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Opinión

dismorfia(“Manar”, collage de Mónica Ezquerra)

Hoy. Desde el amanecer marchito. La tromba de inapetencias y el regalo formulado. El estómago ahora gris de veisalgia, fustigado para que despierte al resto de vísceras y que éstas florezcan, asciendan hasta la garganta y enmarquen el fingimiento de una voz, esa voz arrebatada de nombres, fechas, símbolos verbales y demás datos inútiles, frustrada por el baratísimo pienso que debe consumir. Amanecer inapetente de la fórmula, la víscera y el ascenso, los datos de regalo, voces fingidas al despertar de los símbolos desde el arrebato, el estómago de la flor de ascenso que nombra los grises marchitos de hoy.

No generar mensaje alguno. No respirar. Primero, contenerse en la rosa de fuego entre pliegues calientes; en las mentiras, las leyes y la hiel. Después, contenerse en plegadas mentiras, en las leyes de la rosa, en el falso fuego del flambeado decorativo de la hiel. El rostro, sostenido con delicadeza entre las manos. El cuerpo, desplomado. Permeable a las densidades de la resistencia. A la concentración.

La inmensidad al final de la Historia. Lo que acecha en el ultimísimo instante. Despliega zarcillos espinosos que viajan atrás en el tiempo. Pinchan la línea. Hasta el momento primero, cuando todo lo que fue era un verbo que aún nadie sabe a qué refería. Cada punzada y cada corte es una modificación sustancial; una herida en la Historia provocada por el postrero desastre del futuro, a fin de que éste pueda acontecer. La luz desconectada del principio de autoconejillo de indias se vuelve pesada en esos agujeros a través de los cuales se desmigaja el pasado. Agua pesada en charcos de eventos; la petrificación y la radiación y las criaturas anaeróbicas que ahí habitan, todo ello se nutre de nuestra misma fuerza motriz. Ultimísimo corte de la Historia, pinchazo postrero en la sustancia de luz que lo que acecha hiere con modificaciones en viaje de espina, principio verbo de la punzada, el desastre inmenso despliega su peso por la línea primigenia.

Mañana. Como bloques rígidos de cuero al sol se cuartearán manadas de hombres y mujeres con nada por delante. Atrás, las cavidades talladas por bestias neurolingüísticas. La maldita opresión de botones. Y la velocidad inverosímil. No olvidaremos la velocidad inverosímil de las franjas en el diseño de la fosa común y en las franjas de diseño del argumento que llenará de cadáveres ese pozo. Las huellas en las caras internas de los muertos serán la única moneda de cambio. La ruina en que devendrá el presente sofisticará sus camuflajes para que sigamos creyéndolo inasible, incorruptible, una aberración matemática, el monstruo más esquivo… Monstruo bloque neurolingüístico de los cadáveres del presente por el que el olvido de las franjas talladas en la verosimilitud por bloques de velocidad oprimida en las matemáticas que morirá en los diseños comunes, olvidado diseño común de la muerte por camuflaje en el que el monstruo se cuarteará a la velocidad de los argumentos como huellas en la fosa, en el pozo del cadáver y en la cara de la bestia y en las sofisticadas monedas que, mañana, nos arruinarán…

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En 1886, John William Waterhouse pinta El Círculo Mágico. En 1989, Francis Fukuyama publica El Fin de la Historia y El Último Hombre. En 1993, Sarah Kane escribe Blasted. En 2016, la compañía STRIGA representa Hambre… Sólo son fechas, números y anécdotas como mojones, figuras animales que se enroscan en la Historia, eso que estamos programados para ver en forma de línea, en forma de vara, cuando es mucho más parecido a una pila de cadáveres que no deja de crecer…

Atiende: la voz de una bruja atraviesa el mismísimo centro del universo. Se desplaza: “antes eras una historia fea y dolorosa, pero eras una historia; ahora sólo hueles mal”, “la hechicera mantiene encendido el caldero mientras traza el círculo que bien puede protegerla de influencias no deseadas o bien atraer a alguna entidad sobrenatural en su interior. Hacia la mujer se acercan los cuervos y el sapo. La escena se sitúa en un lugar desolado, tal vez un cementerio donde no faltan la cueva infernal y la presencia de sombríos mausoleos”, “el fin de la historia será un tiempo muy triste. La lucha por el reconocimiento, la voluntad de arriesgar la vida de uno por un fin puramente abstracto, la lucha ideológica mundial que pone de manifiesto bravura, coraje, imaginación e idealismo serán reemplazados por cálculos económicos, la eterna solución de problemas técnicos, las preocupaciones acerca del medio ambiente y la satisfacción de demandas refinadas de los consumidores. En el período post-histórico no habrá arte ni filosofía”… Dice.

