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Archivo de la etiqueta: Autobombo

 

Algo más de seis meses después de que Teratoma viese le luz, y antes de lo que está a punto de llegar, vale la pena (aunque solo sea en beneficio de la centralización) recopilar lo que la novela ha dado de sí ahí afuera, una vez salida de la jaula pequeñita para recorrer a paso de insecto los bordes de la jaula grande del Simulacro.

En primer lugar, algo que considero particularmente especial: en El coloquio de los perros, Alfonso García-Villalba dedica al libro un artículo que es más bien un ensayo sobre sus potencias, su legitimidad (si acaso eso existe, hoy, en relación a la palabra escrita en negro sobre blanco y en papel) y su profundidades, Regreso a la metrópolis del Simulacro (notas sobre una novela de Francisco Jota-Pérez):

Las visiones de los profetas (sus discursos) tienen mucho de mecánica irracional, lingüística del inconsciente, artefacto surreal: un mantra que alguien recita porque los dioses susurran al oído aquello que estará por venir (una simulación, un leviatán tal vez). Algo así sucedía con la Sibila de Delfos, con la de Cumas: susurros sagrados, ventriloquía divina. Igual ocurría con Ezequiel o Daniel en el Antiguo Testamento, San Juan trazando una caligrafía delirante en Patmos, Francisco Jota-Pérez abducido por una voz narrativa que interpreta el futuro como un nódulo patológico, haciendo literatura neoplásica que, en sí misma, es una célula tumoral, una célula germinativa que vive dentro del cadáver de la literatura contemporánea (una parte de ella), un núcleo resplandeciente más allá de la putrefacción ambiente.

Otro detalle que atesorar: Sabrina Rodríguez (actriz, bruja y artista digital, y copresentadora del artefacto en sociedad) aplica un proceso de databending a la versión en formato PDF del libro, traduciéndolo a sonido y obteniendo así una pieza ruidista que condensa, de algún modo, la esencia del libro y la vuelve una experiencia (aún más) sensorial; luego vuelve aplicar el mismo sistema sobre la canción para transformarla en imagen dando resultado a un paisaje visual como una especie de muralla virtual con la que contener el contexto en el que se desarrolla la novela:

 

Y hablando de la presentación, aquí tenéis el vídeo de la misma, que tuvo lugar en la ya tristemente desaparecida librería Chronos y durante cual me acompañaron la mencionada Sabrina Rodríguez y la futuróloga e investigadora de tendencias Elisabet Roselló:

 

También ha habido un puñado de reseñas, de las que me quedo con la de Ekaitz Ortega en su blog:

…es raro que seas vanguardia si no demuestras gran conocimiento de las herramientas, o no puedes ser revolucionario sin una base ideológica asentada. En Teratoma no encuentro oposición a estos requisitos.

Y la peculiar y sandunguera crítica de Lucas Albor en Libros prohibidos:

La obra consigue traspasar los límites de la racionalidad, utilizando digresiones inacabables, subordinadas tras subordinadas, o escisiones continuas de significante y significado. Por encima de todo, el elemento que se impone con mayor fuerza es el de la sucesión de imágenes, a través de las que se va dibujando un contexto futurista, violento y deshumanizado.

Para ir acabando, solo recordar que podéis añadir Teratoma a vuestra estantería de Goodreads, que el primer capítulo de la cosa aún está disponible para descarga en la página de la editorial, a modo de adelanto, y que este sábado andaremos por Madrid firmando ejemplares:

Vayan en paz…

Publicaciones, presentaciones, charlas, premios… Los últimos meses han sido muy activos, por lo que es buen momento ahora de dejar aquí el recurrente post de recopilación y marca en el camino como una idea de dónde estoy y en qué dirección voy. A ello:

