archivo

Publicaciones

49ffc3cbfeeea865976b151798cb2bf0

 

Este pasado verano, me he dedicado a darle forma a algo a lo que he llamado Ocultismo Noumenal (expresión fusilada sin pudor a Eugene Thacker… a quien no creo que le importe demasiado, o eso espero, esta apropiación, la verdad), una amalgama de filosofía teórico-práctica como un intento de dar coherencia a gran parte de mis temas habituales, de más o menos estructurarlos en un sistema de ideas: realismo especulativo, transhumanismo, ontología cyborg y ontología orientada al objeto y ontología plana, teoría de la hiperstición, futurología, topografía profunda, shock por futuro, horror cósmico, conspiranoia, ciencia ficción, magia del caos, aceleracionismo, poesía y prosa experimental.

Aquí mismo, en el blog, ya se han podido ver algunos ejemplos de hacia dónde iba la cosa, así como se verá en algunas de mis colaboraciones en varias revistas y antologías que saldrán al mundo durante los próximos meses, pero el ejemplo más claro de ejercicio práctico y formulación de ese Ocultismo Noumenal, algo así como un manifiesto, se puede encontrar ya en la serie de artículos que la revista online Láudano Magazine ha venido publicando semanalmente durante este septiembre.

Siempre hay un faro, Siempre hay una ciudad y Siempre hay un hombre son tres piezas que, juntas, funcionan como un ensayo extraño al respecto de los temas comentados algo más arriba, aplicados al análisis por inmersión profunda en la saga de juegos BIOSHOCK, no tanto “periodismo videojueguil gonzo” (aunque algo de eso tiene) como, repito, un ejercicio práctico de Ocultismo Noumenal.

Dejo a continuación los enlaces a los tres trabajos, para que hagáis con ellos lo que gustéis:

 

SIEMPRE HAY UN FARO

“¿A qué crees que podrías aspirar tú siendo una Forma Inhumana alterada irreversiblemente por la prótesis ficcional?”

 

SIEMPRE HAY UNA CIUDAD

“De la honda sima de tu discontinuidad con lo Real, esa que te ha estancado en un shock por futuro —y te ha llevado a diferenciarte irracionalmente de, por ejemplo, las máquinas con las que cohabitas, los sistemas algorítmicos con los que convives y las herramientas en paridad con las cuales evolucionas—, surgen inteligencias metonímicas que, al parecer, son las únicas capaces de cruzar a un lado y otro de tus espacios interior y exterior.”

 

SIEMPRE HAY UN HOMBRE

“Lógica-ficción: la suspensión de la reciprocidad entre fenómeno y noúmeno te sitúa, Ocultista Noumenal, en la senda de un posthumanismo crítico por el cual al abismo insondable que el hombre, debido a sus limitaciones intrínsecas, apenas puede testimoniar de manera parcial y puntual, se le opone un ser evolucionado en paralelo y equivalencia con sus herramientas materiales y ficcionales; Dios aún no existe; todavía no ha sucedido, más que como profecía con el ferviente deseo de ser autocumplida”

 

Vuestros son.

 

índice5

 

Para bien o para mal, no hay disensión al respecto del origen del tratamiento:“Avatar therapy for persecutory auditory hallucinations: What is it and how does it work?”, publicado el 4 de marzo de 2013 en la revista Psychosis: Psychological, Social and Integrative Approaches y firmado por Julian Leff, Geoffrey Williams, Mark Huckvale, Maurice Arbuthnot y Alex P. Leff.

El artículo postulaba:

Hemos desarrollado una nueva terapia basada en modelos informáticos que permiten al paciente crear un avatar de la entidad, humana o no-humana, que creen les está acosando. El papel del terapeuta es el de animar a dicho paciente a entablar un diálogo con su avatar, teniendo a su disposición una batería de programas que modifican a la proyección de forma que, en el transcurso de apenas seis sesiones de 30 minutos, ésta devenga controlada por el paciente y pase de mostrarse abusiva a ser un ente amable y comprensivo.

El estudio fue evaluado según un protocolo de pruebas de control aleatorio en cruce parcial. Un grupo pasó directo a la sección de “terapia inmediata”. El otro siguió en cuidados clínicos estándar durante 7 semanas y luego fue integrado al trabajo con avatares en “terapia pospuesta”.

Durante la investigación se hizo patente en ambos grupos una significativa reducción de la frecuencia e intensidad de las voces, así como en su omnipotencia y malevolencia, e incluso varios individuos tuvieron una reacción dramática, con sus alucinaciones auditivas cesando por completo tras pocas interacciones.

La media de tamaño del efecto de la terapia fue del 0,8.