 

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En El Fin de la Historia, Francis Fukuyama celebra la victoria absoluta del capitalismo y anuncia el advenimiento de un estado homogéneo universal, la muerte de la pretensión ideológica de representar diferentes y más altas formas de sociedad humana, y asegura todo esto justo después de la caída de los últimos regímenes socialistas de la Europa Occidental… Sarah Kane da a luz a Blasted mientras la Guerra de los Balcanes resuena con un chirrido metálico en el fondo del pozo negro de su depresión; el conflicto está por todas partes y la autora lo abraza porque, en el socavón de su trastorno y en el tiempo putrefacto por el que su generación es menospreciada de continuo y en la sombra que el “estado del bienestar” arroja sobre las esquinas de su espacio geopolítico, es muchísima mejor idea arrimarse al maltratador explícito, el de hostia y penetración forzada y mira que eres subnormal, antes que al yanqui-japonés hijo de la gran puta que, con una sonrisa perfecta, pretende chulearte hasta que ardas mediante una novísima forma de prostitución perfectamente burocratizada… El Círculo Mágico de John William Waterhouse muestra al Último Hombre, que es, como siempre fue y siempre será, una mujer (“y las mujeres no olvidamos nunca”), delimitando el territorio del hechizo que está a punto de realizar mediante un círculo de fuego trazado con su vara; aquí dentro va a canalizar todo poder de intelecto, clarividencia, intuición, razón, lógica y naturaleza que sea capaz de manejar; fuera quedan el aliento perverso del Apocalipsis disparado en cuenta atrás desde la Creación misma, la enfermedad de transmisión sexual de los ciegamente apegados a su condición humana y material y que ignoran que existe una Fuerza Telúrica Inhumana subyacente a Todo, que lo atraviesa Todo, que se desplaza por Todo, independiente, irracional y más fuerte que Todo, musical, amoral y amante, un vacío equilibrado en blanco-negro del espíritu del Mundo, idiota, ¿no lo ves? El pan de la bruja, y fuera quedas también tú, seas quien seas… STRIGA diseña una escenografía para Hambre que es un circuito cuyos componentes (Cate, Ian y El Miliciano, una traducción funcional de los personajes de Blasted, pero también el juego de luces climáticas sobre el escenario, el vestuario, el atrezzo y los efectos de sonido) hacen circular las energías opacas del Fin de la Historia (el abuso, el deseo condicionado por lo político, el prejuicio, el rango y la inocencia y la vida, en general, mancillada por El Capital) de la forma más eficiente posible para que éstas vayan a desaguar, alimentar y reciclarse en la Fuerza Telúrica Inhumana que la compañía invoca al fondo de la escena, y que ese Espíritu del Mundo transformará en canción, en matemá(g/t)ica grácil, exorcista; el circuito es un ritual; que tiene lugar dentro del Círculo Mágico ahora redefinido para cerrarse en negación y paradójica exposición de este contemporáneo radical nuestro en el que la crisis económica, la tensión entre géneros, la imposición de la equidistancia racional, lo políticamente correcto hasta el asesinato de la inteligencia, el argumento mediocre como arma y la telegenia visten los ropajes del sapo, el cuervo, la calavera, la roca inamovible y la fuerza sólo aparentemente imparable… Tú, atiende: piensa en cómo podría cerrarse una herida con miel, no con grapas, suturas o costra…

Atiende: Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay mierda. Aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro: “la hechicera es más o menos clásica, por lo demás la escena podría suceder en cualquier época, pues el cuadro recoge los invariantes de la brujería”, “en el período post-histórico no habrá arte ni filosofía, simplemente la perpetua vigilancia del museo de la historia humana”, “tienes que salir de tu puto país para acabar la vida igual que la empezaste: sobre un montón de mierda”… Dice.