COSAS QUE HAGO


  • Recientemente han visto la luz, además del artefacto-conjuro Luz simiente, dos relatos ciertamente importantes para mí, ya que tengo la sensación de que sientan las bases de lo que pretendo hacer a medio plazo, exponen más de lo que había sido capaz de exponer hasta ahora los temas y las formas y los dejes de los que estoy rodeado y con los que estoy operando, y han emanado de forma preciosa desde el extraño estado mental alterado en el que me sumí en algún punto a finales del año pasado después de que éste, de algún modo, dejase preñada a mi manera de escribir:

Un altar — publicado como regalo de bienvenida y declaración de intenciones para los suscriptores del Inner Circle de Orciny Press, es una pieza de horror cósmico trenzado con metafísica y política nihilistas que juega a la poética de la degradación y la intrascendencia de lo social y lo íntimo.

Extractos de una última instantánea — publicado en el número 7 de la revista SuperSonic, es una fantasmagoría fragmentaria y psicodélica que explora las calidades hauntológicas del cáncer, la soledad, la filosofía normativista, la hipernormalización y lo performativo.

 

 

  • Hace aproximadamente un mes, con la excusa del día dedicado a la editorial GasMask en la librería Gigamesh, impartí una larga y fructífera charla sobre teoría de la Hiperstición y el resto de temas alrededor de los que se arma Homo Tenuis:

 

 

COSAS QUE DICEN


 

 

 

Por supuesto, hay más cosas, más noticias, infinitos detalles ínfimos que quedan ahogados de inmediatez entre lo dicho, lo hecho a medias, lo hecho por completo y lo desechado, las redes sociales y los instrumentos del ahora mismo acelerado, pero aquello es el territorio sensible de los días y esto sólo pretende ser un mapa; y como tal, así queda. Seguimos.

Está siendo un otoño de lo más movido, así que se impone echar el freno un segundo y armar la periódica lista de cosas que hago, cosas que dicen que hago, dónde aparezco, dónde estoy y qué se cuece. Ahí vamos.

COSAS QUE HAGO

Mutilació del Pas de Ball, con guión de Francisco Jota-Pérez y dibujos de Juan Francisco Mota, es una serie de historias cortas, en blanco y negro, autoconclusivas aunque con un nexo temático común.

Asentados en las bases teóricas de la hauntología, la new aesthetic y la teoría glitch, los relatos que conforman el proyecto pretenden ser una modernización de los tradicionales cuentos de fantasmas, llevando el género hacia la experimentación, el drama y la especulación filosófica para sacarlo de su marco habitual, proyectar ciertas preocupaciones contemporáneas y situar al lector en un juego de fantasmagorías dentro de fantasmagorías.

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  • Durante todo el mismo mes de septiembre, en entregas semanales, fue apareciendo en Láudano Magazine mi serie de artículos dedicados al ejercicio práctico del Ocultismo Noumenal con la excusa de una experiencia de juego-inmersión en la saga de videojuegos Bioshock, Siempre hay un faro, Siempre hay una ciudad y Siempre hay un hombre; ciclo al que ya dediqué una entrada AQUÍ

Realismo especulativo, transhumanismo, ontología cyborg y ontología orientada al objeto y ontología plana, teoría de la hiperstición, futurología, topografía profunda, shock por futuro, horror cósmico, conspiranoia, ciencia ficción, magia del caos, aceleracionismo, poesía y prosa experimental.

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Un relato de terror “slasher”, puro género, deconstruido y reformulado con la intención de convertirlo en un cuento que transmita otro tipo de terror (condicional, suspensivo y, sí, de nuevo, ocultista y noumenal).

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En una hondonada inmediata trata de mostrar el Averno como un lugar en el que la identidad y, por extensión, el lenguaje, se quiebran, se deshacen y se vuelven incognoscibles; donde los niños malos tiene sexo con ángeles que les enseñarán qué significan la obsesión y la decepción; donde todo, absolutamente todo, son juegos de dominación de suma cero.

