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La mirada de la víctima, los enormes canales heridos de algo que no es información, que no narra, la gente entre jirones de ropa salpicada de piel espera que no sea sangre lo que mancha las losas rojas y azules y amarillas y blancas y negras del escudo en el suelo, rendido; en el suelo están ellos también, como un puño que agarra el mango de un martillo prestado.

De tal modo, la mirada del otro,

la mirada

a través del hueco en lo global.

La mirada de la víctima, desde la lejanía, comprueba y prejuzga, se posa, se emborrona, no miente, duda, pero aún no protesta ni acusa. Contrario a la agresión, que se siente tan calculada, el rito. Al cabo del paseo está la fuerza imparable. La rutina (solo es jueves) bosteza en grises y por ahí se cuela el desamparo. A escala familiar, los diarios y las palomas y los helados y los achicharrados, estridulación de mentira piadosa y, ahora, nada en orden.

Demasiado brillo, roto, brillo reflejo en el asfalto húmedo solo superficialmente, bajo las ruedas, lo que brilla, es feo y está muerto, brillo reflejo en aluminio y acero y hormigón que no están destinados a hacer crecer, no expanden, brillo sobre rodillas y codos raspados y tobillos torcidos y el beso de la acera, el brillo de cualquier agosto filtrado por un horizonte así de sucio.

Brillo de primera hora de la tarde, latente, encendido y que hace insoportable el calor del motor bajo el capó que embiste, y brilla roto, donde los taconeos rítmicos de las floristas fueron sustituidos por el gasto ponderado (las escasas sombras en Las Ramblas, quietas y sin eco, ensordecidas por el brillo)

La víctima, lo opaco, es un hecho: nada que hablar

grande en el límite que separa”

pérdida de estampa, la excusa (eso parece), el relleno (eso parece)

su cabeza podrida y su relato maligno”

y sí, supuesta, desnuda por completo, en este preciso instante anterior a que se institucionalice el dolor general, supuesta, en fin

antigua de sangre”

En el hueco de lo global

se deslinda la mirada de la víctima por aquella calidad que no puede encajarse en lo único, en solo amor, tierno quebranto de lo que hemos sido ya en demasiadas ocasiones. En la palidez ausente de otro día que acaba embozado por la luz artificial. Dice: querido adversario, híncate en todo lo que sea vulnerable.

Saqueado el cuerpo e ignota su telegenia, queda la opinión sobresaliendo del pellejo. Queda un mirar laberíntico y cerrado. Ciego por el signo y en un paraje singular y paradójico que se estrecha hasta, al no haber más víctima, olvidar incluso que esta una vez posó su amplísimo campo en nosotros y no tiene por qué no volver a hacerlo.

(El pasado cinco de abril, para inaugurar la selección de Relatos del Mes de su Inner Circle, la editorial Orciny Press publicó Un altar, uno de mis últimos relatos, un texto al que tengo especial estima porque creo que sienta una primera piedra de lo que quiero construir con mi prosa a corto plazo, porque se siente como un paso largo en cualquiera que sea el camino que está tomado últimamente lo que hago.

Paralelamente a la escritura del relato, estuve también enredando con un poema en el que tratar exactamente los mismos temas y purgar concretamente las mismas inquietudes (llegando incluso a usar exactamente las mismas palabras en momentos puntuales) pero en un tono del todo distinto. Una suerte de remezcla intencional y argumental, una exploración del mismo terreno blando aunque desde otro medio, con otras herramientas. No tanto un complemento como un intento de experimentar lo mismo desde otro ángulo. Aquí queda:)

….

DEGRADADO MÚLTIPLE

Una etimología especulativa de la palabra terror (y, por asociación, terrorismo) la conecta con palabras como terreno y territorio

Hunter Dukes

Llegan imágenes de una muralla grave como agua pesada que enriquece la linde, una muralla que saja la secuencia óptima del paisaje. Se escota a la medida conveniente, aunque desproporcionada, ahora sangra a los que la tienen delante e imprime acequias y parte los arrabales de conventos y gremios extramuros. Orografía reposada en óxido para ser examinada y más tarde exterminada. Los engranajes húmedos de la desamortización mundial velan el retrato en su totalidad; individuos calificados de deformes y gibosos se parapetan al amanecer y al anochecer en ninguna parte otros momentos son rutina y servicio al escaparate de atracciones urbanasy se gritan unos a otros a otros a través de aspilleras invisibles. Las noticias de la jornada. El amontonamiento humano se descamina en la tortuosa madeja vial. De improviso es patente la presencia de humores lívidos derivados de la lepra de las casas, que no va a corregirse, su evidencia es intensiva, cojea en los cerebros, pringa y degrada.