 

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Hambre sacude al espectador de un lado a otro de la narrativa en su historia sin discriminar si éste está atento no sólo a lo que se está contando sino también al desplazamiento de las coordenadas psicológicas propias que el ritual impone; la velocidad de escape de este hecho es tal, que quiebra el tradicional prejuicio, impuesto y totalmente falaz, de que pasado lo terrible sólo hay redención o estancamiento somático; rompe la barrera del sonido del terror y desvela que al otro lado hay una cristósfera, hola, qué tal, que lleva ahí desde mucho antes que desde siempre, y que a la cristósfera le trae sin cuidado dónde trazamos las líneas o por qué señalamos falsos finales… Hace casi un cuarto de siglo, El Fin de la Historia y el Último Hombre y Blasted coinciden en el tiempo; la pieza de Kane es despachada con críticas como “desagradable festín de porquería” y llamadas a la censura, mientras el libro de Fukuyama es aplaudido a rabiar, aceptado con efusivas sacudidas de cabeza y palmaditas en la espalda y reivindicado como Verdad suprema, saludable y, sino inmutable, si fácil material para una profecía neoliberal autocumplida. A día de hoy, Francis Fukuyama ha sido apartado de cualquier escuela filosófica académica sensata o relevante; ha sido refutado, criticado y descalificado tantas veces, por tantos pensadores de primer nivel, que incluso se ha visto obligado a reconocer haberse equivocado de plano en sus previsiones y deducciones y a pedir perdón (mal y tarde) por todo el daño socioeconómico causado por su discurso. Sarah Kane está muerta. Se suicidó, ahorcándose con los cordones de sus zapatos, dos semanas después de cumplir los 28 años. Y es considerada de forma prácticamente unánime una de las grandes firmas del teatro anglosajón, sus obras están entre las más veces representadas por toda Europa, ha sido traducida a diez idiomas… El Círculo Mágico de John William Waterhouse manda señales que alteran la continuidad espaciotemporal desde los sótanos de la Tate Gallery londinense, donde permanece fuera de exposición a perpetuidad… Atiende: no es sólo la voz de la bruja la que atraviesa Todo…

Durante los cinco sábados que ha tenido este pasado enero, STRIGA ha estado ejecutando el ritual operístico que es Hambre con todas las entradas agotadas para cada representación. Sólo son números… La Fuerza Telúrica Inhumana mea en cuclillas ante las puertas del museo de la historia humana. Sólo es una figura animal… Sarah Kane delimita el territorio de un hechizo mediante un círculo de fuego trazado con su vara. Sólo es una anécdota… Los cadáveres de Francis Fukuyama y John William Waterhouse, sus rostros verdes y cubiertos de moscas, descansan en la cúspide de una pila de la que tú mismo formarás parte en cualquier momento. Pero, mientras tanto…

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(fotografías de Lua Quiroga Paúl y Juan Díaz Díez)

Morgue

“Una forma de pensar en ello tal vez llegue con la invención de un concepto de duelo transversal – considerar cómo se produce la métrica del lamento”

Judith Butler

 

Silencio — “El ensamblaje inorgánico”

Un flujo informático, especular y superplano, dúctil al segundo y centelleante por cómo una opinión distinta, no oída el segundo anterior, estalla, y ahí va otra, estalla, y otra más, como al tratar de decodificar las grabaciones de la videovigilancia que le hemos impuesto al sueño… Las flagrantes ausencias de la lógica y el lenguaje se enquistan en los oídos, no hay plantilla ni aparato, no hay posibilidad de extractar

Sobre qué desgaja al sujeto. Sobre cómo se torna objeto al usar todos sus rasgos como notas para la percepción de otro objeto sensual, resueltas las tensiones entre Ello, el Otro y sus partes, extrudidos ambos desde ellos mismos y encontrándose en una estación metafórica, en un medio vicario, donde están representados, donde el tiempo se presenta desarticulado por la necesaria reconstitución de la irrealidad del pasado, la factidad del presente y los remanentes del futuro rebotando hacia atrás para articular el shock… ¿Qué significa que la conciencia humana no sea la única, aunque quizá sí la más compleja, forma de intencionalidad? ¿Quién pone en relación la región del objeto tal como se manifiesta con la región redundante de mi relación con su manifestación?

