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Proyectos

Desde el santuario —À la surface et dans les entrailles de la terre

Desde la posición rugosa, aún con margen, con mi margen, tu margen igual al almohadillado en las articulaciones de la situación, nótame, estamos. En una equidistancia para la que no hay pugna posible. En la ropa ajena guardada en cajones propios. Desde la abstracción, a la geometría —roer tu estela a escondidas, cruzar tu margen con mi margen, visitar el interior de la esfera y, rectificando, hallar la fiebre oculta que supuestamente nos motoriza.

Cómo se conserva la civilidad. Qué es capaz de mantenerla más o menos intacta, una inclusión en miel seca de panales olvidados, reino hueco del final de la acequia condal, antaño la surgidora y, un poco más allá, Clotum Melis cuando fue hospedería de peregrinos, hitos topográficos entre los que pasar, tú y yo, pronombres tan débiles como la adhesión a la verdad del acto documental al que ya no estamos sujetos, no, no habitas la plaza en la que naciste ni habito la plaza en la que nací sino uno la del otro, apropiadas de forma debida, deuda de pares parciales, tus escudos nobiliarios esgrafiados junto a mis estrellas de ocho puntas indican la vía, en respuesta, tras el mostrador de la bodega de Can Siset, destaca enmarcada la tesis del primogénito de la dueña —Element-selective of charge localization processes in manganite thin films

En ocasiones, se diría que el umbral a la villa esotérica de la psique rimada con su técnica porosa de trascendencia puede posicionarse en cualquier longitud capaz de boquear, y así exhalar, una identificación local. En mi barrio, el Clot, hondonada, sometido a vigilancia y con mis datos entregados de buen grado, esta hechura creada por ti y por mí ante la escisión —bêtise / bétail / everywarewolf

Una vía-signo, centrífuga, hacia la diferencia drástica

Una vía-signo, encajonada, al seguir en la embocadura

por tanto como dure la inercia consciente que nos desajusta. La Agartha tras tus costillas y aquellos a los que se llevó el sumidero devienen, pues, una verdad simple, la verdad que pellizco hasta quedar prendido de mi nada en absoluto, nuestra verdad sin fractura, por escogida, camino que coagula bajo las suelas y atrapa por los tobillos como un desenlace.

 

 

La corrupción, el núcleo resistente, la recreación, una vez que nada puede ser reparado sino acudiendo a su mismo origen y volviendo a formularlo como si de un mito se tratase, pero en ese caldo cámbrico no sólo ésta todo roto sino que se descompone y se duplica y está alineado, engendrado por la caída, en esbozos de consciencia y esquemas. La accesibilidad monótona del origen corrupto de todo, el caldo de la fórmula burbujea, ¿por qué quieres conocerme, si sabes que me posee una falla? El núcleo negro y durísimo, aguanta, la descomposición plausible de lo procesable hace que el origen sea más hondo que aquello que lo rodea, el descenso, la caída, en el pozo del que no voy a salir si no es resbalando por sus paredes, si lo más elevando resuena y reproduce lo más innoble y viceversa, debo convencerme de que abajo es arriba, el orden y significado de quién soy está condicionado por sus externalidades, los correlatos del fenómeno de mí, percibo mis percepciones y afuera apenas gatea un vacío inexistente —public void windowClosing(WindowEvent e) {

Porque la fenomenología de nosotros es como es, y será el ejercicio de futilidad de mí que apunte a nuestro fin —una vez que nada puede ser reparado sino acudiendo a su mismo origen y volviendo a formularlo como si de un mito se tratase

 

(Quizá porque nunca fue 19 de octubre de 2069, y ahora sí. Quizá porque esa fecha significa más que ninguna otra. Quizá porque este año las cosas son como son, en todo el mundo, y por eso es el fin.

Ray Bradbury)

 

Injertada en tu espalda, la alimaña de esmeralda clava las patas a lado y lado de las vértebras.