La cadencia

de la migración

desaloja una masa concretísima

que repinta las ruinas pisoteadas, rasga esos panfletos caducados, desodoriza la basura

de algún modo, deja una impronta de dinamismo blando en el ritmo moroso

de los que ya estaban, de los que se quedan y atienden los mostradores de sus barracas

Mediodía. La feria condal es trasparente a sus clientes, deslucida como cobre ahumado. Alguien se desvanece el enésimo desvanecimiento hoy. ¿Hacia dónde? ¿Desde dónde?

La cadencia

quiso que —había— una vez la filosofía colectiva de los feriantes se expusiese incrustada de los fluorescentes y excesos cromáticos en la carrocería de las atracciones. Máscaras felicísimas, sonrisas cogidas con pinzas en los mofletes, uniformes bien remendados era obligatorio ponerse guapo; a tales efectos incluso se reconvirtió en gimnasio con las paredes de cristal una de las capillas absidiales de la catedral gótica que hasta la fecha sólo había resultado atractiva para las procesiones de visitantes del parque vestidos de negro perenne y rebozados en maquillaje funerario y que masticaban loto antes de la función de espiritismo callejero de las seis de la tarde. Aceite bronceador, fibra, aceite de colza desnaturalizado que fue a diluirse a la cala mediterránea, dieta demencial con base de cereales y verdura, micronutrientes, fruta de temporada —Alegría.

Poderes evidentes de cara a las galerías superficiales, fastos, alegría, alfombras de pétalo de geranio, brisa yodada que mesaba los cabellos de las muñecas de porcelana que en las tómbolas de la rambla principal se entregaban como premio de consolación a espontáneos deportista urbanos por su contribución a la dinamización de cada recodo, flato disimulado, con alegría, jarana en las terrazas y, abajo, barrenderos y buhoneros al rosa chicle y púrpura cardenalicio, recogiendo, alegres, recogiendo y recogiendo y guardando, por si venían mal dadas, que no, pero quizá, a saber, algún día —Alegría. Decreto.

Mientras, una maleta rellenada con los miembros cercenados y los intestinos aguijoneados de quemaduras de cigarrillo de una niña imposible de identificar era dejada sobre el río de cera que discurría desde las torres de cirios de la ermita de los gitanos hasta los desagües de la mismísima muralla.

La cadencia

aísla en sus moradas a los desvanecidos y a los que andan en proceso

de desplazamiento

del traslúcido objeto humano al adjetivo opaco

que lo mismo podría ser una sala para el sacrificio como una urna donde conservar nada

ante la nada inminente

 

En la migración la lengua se desterritorializa. El migrante pierde el suelo de la lengua, cae al subsuelo y el subsuelo no tiene límites

Josefina Ludmer

alguien se desvanece. Cruza de un motivo a otro hasta los confines de trueno del tráfico rodado y el tráfico de datos. Los detalles del desvanecimiento son engullidos por la inmediatez del suceso y cómo este queda explicitado en las marquesinas. Quedan el viento y los cielos cubiertos de ceniza, desorden de calzada, la hora punta y el ruido blanco que ha arrastrado al desvanecido lejos de los focos y atrás y a la izquierda de la silueta compacta de la feria desagua hacia una función sin límite aritmético, aquí con el resto de migrantes que se arrodillan y se recolocan las mordazas y se calzan las capuchas, pasto del frío de la niebla, ahora tienen un agujero que orbitar, que se encuentra sólo en su imaginación, y es sensato, ahora sí, y dan vueltas y vueltas y vueltas y vueltas en espiral centrífuga, conectados con hilos de hueso cariado a una estrella muerta como símbolo final de civilización, yacen irradiados de vacío, conceptos desmigajados, pólipos alienígenas con respecto a quiénes habían sido antes, con los pedúnculos estirados y enredados pero sujetos bien firme a sus tabernarios.

Al amparo del punto de control

el pueblo descamado

las fosas comunes flanqueando un altar

rejas de polvo que no se posa

pasto podrido en el refrigerador de seres reptantes que aguardan babeantes la pitanza que pudriesen con sus                                                                                                                                                                                                                                                            deposiciones

el mito quebrado, porque puede, quebrarse, esto es

sustancias y talles y complexiones falsas en busca de su repugnante reflejo

las espinas que crecen hacia el cosmos interior privado

la privación y la destrucción y el universo y su así en sus ritmos como en los nuestros

el coto de la liberación forzada

en la zanja y en la fosa la libertad alcanzada únicamente al conjugar distinto la misma dependencia

sin importar qué escribiésemos sobre nosotros ni qué opinasen ustedes de nuestra tristeza