Aislante. Cerámico — “La ciencia ficción verdaderamente riesgosa es aquella que no sólo especula con las posibilidades del futuro, sino también sobre trayectorias inadvertidas que se fundan en pasados no tenidos en cuenta, tricotando pasado/presente/futuro en un tejido de textura imprevista”

En ocasiones parece que el edificio somático de lo que somos, en su intento absurdo por replicar a los edificios por nosotros creados… Las criaturas de sistema, medida y diseño que nos sirven para extender nuestros procesos mentales hacia fuera y no mantenerlos miserablemente encerrados en el cráneo… se agriete de rabia contra el símbolo, corra la tierra y reblandezca sus cimientos para generar un sentido experimental del contemporáneo, hueco, fundado sólo en especulaciones sobre el porvenir; sólo un signo sin enlace, que estalla, también, sólo una imagen onírica sin continuidad

 

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“El punto de vista humano parece ser el límite del pensamiento en los dos primeros sentidos de ‘negro’ (Negro=Satanismo y Negro=Paganismo). Pero existe otro significado, uno que es difícil de pensar, y casi imposible de conocer. En realidad, no existe, pero el pensamiento de su no-existir sí que existe”

Eugene Thacker

 

Restalla, de la boca del fusil al oído interno, el cuerpo biológico, se hace pedazos por apliques cibernéticos introducidos a la fuerza, y a la velocidad, el cuerpo social, se inmoviliza por el miedo, porque el enemigo no puede ser tan estúpido como para no haberse dado cuenta de que esta cultura agoniza por sí sola, que no es necesario ametrallarla, ¿verdad? El cuerpo del no-vivo, organizado de forma urbanística, inmutable y a la vez disperso, vuelto accesible, primero por la bala y luego por la cámara, cicatrices, interpretaciones, sesgos, la atemporalidad paradójicamente móvil de la red social como instrumento expresivo, tan poco que decir y tantos púlpitos desde los que no hacerlo, apenas se mueven las luces, restallan

La teoría de la conspiración exuda política negra. La opinión pública, nada

 

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“¿Y si el sueño del ser humano siempre ha sido destruirlo todo? ¿Y si todo es más hermoso cuando arde? ¿Y si las ruinas son más confortables que los edificios? ¿Y si las torres caen? ¿Y si los museos arden? ¿Y si, en realidad, todos anhelamos el Gran Incendio?”

Layla Martínez

 

En tiempo real — “Hiper-caos”

Toda relación causal implica la constitución de un objeto, tiene estructura de metáfora. La forma que adopta, en la era del consentimiento, la captura del pez sombra, resistencias y heridas interactúan en una glándula pineal virtual, ahí, en pantalla tras pantalla tras pantalla. Dos por ciento de ADN humano en los productos cárnicos procesados para consumo masivo; grasa humana en el aceite que lubrica los motores del ascensor en el rascacielos; piel humana, cuarteada, sin terminaciones nerviosas que amplifiquen ninguna experiencia, entre los engranajes… Toda la atención alquilada al autómata, todas las esfinges que son el mañana impreciso

Acerca de qué intensidad es propia de la tensión entre el objeto, sus partes y sus relaciones. Acerca de cuántas notas esenciales del objeto sensual serán una función del excedente de las notas de las partes del objeto real

Supervivencia antropocéntrica. Contra evolución — “… Incluso detonamos la primera bomba atómica el día que conmemora la transfiguración de Cristo, señalando así, aunque fuese de forma inconsciente, que también nosotros pretendíamos transformar el mundo, sólo que no a través de la luz sino de la oscuridad… Con una deflagración que ardió a más temperatura que el mismísimo sol”

