurso performativo que se autorrealiza… No existe una oposición neta entre lo “real” y lo “imaginario”, sino un pasaje borroso; cuanto más se carga un agregado semiótico de significados y usos sociales, más real llega a ser, y en cierto momento será imposible distinguir qué era real al principio y qué ha llegado a serlo, partiendo de una base compuesta sólo de signos.

Los corros concéntricos… Es sábado por la noche, entre colegas, celebramos mi cumpleaños, estamos sentados alrededor de una mesa sobre la que descansan nuestros teléfonos móviles junto con las varias latas de cerveza que ya hemos vaciado. Nos contamos historias cara a cara, mirándonos a los ojos, al tiempo que otros le están contando las suyas a nadie en particular, con la vista fija en la pantalla del portátil, en la pantalla táctil o en el monitor plano, al otro lado del espejo negro a través del cual se accede a la Red… Fácil, nosotros también vamos a hacerlo en cuanto la conversación se suspenda unos segundos para coger aire y resituarse… Es entonces cuando el vecino del piso de arriba se pone a hacer agujeros con el taladro, en plena noche, mientras algo más allá los niños duermen, un sábado… Mi amigo Óscar aprovecha para recoger el hilo del coloquio y nos habla de un videojuego, Party Hard:

El juego arranca con un hombre que, a las tres de la madrugada, al no poder conciliar el sueño por el fiestón que tienen montado los de arriba, sube a incorporarse a la fiesta y, bueno, los mata a todos. De formas muy creativas. Y luego, ya que está, sale a la ciudad a seguir poniendo en su sitio a todos esos fiesteros que no dejan dormir a sus vecinos. Es principalmente un juego de sigilo: lo más importante es que la policía no nos pille en pleno asesinato en masa. La principal forma de matar del Asesino de la Fiesta es la clásica cuchillada, pero claro, no podemos liarnos a navajazos en mitad de la pista de baile. Tenemos que ser pacientes, acechar a los fiesteros solitarios, a las parejitas que se alejan de la multitud o al pobre desgraciado que va a servirse una copa a la cocina; y después alejarnos rápidamente del cuerpo para que el borracho de turno no sume dos y dos al vernos cuchillo en mano al lado de un cadáver.

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Lógica slasher, sigilo, algo divertido y que viene completamente al pelo… Me fascina (y, últimamente, obsesiona) el modo en que el pernicioso hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico se deshace, sublima y muta desde sus más oscuros y terroríficos bordes exteriores… No puede ser de otro modo, de hecho: lo que está ahí afuera no es más que la negrísima metáfora alusiva a nuestra incapacidad, como humanos-humanistas, de salvar el vacío entre Lo Real y Nuestro Pensamiento de Lo Real… Ejemplo: Slenderman, el monstruo de Gutenberg; Slenderman y su naturaleza de ficción autorrealizada.

Los monstruos de Gutenberg… La noche del sábado duermo mal, me despierto a las tres de la madrugada; no es nada nuevo y, en mí, está relacionado con los episodios de parálisis del sueño que sufro de vez en cuando y mi peculiar relación con ellos… Por supuesto, en una esquina de mi cabeza resuenan continuamente esas teorías relativas al Tiempo Muerto y La Hora del Diablo… “Las 3 a.m. es el momento en que la actividad paranormal entra en su máximo apogeo”; “Jesucristo murió a las 15:00h, siendo las 03:00 a.m. la hora opuesta, en un claro desafío de los demonios hacia la ‘imagen’ de Cristo burlándose de la Santísima Trinidad”; “según algunas investigaciones, se producen muchas muertes entre las 03:00 a.m. y las 05:00 a.m., ya que en este momento el sistema inmunológico del cuerpo es más vulnerable. Entre estas horas, los enfermos terminales o personas muy ancianas son más propensas a pasar al ‘otro lado’ debido a que el cuerpo se debilita energéticamente”; “el Tiempo Muerto no es más que una representación de nuestro miedo colectivo a la oscuridad. Durante ese período de la noche nuestros sentidos se agudizan, ya que somos mucho más conscientes de nuestro entorno y estamos en guardia, en busca de peligros potenciales; esto es una traducción evolutiva de nuestra lucha innata o de nuestros instintos”… Paso el domingo ordenando ideas y echando un par de partidas a The Evil Within (la última obra de Shinji Mikami, la cual, al menos en sus primeros niveles, juega esencialmente con los símbolos del gore, la huida, el desplazamiento de Lo Real, el fuego, el faro y la metamorfosis); me olvido por completo de lo que hablamos la noche anterior, aunque a última hora recibo un correo de Óscar con el trailer de Party Hard; lo dejo para el día siguiente. Vuelvo a dormir mal, en parte porque a mi hija le ha sobrevenido un ataque de llanto entre las dos y las tres de la mañana.