El desvanecido se convence de que sus manos no son suyas, pues aunque éstas solían obedecerle también es cierto que en ocasiones asían y apretaban y exploraban y se crispaban sin que mediase orden consciente, y si sus manos no son suyas cabe suponer que sus brazos tampoco, ya que actuaban igual, doblándose para parar un golpe y rodeando el pecho al embate de una brisa inusualmente fresca, como sus pies y sus piernas, que a veces le llevaban en deriva caprichosa por rutas que él jamás hubiese embocado o se sacudían inquietas mientras él trataba de conciliar el sueño, como su estómago, que nunca reaccionaba igual a un mismo alimento, como sus pulmones, respirando por defecto, como sus ojos al parpadear de forma involuntaria, como su nombre, que había sido idea de sus abuelos, como su mente, caramba, cuando era incapaz de filtrar según qué pensamientos y le impedía ser el ciudadano feliz e inope y vivaracho en que aspiraba a convertirse aun atrapado en los raíles espectaculares de la feria… Ni un solo filamento de sí es suyo, por lo que el desvanecido no es ni va a ser, sino que simplemente ha estado siendo y, tan fácil como cae en la cuenta de ello, resuelve dejar de estarlo, deja de estar siendo y se desvanece en una imprecisión que ya sólo está siendo durante un instante inmediatamente pasado en la imaginación de quienquiera que tenga a bien leer este texto.

El espectáculo debe negar la historia, pues la historia demuestra que nada es ley, que todo es proceso y lucha. El espectáculo es el dominio de un eterno presente que pretende ser la última palabra de la historia.”

Anselm Jappe

Cada hombre y cada mujer es una estrella en el escenario. La feria explota sus habilidades.

Las valijas humanas, ordenadas por el espectáculo a lo largo de la calzada, se rasgan.

El polvo de estrella-de-hombre y estrella-de-mujer se esparce y se descompone rápido.

Lo único que detenta sentido es aquello que se detiene.

Alguno de los pellejos de estos seres, ahora abandonados, aún contiene vida.

Pero es ímpetu atravesado de sistema, alambres brillantes y rizomas de terror.

Así despacha el desvanecimiento a sus feriantes, por sí solo.

Por sí solo, el desvanecimiento relega el remanente de vida al espectáculo.

Una forma de juego pura y sin acción real por el que los actores, como guardias fumándose un pitillo sin dejar sus puestos ni descolgarse los fusiles, son público en el espacio a la vez que espacio a ser ocupado por un público teórico, violencia inherente al sistema de tensiones dadas en el espacio público cuando éste es supervisado, un juego de relaciones telegénicas que por relatividad sólo permite que lo perceptible al ojo humano sean estrellas muertas, conflicto ambiental, Tierra material y campos de operaciones.

 

El próximo 20 de abril, Ediciones El Transbordador publica dentro de su colección SOYUZ, en edición física limitadísima a 100 ejemplares y descarga digital, mi penúltimo artefacto, Luz simiente:

“El vacío reducible. Las raras épocas en tu historia cuando el paño era retirado, el paño rancio de tu soledad y tu angustia, lo que era desalojado al adquirir pleno conocimiento de que el relato de quien creías ser sólo ocurría fuera de la conjetura en sí, cuando soltabas las riendas y el engaño era cambiado por un dejarse llevar. Tras de ti, el hormigón y el bramido y la permanencia de tu personalidad, en silencio. Tu boca cosida”

Una mujer deprimida deja su ciudad para instalarse en un pueblo perdido de la España profunda. Allí llevará a cabo el trabajo que le ofreciese un misterioso hombre viudo: hacerse cargo de las dos hijas de éste y ejercer de prostituta sagrada al servicio de los hombres y mujeres de la localidad. Instalada en el laberinto subterráneo que conecta tanto las casas como las áreas más o menos sólidas del inconsciente colectivo de los vecinos, y sometida a constantes abusos físicos y emocionales, la mujer entrará en contacto con las aterradoras potencias esenciales que mueven y cohesionan el mundo más allá de la supuesta civilización de la que ha escapado, contemplará cómo el juego de las niñas y la gestión entre las sombras de las oscuras pulsiones de hombres y mujeres dan forma al mismísimo Espacio-Tiempo, y aprenderá que el centro de la existencia siempre ha sido, es y será ella misma.