Érase una vez que hubo noticia de agujeros rutilantes apareciendo acá y allá. Al pie de escalinatas, en la torre del reloj, tras la tapia de ciertos descampados, en los callejones traseros de los gimnasios… No exactamente agujeros negros, sino glitches en Lo Real. Espacios de vacío… A pesar de que dentro, al fondo, brillaban estrellas… autogenerados cuando los materiales mutaron para convertirse en Lo Material. Agujeros que siempre estuvieron ahí, aunque sólo ahora, con nuestra conciencia de los nuevos materiales y, al tiempo, con la conciencia de que Lo Material es a su vez conciente de nosotros, se nos presentan. Son el mecanismo de defensa de los materiales contra “la otra especie superior”, capaces de absorber cualquier objeto… Ciertos individuos, muchísimos, de hecho, no pueden verlos, o los interpretan como otra cosa; no agujeros, estrellas demasiado lejanas sobre fondo negro no relevante, huellas fantasmáticas de lo que estuvo y ya no está y debería estar… Asimismo, los agujeros son poros en nuestra (in)capacidad intelectual para procesar la inmensidad de un cosmos irracional, inmanente y ajeno. Agujeros de gusano al horror cósmico. Agujeros en el discurso único. Agujeros en el flujo informático y la espuma de acumulación de detalles contradictorios que lo cubre, demasiados, tantos que no dejan que subamos a la superficie, siquiera eso, subir a la superficie, hacer un agujero por nosotros mismos, respirar, hacer agujeros de silencio en el hielo de los datos y pescar… Y así el pez sombra quedará libre y los salvajes construirán una catedral allí donde los testigos afirman que fue visto por última vez

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El próximo domingo 4 de octubre, en el marco del 2º Festival Cyberpunk de Barcelona, impartiré la charla Huérfanos en Cyberia: New Aesthetic, Glitches, Píxeles y Polipsiquismo; así que, para proporcionar algunas pista de por dónde van a ir los tiros, así como para poner a disposición del público asistente algo de información de consulta adicional, dejo a continuación una bibliografía de los materiales utilizados para la elaboración del guión de la charla:

Libros:

  • Ciberia, la vida en las trincheras del hiperespacio, de Douglas Rushkoff
  • Alien Phenomenology, de Ian Bogost
  • Persuasive Games, de Ian Bogost
  • Towards Speculative Realism, de Graham Harman
  • The Quadruple Object, de Graham Harman
  • Guerrilla Metaphysics: phenomenology and the carpentry of things, de Graham Harman
  • Weird Realism: Lovecraft and Philosophy, de Graham Harman
  • Art and Glitch and Error in Digital, de Diminutive Remix
  • Tomorrow Now, de Bruce Sterling
  • Ah Puch está aquí y otros relatos, de William Burroughs

Artículos:

 

En breve, más.

“La tentación de la atemporalidad. Más allá del límite. La atemporalidad es un sueño de claridad, la realidad separada de sí misma”

Birgitta Trotzig

 

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El socavamiento y la disolución de las redes sociales —ya no redes de agentes, sino Algo Más— quedan claramente ejemplificados en la siguiente arquitectura atemporal: una diminuta cámara GoPro pegada con cinta aislante a la corredera y la curva de la culata de una Walther P22… Pongamos que aprieta usted el gatillo de ese artefacto… La cámara lo está registrando todo, y el enlace de ésta con su teléfono móvil permite que la grabación suba en tiempo real, a intervalos de 45 segundos, a sus cuentas en Twitter y Facebook… Pongamos que aprieta usted el gatillo… En el vídeo, que pronto se hace viral, no aparecen sujetos sino el objeto fantasmático que ejerce de verdugo en la escena de juego de disparo en primera persona, el objeto fetiche como un apero retrofuturista de bajo coste, los objetos víctima y todos los demás objetos flotantes imposibles de ser identificados por la ramplona percepción…

Dicen: “el ser humano siempre está en relación consigo mismo o con el mundo. Y esos tipos de relación se solapan: el humano sólo puede entender al humano transformándolo en un objeto con el que poder relacionarse (mediante la psicología, la sociología…), al tiempo que únicamente puede relacionarse con la esfera de los objetos transformándola en algo familiar, accesible o intuido en términos humanos (a través de la biología, la geología, la cosmología…)”

 