Desde tus despachos de lujuria, desde tu despacho de afectos que son sed y estaño y agua turbia, elasticidad e hipertensión y retorno, clave y llave y copa repleta de menstruo, deseo de sólo placer y ampliación de lo percibido a simple vista —Semen retentum venenum est, y del otro lado se dejan oír lamentaciones. Los aullidos traspasan y agujerean, convulsos, llegan y sacuden. Progresan como médula, garrapatean la necesidad impostada, el secreto los amamanta y mece, en el coro, tres astillas atraviesan la garganta del crucificado

—Móvil,

la alimaña agoniza por su simbología adjudicada

(A finales del siglo XIX, el proyecto y cuidado de la identidad personal como hecho subjetivo intransferible, como algo único a cada individuo aunque producto de casi infinitos impulsos conflictivos e influencias externas, se volvió una prioridad que desembocaría en la implantación del psicoanálisis como intérprete de las tensiones de esta nueva subjetividad y, por otro lado, la instauración de la idea de privacidad como espacio de seguridad introspectivo en el que el ciudadano-consumidor pudiese ordenar y resolver las propias contradicciones antes de decidir si exponer o no sus opiniones y costumbres en público, decidir cómo narrar de puertas afuera su relato personal)

 

La esperanza en nuestra conjunción es un sueño feo y aborrecible —νέκυια

En las condiciones presentes, de consignación, el funeral anómalo de ti, mi funeral, el entierro que prefigura la conservación de lo que podría haber sido exprimido de nosotros, cómo nuestras iniciales se hubiesen deslizado por un bordado en esponsales aparte de la racionalización que nos compele, la consignación del imperio de mí, mermado, el imperio de ti, dispuesto al viaje, me esperas, aunque demasiado poco y es tarde cuando crece un amanecer furioso y expuesto, hoy, después de las traiciones de anoche, y tu barrio y mi barrio siguen inalterados en una parte más honda que aquello que los rodea.

Pero el accidente nos reverdece —de la ronda de circunvalación que nos llevaba de uno a otro despunta un transportador que deja la calzada, sale y abre una senda cuyo término incluso podría resultar la anástasis —Wenn die Religion das Opium des Volkes, die Liebe ist das Opium des Sklaven, überbelichtet

 

A un no del cataclismo. Naipes sin sus colores originales, naipes actualizados, naipes que trabajan mejor por la sensibilidad moderna repartidos en el cenit divisorio de la probabilidad y de lo que está pasando. El cataclismo/la prospección, la función simbólica del orden. Ahora mismo cuando lo que se presupone es preeminente. Porque de las alternativas a lo que rápido se revela como tópico no queda rastro. Fueron arrebatadas y hechas desaparecer, esa es la marca (inevitabilidad del sufrimiento propio y ajeno, traición vicaria, fundamento de telenovela) —verdugo de la intuición, dándole al garrote de la imaginación castrada. En la tirada de tarot que achica los giros traslúcidos de la trama, rayas mate de alar nocturno. A su luz, lo inmoral, aprensiones que el hecho consensual mantiene prístinas. Aunque una deriva siniestra exija su derecho a ser tenida en cuenta. Régimen escarcha que atraviesa, doctrina cimentada en leucemia (la médula produce glóbulos blancos anormales que se dividen para hacer copias de sí), diseño de señal, va a la caza hasta la extenuación de los esquinados que aun así no se pliegan, el bendito diseño ladrón conduce las naves hasta los escollos infinitos una y otra y otra y aún otra vez, el algoritmo —réplicas fallidas de un transportador cognitivo injertan memes no sintientes en las ranuras de la ética.

Por donde pisan no vuelve a crecer el goce, quedan sus huellas como priones latentes

el goce

río de hierro líquido aún por descubrir en el polo

sublimados desde el no-cuerpo programático que los constreñía,

los sentidos del avatar montan por toda la eternidad en escaleras mecánicas

en entornos artificiales, más y al mismo tiempo menos errantes,

gestionados por drogas que controlan la subida y la bajada, catalizados,

consumiendo y siendo consumidos por una inexorable y rica economía

de lo sensorial, tasados por el píxel

 

 