Con apariencia de novela corta enmarcada en el género del terror experimental, Luz simiente es también un largo poema-conjuro dirigido a ciertas fuerzas telúricas, subterráneas, femeninas y prehistóricas como un reconocimiento a su pervivencia; es una invitación a la insurrección contra la dictadura de los caudillos dioses solares que han llevado este mundo contemporáneo nuestro al borde de la nada; es un barajar las cartas del mito del eterno retorno, un acto de vandalismo hacia las reglas de la concepción lineal del tiempo y un juego de suma cero en el que todos los pares de contrarios enfrentados (la poesía y la rabiosa actualidad, el pueblo y la ciudad, el hombre y la mujer, lo adulto y lo infantil, la superficie y el subsuelo, la piedra y el plástico…) hacen trampas y saben que el otro las está haciendo también; es una historia de ascensión a través del abuso y el maltrato, de descenso a los abismos del amor y el compromiso, y de envenenamiento por sueño.

De la obra, Celia García López (editora de la publicación feminista La Madeja e incidental micro-prologuista del asunto) dice que

Acaso la palabra puede nombrar el terror. El miedo es mucho más profundo que la palabra que intenta nombrarlo. En este tiempo donde lo feo y lo terrible es cosa cotidiana, el lenguaje consume el hecho hasta convertirlo en norma esquizofrénica. Lo que no se debe hacer es lo que, sin embargo, sucede: asesinatos, violaciones, cuerpos que no valen nada. En este mundo de disociaciones entre el conjunto de normas aprendidas para el bien de la reproducción social y lo que acontece a cada instante intenta caminar el relato con un paso difícil, cargado de imágenes abyectas, de enumeraciones que te envuelven en una atmósfera siniestra, de complicidades que perpetúan el contrato sexual de abusos y privilegios, donde la repetición se convierte en tormento y asfixia. Visiones que se suceden, que te señalan lo que no se puede ver, lo que no puedes dejar de mirar.

En cuanto a las referencias, influencias y demás, Luz simiente bebe esencialmente del convulso estado mental al que me he visto abocado en los últimos meses, de mis investigaciones sobre el trabajo de Mircea Eliade en paralelo a la relectura profunda de la obra de Chantal Maillard y Birgitta Trotzig, y de las propuestas estéticas de Jaya Suberg

 

…Y, cómo no, el proceso de canalización y redacción tuvo su propia banda sonora enfocada a proporcionar textura adicional al texto:

Pharmakon, Bestial Burden:

https://pharmakon.bandcamp.com/album/bestial-burden

Trepaneringsritualen, Perfection & Permanence:

https://trepaneringsritualen.bandcamp.com/album/perfection-permanence

Anemone Tube/Dissecting Table, This Dismal World:

 https://anemonetube.bandcamp.com/album/this-dismal-world

De·Ta·Us·To·As, The Inverted Halls:

https://detaustoas.bandcamp.com/track/t-h-e-i-n-v-e-r-t-e-d-h-a-l-l-s

Luz simiente se presentará el mismo día 20 mediante dos actos paralelos: uno en la librería malagueña En Portada, que contará con la presencia de los editores y del escritor Juan-Antonio Fernández Madrigal; y otro en Barcelona, a las 19h. en la librería Chronos, cita en la que me acompañarán la escritora Beatriz García Guirado y el editor y escritor Hugo Camacho y durante la cual, entre los tres, trataremos de cerrar el conjuro y lanzarlo a las corrientes a las que debe ser lanzado.

Aquel lugar al que fuiste entonces. Donde dejar tu luz simiente.

¿Con qué lenguaje se expresa tu memoria? ¿Cómo la empequeñecerías y que cupiese en algo manejable?”

cubierta-alcasseriana-01

 

Ayer vio la luz, editado por el sello Antipersona,  Alcasseriana, una antología que no es sólo una antología sino un acto mágico, en parte intento de exorcismo, en parte análisis psicodélico y en parte ejercicio de la ficción en prácticamente todas sus formas posibles como llave y como arma.

Este libro es un descenso al abismo, un viaje al otro lado de la puerta que se abrió la noche del 13 de noviembre de 1992 en algún punto de una carretera comarcal. Alcàsser no es otro crimen más. Más allá de la conspiración y el delirio, Alcàsser es un trauma en la psique colectiva, una herida que permanece abierta. Nuestro agujero negro no está en Chernóbil, ni en Maine. No está en Amstetten ni Utøya. Está en Valencia. Siempre lo ha estado. Aquí se continuó y se empezó todo. Aquí está lo que devora. Lo indecible. Lo inabarcable. Lo que no se puede mirar ni habitar. Las casas vacías, los esqueletos de hormigón y las cruces en las vértebras. El miedo, el dolor y el conformismo. La pura patria.