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Un peculiar trabajo de no-ficción, un ensayo en cómic sobre la miniserie británica “Utopía”, dibujado por Vicente Montalbá, y que es más bien un panfleto mezclando hiperstición con conspiranoia en las trincheras del Hecho y las trincheras de la Alucinación.

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  • Y ya de cara al próximo mes de noviembre, coincidiendo con la edición de este año de la Hispacón, Esdrújula publicará también El Laberinto Mecánico, antología digital y gratuita (que será primero exclusiva para los inscritos al evento, y luego podrá descargarse desde la misma tienda online de la editorial y desde Lektu), a la que aporto Máquinas de Gracia (una adivinación)

Dustism, teología, New-Age, terremotos y fantasmas.

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COSAS QUE DICEN

If in Aceldama (Origami) Francisco Jota-Pérez submerges the reader in psicogeography and boxing, in Pasaje a las dehesas de invierno (Esdrújula) he builds a psychological drama powered by urban witchcraft and “extreme” topography.

  • Y ya empiezan a brotar por ahí las primeras reseñas de Pasaje a las Dehesas de Invierno:
    • De Álex Portero, en Ángulo Muerto:
    • La novela narra, esencialmente, un viaje trascendente que pone en movimiento: género, sexualidad, magia, hipnagogia, tecnologías del yo, estados alterados de conciencia, topografía profunda, psicogeografía, amor, muerte, pérdida y expiación.

    • De Ekaitz Ortega, en C:
    • El paseo por una ciudad que se mueve entre lo gótico y la más absurda modernidad; la variable que incluye el punto de vista de la bruja, o el autor; sumada a la narración en presente, ofrecen un dinamismo que traslada al lector entre sus amplias avenidas y las esquinas más abruptas.

    • De Javier Vayá, en La Huella Digital:
    • Pasaje a las dehesas de invierno exige lectores comprometidos con la verdadera literatura, dispuestos a abrazar complejas y angustiosas oscuridades, a hundirse en el fango de la pérdida y el dolor. Pero también, por supuesto, a transgredir dogmas en esta sublime búsqueda de la transcendencia personal en una de las más hermosas e inusitadas historias de amor que recuerdo.

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Ahí estamos. Por aquí vamos. Adelante.

Para cerrar el asunto de mi conferencia “Hiperstición: leyendas urbanas, mitos populares, publicidad y otras ficciones fronterizas”, dejo aquí el vídeo íntegro de la charla, así como una recopilación de algunas de las primeras reacciones de los que pudieron asistir.

 

http://elisabetrosello.blogspot.com.es/2014/12/larga-cronica-de-hispacon-mircon-2014-1.html?m=1

 

http://www.lacasadeel.net/2014/12/cronica-de-la-mircon-2014-sabado-6.html

 

Por mi parte, sólo dar las gracias de nuevo a los que estuvieron allí, así como a la organización del evento, por permitirme hacer, en esencia, lo que me dio la gana.

Seguimos.

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Cubierta de Julia D. Velázquez

Booktrailer de Velasco Broca / Sanket Singh

 

Hay formas de moverse por Aceldama más adecuadas que otras. Está el modo en que cualquiera puede recorrer la ciudad, sólo un transeúnte en el territorio, y está la manera que hace que persona y mapa se confundan en una misma cosa, se amalgamen en un todo extraño y mágico que devenga algo más real que la vida real misma.

Esta última es la opción de Samuel y Adriana, condenados a que sus caminos se trencen a pesar de lo mucho que quieren alejarse el uno del otro. Sus deseos, sin embargo, caminan parejos a la necesidad de otros porque el orden establecido en la urbe, la estabilidad de los sistemas y biorritmos de ésta, se mantengan en equilibrio. Así, la lucha de él contra ella, y de ellos contra el statu quo, resonará no sólo en la metrópoli entera sino también en los variopintos personajes con los que toparán durante su discurrir por esa senda oscura, paranoica y maravillosa.