Los pantanos de poniente, desecados en el siglo XIX y que dieron paso a las huertas y las bacinas de emigrantes fabriles, el Gorg, eje de pivote hoy tomado por los coches que se enfrían en el aparcamiento del pabellón de deportes (límite de pinar guiado, pasajes de ventilación de la avenida d’Alfons XIII y la del Marqués de Mont-Roig); el metalizado de las nubes conjunta la escena, ruta de El Loco hacia La Estrella hacia La Templanza hacia El Juicio, La Torre centra el foco en el rayo que la hiende y Los Amantes optan por saltar hacia La Rueda hundida en el fango, huir del desastre yendo al deceso, aquí donde antes no se podía edificar por la amenaza de piratería —tantos frentes marítimos catalanes han sido antes denominados Ribes Roges, riveras de arena y piedra carmesí por la dedicación con la que los piratas limpiaban sus espadas en la orilla, cada incursión en el pillaje un siguiente puñado de tinte, un cuenco de linfa cobriza, sal y espuma y regreso al lodo, polvo de aluminio ahora. ¿Cómo interpretar el macrocosmos de la Topografía y la Historia del contexto en el que las cartas son barajadas de nuevo, en relación con las mismas cartas, si no a través de la fibra que conecta con la cuestión deontológica? Lluvia, agujas en las rejillas, un charco espeja tres chimeneas humeantes, el olor del yodo hace más empalagosa la humedad, la playa en invierno desde décadas atrás hace las veces de símil de la introspección que no comprende hacia dónde dirigir el espéculo —¿qué entradas cabe dilatar ya? ¿Por qué cavidad va a ser bienvenido lo que se intuye pero sigue deforme en la comisura de lo concebible?

Área limítrofe del destello rosa, comer de la simiente, negar la mayor hasta su consecuencia

en las llagas de la decisión tomada por otro

la simiente

el cultivo blando y el lugar rígido desde el que echar de menos

lo que ya no crece porque ha sido transformado en una precipitación

residual de la atemporalidad imperante y el grito atrapado en la burbuja de afinidad,

las muchas máscaras superpuestas que conforman el marco

la turbulencia de la estática, en su reflejo vale mirarse, quizá, y de ese ruido

inferir como fabulosas criaturas de leyenda urbana

aunque heridas por la pose

la hondonada

estratos, arcos de histeria en los que se comban viejos poderes

aquellos que se gangrenan bajo las tablas, en silencio, lo que no cabe

la hondonada, otra

—Antoni Montserrat, rector de Santa María, 1789:

los matriculados, por ser tantos en número, disminuyen el de los jornaleros que se necesitan para el cultivo de estas tierras, los que suplen forasteros que vienen…

y no lográndose remediar aquí la falta, se va despoblando la montaña en detrimento del estado—

 

 

Crecer desde las aristas al núcleo, porciones amontonadas, ínfimas elevaciones provocadas por lo que se escinde del bloque principal, monolítico. En los uniformes desteñidos por la claridad de la duda, madejas de nada particular, tachadas de egoísmo. La tirada en Cruz Celta —el naipe central es la parte oculta del consultante, cubierto por el naipe del reto inmediato; cuatro arcanos alrededor, en sentido horario: el de los objetivos, el del pasado/consecuencia (por sobreflotación de las urdimbres del lapso y la fase y el momento), el de las alianzas y el de la inevitable prospección (el cataclismo, a un no condicional); cuatro arcanos en columna, a la derecha del cartomante, de abajo a arriba: uno para las esperanzas y recursos, otro para los obstáculos, uno para las reticencias y otro a modo de consejo y conclusión. Se nubla el pensar fuera de y todo es marco, aun cuando al fondo centellean dos brasas siamesas como el empellón directo al sexo de la hormona gastada por el uso y la desidia. Lo subterráneo también debería comportarse en detrimento del estado.

Cómo la antisistematización se va estructurando semejante a la formación

de un esqueleto: osteoblastos que depositan regulaciones a la multiplicidad sensorial

radix et principium sensuum externorum—

osteoclastos que reabsorben hasta el asco

cañas, cieno y acetaminofenos

el esqueleto

interioridad errada en sus significaciones

según la voz del asistente, recibida por vibración craneal, no cuenta el castigo sino el entendimiento

Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay inmundicia

aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro

 

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Tras pasar por el Festival Internacional de Cine de Locarno, se estrena hoy en España Nuestra amiga la luna, cortometraje co-escrito por mí y su director, Velasco Broca. Y aterriza de la que considero es la mejor forma posible: como obra a competición en la sección oficial del Festival Internacional de Cine de Sitges

Hadji es un joven hindú con limitaciones físicas que vive humildemente a orillas del río Ganges. Tras perder lo poco que tiene, es aceptado como discípulo por un guía espiritual de origen ruso. Esta alianza dará lugar a unos extravagantes episodios que tendrán su repercusión, a través de un principio sincrónico, en otros puntos de occidente.