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La realidad, separada de sí misma y luego virtualizada. Un estigma. Al abolir el limbo de esa correlación, se generaría una viscosa sustancia ontológica —llámele “pensamiento de lo impensable”, si gusta— en la que el sujeto visitante —eventual: sujeto a cualquier evento o contingencia— quedaría hundido hasta las rodillas… Fíjese: allí al fondo, al final de ese pasillo anegado, hay una habitación bañada en luz negra y que mide mil años de ancho, desprovista de muebles; sus paredes, techo y suelo están surcados de filamentos crepitantes de estática. Hace mucho que nada vivo ha entrado en ella. La tenue radiación de las lámparas ultravioletas parasitadas por las enredaderas de nervadura enraizadas a la mínima composición del cuarto, hacen destacar lo que se halla grabado en el muchísimo polvo que satura el ambiente, siendo esto toda idea que cualquier ser humano haya tenido jamás. Ideas sueltas, comprendidas en el abanico casi infinito entre las reutilizadas hasta el desgaste y las apenas esbozadas, talladas en esferas microscópicas de cobre y hierro, en esporas, en polen, en diatomeas, en moléculas de caucho y de madera, en escamas de piel y en deposiciones de ácaro… Reaccionan a los haces estroboscópicos en vibrante turquesa. Se hacen legibles. Las formas en que ese polvo fluye, idas y venidas y cambios de rumbo, y sus itinerarios, son una traslación a escala de la simulación de las cambiantes líneas del campo magnético terrestre… Y, claro, aquí tampoco hay transferencia sin transformación… No hay más juego que el juego de simulación de masas… En esta habitación, la realidad virtual, como una bailarina, se alimenta de bolas de algodón y cigarrillo tras cigarrillo tras cigarrillo. ¿Qué hay de usted?…

Dicen: “en general, el lenguaje más poderoso y más vivo logra decir cosas sin decirlas: no por un amor inherente a lo vago y lo borroso, sino simplemente porque las cosas nunca pueden ser conocidas o abordadas directamente en su repliegue de la mirada humana. Para llegar hasta la naturaleza oculta de las cosas, la oblicuidad y la metáfora son herramientas más precisas que cualquier catálogo engreído, despreciativo y reduccionista de sus rasgos palpables.”

 

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Titulares: “No existe conjunto fijo de leyes naturales”“A día de hoy ya sólo queda la ficción de una esfera política”“Meester snijt die Keye ras”: en la Habitación de Mil Años de Ancho cabe un amplio paisaje despoblado, con la línea del horizonte elevada amplificando el efecto dramático del decorado. En primer plano, coágulos de IdeoPolvo compactado forman figuras que imitan los movimientos de cuatro personajes muy concretos: el trasunto autómata de usted mismo, prematuramente envejecido, yace en un sillón, vestido con una suelta bata de hospital y ceñidos pantalones de terciopelo rojo… Abalanzado sobre el pelele, un Autómata Padre le extirpa de entre las cuerdas vocales un tulipán lacustre color perla… El Autómata Padre luce un embudo por sombrero y un jarro pendiendo del cinturón que le ciñe la túnica de curandero… Observando la operación, disfrazado de fraile, un Abuelo Autómata da su bendición al asesinato conceptual de su nieto, acompañado por una Abuela Autómata, que lleva un libro cerrado en equilibrio sobre la coronilla y está acodada a una mesa redonda de pie bulboso, contemplando atenta y aprendiendo de las falsas doctrinas curativas de los hombres… Si lo desea, puede usted introducir otra moneda en el escaparate animado y que los androides de polvo repitan su mensaje. O, si lo prefiere, puede pasar a la siguiente composición, donde se le mostrará a una Esposa Autómata abierta de piernas, desparramada en la camilla de un relojero, con la falda arremangada hasta la cintura, pariendo ahora una aguja percutora, ahora un armazón hueco, ahora una corredera, el mecanismo de un gatillo, el martillo del percutor, un cañón, su correspondiente guía y muelle recuperador, y una diminuta cámara GoPro… Engranajes que un Autómata Amigo recogerá a manos llenas y achicará hacia una Autómata Madre que los hará encajar unos con otros con unos con otros y, descuide, no oirá usted los berridos de tormento del aborto, pero asistirá al procedimiento con toda la fidelidad que los autómatas puedan escenificar, toda la plástica hemoglobina que unas bragas baratas puedan absorber…

 

 

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Uno como estructura de oposición e inversión. Uno como estructura de exclusión y alteridad. ¿La forma inhumana se nos presenta dispuesta para su uso, o es sólo parte de nuestro trato con ciertas herejías derivativas?