Ambientada en una hipotética ciudad española subyugada por las corporaciones transnacionales y en estado de shock por el avecinamiento de un futuro profundamente psicodélico en el que tanto caben los barrios estructurados en laberintos de Casas Vivas, los drones de videovigilancia y los androides de uso común, como los fantasmas de un pasado mitológico, las fábulas y las leyendas urbanas, Aceldama es la obra más personal de Francisco Jota-Pérez, un collage multirreferencial en el que se mezclan y confunden el cyberpunk, el ensayo-ficción, la teoría cultural futurológica, la psicogeografía y el realismo sucio en una obra más lírica que formalmente narrativa.

 

Esto es lo que dice el texto de contraportada de la que va a ser mi quinta novela, Aceldama, que verá la luz a principios del próximo mes de abril de la mano de la maravillosa editorial Origami.

Antes de que os podáis hacer con ella, sin embargo, quisiera dejar aquí algunas aclaraciones al respecto, a modo de guía de lectura.

Según la misma sinopsis apunta, Aceldama es un collage que tiende muchísimo más hacia la lírica que hacia la narrativa formal. Desde luego, es mi obra más personal, y también con la que me he concedido más licencias a mí mismo, a mis formas y a mis fondos, significando esto que el artefacto ha resultado el capítulo quizá más experimental hasta la fecha en una “carrera” ya cimentada, para algunos, en experimentar más allá de lo que se considera prudente. Por otro lado, es mi primera obra larga tras el Tríptico Linde, por lo que al menos estoy en sobradas condiciones de prometer que la experiencia (sí, “experimental”; sí, “nada convencional”; sí, “marginal”; sí, bordeando la locura y justo en el extremo de “lo que puede o no puede hacerse”, “debe o no debe hacerse”, a la hora de articular la narración de algo en concreto) será radicalmente distinta, para bien o para mal.

Tal como la entiendo y tal como me la explico a mí mismo (por tanto, desde la óptica absolutamente subjetiva del autor, pero que, por ello, es virtualmente la esencia del libro), Aceldama puede entenderse, o como mínimo leerse, de tres formas distintas.

Por una parte, como una novela más o menos corta, una nouvelle densa aunque líquida, que sigue de forma excéntrica el devenir de una serie de personajes a los que en ningún momento la historia en la que se integran les exige que sean otra cosa que eso; personajes, no personas, no traslaciones de complejas entidades de psicología y carne recortadas para caber en la página impresa. Personajes-engranaje entretejidos en un argumento que lo mismo investiga las dinámicas del amor romántico y las interrelaciones personales, como filosofa sobre la importancia y la presencia del mito y la leyenda, como reivindica la naturaleza monumental de España y qué nos depararía que la ciudad, cualquier gran ciudad española, nuestro campo de juegos, se volviese autoconsciente a través de esos organismos extraños que la pueblan, miserables pero también capaces de atesorar toda la bondad del mundo, embelesados con el relato de sí mismos, acomplejados y torpes aunque decididos.

Igualmente válido sería el acercamiento a Aceldama como si de un largo poema se tratase. La estructura del libro, confeccionado en pasajes sin marcas explícitas de diálogo e invadido por los puntos suspensivos y las figuras retóricas, las elipsis y las cesuras y las suspensiones temporales, se presta a que el lector (si me concede el privilegio de abusar de su paciencia, claro) lo descifre desde la asunción del verso y de que la concisión y la complejidad inherentes sirven a que, esperemos, en él se activen los mecanismos que hagan que lo que pretendo argumentar no llegue por cauces estrictamente intelectuales, sino eminentemente sensoriales. Como en varios de mis trabajos actuales, he querido operar aquí con herramientas cercanas a la hipnosis y a la programación neurolingüística, ahora más pulidas y afiladas que nunca.