 

Y LAS VOCES SIN BOCA SABOREARON EL MIEDO

Somos accesorios, vaya, ahora mismo atajando por el Parque del Clot, Shambala de barricadas y ocupaciones facciosas: un 18 de julio de 1936 que se radia en tirabuzones, en el lugar de encuentro de los miembros del grupo NOSOTROS, Gregorio Jover, Juan García Oliver, Buenaventura Durruti, Antonio Ortiz, Francisco Ascaso, Ricardo Sanz, Aurelio Fernández y José Pérez Ibáñez, “el Valencia”. Transarmonía sintética de nueve hombres ahorcados con cordeles de hilo dorado en cadalsos de orden público. Argamasa, contrafuertes de cualquier cosa, neumáticos. Un transporte de tropas pedestre, el emplazamiento a la contra-sedición. Los rostros de tiza de NOSOTROS en la ronda de los Escultores Claperós. Esta vía de diferencias barométricas del barrio es tanto un prodigio de planificación cívica como una solución residuo de otras intentonas de no reducir el alfoz a nido en el que los anarquistas críen a sus polluelos a base de regurgitar santos y señas por los siglos de los siglos, amén; y crea así un microclima de desazón que no se deja ser satisfecha ni por el centro comercial a la izquierda ni por el parque, con sus canchas de baloncesto y su frontón teatralizando las bondades del cemento, a la derecha; desazón completamente irracional, aunque ahí está: las ganas de amontonar cascotes y tablones, las ganas de resistir, junto con las ganas de comprar lo que sea como dádiva para los custodios del brevísimo viaje, y las ganas de, a la mierda, echar un ojo por encima del hombro y acabar en estatua de sal, por qué no. Las primeras noticias del Alzamiento Nacional se han enquistado aquí, y han dejado el terreno sin leyes… Como si los centros sólo fuesen definidos por sus periferias, se aleja recorriendo espacios aéreos que chisporrotean de la misma forma que Uno supone deben chisporrotear los cerebros de ciertos científicos, y atiende al mandato de lo que se transforma desde el molde de la escultura compuesta de circuitos y condensadores de exomemoria. Desearía no haber acumulado tanto conocimiento por el mero ansia de acumular, y saber desenvolverse mejor entre las búsquedas indexadas, el geoposicionamiento interesado con el que los comercios y los lugares de interés turístico doblegan a los mapas, pero qué se le va a hacer… De momento, el Árbol Nariz y otros experimentos en alta tecnología posthumana le hablan de las razones por las que no es el corazón el que bombea esa excrescencia ósea complementaria, queratina sobrante, sino la fuerza de la necesidad —la energía que la estructura misma es capaz de admitir—, la dinámica de la necesidad de espacios de uso común… El Pistolero de Miquel Mir, licenciado de las Patrullas de Control, nos pasa rozando, sin reparar en nosotros, concentrado en sirenas que no suenan, rezongando… “Ya se sabe, desde siempre, y para eso no hacen falta ni vanguardias ni píos, sino los habituales siervos de la burguesía ilustrada, que todos los anarquistas son, por definición, ladrones y asesinos. Y eso dicen, eso, eso dicen de mí, eso. Entre el tópico y la infamia”… ¿pero por qué no suenan las sirenas?, porque está la algarabía de los niños jugando al fútbol y la algarabía de los que aún se atreven a tomarse un refresco y algo para picar en las mesas al fresco de los bares de la ronda, por un lado, y, por otro, las broncas que los clientes de tus padres y los clientes de sus imitadores le están echando a las ninfas turistas que, mapa en ristre, preguntan por los Ritos de Primavera en el parque. En toda Barcelona, los parques son botín de guerra, parecen haberse diseñado para su fosilización, para coronar almanaques en los que señalar fechas concretas. Estamos pensando en escuadrones de aeroplanos colocados sobre una táctica contra la arquitectura, sus pilotos guiándose por las zonas verdes, tasando las barricadas. Balas de cargadores en fusiles expropiados. Ejércitos de desarrapados, soldados que más parecen los náufragos de un buque de combate, militantes cenetistas. Una veintena de los más curtidos, probados en mil luchas callejeras, suben a los camiones del sindicato. Antonio Ortiz y Ricardo Sanz montan una ametralladora en la parte trasera de la plataforma del camión que abre la marcha. Las sirenas de las fábricas textiles de Poblenou, a un kilómetro de aquí, ululan huelga general e insurrección revolucionaria. Bandera rojinegra.

Aquel que ve cómo el cero se iguala al caos del que —siguiendo una ruta fija— emana el orden de la cifra, se fija en la inversión de las cosas cuando éstas van hacia el trópico salado, acaso un mediodía, violentado por la pista sonora de esas cabezas de guerra adolescente que braman mala compasión con una retórica arrebatada a lo que antes fue belleza, educación y belleza, trascendencia y educación y belleza, y ha devenido —por desidia, al fin y al cabo: la energía que la estructura misma es capaz de admitir, ¿podrá proporcionarnos suficiente calor? ¿Y suficiente impulso?— más mal que bien el cántico de tritón de una ética tan torticera que debe irse reformulando e implementando campaña tras campaña. Uno, que se permite sentir la atracción arquetípica por las formas circulares, es la forma que busca el cristal y el hormigón. Sileno ebrio tras la contaminación de las fuentes de las que suele beber ríos. A través de las desgastadas juntas entre los ladrillos de los muros del palacio que es cada hogar, se intuye, se oye y se huele, una muchedumbre verde, roja y ámbar de criaturas miméticas… Un Atleta vierte por el pezón derecho un líquido que se transforma en un botellín de Coca-Cola®, el cual, a su vez, se convierte en un auricular —transductor que recibe una señal eléctrica originada en la Idea— que se licua en tinta putrefacta,

directa al torrente,

más densa que la información

y por eso flota;

del otro Atleta emerge, por la espalda, la excrescencia de un hombre nuevo y escasamente esperanzador. Del suelo que ambos sobreflotan, nacen fuegos fatuos que han sufrido un drástico cambio de estado para volverse arena en un desierto de lo factible y lo mensurable. Ambos peleles de estopa flanquean la torre fundacional y se mecen al antojo del súbito viento de la guerra que inspirase a Dalí tales ángeles de la poética del hilo conductor entre el símbolo y el monoteísmo.