 

Dicen: “el ser humano siempre está en relación consigo mismo o con el mundo. Y esos tipos de relación se solapan: el humano sólo puede entender al humano transformándolo en un objeto con el que poder relacionarse (mediante la psicología, la sociología…), al tiempo que únicamente puede relacionarse con la esfera de los objetos transformándola en algo familiar, accesible o intuido en términos humanos (a través de la biología, la geología, la cosmología…)”

Pero lo que aquí nos interesa es el, por decirlo de algún modo, albedo de ese solapamiento, la ventana formada por la razón entre la energía incidente y la energía difundida en éste, por donde asoma la forma inhumana… La encarnación de un ocultismo noumenal: una sombra tan oscura que ni siquiera es la proyección de una duda, un contrahumanismo necesario, de combate, una reacción alérgica a la geometría del templo en crisis del ahora…

…el ciego algoritmo de la selección natural, siendo ejecutado por una inteligencia artificial que dice que…

 

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Sistemas en descomposición de cero diferenciación del conocimiento, irreductibles convulsiones del Uno, el vacío y el amor, que son apartados de sus escalas, de las escaleras que los conducen a las habitaciones de castigo y desintegración; la disimulada suavidad de Uno es el yermo formativo que le dicta que cada casa está encantada.

 

…¿Y si reconociésemos la inconmensurabilidad del pensamiento y el ser, la imposibilidad de que ambos interrelacionen de manera conveniente, ese espacio concreto, ese proverbial abismo de desesperanza entre uno mismo y el vasto universo, como una sustancia cósmica en sí misma, de pleno derecho, fluyendo por el canal abierto entre el pensamiento y lo real? ¿Y si en los límites del conocimiento, a los que la humanidad puede apenas acercarse de forma virtual y mediante las tácticas y operaciones de la negatividad y el horror (los grados del miedo a lo desconocido, la angustia al vacío…), fuesen de hecho una cortina de desolación por definición que sólo puede ser traspasada por inteligencias metonímicas (formas inhumanas, estructuras materiales posthumanistas…), confundidas y semiconscientes?

 

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La voluntad del urbanismo.

La solidez erradicada.

El mezclarse con la multitud.

Antes del cuerpo viene la inconsistencia lingüística, la filosofía del uso temerario de la palabra como entorno sólo posible a través del vitalismo, la duplicidad de los extremos, el grito del edificio y el edificio gritado, la raíz eternamente redescubierta, un aullido que asegura la proporción de material y producto.

 

De la Ontología Cíborg al Aceleracionismo a la hiperstición; de la hiperstición al Dustism; del Dustism al Evento de Extición a la forma inhumana… Al ocultismo noumenal… cuya importancia no radica tanto en su doctrina como en la repudia consciente de las teorías unificadoras, de los intentos de comprensión total en nombre de un lapso insalvable entre la ciencia-mito y sus competencias, entre saber y la capacidad de saber.

El ocultismo noumenal no es per se un “–ismo”, sino un acto de mostrar más allá de los parámetros de la prueba formal, la no-filosofización del universo, a ninguna de sus escalas. Es una manifestación del hecho de que la humanidad, en virtud de su ser —la forma humana de interrelación dual única—, es esencialmente incapaz de navegar intelectualmente la negatividad inherente al pensamiento y al ser, incapaz de arrojar luz sobre su relación con lo real.

 

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y él supo que yo me iba a negar —no por capricho sino por necesidad: lo que ya no es, no puede actuar físicamente sobre lo que es, apenas en modo especular y narrativo sobre lo que fue, y tampoco era que eso se me estuviese dando demasiado bien.

 

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El futuro de los materiales es unificarse en el campo de lo material, desactivar la frontera secular entre lo vivo y lo inerte; piedra líquida, espuma de metal, fluido de madera, vapor de plástico…. Los antiguos elementos de composición por ensamblaje (armazón, cubierta, aislantes o pavimentos como entidades diferenciadas) podrán dar paso a nuevos artefactos en los que lo formal y lo funcional se articulen de manera indistinta, una vez hayamos cedido la palabra en telepatía sintética a las cosas

 

Dicen: “La tecnología nos permite descubrir ciertas dimensiones ocultas de la naturaleza, al tiempo que nos aleja de ésta”.