Por último, el tercer modo de asimilación del asunto sería como ensayo-ficción futurológico, como una extensión ficcional (pura y llana ciencia-ficción, pues) de lo mismo que hago en mi columna KULTURTECTURA, esto es, defender una serie de predicciones, prospecciones, relativas al futuro cercano, centradas en el hecho cultural y tendiendo una línea coherente desde la tradición hacia las múltiples posibilidades del presente para comprobar si el cabo a reseguir escogido pudiese o no ser el más deseable, responsable y liberador. Una distopía enraizada en teorías muy, muy concretas, de las que daré más información en el próximo post dedicado a la novela, donde detallaré las referencias manejadas durante el proceso de escritura.

Por supuesto, todo lo anteriormente expuesto es, como comentaba, una guía. Sólo una guía. Y, como cualquier guía, es falible y puede que lo que esté hablando por mí sea el entusiasmo y (¿por-qué-no?) el orgullo de asistir a cómo cristaliza una labor que, aunque agradabilísima, no ha sido precisamente fácil, y que me ha llevado a terrenos alucinantes, fascinantes coordenadas de la alucinación que me muero por compartir con cualquiera que tenga a bien dejar que se lo brinde. Creo sinceramente que lo que cuenta el libro debía ser contado, y sólo podía ser contado del modo en que lo he hecho. Es mi apuesta y en ella está puesta toda mi fe, porque, en definitiva, sólo se puede escribir desde esa perspectiva fanática.

A partir de ya mismo, entonces, Aceldama será más tuya que mía, estimado lector, lo cual no sólo me hace feliz, aun asustándome, sino que me parece necesario que así sea. Entra, muévete por ella y, por favor, disfruta. De eso se trata.

 

Usted está aquí… Finales de 2013 y lo que llevamos de este 2014 están resultando de una intensidad abrumadora, así que más o menos vuelve a imponerse el trazar una aproximación a lo que he hecho, lo que estoy haciendo y lo que haré, aunque sólo sea para poner algo de orden en lo que de lo mío va goteando por las redes sociales y demás… Que todos los jugadores muestren sus cartas. Devolvedlo todo devolvedlo todo devolvedlo todo. Jugáoslo todo devolvedlo todo jugáoslo todo. Que todos lo vean… Y no podría estar más agradecido a cualquiera que sea la fuerza que hace que los proyectos vayan llegando, germinen y prosperen, cimentando una pista por la que mis temas y razones de hacer se deslizan firmes y contentos, en direcciones a veces inesperadas pero, hasta ahora, satisfactorias como la mentira mejor blindada. Así pues… He aquí un planisferio

* El pasado noviembre,  Albis Off publicó en su web El Penúltimo Almuerzo, una suerte de split, una revistilla pensada para ser impresa en casa, plegada y grapada de forma que se obtenga un fanzine tamaño bolsillo con un par de cuentos largos: “A Través de las Galaxias Heridas”, de Alexis Brito Delgado, y mi “A Espaldas del Más Allá”:

alquigrandePorque, vamos a ver, a vosotros  también os han contado que esto es una tercera guerra mundial, ¿verdad? ¿Sí? Pues no. Lo de las guerras mundiales es pura narrativa del siglo XX. Sólo en el siglo XX se podía dar el concepto “guerra mundial”. Este nuestro es el siglo XXI y, en todo caso, lo que nos ha tocado padecer es un reseteo, un inicio de la cuenta otra vez, otra vez la primera guerra mundial. Mirad las armas que manejamos. ¿Sabéis en qué año estamos? ¿A que no? Eso es información clasificada, en manos de los poderes fácticos y sólo para ellos. Mirad el resto de armas, no sólo las inmediatas. ¿Cómo se declaró la guerra? ¡Por desplazamientos de mercado! ¿Quién quiere potencia nuclear cuando puede arrasar con miseria? Pináculos de información corrupta, heridas a los procesos lógicos, mucha, mucha confusión, personalidades múltiples de contraespionaje, doble telepatía autoinmune, telequinesia funcional y neurosis de desayuno, comida y cena. Los infinitos hijos de Tánatos; de ellos es la realidad hoy.