La guerra civil le dio una dentellada al barrio que ya no cicatrizará: el Informalisme fue un estado de shock, la carrera olímpica fue un malentendido quejumbroso. En esta ciudad, más que recortar los titulares y encolarlos a cuadros cubistas para poder dilucidar la verdad, la ventaja se obtiene al recoser esos recortes en algo que se pueda vestir, como una túnica. Es un gesto quizá barroco, pero necesario.

 

 

(Descarga el texto -PDF- aquí:  GLITCH_PDI)

 

11024900_10205752343909974_903644650_o

Referencias: 

Tanta era la vivesa de la concideració, ab gran desitg que totas las criaturas me trapitjassen, obligant-me en lo exterior del cos fer la acció de abaixar-me de manera que una vegada o dos me fou precís posar la cara en terra, tal era lo conexament de ma vilesa, suciedat y nada.

Teresa Mir i March, Rahó de l’Esperit (facsímil, c.1715)

 

La técnica de deconstrucción de la feminidad y de aprendizaje de la masculinidad de Diane Torr reposa sobre un método teatral, sobre la descomposición de la acción aprendida (la marcha, el habla, sentarse, levantarse, la mirada, fumar, comer, sonreír…) en unidades básicas (distancia entre las piernas, apertura de los ojos, movimiento de las cejas, velocidad de los brazos, amplitud de la sonrisa, etc.), que son examinadas como signos culturales de la construcción del género. Mi técnica toma elementos de su análisis preformativo de la acción, pero, en realidad, reposa sobre un método más próximo a la reeducación corporal postraumática y a la producción política de la subjetividad a partir de la elaboración de una narración colectiva.

Beatriz Preciado, Testo Yonqui (Espasa Calpe, 2008)

 

En algún punto de la larga andadura de la raza humana se ha producido una especie de divorcio entre el Yo y el Nosotros, una especie de desprendimiento espantoso, y yo (que no soy yo, sino parte de un todo compuesto de seres humanos, como ellos de mí) floto aquí en el aire, como sobre el lomo de un ave blanca, con la sensación que estoy regresando (…), sí, regresando al vórtice del terror…

Doris Lessing, Instrucciones para un Descenso al Infierno (Seix Barral, 1974)

 

Te he seguido como nos persiguen los días / Con la seguridad de irlos dejando en el camino / De algún día repartir sus ramas / Por una mañana soleada de poros abiertos / Columpiándose de cuerpo a cuerpo / Te he seguido como a veces perdemos los pies / Para que una nueva aurora encienda nuestros labios / Y ya nada pueda negarse / Y ya todo sea un mundo pequeño rodando las escalinatas / Y ya todo sea una flor doblándose sobre la sangre…

Emilio Adolfo Westphalen, Las Ínsulas Extrañas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2003)

 

El objeto hipersticioso no es un mero producto del constructo social, sino que es algo ‘conjurado’ a la realidad mediante la forma en que nos acercamos a ello.

Nick Land, Abstract Culture: Meltdown (CCR.net)

 

La preocupación popular por la falta de certeza en el futuro que provocan los rápidos cambios, no son sólo producto de la ignorancia. Más bien equivalen al cuadro sintomático de un mundo al borde del ‘shock por futuro’”.

Felipe Fernández-Armesto, Civilizations (The Free Press, 2001)

 

Sólo hay, pues, la oscura claridad de las estrellas que viene del lejano pasado de la noche de los tiempos, la débil claridad, y es ella la que nos permite aprehender lo real, ver, comprender nuestro entorno actual, ya que ella misma proviene de una lejana memoria visual sin la cual no hay acto de mirada…

Paul Virilio, Máquinas de Visión (Cátedra, 1998)

 

El Repta-Tuberías (Go-Juice), nombre en código para el vehículo autónomo que pasa de contrabando máquinas de guerra islámicas a las civilizaciones occidentales –por otra parte, es de hecho la lenta penetración de otras entidades narrativas del petróleo en las profundidades rectales de toda orientación política, ya sea formuladas desde plataformas religiosas o no…”

Reza Negarestani, Cyclonopedia (Re.Press, 2008)

 

(Las Casas Bajas del Clot) …se construyeron en 1837 con la espada de Damocles sobre sus tejados. Ya antes de levantarse pesó sobre ellas el llamado derecho de evicción: cada propietario tenía la obligación de derribarlas y llevarse los escombros en caso de guerra. La proximidad del Fuerte Pio (Fort Pienc) era la causa. La amenaza persistió durante décadas.