Partiendo de la idea de que los crímenes de Alcàsser y lo muchísimo que les rodeó han favorecido y siguen favoreciendo las especulaciones más delirantes y gran cantidad de espectáculos en el mejor de los casos vergonzosos, y que quizá, pues, resultaría necesario aportar un acercamiento al tema desde una perspectiva voluntariamente apartada de todo esto, desde lo multiforme, polisémico e incluso esotérico, los culpables del artefacto hemos planteado una inmersión radicalmente subjetiva y libre en el caso y sus extensiones. Algunos creemos que aquellos asesinatos, de algún modo, funcionaron a modo de ritual, de sacrificio necesario para el advenimiento de un telón negro que cayó entonces sobre España y que aún nos cubre, un telón tejido con lo peor de la superchería, la ignorancia y la historia oscura de este país, con descontextualizaciones y cainismo y retorcidas transiciones virtuales de regímenes sociopolíticos, con sensacionalismo aberrante y teleirrealidad y especulación inmobiliaria. Otros, que el crimen fue una herida fruto de su tiempo y que precisamente por eso, por lo extraño de aquellos días, ésta sigue abierta y aún supura. La única regla que aquí se ha seguido a rajatabla ha sido la de respetar la figura, tanto esencial como construida, de las víctimas y su memoria. Lo demás, cualquier otra cosa, ha sido puesto sobre la mesa de disección, en los matraces de recombinación y bajo los juegos de lupas de aumento, para que cada cual formulase lo que creyese conveniente.

Mi aportación al volumen es un texto titulado Santos de la Piedra, en el que he planteado un acercamiento psicogeográfico a una hipotética Alcàsser futura que, a causa de una serie de fenómenos paranormales que tienen su raíz en los hecho del 13 de noviembre de 1992, ha sido cercada y puesta en cuarentena; allí, una investigadora, una mujer sin piel y, por tanto, sin siquiera mecanismos explícitos que la protejan de la asimilación absoluta de su entorno, sienta testimonio de cómo se desata la naturaleza esencial de la ciudad durante los días que duran las fiestas en honor a sus santos patrones, San Abdón y San Senén.

Allí fui la carente de piel, despojada de la piel que ya ha ardido, la desollada, sin barrera, y así lo otro estuvo en mí en igual medida que yo en lo otro.

(Alcàsser huele a polvo, a cobre, a fosfato cálcico, ceniza de hueso. Un poco a aceite, a rebozado y frito y servido en platos de plástico, y un mucho a rocío sobre las ramas tronchadas de los naranjos y los caquis. Pero esos olores permanecen incomunicados dentro de la alambrada que cerca el pueblo… Tendida al filo del barranco de Picassent, al este, cortando la Autovía del Mediterráneo, imposibilitando los accesos desde el sur por la CV-4153 hasta el límite oeste, ascendiendo por la Acequia Real para cerrarse, cerrar la hechura de la jaula, en la punta norte, pasados los polígonos… Porque absolutamente todo en Alcàsser debe ser, por decreto, aislado de sus vecinos y contenido en una cuarentena sensorial simbólica como una censura a la voz del cáncer, tras una tirita de brillos metálicos sobre la gangrena amable con la que los alcaceros, habituados a no ver ya el enrejado, afrontan su encierro. Por el bien común. Allí)

Alcasseriana es producto de un proceso largo y arduo, a ratos doloroso, a ratos peligroso, a ratos aterrador y a ratos, para qué negarlo, divertidísimo. Como todo lo importante, en definitiva. Personalmente, considero un privilegio el poder acompañar en este viaje a Tania Terror, Juan Camós, Yolanda Espiñeira, Gustavo A. Ruiz, Tony Fuentes, Álex Portero, José Puente, Francisco Javier Casado, Carlos G. de Marcos,  Layla Martínez, Gabriella Campbell y Máquina Líquida, y sólo me queda esperar que este monstruo que hemos armado eche a andar como queríamos y llegue donde debe.

De momento, puede adquirirse aquí: https://antipersona.org/2016/06/01/alcasseriana/

 

 

K

(una evocación)

 

Una ciudad alegre e intacta, llena de luz, de color y de libertad, ausencia de peligro, el cálido sol…

Los rostros irradian felicidad… La sensación de despreocupación produce euforia… El pasado queda olvidado y, con él, el largo, penoso y peligroso viaje y la pesadilla anterior… Mientras ocurría, nada había parecido real salvo esa pesadilla, como si el mundo perdido hubiera sido fruto de la imaginación o de un sueño… Ahora ese mundo, que reaparece, es la única realidad sólida…

Hay teatros, cines, restaurantes y hoteles, tiendas donde se venden toda clase de artículos libremente, sin cupones… El contraste es asombroso; el alivio, arrollador; la reacción, demasiado fantástica…