 

* Entrado ya el nuevo 2014, la revista Obituario tuvo a bien invitarme a colaborar en su número 10, dedicado a conmemorar la efeméride de la defunción de Albert Camus, para lo cual aporté una ficción breve titulada “Malconfort”:

índice El cadáver de Albert, deshuesado y vuelto a coser, descansaba sobre la mesa de disección; un saco de blanda forma humana en piel, carne y entrañas, desprovisto de rasgos, cetrino aunque dotado de una deliciosa fragancia tras haber sido ungido, como mandaba la tradición, en aceite de almizcle blanco y agua de rosas. Plantada junto al lecho metálico de aquella capilla ardiente, la estructura ósea extrañada del ya no hombre, lavada y desinfectada, observaba sin ojos con los que ver lo que fuese su vestimenta terrenal

 

* Hoy mismo, la editorial Rubeo ha anunciado la salida el próximo 18 de febrero de El Viejo Terrible y otros cuentos inquietantes, una antología (física, esta vez) en homenaje a H.P. Lovecraft, a la que aporto mi “Cero Zen / Trapezoedro”, un artefacto en el que las entidades y otras fobias del escritor de Providence se diluyen entre sampleados, quiebros narrativos y física teórica retorcida a ritmo de dubstep:

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Mucho se especularía después sobre la desaparición de Cero Zen nada más finalizar el álbum considerado hoy pináculo de la hibridación entre música electrónica y teología-ficción, de la retro transferencia emocional entre elementos ajenos y obsesiones propias, llegándose incluso a insinuar que el artista había dado con la forma de desvanecerse al hacerse uno con el código fuente de su obra para componer a perpetuidad insanas escenas y profecías de tú a tú, ultrapersonalizadas, en las galerías sensibles de las cabezas de cada uno de sus oyentes; pero sin duda lo más urgente ahora, a la luz de los recientes acontecimientos en Pohnpei y la catástrofe de Finisterre, es diseccionar tal legado y tratar de entender aquello que Cero Zen previó, de qué nos está avisando su enigma lírico.

 

* También para finales de frebrero está anunciado el primer número de la fantástica revista Láudano, en la que participaré con “Ciclo de Deceso y Excepción”, una pieza necrófila y ritual:

1689497_443942652408618_1679769547_nAhí aprendí que un médium no es otra cosa que un espectador de excepción en la pantomima robótica de un simulacro de vida eterna, la valla publicitaria que ayuda a fomentar la mentira de la cesura entre animado-inanimado, un adicto a la telegenia de lo mórbido. Ahí me reconocí y dio comienzo mi desintoxicación.

 

* Por último, y dejando lo más gordo para el final, la editorial Origami, mi nueva casa oficial, publicará en breve lo que será mi quinta novela, la primera tras el Tríptico Linde: Aceldama, una obra más lírica que formalmente narrativa, un ensayo-ficción personalísimo en forma de collage multirreferencial de cyberpunk, teoría cultural futurológica y muchísima psicogeografía, y a la que dedicaré por entero la próxima entrada:

Conecte usted, estimado lector, como jugando a unir los puntos, los McDonald´s de su ciudad y, al igual que pasa con los McDonald´s de Aceldama, comprobará que el entramado obtenido es más nítido de lo esperado: una estrella de cinco puntas, un símbolo masónico, los planos para una torre de alta tensión… Repita el procedimiento con Domino´s y Starbucks… ¿Qué se le aparece? Sea lo que sea, dice más de usted de lo que usted mismo es capaz de admitirse. Corredores fantasma no gregarios visitan cafeterías y proveedores de precocinados caseros para microondas, garitos de zumos y ensaladas y pastelerías de perfume extranjero condimentando con tino el sistema de calefacción. Se teletransportan para evitar los derroteros del prejuicio. A diferencia de usted, no describen nada sobre el territorio.