Blanca Espacio, Los Supervivientes del Clot (Taller d’Historia del Clot, 2013)

 

En todos tiempos, ó en sus diferentes épocas, ha sido siempre Barcelona dechado de virtudes, escuela de costumbres y empresas, y modelo de escelencias y hazañas. En la pureza de su fe aventaja á muchas ciudades, pues que en ella predicó Santiago, fundando la iglesia y dejando en ella de primer obispo a Teodosio; en la cultura de las ciencias fue maestra Barcelona con su universidad; en suelo es otra Babilonia, como la llamó un poeta…

Antonio de Bofarull, Guía-Cicerone de Barcelona (facsímil, 1847)

 

En el Universo, como hemos reconocido al principio, es la vida lo que constituye el fenómeno central –y, en la vida, el pensamiento- y en el pensamiento la ordenación colectiva de todos los pensamientos en sí mismos. Pero he aquí que, por una cuarta opción, nos encontramos llevados a decidir que, más profundo todavía, es decir, en el corazón mismo del fenómeno social, está en marcha una especie de ultra-socialización…

Pierre Teilhard de Chardin, La Aparición del Hombre (Taurus, 1958)

 

Texturas:

dali18drones-eye-viewHäxan (1922) Filmografinr: 1922/0610374014_10206183090884369_1915186385065666264_nUntitled_painting_by_Zdzislaw_Beksinski_19845242511514_fbe3dc55db_bmapa clot10375566_670952376311970_1779193687_n38C48BF8F11006446_10206251109344788_7842102541821349222_nel clot bcnmed-hoteles-diagonal-hotel-pasillo-habitaciones-106

 

 

Banda Sonora:

 

Fugas:

Espectros e Inductores (óleo sobre tela, 116,6 x 78,7cm.), en Obituario nº 22

Ligadura de Prolongación, en Revista Kokoro nº 9

 

11020290_10205752341509914_1309040926_n

 

Assumpta Serrano es una bruja. Recluida entre los límites del barcelonés barrio del Clot y vencida por la pérdida del único hombre que ha estado a la altura de sus capacidades, pasa los días ejerciendo de fisioterapeuta a domicilio, durmiendo en habitaciones de hotel que luego reseñará para una web turística y acudiendo a las llamadas de La Jauría, un misterioso comando vandálico dedicado a dar palizas a los viandantes.

La mujer —la bruja, la reclusa, la viuda, la enajenada— se halla inmersa por accidente en un pasaje hacia cierta forma de trascendencia que promete hacer de ella algo más que la simple suma de sus partes. Pero para ello deberá pagar el precio más alto de todos.

Densa, íntima y fantasmagórica, Pasaje a las Dehesas de Invierno es una novela en la que esoterismo y topografía profunda convergen para explorar el género y la identidad sexual, así como las posibilidades de la relación con el territorio mediante la magia y la alucinación; un relato que profundiza en las dinámicas poéticas del luto y la redención, y un drama psicológico que reivindica la libertad de evolución personal a toda costa.

 

Este abril, y de la mano de la novísima editorial Esdrújula, verá la luz mi nuevo artefacto, Pasaje a las Dehesas de Invierno; una novela que, tal como cuenta la sinopsis, se mantiene en equilibrio entre lo esotérico y esa forma de decodificación y recodificación del territorio a la que nos referimos como topografía profunda; un trabajo de inmersión trenzada en las corrientes de información en el mar de fondo que es mi barrio (el Clot-Sant Martí), en las turbulencias y áreas de calma de mi ideal relacional con mi mujer (de mi relación, como hombre, con ella, pero también de su relación, como mujer, conmigo; de mi relación, como mujer, con “él”; y de su relación, como hombre, conmigo), y en las cuestiones mágicas y políticas asociadas a ambos (territorio-matrimonio). Es un grado de torsión más en mi habitual juego con el drama, el terror, la filosofía, la ciencia ficción y la neurolingüística, articulado esta vez desde mi propia mecánica sentimental.

Armada sobre las investigaciones que en los últimos tiempos he venido haciendo en los estudios de género, el transhumanismo crítico, la teoría de la hiperstición y las áreas de fricción entre Hecho y Alucinación (temas de los que hablaré en una próxima entrada al respecto de las influencias y texturas del asunto), Pasaje a las Dehesas de Invierno es una historia de brujas, transhumanos, extraterrestres, terroristas y monstruos en una porción de Barcelona ahogada en una forma de futuro brutalmente psicodélica, y es también el relato de una mujer especial que aun sumida en un duro proceso de duelo no se resigna a quedar estancada en lo que los demás esperan de ella.

 

No eres más que una parte de mí, encajado entre dos vértebras, cosquilleando la espina dorsal, humo ensoñado, un recuerdo sintético.

 

Como suele decirse, Pasaje a las Dehesas de Invierno es, desde ya, más vuestro que mío. Ahí queda.

