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Archivo de la etiqueta: Ciencia Raíz

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Algunos habéis preguntado y hoy ya puedo informar de que, si no hay contraorden, mi nueva novela, Ciencia Raíz, estará en las librerías el jueves de la semana próxima. Incluso puede encargarse ya en algún que otro sitio online.

Ciencia Raíz es la entrega final de mi Tríptico Linde, la suerte de trilogía de obras autoconclusivas a la que he dedicado los últimos tres años y pico, y en la que he tratado de llevar al límite tanto mis posibilidades expresivas como mis ideas al respecto de lo que es la Ciencia Ficción y hacia dónde quiero llevar al género personalmente. Como Cinco Canciones de Cuna y Orígenes del Lodo, en ésta se experimenta, mucho, con la metaliteratura y las interferencias, se refieren espacios liminales y se tratan contaminaciones de diverso pelaje, de la ambiental a la textual, pasando por condicionamientos religiosos, morales e incluso tecnológicos. De nuevo, el volumen ha sido ilustrado por el fantástico Fidel Martínez, cuyo trabajo aquí me parecen especialmente inspirado y evocador.

Ciencia Raíz es la historia de los Hijos de Martín Gala, una banda de músicos punteros en la fusión de Rock Industrial con Flamenco quienes, tras haber alcanzado cierto renombre, deciden exiliarse a un no-espacio, a un territorio conocido como Arrabal que bien podría existir únicamente como leyenda urbana, para construir allí un estudio en el que recluirse y grabar su disco definitivo, el que encumbre su nada ortodoxa propuesta. Sin embargo, la influencia del Arrabal y lo que en él han descubierto, las raíces esenciales con las que allí han tomado contacto, los monstruos y la chatarra que allí rigen, amenazan con arrastrar al grupo hacia una dinámica decadente que promete acabar con los Hijos uno a uno, asimilándolos a algo terrorífico (por desconocido e imprevisible) y mayor que ellos mismo, mayor que la Civilización misma, una fuerza arcana que contiene a la totalidad, al arte, la magia y la personalidad, al espíritu de un país y una raza, y que tanto podría aniquilarlos como elevarlos por encima incluso de sus ambiciones para que música, músicos e influencias se trencen en una sola obra trascendente y preciosa.

Ciencia Raíz es el último libro que firmaré como Fco. Javier Pérez. Asimismo, es el último que publicaré con Aristas Martínez. Por varios desencuentros que no cabe puntualizar aquí, la editorial y yo hemos decidido bilateralmente acabar nuestra relación en este punto; baste decir que se han hecho patentes durante los últimos meses diversas diferencias en el modo de encarar las formas e intenciones de lo que hacemos, por lo que lo mejor para ambas partes es pasar página.

Ciencia Raíz, en resumen, cierra un ciclo iniciado más o menos AQUÍ, abriendo así otro que se me antoja una aventura (ahora mismo me encuentro sin editorial, sin agente y llevando un nuevo nombre, sin hoja de ruta ni brújula… si eso no es ir a la aventura, no sé qué será) y da miedo y es excitante a partes iguales. Ciencia Raíz es un cierto fin, es un sello que tapia e invoca, completa el interpaisaje del Tríptico Linde y, ya, es todo vuestro. Jugad con él, si gustáis y dejad que os abra al cambio. Conmigo, desde luego, lo ha hecho.

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Petenera de Arrabal fue la performance ritual con la que el pasado jueves presentamos en Barcelona mi última novela, Ciencia Raíz. Pero fue algo más que eso, también: una celebración del equinocio, un canto de aproximación al exorcismo, una purificación, una poética de cuerpo y mente para conjurar la inmersión en el libro y una experiencia de bautismo perinatal magnífica.

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María Vera y Carmen Doorá, enmarcadas por el aparato tecnocronográfico de la exposición de Rai Escalé en esa sala Eat Meat que quisimos convertir en templo, se dejaron poseer durante algo menos de media hora por entidades que bien podrían ser partes de lo femenino que hay en Ciencia Raíz como superconductores de la fecundidad ficcional, tanto brujas como la-idea-de-una-bruja-que-es-por-tanto-y-perse-una-bruja, en la misma medida verdad y mentira, hecho y ficción.