 

Aquí, usted está; pero no sólo aquí… Y, de momento, esto es lo que hay. Por supuesto, como siempre, quedan cosas en el aire y en la recámara y cosas de las que aún no se puede hablar, pero que, si en algún momento cristalizan, serán sin duda motivo de tanta alegría como todo lo de más arriba… Aún no se ha precipitado fuera de curso… Noticias por llegar y un seguir adelante. Sigamos, pues… Gracias por su visita, vuelva pronto

Cuando el pasado febrero la revista online Crazy Friday Magazine me ofreció la oportunidad de llevar una columna mensual dentro de su sección Notas desde aquí abajo, inmediatamente vi la ventana de oportunidad abierta a probar algo distinto a lo que estoy acostumbrado y que me venía pidiendo paso desde hacía un par de años: escribir no-ficción futurológica, usar el muchísimo material de referencia al respecto de vanguardias tecnológicas, estudios de tendencias y corrientes de pensamiento prospectivo que barajo como sustrato para los relatos y las novelas, y ponerlo en primer plano. Me impuse a mí mismo, además, un pequeño reto añadido, el de adherir la columna a la escuela futurológica que, tal como están las cosas hoy día, me parece la más rompedora de todas, esa que hunde las raíces en futuristas como Buckminster Fuller y Paul Virilio, y pensadores como Raoul Vaneigem, se desmarca de visiones apocalípticas ballardianas y se aplica a superar el pesimismo posmoderno para formular una futurología moderna, concienciada y homeostática que nos re-enseñe a pensar en las posibilidades del mañana.

Así nació KULTURTECTURA, como un espacio de análisis futurológico del hecho cultural, pergeñado por un escritor de Ciencia Ficción y desde una óptica positiva y también un poco mágica; como una colección de artículos de opinión en defensa de la idea de que aún hay un futuro ahí delante, uno que está por moldear y que no sólo no nos ha dejado de lado sino que está a la espera de que recuperemos la fe en él para moldearse a nuestra conveniencia; como un acto de resistencia, de “robar de vuelta la alucinación” psicodélico, con datos y teorías y algo de pensamiento lateral y poesía.

Mi plan provisional para la columna es que ésta se desarrolle durante un año entero, organizada en tres ciclos o “capítulos” de cuatro textos por ciclo, cada primer viernes de mes. A partir de entonces, dependiendo de cuánto haya podido exponer, de cuánto quede por decir y de la acogida general del invento, KULTURTECTURA seguirá por un año más (o hasta que la buena gente de Crazy Friday conceda) o quedará cerrada. De momento, tengo un buen puñado de motivos para estar contento; disfruto mucho (más de lo esperado, sinceramente) del proceso de ordenación de ideas y de redacción de cada entrada, se han generado un par de debates interesantes a partir de algunas de ellas y el flujo de visitas hace que tanto la revista como la columna crezcan mes a mes de forma francamente prometedora.

Hoy, aprovechando que la actualización del noveno volumen de la revista publicó el pasado viernes la cuarta entrega del espacio, cumpliendo así su primer cuatrimestre, dejo aquí ordenados los enlaces correspondientes a este ciclo a modo de resumen. Leed, compartid o haced con ello lo que buenamente gustéis. Vuestro es:

KULTURTECTURA #1, Atemporal: explicaciones, coherencia narrativa, Justin Bieber y la desfragmentación del tiempo.

KULTURTECTURA #2, No Ámbar: estancamiento, ciencia, diseño y maravillas de estar por casa.

KULTURTECTURA #3, Sensado: privacidad, historia, un ejercicio práctico en futurología y algo de psicodelia.

KULTURTECTURA #4, Disrupción: roturas de paradigma, la jornada laboral de 40 horas semanales, la Cultura como residuo y quimeras.