Los monstruos de Gutenberg… Llevo dos semanas investigando todo lo que tenga que ver con Jeff the Killer, algo así como “el nuevo Slenderman”:

Una creepypasta, como Slenderman (“historias cortas de horror recogidas y compartidas a través de Internet con la intención de asustar o inquietar al lector. El nombre se deriva de la jerga de Internet ‘copypaste’, que se refiere al texto que ha sido copiado y pegado por los usuarios en los foros de discusión en múltiples ocasiones. Son similares a las leyendas urbanas, aunque no siempre tienden a tomar la forma de texto escrito o narración, algunas creepypastas toman en forma de imágenes, videos o videojuegos, supuestamente encantados”), que narra el relato de Jeff Woods, un muchacho de 14 años de edad quien es invitado a una fiesta de cumpleaños sólo para ser atacado por otros tres adolescentes que ya llevaban un tiempo acosándole en la calle y el colegio. Durante la agresión, Jeff es cubierto con lejía y alcohol y luego es prendido fuego. Tras el ataque, el chico pierde la cordura, se corta los párpados para volverse incapaz de cerrar los ojos cuando se mira al espejo, y desfigura su boca en una sonrisa perpetua.

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Llamémoslo sugestión… tanto la noche del sábado como la noche del domingo, desvelado, el rostro de Jeff the Killer se me aparece en los márgenes del campo visual, en el pasillo, de camino al lavabo. El encantamiento por documentación obsesiva está surtiendo efecto… Según algunas de las muchas deformaciones y reformulaciones aplicadas a la historia de Jeff, el chaval, en un arranque de manía homicida, mató a sus padres y su hermano a las 3 a.m. de una noche especialmente oscura y turbia a causa del revuelo causado por la fiesta celebrándose en la casa de los vecinos de la familia… Resonancia, trauma, tragedia y las tres de la madrugada… Deformación y reformulación también del hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico.

Lunes… Me despiertan el vecino y su taladro; con el primer café, abro el correo de Óscar, veo el trailer y ahí está él, Jeff; todos los elementos compositivos de la hiperstición puestos a sus pies, el fragor de la batalla contra lo sensato y lo mensurable… Corre por la Red la falsa noticia de que un chico disfrazado de Jeff the Killer se coló a las tres de la madrugada en una fiesta y mató a todos los presentes a modo de ritual enfocado a la invocación al plano real del mismo Jeff; hay YouTubers titulando los vídeos de sus partidas a Party Hard “cómo ser un buen Jeff the Killer”; algo en pasillo suelta una risita apagada y susurra “vete a dormir”… Y las miles de figuradas hogueras interconectadas frente a las que nos acomodamos para contarnos cuentos de miedo, chisporrotean de sincronicidad.

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Degi Hari

El próximo sábado 16 de enero, en el marco de las II Jornadas de Metal Extremo de Vitoria-Gasteiz, impartiré la conferencia Ocultismo Noumenal: propuesta para una metafísica extrema, cuyo resumen vendría a ser como sigue:

Uno de los problemas centrales de la filosofía contemporánea, y especialmente de la filosofía prospectiva, futurológica, es la superación de la correlación entre Objeto y Sujeto y la consecuente incapacidad para suspender la discontinuidad entre el noúmeno (la cosa-en-sí, la intuición intelectual no-sensorial) y el fenómeno (la cosa representada en relación a las formas sensoriales del espacio y el tiempo).