Se produce una especie de delirio, de alegría demente… La gente canta y baila por las calles, los desconocidos se abrazan… Toda la ciudad está engalanada como para una fiesta: hay flores por todas partes, farolillos de papel y bombillas de colores suspendidas en los árboles, los edificios aparecen iluminados, parques y jardines lucen elaborados adornos… La vibrante música de baile no cesa nunca…

Al anochecer se disfruta del espectáculo de los fuegos artificiales… Durante la noche estallan en el cielo encendidas estrellas y largos cohetes, que se reflejan en la oscura agua del puerto antes de hundirse en ella…

Los festejos se suceden: carnavales, batallas de flores, bailes, regatas, conciertos y procesiones… Nadie quiere que le recuerden lo que sucede en otras partes del mundo… Los rumores que llegan de fuera quedan suprimidos por orden del Cónsul, que ha asumido la responsabilidad de mantener la ley y el orden, “hasta el restablecimiento del statu quo”…

Según las nuevas normas, hablar de la catástrofe es delito… La norma es no querer saber…

Comprender la euforia ciega y no condenarla…

Y yo… Como una bola de menudencias indigeribles espero en las fauces del búho a ser expulsada hacia el vacío…

En un extremo, la seguridad, lo familiar, la anestesia de la rutina, de los días consagrados a tareas aprobadas; una vida protegida y vegetal, sin riesgos ni emociones, que bien mirado no es vida en absoluto… Mientras que el otro extremo se desvanece en lo peligroso y desconocido: nubes amenazadoras se acumulan ahí, fríamente….

Presa del pánico, intento conservar el equilibrio, sin moverme; pero si es inevitable resbalar, por lo menos que sea hacia el infierno conocido: una vida vegetal, sin excitación ni emociones, no quiero ningún cambio, el aburrimiento es lo más seguro, lo mejor… No puedo soportar ningún nuevo peligro…

Pero es que no hay contacto entre ELLOS, ninguna posible conexión… El ser extraño, cuán remoto parece…

Se me antoja irreal… Sólo una forma y un color y una rara cabeza redonda, una efigie moviéndose por el mundo….

El desapego es admirable, nunca te defrauda, es el único objetivo que vale la pena, pero es impracticable… Es demasiado bueno para personas como yo… Es demasiado ideal para cualquier ser humano que esté estropeado por todo este tipo de locas emociones en las que de tiempo en tiempo me enredo…

Eso es lo que veo en mi imagen… Siempre la desolación, siempre el esplendor, la soledad, la oposición, los árboles antiguos, las aves que no habitan ningún otro país, las montañas volcánicas, el barro que burbujea y ríe… Y siempre, en todas partes, extrañeza…

La frente lavada y luego marcada del ANIMAL SOCIAL… Esperad… Los simios y las sombras delimitan un círculo negro en la acera…

Espejo negro… Por el que el juguete que respira deberá pasar a la experiencia de desgarramiento y aniquilación del YO… Acompasa los mensajes de texto con los mensajes de audio y vida plásmida en la televisión y los múltiples dispositivos de simulación de irrealidad en red… El ANIMAL SOCIAL encara el estímulo como puede, aceptando el calloso cordón simbiótico, umbilical aunque tóxico, que emana del logotipo corporativo… Imagen de marca… MARCA PAÍS que se presenta como la proverbial mentira que a fuerza de ser repetida se vuelve verdad… Aunque aquí y hoy es sólo un constructo…

El caso del ANIMAL SOCIAL es llevar encastada en la frente ahora la MARCA PAÍS… Sale a la calle creyendo tomarla… Todo tan falso que a la puesta de sol se decreta que el simulacro va a ser la próxima realidad impuesta… El zeitgeist establecido a parches y parches y parches y parches y parches…

YO disiento, pero poco y en voz baja, plenamente consciente de que mi historia es sólo otra en una sociedad… Vendida… Necesitada de retomar las ideas y estéticas del pasado, sobre todo del vivido recientemente pero lo suficientemente lejos como para que haya dado Tiempo a idealizarlo…

Apocalipsis Sucedáneo sucediendo fuera del Tiempo… Sólo puede ser mantenido a raya mediante una sobreexposición a los residuos de un pasado idílico…

La humanidad mira hacia atrás en busca de un santuario, porque mirar en otra dirección es encontrarse lo desconocido traicionero…

YO ANIMAL SOCIAL presa en el contexto hauntológico… En la jaula de Faraday… Y la MARCA PAÍS como progreso desfasado, hortera: empeño por las fronteras cuando, cruzando el espejo negro, el mundo sensible es vapor… Antes agua… El ANIMAL SOCIAL sin embargo aferrado a la materia sólida… A que fuera del Tiempo no hay nada y tal que así se debe vivir… Conforme… Y la imagen pública es un palimpsesto que empieza a transparentar…