No. En realidad, lo que nos proporciona es acceso cada vez más cercano a los límites de la naturaleza y nos libera de los ritmos naturales. Así, gracias a la revelación de esas dimensiones, hoy sabemos que han sido grandes Eventos de Extinción los que han dado forma al planeta… La Tierra, uno de los Primigenios principales, el cíborg total, un compuesto de biología y tecnología que ha servido, en los últimos tres millones de años, de plataforma de lanzamiento de nuevos cíborgs… Sabemos que son las potencias cósmicas, los efectos geológicos y las mutaciones evolutivas las que han llevado al planeta al punto exacto en el que se encuentra.

Nosotros mismos, como amalgama absoluta de biología y cultura, somos el último, el más nuevo Evento de Extinción.

La forma inhumana… posthumanista, anticonvencional…

…Armada a base de prótesis de ficción.

 

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en Mil Mesetas, en lo que Brassier describe como manotazos que vinieron a continuación, en los inconscientes materiales thanatrópicos, de su estómago reptamos por la trampilla a la inevitabilidad de la esquizofrenia cósmica, en sus colegas, más que la mascarada de la que se sirve La Bella, están algunos periódicos haciendo referencia a la izquierda parlamentaria, la disolución en máquinas de silicio, bacterias, rayos cósmicos, en postulaciones continuas que son la historia del universo y, tras lo impersonal, lo colectivo, lo social, lo inevitable, nos parece que esta lucha ha tenido características de autodeterminación

 

Admitir la condición de Evento de Extinción, superar el “shock por futuro”, formular nuevas ficciones, nuevas historias que nos guíen hacia el porvenir…. La actualización de lo real se da gracias a cómo nos relacionamos con la ficción, cómo invocamos al plano material algo que en principio es exclusivo de la esfera de las ideas; ¿y si, ahora que gracias a esa facultad inherente al cíborg humano que es la capacidad para el raciocinio y el análisis y el reconocimiento de patrones, hemos desvelado otra trama oculta… De la Ontología Cíborg al Aceleracionismo a la hiperstición; de la hiperstición al Dustism; del Dustism al Evento de Extición a la forma inhumana… empezásemos a ser conscientes de ella y, responsablemente, tomásemos la iniciativa y empezásemos a configurar nuestro propio paradigma? ¿Adónde podría esto llevarnos?

En Roma, cuando la ciudad era la capital de un imperio, existía un templo consagrado al Dios Desconocido, en el que dar cabida a aquellos que llegasen a la ciudad llevando consigo el culto a una deidad que no figurase en el “registro oficial”. Ahora, aquí, en un templo en crisis pero consagrado a la ficción (algo muchísimo más abstracto que un Dios), ¿qué nos impide permitirnos el lujo de afectar tanto al inmediato como al futuro con los fondos y formas de nuestras ideas, traídas de cualquier manera?

Hagámoslo, ¿por qué no?

 

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Vivo cambiando de localización sin motivo aparente y siendo una güija que respira en un mundo sucio de espectros y en un paisaje de relojes marcando la hora del revés y un paisaje de casas con raíces tan hondas que van a pudrirse al calor del centro mismo de la tierra y un paisaje de visillos y cortinas y lo que hay detrás de éstas. Güija que cambia de localización sin visillos y lo que hay detrás del paisaje soy yo sucio de espectros y con raíces detrás de cortinas tan hondas que vivo respirando con el reloj en una mano y la casa marcando la hora en la otra. En el centro de calor del paisaje de las manos vivo ahora al cambio de raíces como agujas en el mundo güija tras las cortinas. El motivo aparente de la aguja cambia las casas por podredumbre de visillos marcados hondo tras la localización de la tierra de los espectros raíz. Tan hondo como las manos en el mundo y la suciedad de lo que hay detrás marcando raíces en horas y hundiendo motivos en agujas con el clima por güija localizada en el paisaje del ahora. Vivo. Cambiando de localización. Sin motivo aparente.