En la presente charla se propone una forma de metafísica extrema que, expresada como Ocultismo Noumenal, agrupe un conjunto de conocimientos y prácticas antifilosóficas y especulativas, tales como la teoría de la hiperstición, la idea de la tecnogénesis, el transhumanismo crítico, la ontología orientada a objetos, la psicogeografía y la magia ritual, a fin de penetrar y dominar los secretos del noúmeno para, en última instancia, disolver la discontinuidad noumena/phenomena y plantear la superación del antropocentrismo y el humanismo tradicional como requisito básico para la evolución del pensamiento humano.

Así pues, a modo de introducción y también para poner a disposición del público asistente algo de información de consulta adicional, dejo aquí la bibliografía utilizada para la confección del guión de la charla, así como varias sugerencias de lectura

 

Libros:

Fanged Noumena, Nick Land (ed. Urbanomic / Sequence Press, 2011)

Cyclonopedia: Complicity with Anonymous Materials, Reza Negarestani (ed. Re.Press, 2008)

Capitalist Realism, Mark Fisher (ed. Zero Books, 2009)

Civilizaciones, Felipe Fernández Armesto (ed. Taurus, 2002)

Nihil Unbound, Ray Brassier (ed. Palgrave macmillan, 2010)

En el polvo de este planeta, Eugene Thacker (ed. Materia Oscura, 2015)

Historia de la filosofía oculta, Alexandrian (ed. Valdemar, 2014)

La Cuarta Discontinuidad. La coevolución de hombres y máquinas, Bruce Mashliz (Alianza Editorial, 1995)

Ciencia, cíborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Donna J. Haraway  (Ediciones Cátedra, 1995)

Natural Born Cyborgs: Minds, Technologies, and the Future of Human Inteligence, Andy Clark (Oxford University Press, 2004)

Ontología Cyborg. El cuerpo en la nueva sociedad tecnológica, Teresa Aguilar García (Gedisa Editorial, 2008)

Alien Phenomenology, Ian Bogost (Univ. of Minnesota Press, 2012)

Persuasive Games: the expressive power of videogames, Ian Bogost (The MIT Press, 2010)

Towards Speculative Realism, Graham Harman (ed. Zero Books, 2010)

The Quadruple Object, Graham Harman (ed. Zero Books, 2011)

Guerrilla Metaphysics: phenomenology and the carpentry of things, Graham Harman (ed. Open Court, 2005)

Weird Realism: Lovecraft and Philosophy, Graham Harman (ed. Zero Books, 2012)

 

Artículos:

“Abstract Culture: Meltdown”, de Nick Land. En CCRU.net

“Accelerationism”, de Ray Brassier. En moskvax.wordpress.com

“Renegade Academia”, de Simon Reynolds. En virtualfutures.co.uk

“Hyperstition: an introduction; Delphi Carstens interviews Nick Land”. En merliquify.com

“Hipersticiones y Quimeras”, de Gerardo Sifuentes. En Facto!

Ontología cyborg en perspectiva compleja desde la biología filosófica“, de Oscar José Fernández. En Ontogenia.cl

Una historia del pensamiento transhumanista“, de Nick Bostrom. En Argumentos de Razón Técnica nº14

La ruptura de la cuarta discontinuidad. Trazos para una filosofía de la técnica y la tecnología“, de María Eugenia Esté. Ensayo ganador del Premio Federico Riu a la Investigación Filosófica 1999

Antesalas del Posthumanismo“, de OBSERVER. En La Industria del Placer

“On the Horror of Phenomenology”, “The Corpse Bride: thinking with nigredo”, “Spectral Dilemma”, de Graham Harman, Reza Negarestani y Quentin Meillasoux. En Collapse Vol. IV

“Substraction and Contraction”, “Speculative Realism”, “Responses to a series of questions”, de Quentin Meillasoux, Ray Brassier, Iain Hamilton Grant, Graham Harman y Gilles Deleuze. En Collapse Vol. III

 

Vídeo:

 

Por último, cabe señalar que tanto la imagen que preside este post como las fotografías que se proyectarán de fondo durante la conferencia son obra del artista, poeta y terapeuta Marco Antonio Raya.