La pinza de nervios que supura… La pinza de nervios supura la máquina de nuestra historia rota… Se narra como engranajes goteando al filo de lo fácil que sería acabar siendo un creyente en la desconexión… Y nuestra actitud normal se basa en una ficción simbólica… Ningún mecanismo externo regula la experiencia fenoménica del YO salvo tú… MARCA PAÍS atrapada en las viejas guerras, diversos infiernos sirven de círculos concéntricos a la ansiedad… MARCA PAÍS existe por el carácter terrorífico del tema del doble y la emergencia del sujeto como apercepción trascendental pura: pero el ANIMAL SOCIAL… Desmarcado…escribe ahora:

Digan lo que digan, la Cultura es nuestra.

¿Por qué, pues, estoy encerrada en esta pesadilla de violencia, aislamiento y crueldad?… Dado que el universo sólo existe en mi mente, debo haber creado este lugar odioso, asqueroso como es… Vivo sola en mi mente y sola estoy siendo aplastada hasta la asfixia, emparedada por los muros que he creado… Lo único que sé es que debo escapar de estas alucinaciones y este festivo horror… No puedo soportar mi atroz prisión ni un momento más…

Solo he descubierto una manera de escapar y, sin que haga falta que lo diga, no la he olvidado…

Nunca más podré ser como era cuando el tiempo aún era…

Esa YO que yacía en la crecida hierba de junio y chupaba los dulces tallos del césped… Que vivía la vida de una amante, una pintora, una persona real, que no era burlada por las aves cantoras…

El ser heredado por mis ancestros, la persona en que debí convertirme, ha sido irremediablemente mutilada y despedazada, su frágil balance de pensamientos y sentimientos destruidos, maltratados…

Se sumerge de nuevo… El ser heredado… Y YO escucho el crujido de sus huesos… Todo un torrente de huesos sale a borbotones, chorrea como cataratas, como fuentes de sangre… En un segundo el balde está lleno y se derrama en el suelo… El doctor casualmente empuja un cojín para tapar la inundación y se aleja… Limpiándose las manos en su pañuelo.

 

 

FJP

(texto recitado durante el ritual de evocación de Anna Kavan el pasado 19 de marzo de 2016, durante la celebración del ArtParador en la librería Papers-Contenciós Postcavourià)

 

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Transcomunicación Instrumental

(Hace un par de años, inspirado por la serie de ilustraciones del artista Álvaro Barcala titulada The Red Cathedral y por varias lecturas sobre mediúmnica y espiritismo en los primeros años del siglo XX, escribí Transcomunicación Instrumental, un relato protagonizado por una versión alucinada de la célebre médium Eusapia Paladino que iba a ser incluido en una antología sobre retrofuturismo y psicodelia. El volumen no se editó nunca, pero la historia llegó a manos de la gente de la editorial Nevsky, quienes tuvieron a bien traducirlo al inglés para que formase parte de su recopilación Best of Spanish Steampunk, publicada a principios de este 2015. Y ya que esta noche he vuelto a soñar con el Niño de Histamina y con el Ingenio de Bogras, dos de los elementos clave que sustentan el cuento, me ha parecido de recibo compartir aquí la versión original del texto, para que Eusapia, el Niño y el Ingenio os habiten a vosotros también, si gustáis. Feliz lectura) 

paralysè

(collage de Mónica Ezquerra)

“El límite entre ciencia ficción y realidad social es una ilusión óptica”

Donna Haraway

…La imagen cinematográfica y la impregnación en primer plano una soga colgando lacia del árbol un lazo el nudo corredizo la casa a oscuras detrás la casa que cobijó una vez el paisaje fronterizo de las cámaras el maquillaje la iluminación la actuación y la fantasmagoría digital la función de la imagen cinematográfica y la función de impregnación de ésta en el espectador todo el mal simulado en la casa ha acabado tornándose imprimación en sus paredes e imprimado también a sus nuevos inquilinos porque el ectoplasma tiende a imponerse (el deseo, la venganza) y no hay escapatoria posible así transforma el simulacro en víctima…

…A los que vinieron a darse de bruces con la dominación ontológica derivada de la idea del hormigón sintiente les acechan ya (la ansiedad, el ansia) las brechas abiertas el corrimiento en las posibilidades de ser una Forma Inhumana disociada de otros discursos de identidad relacional ninguna…

…Ningún sistema de signo diseño acaba de rebrotar fuera con el viejo encantamiento de la Fundación General Eléctrica que se apolilla entre los microrrelatos invitados al suplemento dominical en línea dánosle hoy y no recorre Europa ningún germen más que el cuerpo abandonado los rostros bañados en sudor las patas mudadas ninguna antigua piedra sobre piedra queda en el desfile de refugiados con pantallas implantadas en la tripa…

“Las ‘telepatologías’ no sólo me permiten reinventarme psicológicamente, sino que alteran lo que conozco como ‘privacidad’, pues todas mis neuronas están ‘afuera’, expuestas, exponiéndose. Ya no hay ‘punto de vista’, pues ahora está reemplazado por un punto de ser, mi punto de entrada para compartir el mundo.”