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La voz y el embarazo y la ablución… El cuerpo y la contorsión y el comulgar… En Petenera de Arrabal tuvieron la misma importancia texto y sensación, intérpretes y público… El cénit del ritual fue un apostar por el futuro al rendir tributo a la criatura nonata en el vientre de la cantaora… Su articulación fue un tirar de palancas semióticas y pulsar botones perceptuales por parte de la intérprete y maestra de ceremonias… Y mi relato, velado por la fragmentación y la dramatización, arropándolo todo…

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Está la opción en la que el mundo apenas tiene unos cientos de años, y está el mundo regulado entre sombras por una conspiración de directores de orquesta. Está el relato por el cual Tesla logra al fin transmutar el plomo en oro, usando sólo una calculadora a vapor y el millón de millones de vatios de una tormenta de ideas, y aquél que asegura que el virus de la información no ha evolucionado por vía humana sino que se sofistica y crece en el ladrillo, grandes bloques de memes habitados por hombres y mujeres afectados por una regresión a lo síndrome de Down, por una falla evolutiva Alzheimer provocada por el exceso de marketing, por paranoia de supercuerdas por la que somos tullidos. Está la secuencia de siesta que pregona emociones esculpidas como estatuas de hielo, transitorias y danzando en coliseos enmoquetados de nubes; como está la línea argumental de las crisis económicas y la línea argumental de los que se enriquecen con éstas; y la teoría de la evolución y el Génesis en la Biblia, contando lo mismo con metáforas distintas.

En el principio fue el verbo, y el verbo se pronunció en referencia a un argumento probable. Poniendo en circulación una estructura de energía a la que dar forma.

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Quizá en la víspera del final escojamos todos, por consenso, ser agentes en un corpus |Hijos de Martín Gala| actuando para las cámaras de control del tráfico; avatares psicodélicos con la moral escondida que se sueñan un presente a medida porque, ahora sí, de verdad, empíricamente y dejando de lado toda superchería, el futuro no existe. Fin de trayecto.

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No puedo más que dar las gracias, muchísimas, a María y a Carmen, por el inmenso abanico de sensaciones que fueron capaces y tuvieron a bien desplegar y compartir allí, entonces, así como agradecer a los que asistieron al espectáculo (con mención especial a Mercé Martínez; amiga, madre y que, por un instante, fue también circuito cerrado) no sólo el haberlo hecho sino el haber accedido a ser cómplices de él, sirviendo como catalizadores del rito. Por supuesto, dar también las gracias a Riot Über Alles, por la paciencia y el espacio, y a Antonio Pérez por las fotos que ilustran esta entrada, así como al resto de los que hicieron posible que Petenera de Arrabal, para bien o para mal, vaya a quedar archivado en el expositor especial de mi memoria donde guardo las contadas ocasiones que he tenido la fortuna de acercarme a lo sublime. Gracias. De verdad.

Usted está aquí… Es fácil perderse cuando se bascula de la planificación a la acción improvisada, de la calma casi zen del abstemio a la maníaca productividad del adicto a la cafeína… Incluso los sitios aparentemente abandonados tienen una dirección… Deslocalizado por motivos que no vienen a cuento, me doy ahora un paseo como un paréntesis hasta el blog, para hacer una pintada en su tapia que deje delineadas las últimas callejuelas y extensiones, los proyectos y las construcciones y las puertas que se cierran, las cosas que hago y las cosas que dicen que hago; no sé si servirá a alguien más que a mí pero… He aquí un planisferio

* El próximo jueves 21 de marzo, en la sala Eat Meat de Barcelona, tendrá lugar la presentación en sociedad de mi nueva novela, Ciencia Raíz. A tales efectos, hemos preparado a medias con los responsables de esa maravilla que es Encante un breve espectáculo multidisciplinar, performativo, que aúna teatro ritual, flamenco en directo y  audiovisuales para ofrecer a los asistentes una experiencia de inmersión en los temas en los que ambas obras confluyen: la magia y la superchería, la realidad consensual y la realidad prismática, lo rancio y lo cambiante. Esperamos con esto, a lo que hemos titulado Petenera de Arrabal, dar algo distinto a lo acostumbrado en este tipo de eventos, una introducción a la obra por vía sensorial y proactiva, más que intelectual y de puro trámite. Estáis todos invitados y, por supuesto, esperamos que lo disfrutéis:

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* Respecto al mismo Ciencia Raíz, comentar que a diferencia de sus predecesores (Cinco Canciones de Cuna y Orígenes del Lodo), esta vez no habrá guía complementaria al libro en el blog (esos pequeños dossieres con banda sonora, explicación de las referencias y estrategias de suspensión de credulidad de cara a la lectura, que sí dediqué a los otros). Explicaré mis motivos para no hacerlo en un próximo post. De momento, os detallo la sinopsis y os dejo una muestra del espectacular trabajo de Fidel Martínez para las ilustraciones que acompañan al artefacto:

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El Arrabal, un campamento de chabolas aislado, consumido y poblado por familias gitanas malditas desde el albor de los tiempos, está acabando uno a uno con los Hijos de Martín Gala. Lo que empezó siendo un intento por dejar atrás la Civilización y una incipiente reputación como grupo puntero en la fusión del flamenco más puro con el heavy metal industrial más bastardo, para sumirse en el contexto idóneo en el que grabar su nuevo disco, se ha transformado ahora en un proceso de dolorosa disolución de la banda misma, en un pulso a la decadencia. ¿Qué será de los Hijos cuando el Arrabal haya abducido hasta el último de ellos, reciclándolos como hace con la chatarra de la que sus moradores lo proveen? ¿Qué música aflorará de la delicuescencia de sus personalidades y sus respectivos papeles en la dinámica del grupo?

Última entrega de la trilogía conceptual de novelas autoconclusivas iniciada con Cinco Canciones de Cuna, sublimada con Orígenes del Lodo y en la que Fco. Javier Pérez explora obsesivamente los límites de la paranoia, la contaminación tanto del entorno como del espíritu y la degradación sociocultural, Ciencia Raíz es un relato caleidoscópico en el que se mezclan tradición y tecnología, magia ritual y complejos tardoadolescentes, casas encantadas, paradojas temporales, leyendas urbanas y metaliteratura.

Pero aún hay más…

* Desde el pasado mes de febrero, tengo el orgullo de formar parte de la plantilla de redactores de la revista Crazy Friday, en la que me estreno como columnista con KULTURTECTURA, sección mensual que he dedicado a cierta introducción a la futurología cultural y desde la que pretendo aportar mi proverbial granito de arena a la teoría prospectiva sobre el estado de las cosas como son y como podrían llegar a ser, centrándome en elementos tan poco concretos como las tendencias, la filosofía y el pOp. Podéis leer la primera entrega, “Atemporal”, AQUÍ MISMO.

* Al mismo tiempo, sigue adelante esa majadería terror-surrealista que es #Microcorrupto (de la que ya os hablé en la anterior entrada), la cual a cada paso es menos majadería y más un proyecto sólido (tan sólido como la actualidad, cuanto menos…), crece sanota y horrenda, implementándose en raciones prácticamente diarias, e incluso tiene ya seguidores y lectores fieles (y una media docena de imitadores, lo cual está muy, muy bien, pero eso es otra historia…). Podéis seguir a la criatura AQUÍ.

* Finalmente, tras casi un año de reajustes, replanteamientos y algún que otro despiste, el segundo número de M.E.T.A., el fanzine de metaliteratura y videojuegos en el que tengo el inmenso placer de servir como coordinador y colaborador, ya está en el horno, con las pilas recargadas y a punto de anunciar fechas de salida. Esta nueva partida será esencialmente sangrienta, explícita y alucinada, y contará con alguna que otra firma invitada de verdadero lujo. Podéis estar atentos a las noticias que sobre él se vayan generando mediante la página en Facebook del fanzine o el blog del staff de redacción.

* En otro orden de cosas, la semana pasada una buena parte de la red y algún que otro foro especializado se vieron sacudidos y fascinados a partes iguales por el artículo que Javier Calvo dedicó en el magazine Jot Down a su visión del estado de la Ciencia Ficción española. En él, se habla del trabajo y las apuestas de Salto de Página, Fábulas de Albión y Aristas Martínez, así como se dejan caer un buen puñado de nombres que, para el autor, son representativos de una nueva forma de hacer en la literatura de género patria. Orgullosísimo y agradecido, veo que junto a Laura Fernández, Colectivo Juan de Madre, Matías Candeira y Robert Juan-Cantavella aparezco yo, y que se me dedican palabras como las que siguen:

Fco. Javier Pérez, rara avis dentro de cualquier escena y probablemente el autor más complejo de todos los que se pueden catalogar de neo-extraños […] En conjunto el suyo es un proyecto formidable, cuya ambición y exigencia intelectual ha impedido de momento que el autor tenga la consideración crítica que se merece.

Aquí, usted está; pero no sólo aquí… Y me reservo para más adelante un par de noticias, de las que no es prudente hablar todavía pero que, cuando arriben al puerto que deben, serán motivo de tanta alegría como lo apuntado arriba… Aún no se ha precipitado fuera de curso… Seguimos adelante, por lo que dure este seguir, y veremos qué nos depara… Gracias por su visita, vuelva pronto