ACELDAMA_cubierta

 

Tal como apuntaba en la anterior entrada, dedico esta de hoy a parte del mucho material de referencia que estuve manejando durante la composición de Aceldama, en un complemento a la suerte de guía de lectura que propuse allí. Por bloques y a grandes rasgos, ahí va…

TEXTO, ESTILO Y FILOSOFÍA

* Reza Negarestani, filósofo iraní al que definen como “pionero de la teoría-ficción”, es una de las dos o tres mayores influencias en lo trato de hacer últimamente, no sólo en Aceldama sino también en la mayoría de las piezas breves que publiqué a finales del año pasado y principios de este. Tanto su Cyclonopedia, como su bitácora personal y sus colaboraciones para la revista Collapse e intervenciones en la vasta red de blogs y páginas dedicadas a ese “Realismo Especulativo” que pregona, se han ido convirtiendo en lecturas esenciales y recurrentes y han acabado por infectar muy mucho lo que hago. Pero la verdadera piedra de toque, una de las chispas esenciales en la bujía que permitió poner en marcha el motor de mi libro, fueron sus textos sobre las “fronteras de la manipulación”, perfectamente ordenados y resumidos por el mismo Negarestani en esta conferencia del pasado enero:

 

* Paul di Filippo, maravilloso escritor de ciencia-ficción y aún mejor meta-pensador, presentó hace años en una entrevista para Wired un concepto que me inquietó profundamente y al que aún sigo dando vueltas , el “Ribofunk”, su propia propuesta para esa evolución bastarda del cyberpunk llamada “biopunk” y basada en la especulación prospectiva en base a la biología sintética (y no, como su abuelo “cyber”, en base a las tecnologías de la información). Yo ya había tenido contacto anteriormente con varias de esas ideas, gracias a Bruce Sterling y Frederik Pohl, básicamente, pero profundizar en el Ribofunk me llevó durante las investigaciones para Kulturtectura y para este libro a descubrir a gente dedicada a abordar los mismos postulados no desde la ficción pura sino dentro de la teoría futurológica (que tiene mucho de ficción, sí, pero también de datos concretos, experimentación científica y predicción plausible); así, gracias a Meredith Patterson, Analee Newitz y, sobre todo, Rachel Armstrong y Jamais Cascio, determinadas visiones e intuiciones que llevaban rondándome desde la época en la que escribí Hierático se hicieron más sólidas y concretas que nunca, proporcionándome texturas y capas de significado esenciales para tejer el escenario en el que transcurriese la historía que quería contar, del modo en que quería contarla.

 

 

* En la fase de planificación de Aceldama, mientras me documentaba sobre las leyendas urbanas y las curiosidades históricas del aspecto de Barcelona que he pretendido reflejar en el libro (porque Aceldama, la ciudad, no es más que una hipotética Ciudad Condal del futuro cercano, una Barcelona idealizada a base de psicodelia profunda, en la que el sustrato ficcional-retórico reflota y se apelotona en la superficie materialista-consensual del territorio), llegué a obsesionarme con cuatro autores a los que, de forma muy poco objetiva y francamente arrogante, quise mirar de tú a tú con esta obra, acabando por directamente incorporarlos a la misma a modo de un engranaje más, otra parte del pistón para ese motor mencionado un poco más arriba: Pedro Antonio de Alarcón, Nilo María Fabra, Pilar Pedraza y Emilio Adolfo Westphalen. De algún modo, en mis paseos por lo que aún era el esqueleto de la urbe que estaba diseñando, apenas huesos combados como vigas y cimientos abiertos y a rebosar de material palpitante estancado ahí para que ciertas nanomáquinas lo devorasen y luego excretasen en forma de algo sólo ligeramente más noble con lo que erigir edificios y mobiliario y lugares mutados, me encontré a menudo con la Mujer Alta de la novela corta de Alarcón, acechando y encantando el paisaje, como evaluando los rincones en busca de alguno en el que habitar; mientras, los personajes de los relatos en Por los espacios imaginarios de Fabra mantenían conversaciones políticas y místicas con los del Arcano trece de Pedraza, en el contexto de las guerras secretas librándose en paralelo a las de dominio público en el frente barcelonés durante el Corpus de Sangre, la guerra de sucesión, la guerra del francés, la Semana Trágica, la guerra civil y el contemporáneo Conflicto Cosmético, debatiendo sobre el origen de la añeja costumbre de los Verdugos Voluntarios y el por qué de las autóctonas libélulas espiademonios, y lo hacían presentando sus argumentos con la misma recia técnica poética de Westphalen, usando la misma asociación surrealista de conceptos, convirtiéndose así en avatares polimorfos y multirreferenciales, más allá de ser la pálida traducción psicológica de una personalidad hipotética, ni siquiera uno o dos o una docena de personajes concretos, sino todos y ninguno a la vez, intercambiándose e interactuando en mi imaginación como abstracciones descontroladas.

Nilo_María_Fabra Alarcon 1881 foto emilio-westphalen

 

* Si bien la fuente principal de las corrientes mágicas que fluyen por el libro son las conclusiones de mis propios experimentos y ejercicios mágicos, cabe puntualizar que éstos, durante aquella época, bebían con muchísima sed de los escritos de Joel Birocco, Austin Osman Spare, Juan Eduardo Cirlot, Ramón Llull y el De Heptarchia Mystica de John Dee.

tabsag

 

* Y ya entrado en materia, durante el proceso de elaboración del primer borrador para el artefacto, recurrí a un buen puñado de autores (algunos de los cuales tengo la grandísima fortuna de contar entre mis mejores amigos), que más que influir directamente en la obra en curso, me sirvieron para allanarme el camino, ponerme sobre la pista de la forma y el planteamiento y los motivos correctos, y darme el empujón que de tanto en cuanto se hace necesario. Sirva pues este último punto como agradecimiento nada velado a Robert Anton Wilson, Emilio Prados, José Lezama Lima, Leopoldo María Panero, Agota Kristof, William S. Burroughs, Anna Kavan, Susan Sontag, Alexandra David-Néel, Theodor Sturgeon, Arthur Machen, Iain Sinclair, Ales Kot, Paul Virilio, Alan Watts, Yasutaka Tsutsui, Kenji Siratori, María Rubio Méndez, Marco A. Raya, Javier Esteban, Daniel Pérez Navarro, Tony Fuentes, Raúl Quinto, Sergi de Diego y Nick Papadimitriou (protagonista absoluto de The London Perambulator, documental en el que me perdí una docena de veces seguidas durante los descansos entre capítulo y capítulo del manuscrito).