Pepe Rojo

…Y un ojo hundido que sueña con noches de piedra (la casa, la fantasmagoría) y con aquellos “emigrantes económicos de un parque temático de Antoni Gaudí” y con los que acechan en los bordes las señales de tráfico votivas declinantes la larga distancia y la marcha los conflictos fundamentales entre yo y mi graznido y la creación de túneles de humo en el Metro y esta no-arqueología mercurial…

…Por cuánto los contornos del músculo me buscan abajo bajo la fuente como el Hikikomori sensocentrista entregado a la pasión de pasar a línea tras línea tras línea de código su sistema nervioso central ese (¿mayúscula?) que los demás dejan en suspenso ante la pantalla de la televisión y la pantalla del ordenador y las muchas pantallas táctiles (anti-sexo, anti-brecha) como codifica desde lo inspirado por la fachada y el bulevar y la Acequia Condal una diminuta cara de pegatina para la Forma Inhumana de animalillo asustado ante los faros en el rompiente en el Estado intermedio en el laberinto de la ciudad que se resucita a sí misma…

…Con los guantes con los dedos cortados tecleas cariño con los que se desean más allá de la distancia aceptable ahora o mañana ¿quién te espera? (¿yo mismo? ¿la antigua piedra sobre piedra?) con la trituración exterior me inventas en el mundo oculto de los acertijos con la sombra transparente y la piel transparente que transforma el juego en espectáculo con la sentencia a servidumbre con la que serpenteamos mediocres (término capitalista, llave de encantamiento) en tránsito de un sitio a otro negándonos transitar por transitar sin origen ni destino sólo caminar y caminar solos por el circuito de nuestro huerto de sangre Aceldama…

“Un posthumano es un humano que ha puesto a la naturaleza (incluyendo la propia) entre paréntesis (o que se ha convencido de que todo lo no humano es humano, y por lo tanto, humano = naturaleza). Así, en el mundo posthumano, todas las fronteras se convierten en ‘diferencias estéticas’, respaldadas por ‘sistemas morales arbitrarios’.”

Andrei Codrescu

…INTERLUDIO imágenes de archivo colonos volviéndose salvajes a la buena de Dios como locos del exceso de población hozan entre el alcantarillado al descubierto y la mala tecnología chisporrotean obsolescencia temprana y llegan los platillos volantes y los salvajes se arrodillan he ahí los santos ángeles siliconados he ahí los hombrecillos numinosos que salvan apertura de compuertas corazas antidisturbios pistolas cargadas la salva y el impacto y el píxel retocado hacia tonos menos gráficos del rojo para pasar la censura lo correcto purga lo insalubre…

…En la ampolla coriácea dentro de la que se enrosca una larva que desea que quiere contestaciones de quien las quiere pasados los controles de orina y la esterilización de los concursantes y la memoria ajena del viaje por imposición Gane Usted Una Estancia De Por Vida En La Casa Que Supuestamente Era Ya Su Hogar y nuestro agradecimiento eterno pruebe después que es capaz de mantenerse en la condición ficcional ofrecida (letra pequeña, ínfima, sistema nervioso central)…

“No podemos ‘ver’ (porque el discurso en que nos socializamos no nos enseña a reconocer) todos los comportamientos que demuestran que los seres humanos seguimos estrategias para conjurar los miedos, la impotencia y la fragilidad que el mundo nos suscita, y la necesidad de pertenecer a parejas, grupos y comunidades para sentirnos seguros. Y así, al no cuestionar la lógica en la que se sostiene la historia, apoyamos y reproducimos el orden patriarcal, y convertimos en una verdad científica que la ‘lógica de los mercados’ es la lógica universal humana.”

Almudena Hernando

…La pantalla es implacable por honesta e impermeable al sentimiento por lo que sólo cabe seguir jugando INTERLUDIO imágenes de actualidad en las que te reconoces una delicada lectura de los vectores de infección en la colonia diezmada y re-civilizada que da paso al destacamento en el que formas como el más concienciado el que más de los trabajadores sociales voluntarios que fueron a capacitar a los heridos material reciclable ¿cómo te alcanzó a ti también la necesidad? ¿cómo me alcanzó a mí?…