A por ello.

 

 

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Transcomunicación Instrumental

(Hace un par de años, inspirado por la serie de ilustraciones del artista Álvaro Barcala titulada The Red Cathedral y por varias lecturas sobre mediúmnica y espiritismo en los primeros años del siglo XX, escribí Transcomunicación Instrumental, un relato protagonizado por una versión alucinada de la célebre médium Eusapia Paladino que iba a ser incluido en una antología sobre retrofuturismo y psicodelia. El volumen no se editó nunca, pero la historia llegó a manos de la gente de la editorial Nevsky, quienes tuvieron a bien traducirlo al inglés para que formase parte de su recopilación Best of Spanish Steampunk, publicada a principios de este 2015. Y ya que esta noche he vuelto a soñar con el Niño de Histamina y con el Ingenio de Bogras, dos de los elementos clave que sustentan el cuento, me ha parecido de recibo compartir aquí la versión original del texto, para que Eusapia, el Niño y el Ingenio os habiten a vosotros también, si gustáis. Feliz lectura) 

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“Una forma de pensar en ello tal vez llegue con la invención de un concepto de duelo transversal – considerar cómo se produce la métrica del lamento”

Judith Butler

 

Silencio — “El ensamblaje inorgánico”

Un flujo informático, especular y superplano, dúctil al segundo y centelleante por cómo una opinión distinta, no oída el segundo anterior, estalla, y ahí va otra, estalla, y otra más, como al tratar de decodificar las grabaciones de la videovigilancia que le hemos impuesto al sueño… Las flagrantes ausencias de la lógica y el lenguaje se enquistan en los oídos, no hay plantilla ni aparato, no hay posibilidad de extractar

Sobre qué desgaja al sujeto. Sobre cómo se torna objeto al usar todos sus rasgos como notas para la percepción de otro objeto sensual, resueltas las tensiones entre Ello, el Otro y sus partes, extrudidos ambos desde ellos mismos y encontrándose en una estación metafórica, en un medio vicario, donde están representados, donde el tiempo se presenta desarticulado por la necesaria reconstitución de la irrealidad del pasado, la factidad del presente y los remanentes del futuro rebotando hacia atrás para articular el shock… ¿Qué significa que la conciencia humana no sea la única, aunque quizá sí la más compleja, forma de intencionalidad? ¿Quién pone en relación la región del objeto tal como se manifiesta con la región redundante de mi relación con su manifestación?

Aislante. Cerámico — “La ciencia ficción verdaderamente riesgosa es aquella que no sólo especula con las posibilidades del futuro, sino también sobre trayectorias inadvertidas que se fundan en pasados no tenidos en cuenta, tricotando pasado/presente/futuro en un tejido de textura imprevista”

En ocasiones parece que el edificio somático de lo que somos, en su intento absurdo por replicar a los edificios por nosotros creados… Las criaturas de sistema, medida y diseño que nos sirven para extender nuestros procesos mentales hacia fuera y no mantenerlos miserablemente encerrados en el cráneo… se agriete de rabia contra el símbolo, corra la tierra y reblandezca sus cimientos para generar un sentido experimental del contemporáneo, hueco, fundado sólo en especulaciones sobre el porvenir; sólo un signo sin enlace, que estalla, también, sólo una imagen onírica sin continuidad

 

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“El punto de vista humano parece ser el límite del pensamiento en los dos primeros sentidos de ‘negro’ (Negro=Satanismo y Negro=Paganismo). Pero existe otro significado, uno que es difícil de pensar, y casi imposible de conocer. En realidad, no existe, pero el pensamiento de su no-existir sí que existe”

Eugene Thacker

 