Nuestra amiga la luna es el resultado de un trabajo de cuatro años de idas y venidas, altibajos, alegrías y peleas que sería imposible detallar en su totalidad no ya en un post sino en un libro entero; por el camino han quedado tres guiones de largometraje con sus correspondientes borradores y revisiones, de los que Velasco Broca ha sabido destilar a la perfección las esencias para, usando la cámara y su peculiar y fascinante forma de entender el cine a modo de filtro, dar a luz a una bomba semiótica y ontológica que condensa lo que queríamos contar en aquellas tres películas y, a la vez, es mayor, mucho mayor, que la suma de ellas…

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Del corto se ha dicho que

es capaz de tejer líneas espacio-temporales que unen pasados y presentes (sí, en plural, porque la acción ocurre en distintos lugares y en tiempos a veces confusos), que conectan A Costa da Morte con las ciudades de la India a través de un eje vertical y luminoso que refuerza la idea de que en este mismo planeta son capaces de convivir realidades tan opuestas que parecen pertenecer a universos completamente distintos

, que

la disposición del espectador a interactuar con las imágenes ha de ser máxima, si existe la intención de que relacionemos todo lo que se ve, hay que partir de un necesario elemento que juegue como pista, nada nos lo va a indicar, ligeras sutilezas como el desdoblamiento o los colores de las ropas. Si una acción en un lugar provoca la contraria o la reacción en otro extremo del planeta acerca la propuesta a lo místico o a lo extrasensorial

y que

integra elementos propios del surrealismo, las fábulas orientales, la religiosidad ancestral, la música popular y la fantasía humorística más inesperada. La película no solo conecta con una tradición centenaria de ese cine español que se ha movido al margen de lo institucional

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Planteado como una versión libre del Himno de la Perla, una de las parábolas más bellas del cristianismo primitivo siriaco sobre la cristalización del alma/idea, la divina trinidad, la gnosis elevada y el olvido, Nuestra amiga la luna es un pequeño filme de Ciencia-Ficción, es una bofetada noir, un ejercicio esotérico, un documental bastardo y una comedia descacharrada. De apenas 15 minutos. Es experimental pero opera en lo sentimental y en lo hondo. Es un viaje a los espacios. También un reflejo ciertamente preciso de lo que sus autores somos y pretendemos ser…

En lo personal, cierra varios círculos (algunos de ellos concéntricos, otros excéntricos y orbitales de ciertos puntos de fuga psicológicos) y significa la culminación de un periodo de absorción y sublimación de influencias que se inició cuando, tras seguir durante mucho tiempo su carrera con devoción absoluta, me tomé la libertad de mandar a Velasco un ejemplar de uno de mis libros, hecho que abrió entre nosotros un portal transarmónico por el que ahora se cuela nuestra criatura…

No quepo en mí de gozo.

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Hacia el cierre del Paréntesis de Gutenberg… Las historias que nos contamos sentados en corros concéntricos se adhieren a la arquitectura de la realidad y la actualizan… Esa realidad como discurso performativo que se autorrealiza… No existe una oposición neta entre lo “real” y lo “imaginario”, sino un pasaje borroso; cuanto más se carga un agregado semiótico de significados y usos sociales, más real llega a ser, y en cierto momento será imposible distinguir qué era real al principio y qué ha llegado a serlo, partiendo de una base compuesta sólo de signos.

Los corros concéntricos… Es sábado por la noche, entre colegas, celebramos mi cumpleaños, estamos sentados alrededor de una mesa sobre la que descansan nuestros teléfonos móviles junto con las varias latas de cerveza que ya hemos vaciado. Nos contamos historias cara a cara, mirándonos a los ojos, al tiempo que otros le están contando las suyas a nadie en particular, con la vista fija en la pantalla del portátil, en la pantalla táctil o en el monitor plano, al otro lado del espejo negro a través del cual se accede a la Red… Fácil, nosotros también vamos a hacerlo en cuanto la conversación se suspenda unos segundos para coger aire y resituarse… Es entonces cuando el vecino del piso de arriba se pone a hacer agujeros con el taladro, en plena noche, mientras algo más allá los niños duermen, un sábado… Mi amigo Óscar aprovecha para recoger el hilo del coloquio y nos habla de un videojuego, Party Hard:

El juego arranca con un hombre que, a las tres de la madrugada, al no poder conciliar el sueño por el fiestón que tienen montado los de arriba, sube a incorporarse a la fiesta y, bueno, los mata a todos. De formas muy creativas. Y luego, ya que está, sale a la ciudad a seguir poniendo en su sitio a todos esos fiesteros que no dejan dormir a sus vecinos. Es principalmente un juego de sigilo: lo más importante es que la policía no nos pille en pleno asesinato en masa. La principal forma de matar del Asesino de la Fiesta es la clásica cuchillada, pero claro, no podemos liarnos a navajazos en mitad de la pista de baile. Tenemos que ser pacientes, acechar a los fiesteros solitarios, a las parejitas que se alejan de la multitud o al pobre desgraciado que va a servirse una copa a la cocina; y después alejarnos rápidamente del cuerpo para que el borracho de turno no sume dos y dos al vernos cuchillo en mano al lado de un cadáver.

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Lógica slasher, sigilo, algo divertido y que viene completamente al pelo… Me fascina (y, últimamente, obsesiona) el modo en que el pernicioso hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico se deshace, sublima y muta desde sus más oscuros y terroríficos bordes exteriores… No puede ser de otro modo, de hecho: lo que está ahí afuera no es más que la negrísima metáfora alusiva a nuestra incapacidad, como humanos-humanistas, de salvar el vacío entre Lo Real y Nuestro Pensamiento de Lo Real… Ejemplo: Slenderman, el monstruo de Gutenberg; Slenderman y su naturaleza de ficción autorrealizada.

Los monstruos de Gutenberg… La noche del sábado duermo mal, me despierto a las tres de la madrugada; no es nada nuevo y, en mí, está relacionado con los episodios de parálisis del sueño que sufro de vez en cuando y mi peculiar relación con ellos… Por supuesto, en una esquina de mi cabeza resuenan continuamente esas teorías relativas al Tiempo Muerto y La Hora del Diablo… “Las 3 a.m. es el momento en que la actividad paranormal entra en su máximo apogeo”; “Jesucristo murió a las 15:00h, siendo las 03:00 a.m. la hora opuesta, en un claro desafío de los demonios hacia la ‘imagen’ de Cristo burlándose de la Santísima Trinidad”; “según algunas investigaciones, se producen muchas muertes entre las 03:00 a.m. y las 05:00 a.m., ya que en este momento el sistema inmunológico del cuerpo es más vulnerable. Entre estas horas, los enfermos terminales o personas muy ancianas son más propensas a pasar al ‘otro lado’ debido a que el cuerpo se debilita energéticamente”; “el Tiempo Muerto no es más que una representación de nuestro miedo colectivo a la oscuridad. Durante ese período de la noche nuestros sentidos se agudizan, ya que somos mucho más conscientes de nuestro entorno y estamos en guardia, en busca de peligros potenciales; esto es una traducción evolutiva de nuestra lucha innata o de nuestros instintos”… Paso el domingo ordenando ideas y echando un par de partidas a The Evil Within (la última obra de Shinji Mikami, la cual, al menos en sus primeros niveles, juega esencialmente con los símbolos del gore, la huida, el desplazamiento de Lo Real, el fuego, el faro y la metamorfosis); me olvido por completo de lo que hablamos la noche anterior, aunque a última hora recibo un correo de Óscar con el trailer de Party Hard; lo dejo para el día siguiente. Vuelvo a dormir mal, en parte porque a mi hija le ha sobrevenido un ataque de llanto entre las dos y las tres de la mañana.

Los monstruos de Gutenberg… Llevo dos semanas investigando todo lo que tenga que ver con Jeff the Killer, algo así como “el nuevo Slenderman”:

Una creepypasta, como Slenderman (“historias cortas de horror recogidas y compartidas a través de Internet con la intención de asustar o inquietar al lector. El nombre se deriva de la jerga de Internet ‘copypaste’, que se refiere al texto que ha sido copiado y pegado por los usuarios en los foros de discusión en múltiples ocasiones. Son similares a las leyendas urbanas, aunque no siempre tienden a tomar la forma de texto escrito o narración, algunas creepypastas toman en forma de imágenes, videos o videojuegos, supuestamente encantados”), que narra el relato de Jeff Woods, un muchacho de 14 años de edad quien es invitado a una fiesta de cumpleaños sólo para ser atacado por otros tres adolescentes que ya llevaban un tiempo acosándole en la calle y el colegio. Durante la agresión, Jeff es cubierto con lejía y alcohol y luego es prendido fuego. Tras el ataque, el chico pierde la cordura, se corta los párpados para volverse incapaz de cerrar los ojos cuando se mira al espejo, y desfigura su boca en una sonrisa perpetua.