 

IMAGEN E ICONO

* Luis González Palma

G-palma

* Nandan Ghiya

Nandan_Ghiya_1_

* Álvaro Barcala

96. MANO DRAGON BAJA

* Peter Bardazzi

side 3 1-web

* Shintaro Kago

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

* Beyond the Black Rainbow

6676_5

* Antiviral

Antiviral

* Marble Hornets

Marble-Hornets-4

* Year Walk

yearwalk

 

SONIDO AMBIENTE

* Altar of Plagues, White Tomb

                              Tides

                              Mammal

 

* Terra Tenebrosa, The Tunnels

                              The Purging

 

* Älymystö, Atomgrad

 

* Portal, Vexovoid

 

* Khanate, Capture & Release

                  Clean Hands Go Foul

 

* Helen Money, Arriving Angels

 

* Earth, Hex; or Printing the Infernal Method

 

* Cult of Luna, Eternal Kingdom

 

* Blut Aus Nord, 777-The Desanctication

                           777-Sect(s)

777-Cosmosophy

 

* Batillus, Concrete Sustain

 

MATERIA

* El último elemento amalgamador de Aceldama, algo así como el yeso del proceso de creación de la obra, y que también merece ser reseñado aquí, para acabar, fueron las horas que pasé alejado del manuscrito y sus consiguientes permutaciones y correcciones, entrenando con el Team Moya en el Gimnasio Esport Rogent y dejándome llevar en largas caminatas psicogeográficas por el Eixample, El Clot, Sant Martí, Ciudatella y el Poblenou. Esos momentos puramente físicos fueron cruciales para dar empaque al libro y hacer que su escritura acabase resultando personalísima e íntima, un algo tan orgánico como intelectual de lo que no podría estar más satisfecho y orgulloso. Y agradecido. Y un poco enamorado, también. Como dice el poeta, cosas así son las que nos salvan de nuestra “herencia de muertos”.

Sea, pues.

 

ACELDAMA_portada

Cubierta de Julia D. Velázquez

Booktrailer de Velasco Broca / Sanket Singh

 

Hay formas de moverse por Aceldama más adecuadas que otras. Está el modo en que cualquiera puede recorrer la ciudad, sólo un transeúnte en el territorio, y está la manera que hace que persona y mapa se confundan en una misma cosa, se amalgamen en un todo extraño y mágico que devenga algo más real que la vida real misma.

Esta última es la opción de Samuel y Adriana, condenados a que sus caminos se trencen a pesar de lo mucho que quieren alejarse el uno del otro. Sus deseos, sin embargo, caminan parejos a la necesidad de otros porque el orden establecido en la urbe, la estabilidad de los sistemas y biorritmos de ésta, se mantengan en equilibrio. Así, la lucha de él contra ella, y de ellos contra el statu quo, resonará no sólo en la metrópoli entera sino también en los variopintos personajes con los que toparán durante su discurrir por esa senda oscura, paranoica y maravillosa.

Ambientada en una hipotética ciudad española subyugada por las corporaciones transnacionales y en estado de shock por el avecinamiento de un futuro profundamente psicodélico en el que tanto caben los barrios estructurados en laberintos de Casas Vivas, los drones de videovigilancia y los androides de uso común, como los fantasmas de un pasado mitológico, las fábulas y las leyendas urbanas, Aceldama es la obra más personal de Francisco Jota-Pérez, un collage multirreferencial en el que se mezclan y confunden el cyberpunk, el ensayo-ficción, la teoría cultural futurológica, la psicogeografía y el realismo sucio en una obra más lírica que formalmente narrativa.

 

Esto es lo que dice el texto de contraportada de la que va a ser mi quinta novela, Aceldama, que verá la luz a principios del próximo mes de abril de la mano de la maravillosa editorial Origami.

Antes de que os podáis hacer con ella, sin embargo, quisiera dejar aquí algunas aclaraciones al respecto, a modo de guía de lectura.

Según la misma sinopsis apunta, Aceldama es un collage que tiende muchísimo más hacia la lírica que hacia la narrativa formal. Desde luego, es mi obra más personal, y también con la que me he concedido más licencias a mí mismo, a mis formas y a mis fondos, significando esto que el artefacto ha resultado el capítulo quizá más experimental hasta la fecha en una “carrera” ya cimentada, para algunos, en experimentar más allá de lo que se considera prudente. Por otro lado, es mi primera obra larga tras el Tríptico Linde, por lo que al menos estoy en sobradas condiciones de prometer que la experiencia (sí, “experimental”; sí, “nada convencional”; sí, “marginal”; sí, bordeando la locura y justo en el extremo de “lo que puede o no puede hacerse”, “debe o no debe hacerse”, a la hora de articular la narración de algo en concreto) será radicalmente distinta, para bien o para mal.