Restalla, de la boca del fusil al oído interno, el cuerpo biológico, se hace pedazos por apliques cibernéticos introducidos a la fuerza, y a la velocidad, el cuerpo social, se inmoviliza por el miedo, porque el enemigo no puede ser tan estúpido como para no haberse dado cuenta de que esta cultura agoniza por sí sola, que no es necesario ametrallarla, ¿verdad? El cuerpo del no-vivo, organizado de forma urbanística, inmutable y a la vez disperso, vuelto accesible, primero por la bala y luego por la cámara, cicatrices, interpretaciones, sesgos, la atemporalidad paradójicamente móvil de la red social como instrumento expresivo, tan poco que decir y tantos púlpitos desde los que no hacerlo, apenas se mueven las luces, restallan

La teoría de la conspiración exuda política negra. La opinión pública, nada

 

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“¿Y si el sueño del ser humano siempre ha sido destruirlo todo? ¿Y si todo es más hermoso cuando arde? ¿Y si las ruinas son más confortables que los edificios? ¿Y si las torres caen? ¿Y si los museos arden? ¿Y si, en realidad, todos anhelamos el Gran Incendio?”

Layla Martínez

 

En tiempo real — “Hiper-caos”

Toda relación causal implica la constitución de un objeto, tiene estructura de metáfora. La forma que adopta, en la era del consentimiento, la captura del pez sombra, resistencias y heridas interactúan en una glándula pineal virtual, ahí, en pantalla tras pantalla tras pantalla. Dos por ciento de ADN humano en los productos cárnicos procesados para consumo masivo; grasa humana en el aceite que lubrica los motores del ascensor en el rascacielos; piel humana, cuarteada, sin terminaciones nerviosas que amplifiquen ninguna experiencia, entre los engranajes… Toda la atención alquilada al autómata, todas las esfinges que son el mañana impreciso

Acerca de qué intensidad es propia de la tensión entre el objeto, sus partes y sus relaciones. Acerca de cuántas notas esenciales del objeto sensual serán una función del excedente de las notas de las partes del objeto real

Supervivencia antropocéntrica. Contra evolución — “… Incluso detonamos la primera bomba atómica el día que conmemora la transfiguración de Cristo, señalando así, aunque fuese de forma inconsciente, que también nosotros pretendíamos transformar el mundo, sólo que no a través de la luz sino de la oscuridad… Con una deflagración que ardió a más temperatura que el mismísimo sol”

Érase una vez que hubo noticia de agujeros rutilantes apareciendo acá y allá. Al pie de escalinatas, en la torre del reloj, tras la tapia de ciertos descampados, en los callejones traseros de los gimnasios… No exactamente agujeros negros, sino glitches en Lo Real. Espacios de vacío… A pesar de que dentro, al fondo, brillaban estrellas… autogenerados cuando los materiales mutaron para convertirse en Lo Material. Agujeros que siempre estuvieron ahí, aunque sólo ahora, con nuestra conciencia de los nuevos materiales y, al tiempo, con la conciencia de que Lo Material es a su vez conciente de nosotros, se nos presentan. Son el mecanismo de defensa de los materiales contra “la otra especie superior”, capaces de absorber cualquier objeto… Ciertos individuos, muchísimos, de hecho, no pueden verlos, o los interpretan como otra cosa; no agujeros, estrellas demasiado lejanas sobre fondo negro no relevante, huellas fantasmáticas de lo que estuvo y ya no está y debería estar… Asimismo, los agujeros son poros en nuestra (in)capacidad intelectual para procesar la inmensidad de un cosmos irracional, inmanente y ajeno. Agujeros de gusano al horror cósmico. Agujeros en el discurso único. Agujeros en el flujo informático y la espuma de acumulación de detalles contradictorios que lo cubre, demasiados, tantos que no dejan que subamos a la superficie, siquiera eso, subir a la superficie, hacer un agujero por nosotros mismos, respirar, hacer agujeros de silencio en el hielo de los datos y pescar… Y así el pez sombra quedará libre y los salvajes construirán una catedral allí donde los testigos afirman que fue visto por última vez