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Llamémoslo sugestión… tanto la noche del sábado como la noche del domingo, desvelado, el rostro de Jeff the Killer se me aparece en los márgenes del campo visual, en el pasillo, de camino al lavabo. El encantamiento por documentación obsesiva está surtiendo efecto… Según algunas de las muchas deformaciones y reformulaciones aplicadas a la historia de Jeff, el chaval, en un arranque de manía homicida, mató a sus padres y su hermano a las 3 a.m. de una noche especialmente oscura y turbia a causa del revuelo causado por la fiesta celebrándose en la casa de los vecinos de la familia… Resonancia, trauma, tragedia y las tres de la madrugada… Deformación y reformulación también del hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico.

Lunes… Me despiertan el vecino y su taladro; con el primer café, abro el correo de Óscar, veo el trailer y ahí está él, Jeff; todos los elementos compositivos de la hiperstición puestos a sus pies, el fragor de la batalla contra lo sensato y lo mensurable… Corre por la Red la falsa noticia de que un chico disfrazado de Jeff the Killer se coló a las tres de la madrugada en una fiesta y mató a todos los presentes a modo de ritual enfocado a la invocación al plano real del mismo Jeff; hay YouTubers titulando los vídeos de sus partidas a Party Hard “cómo ser un buen Jeff the Killer”; algo en pasillo suelta una risita apagada y susurra “vete a dormir”… Y las miles de figuradas hogueras interconectadas frente a las que nos acomodamos para contarnos cuentos de miedo, chisporrotean de sincronicidad.

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Este pasado verano, me he dedicado a darle forma a algo a lo que he llamado Ocultismo Noumenal (expresión fusilada sin pudor a Eugene Thacker… a quien no creo que le importe demasiado, o eso espero, esta apropiación, la verdad), una amalgama de filosofía teórico-práctica como un intento de dar coherencia a gran parte de mis temas habituales, de más o menos estructurarlos en un sistema de ideas: realismo especulativo, transhumanismo, ontología cyborg y ontología orientada al objeto y ontología plana, teoría de la hiperstición, futurología, topografía profunda, shock por futuro, horror cósmico, conspiranoia, ciencia ficción, magia del caos, aceleracionismo, poesía y prosa experimental.

Aquí mismo, en el blog, ya se han podido ver algunos ejemplos de hacia dónde iba la cosa, así como se verá en algunas de mis colaboraciones en varias revistas y antologías que saldrán al mundo durante los próximos meses, pero el ejemplo más claro de ejercicio práctico y formulación de ese Ocultismo Noumenal, algo así como un manifiesto, se puede encontrar ya en la serie de artículos que la revista online Láudano Magazine ha venido publicando semanalmente durante este septiembre.

Siempre hay un faro, Siempre hay una ciudad y Siempre hay un hombre son tres piezas que, juntas, funcionan como un ensayo extraño al respecto de los temas comentados algo más arriba, aplicados al análisis por inmersión profunda en la saga de juegos BIOSHOCK, no tanto “periodismo videojueguil gonzo” (aunque algo de eso tiene) como, repito, un ejercicio práctico de Ocultismo Noumenal.

Dejo a continuación los enlaces a los tres trabajos, para que hagáis con ellos lo que gustéis:

 

SIEMPRE HAY UN FARO

“¿A qué crees que podrías aspirar tú siendo una Forma Inhumana alterada irreversiblemente por la prótesis ficcional?”

 

SIEMPRE HAY UNA CIUDAD

“De la honda sima de tu discontinuidad con lo Real, esa que te ha estancado en un shock por futuro —y te ha llevado a diferenciarte irracionalmente de, por ejemplo, las máquinas con las que cohabitas, los sistemas algorítmicos con los que convives y las herramientas en paridad con las cuales evolucionas—, surgen inteligencias metonímicas que, al parecer, son las únicas capaces de cruzar a un lado y otro de tus espacios interior y exterior.”