Tal como la entiendo y tal como me la explico a mí mismo (por tanto, desde la óptica absolutamente subjetiva del autor, pero que, por ello, es virtualmente la esencia del libro), Aceldama puede entenderse, o como mínimo leerse, de tres formas distintas.

Por una parte, como una novela más o menos corta, una nouvelle densa aunque líquida, que sigue de forma excéntrica el devenir de una serie de personajes a los que en ningún momento la historia en la que se integran les exige que sean otra cosa que eso; personajes, no personas, no traslaciones de complejas entidades de psicología y carne recortadas para caber en la página impresa. Personajes-engranaje entretejidos en un argumento que lo mismo investiga las dinámicas del amor romántico y las interrelaciones personales, como filosofa sobre la importancia y la presencia del mito y la leyenda, como reivindica la naturaleza monumental de España y qué nos depararía que la ciudad, cualquier gran ciudad española, nuestro campo de juegos, se volviese autoconsciente a través de esos organismos extraños que la pueblan, miserables pero también capaces de atesorar toda la bondad del mundo, embelesados con el relato de sí mismos, acomplejados y torpes aunque decididos.

Igualmente válido sería el acercamiento a Aceldama como si de un largo poema se tratase. La estructura del libro, confeccionado en pasajes sin marcas explícitas de diálogo e invadido por los puntos suspensivos y las figuras retóricas, las elipsis y las cesuras y las suspensiones temporales, se presta a que el lector (si me concede el privilegio de abusar de su paciencia, claro) lo descifre desde la asunción del verso y de que la concisión y la complejidad inherentes sirven a que, esperemos, en él se activen los mecanismos que hagan que lo que pretendo argumentar no llegue por cauces estrictamente intelectuales, sino eminentemente sensoriales. Como en varios de mis trabajos actuales, he querido operar aquí con herramientas cercanas a la hipnosis y a la programación neurolingüística, ahora más pulidas y afiladas que nunca.

Por último, el tercer modo de asimilación del asunto sería como ensayo-ficción futurológico, como una extensión ficcional (pura y llana ciencia-ficción, pues) de lo mismo que hago en mi columna KULTURTECTURA, esto es, defender una serie de predicciones, prospecciones, relativas al futuro cercano, centradas en el hecho cultural y tendiendo una línea coherente desde la tradición hacia las múltiples posibilidades del presente para comprobar si el cabo a reseguir escogido pudiese o no ser el más deseable, responsable y liberador. Una distopía enraizada en teorías muy, muy concretas, de las que daré más información en el próximo post dedicado a la novela, donde detallaré las referencias manejadas durante el proceso de escritura.

Por supuesto, todo lo anteriormente expuesto es, como comentaba, una guía. Sólo una guía. Y, como cualquier guía, es falible y puede que lo que esté hablando por mí sea el entusiasmo y (¿por-qué-no?) el orgullo de asistir a cómo cristaliza una labor que, aunque agradabilísima, no ha sido precisamente fácil, y que me ha llevado a terrenos alucinantes, fascinantes coordenadas de la alucinación que me muero por compartir con cualquiera que tenga a bien dejar que se lo brinde. Creo sinceramente que lo que cuenta el libro debía ser contado, y sólo podía ser contado del modo en que lo he hecho. Es mi apuesta y en ella está puesta toda mi fe, porque, en definitiva, sólo se puede escribir desde esa perspectiva fanática.

A partir de ya mismo, entonces, Aceldama será más tuya que mía, estimado lector, lo cual no sólo me hace feliz, aun asustándome, sino que me parece necesario que así sea. Entra, muévete por ella y, por favor, disfruta. De eso se trata.

 

Usted está aquí… Finales de 2013 y lo que llevamos de este 2014 están resultando de una intensidad abrumadora, así que más o menos vuelve a imponerse el trazar una aproximación a lo que he hecho, lo que estoy haciendo y lo que haré, aunque sólo sea para poner algo de orden en lo que de lo mío va goteando por las redes sociales y demás… Que todos los jugadores muestren sus cartas. Devolvedlo todo devolvedlo todo devolvedlo todo. Jugáoslo todo devolvedlo todo jugáoslo todo. Que todos lo vean… Y no podría estar más agradecido a cualquiera que sea la fuerza que hace que los proyectos vayan llegando, germinen y prosperen, cimentando una pista por la que mis temas y razones de hacer se deslizan firmes y contentos, en direcciones a veces inesperadas pero, hasta ahora, satisfactorias como la mentira mejor blindada. Así pues… He aquí un planisferio