 

SIEMPRE HAY UN HOMBRE

“Lógica-ficción: la suspensión de la reciprocidad entre fenómeno y noúmeno te sitúa, Ocultista Noumenal, en la senda de un posthumanismo crítico por el cual al abismo insondable que el hombre, debido a sus limitaciones intrínsecas, apenas puede testimoniar de manera parcial y puntual, se le opone un ser evolucionado en paralelo y equivalencia con sus herramientas materiales y ficcionales; Dios aún no existe; todavía no ha sucedido, más que como profecía con el ferviente deseo de ser autocumplida”

 

Vuestros son.

 

Para cerrar el asunto de mi conferencia “Hiperstición: leyendas urbanas, mitos populares, publicidad y otras ficciones fronterizas”, dejo aquí el vídeo íntegro de la charla, así como una recopilación de algunas de las primeras reacciones de los que pudieron asistir.

 

http://elisabetrosello.blogspot.com.es/2014/12/larga-cronica-de-hispacon-mircon-2014-1.html?m=1

 

http://www.lacasadeel.net/2014/12/cronica-de-la-mircon-2014-sabado-6.html

 

Por mi parte, sólo dar las gracias de nuevo a los que estuvieron allí, así como a la organización del evento, por permitirme hacer, en esencia, lo que me dio la gana.

Seguimos.

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El próximo sábado 6 de diciembre, en el marco de la MirCon 2014, impartiré la charla titulada “Hiperstición: leyendas urbanas, mitos populares, publicidad y otras ficciones fronterizas”, en la que pretendo ofrecer una introducción a la teoría básica del concepto y del “objeto hipersticioso”.

De momento, a modo de introducción, así como de complemento para los que asistan a la conferencia y quieran profundizar en lo que se cuente, dejo aquí una bibliografía sui generis con el material que he usado para configurar el guión, los textos de apoyo y las referencias…

Libros:

“Fanged Noumena”, Nick Land (ed. Urbanomic / Sequence Press, 2011)

“Cyclonopedia: Complicity with Anonymous Materials”, Reza Negarestani (ed. Re.Press, 2008)

“Capitalist Realism”, Mark Fisher (ed. Zero Books, 2009)

“Civilizaciones”, Felipe Fernández Armesto (ed. Taurus, 2002)

“Nihil Unbound”, Ray Brassier (ed. Palgrave macmillan, 2010)

“The Conspirancy Against the Human Race”, Thomas Ligotti (ed. Hippocampus Press, 2011)

“La Máquina de Visión”, Paul Virilio (ed. Cátedra, 1998)

“Leyendas Urbanas y Conspiraciones”, Pedro Palao Pons (ed. Libros Cúpula, 2009)

“Picnic Junto al Camino”, Arkadi y Boris Strugatski (ed. Ediciones B, 2001)

“Hacia una era Post-Mediática”, Francisco José Martínez (ed. Montesinos, 2008)

“Psicogeografía”, Merlin Coverley (ed. Carpe Noctem, 2014)

 

Artículos:

“Abstract Culture: Meltdown”, de Nick Land. En CCRU.net

“Accelerationism”, de Ray Brassier. En moskvax.wordpress.com

“Renegade Academia”, de Simon Reynolds. En virtualfutures.co.uk

“Guttenberg´s Monster: Slender Man and the Information Age”, de Cambot. En Sojours in Somnolence

“Polybius”, de Brad. En Knowyourmeme.com

“Hyperstition: an introduction; Delphi Carstens interviews Nick Land”. En merliquify.com

“Hipersticiones y Quimeras”, de Gerardo Sifuentes. En Facto!

“La Ley de Moore: uno de los pilares fundamentales de la electrónica”, de J.J. Velasco. En Think Big.

“Real Stalkers of Chernobyl Exclusion Zone”. En chornobyl.in.ua

 

Otros (Webs / Blogs / Charlas):

“Accelerationism”, de Ray Brassier (audiocomentarios al artículo original)

“Hyperstition”, de Delphi Carstens (en TED)

merliquify.com

Energy Flash

Outside In

Deracinating Effect

CCRU.net

Hyperstition

La Industria del Placer

FACTO!

“Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, de Gabriel García Márquez (relato)

“El continuo de Gernsback”, de William Gibson (relato)

 

 

…a la que cabría añadir mis propios experimentos, realizados en este mismo blog, sobre el tema en cuestión: “Quintaesencia”, “Hiperstición”, “Re:Hiperstición” e “Hiperstición: Magna Cortica”.

Y poco más por mi parte.

A por ello.