* El pasado noviembre,  Albis Off publicó en su web El Penúltimo Almuerzo, una suerte de split, una revistilla pensada para ser impresa en casa, plegada y grapada de forma que se obtenga un fanzine tamaño bolsillo con un par de cuentos largos: “A Través de las Galaxias Heridas”, de Alexis Brito Delgado, y mi “A Espaldas del Más Allá”:

alquigrandePorque, vamos a ver, a vosotros  también os han contado que esto es una tercera guerra mundial, ¿verdad? ¿Sí? Pues no. Lo de las guerras mundiales es pura narrativa del siglo XX. Sólo en el siglo XX se podía dar el concepto “guerra mundial”. Este nuestro es el siglo XXI y, en todo caso, lo que nos ha tocado padecer es un reseteo, un inicio de la cuenta otra vez, otra vez la primera guerra mundial. Mirad las armas que manejamos. ¿Sabéis en qué año estamos? ¿A que no? Eso es información clasificada, en manos de los poderes fácticos y sólo para ellos. Mirad el resto de armas, no sólo las inmediatas. ¿Cómo se declaró la guerra? ¡Por desplazamientos de mercado! ¿Quién quiere potencia nuclear cuando puede arrasar con miseria? Pináculos de información corrupta, heridas a los procesos lógicos, mucha, mucha confusión, personalidades múltiples de contraespionaje, doble telepatía autoinmune, telequinesia funcional y neurosis de desayuno, comida y cena. Los infinitos hijos de Tánatos; de ellos es la realidad hoy.

 

* Entrado ya el nuevo 2014, la revista Obituario tuvo a bien invitarme a colaborar en su número 10, dedicado a conmemorar la efeméride de la defunción de Albert Camus, para lo cual aporté una ficción breve titulada “Malconfort”:

índice El cadáver de Albert, deshuesado y vuelto a coser, descansaba sobre la mesa de disección; un saco de blanda forma humana en piel, carne y entrañas, desprovisto de rasgos, cetrino aunque dotado de una deliciosa fragancia tras haber sido ungido, como mandaba la tradición, en aceite de almizcle blanco y agua de rosas. Plantada junto al lecho metálico de aquella capilla ardiente, la estructura ósea extrañada del ya no hombre, lavada y desinfectada, observaba sin ojos con los que ver lo que fuese su vestimenta terrenal

 

* Hoy mismo, la editorial Rubeo ha anunciado la salida el próximo 18 de febrero de El Viejo Terrible y otros cuentos inquietantes, una antología (física, esta vez) en homenaje a H.P. Lovecraft, a la que aporto mi “Cero Zen / Trapezoedro”, un artefacto en el que las entidades y otras fobias del escritor de Providence se diluyen entre sampleados, quiebros narrativos y física teórica retorcida a ritmo de dubstep:

portada el viejo terribleweb_Maquetación 1

Mucho se especularía después sobre la desaparición de Cero Zen nada más finalizar el álbum considerado hoy pináculo de la hibridación entre música electrónica y teología-ficción, de la retro transferencia emocional entre elementos ajenos y obsesiones propias, llegándose incluso a insinuar que el artista había dado con la forma de desvanecerse al hacerse uno con el código fuente de su obra para componer a perpetuidad insanas escenas y profecías de tú a tú, ultrapersonalizadas, en las galerías sensibles de las cabezas de cada uno de sus oyentes; pero sin duda lo más urgente ahora, a la luz de los recientes acontecimientos en Pohnpei y la catástrofe de Finisterre, es diseccionar tal legado y tratar de entender aquello que Cero Zen previó, de qué nos está avisando su enigma lírico.

 

* También para finales de frebrero está anunciado el primer número de la fantástica revista Láudano, en la que participaré con “Ciclo de Deceso y Excepción”, una pieza necrófila y ritual:

1689497_443942652408618_1679769547_nAhí aprendí que un médium no es otra cosa que un espectador de excepción en la pantomima robótica de un simulacro de vida eterna, la valla publicitaria que ayuda a fomentar la mentira de la cesura entre animado-inanimado, un adicto a la telegenia de lo mórbido. Ahí me reconocí y dio comienzo mi desintoxicación.

 

* Por último, y dejando lo más gordo para el final, la editorial Origami, mi nueva casa oficial, publicará en breve lo que será mi quinta novela, la primera tras el Tríptico Linde: Aceldama, una obra más lírica que formalmente narrativa, un ensayo-ficción personalísimo en forma de collage multirreferencial de cyberpunk, teoría cultural futurológica y muchísima psicogeografía, y a la que dedicaré por entero la próxima entrada:

Conecte usted, estimado lector, como jugando a unir los puntos, los McDonald´s de su ciudad y, al igual que pasa con los McDonald´s de Aceldama, comprobará que el entramado obtenido es más nítido de lo esperado: una estrella de cinco puntas, un símbolo masónico, los planos para una torre de alta tensión… Repita el procedimiento con Domino´s y Starbucks… ¿Qué se le aparece? Sea lo que sea, dice más de usted de lo que usted mismo es capaz de admitirse. Corredores fantasma no gregarios visitan cafeterías y proveedores de precocinados caseros para microondas, garitos de zumos y ensaladas y pastelerías de perfume extranjero condimentando con tino el sistema de calefacción. Se teletransportan para evitar los derroteros del prejuicio. A diferencia de usted, no describen nada sobre el territorio.

 

Aquí, usted está; pero no sólo aquí… Y, de momento, esto es lo que hay. Por supuesto, como siempre, quedan cosas en el aire y en la recámara y cosas de las que aún no se puede hablar, pero que, si en algún momento cristalizan, serán sin duda motivo de tanta alegría como todo lo de más arriba… Aún no se ha precipitado fuera de curso… Noticias por llegar y un seguir adelante. Sigamos, pues… Gracias por su visita, vuelva pronto