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Archivo de la etiqueta: CiFi

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Y el caos me llama es mi contribución a la antología Whitestar (ed. Palabristas), una obra coral que recoge 32 textos (relatos, poesía, experimentos formales varios…) dedicados a la música, la figura y la presencia de David Bowie y cuyos beneficios serán donados íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer.

Hoy, al cumplirse un año del fallecimiento del Duque Blanco, se nos pide a los colaboradores que compartamos un fragmento de nuestra pieza para el volumen, así que dejo aquí aproximadamente la mitad de mi relato, un artefacto industrial-psicodélico que pretende rizar el tributo para hacerlo extensible a Brion Gysin, influencia capital en cómo Bowie afrontaba la escritura de la letra de sus canciones y referente personal básico al que debía desde hace tiempo, como poco, un toque de sombrero…

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Y EL CAOS ME LLAMA

La escena de tortura como definición de la silueta en forma de responsabilidades vicarias y materiales, representantes, agentes, sin calificación por edad a la que aferrarse.

Encarnada en todo, muda.

Son los primeros años de la atemporalidad, una imposibilidad en la precisión de lo apreciable, papel de revista desde el que se añoran artefactos voladores que nunca se patentaron, gargantas cerradas de decepción; un poco más allá, en el televisor LED: la primera doble penetración vaginal de una actriz escuálida, pálida, atractiva como un portal estrecho y redondeado a la luz de plasma de una bombilla envuelta en celofán, representada en una habitación de hotel; en alguna parte: pelo, uñas y dientes pintados en tonos cobre, hilos, una conexión fallando, coaxiales no tanto sacudidos como mecidos por la marejada de datos: “la polla pingada de purpurina, lo que pasa cuando te follas a un unicornio”; cerca andan también las cabinas de bronceado en áreas de avituallamiento para los que han adoptado como hobby el monocultivo de marihuana en interiores, los armarios de los que se sale y se entra según haya quedado aplastado el peinado de cada cual la noche anterior.

Gérmenes transformadores de víctimas cubren como un paladar a las personas presas en Tetuán, que están incubando la temerosa anticipación de algún poco concreto desastre. Tanquetas del servicio de mantenimiento del Resonador patrullan la verja del Paseo de la Castellana arriba y abajo y arriba, y anuncian, en ruido de fondo al que el oído se acostumbra en menos de cinco minutos, durísimas sanciones a aquellos que tengan el poco criterio de tratar de cruzar a El Viso o Nueva España sin llevar en la solapa el distintivo de los empleados por la Catedral de los Medios Convencionales o sus empresas afluentes. A las seis de la mañana del sábado, sólo recorre las calles del distrito una piara de pretéritas formas circulares de encantamiento de la zona: traperos e higienistas del cable; mi hija tomándose una fotografía de fósforo en la que aparecerá a lomos de un enorme cerdo, casi doscientos quilos, oiga; tuberculosos que estudian con detenimiento esos pasquines políticos que lo mismo reniegan del invisibilismo de unos planos urbanísticos sobre los que no se levantará nada, como llaman a desconectar el mismísimo Resonador y activar el Clítoris, un clítoris cualquiera, abstracto de subversión; “juraría que las chabolas que aparecen no están exactamente al final de la calle Pinos Alta sino al final de las de Isabel Serrano, Sorgo y Alberdi, el Barrio del Pilar son los edificios de la derecha, no los del fondo y no corresponde exactamente con el límite de la ventilla sino de Valdeacederas con el Barrio del Pilar, en una foto aérea de 1993, la Avenida de Asturias se puede ver aún en la esquina inferior izquierda, fueron derribadas y ahora, en ese lugar, está la ampliación del Parque Rodríguez Sahagún”; los profundamente extrañados grupos de pecios del Plan Bidagor, gentes de negativo probable de bajo espectro al sepia fractal, palpan muretes y bancos y pilones y una intervención artística en forma de mirador de cilindros de hormigón comunicados por una estructura de escaleras esmaltadas en turquesa, cosas que no deberían estar ahí, superposiciones esotéricas del presente inmediato al miserable pasado ideal. Heme aquí, dando cortos exorcismos por una tarifa simbólica.

Grandiosos proyectos en curso dejan a la vista espinas altas como placas dorsales en el dinosaurio abatido de una plaza dura, alambre y fusible que capturan sobrecargas sintomatológicas; “como ése, el Dañador, futuro suegro de Maltrana, un furtivo que completa su dieta con lo que puede pillar saltando la valla del Pardo y entrando a cazar en la Propiedad Real”… Y se da la desaparición intermitente de un importante nódulo de Publimax: ahora el emisor de espectros sintéticos, efecto especial por el que los retazos fantasmales del sesgo histórico, ultra-manipulados obedeciendo a fines de propaganda institucional y voluntad museística impuestos al distrito, y que contrastan con lo exudado por los propios vecinos en distorsión por mal acople y retroalimentación, se esfuman; ahora son recuperado por los mismos personajes que el Publimax ha disparado al transeúnte, quienes, presas del pánico existencial de la acotación suelta al azar en el guión que el ayuntamiento preparase para ellos, embrujan los circuitos del aparato y le insuflan nuevos bríos; “el suburbio de Madrid es un hedor, una mezcla de hojalata, de solares con sórdidas chozas; sus habitantes son obreros, gente pobre; es una ciudad sin techo, un sumidero de miseria, hasta una vara de suciedad en el suelo, ratas, tifus, tuberculosis, promiscuidad; y, más que medicinas, necesitan los habitantes del suburbio pan, leche, alimentos”.

“When you cut into the present, the future leaks out”, leo en alguna parte.

Rebusco en mi mochila y extraigo, cuando el momento es el correcto, un ataúd de plástico no más largo que mi brazo y un rollo de papel de aluminio, del que corto pedazos que cuadro tomando la medida de un pliegue en diagonal. De los cuadrados hago cubos cerrados, coquetos acumuladores plateados. Tapo una papelera con el ataúd, que me sirve de expositor para estos joyeros imposibles y voceo las bondades de mi mercancía a la concurrencia, cuyo número se ha multiplicado exponencialmente conforme se ha ido avecinando el mediodía.

Tome usted uno de estos cubos, Caballero, ¿qué pensaría si le digo que son cabinas de desplazamiento para la gente diminuta que hay encerrada dentro de ellas, que si compra usted una de estas y la sacude, la sacude con todo lo que le den las fuerzas, hará que el interior se curve en determinada fase, a una frecuencia distinta de la frecuencia normal, distinta incluso de la frecuencia a la que vibran sus inoportunos convecinos al sepia fractal? ¿Quién no querría una mascota así? Esos duendecillos y duendecillas, aplicada la torsión apropiada sobre su ahora, le susurrarán leyes y recetas titubeantes, llenas de interferencias de emisiones provenientes del infierno, sí, del único e incomparable infierno, porque, entérese, entérese con las orejas de enterarse, a estas alturas, con usted en su cueva y a gusto y ocioso y sacudiendo la cajita como si no hubiese un mañana, el infierno será la idea de infierno que usted y los que son como usted tengan de ello; entérese: una trenza sin valor ninguno a la que irá porque en el fondo, muy en el fondo, quiere usted ir, y estos duendecillos y duendecillas le traen, ¡albricias!, una inminencia de castigo eterno en las fauces del naranja profundo del averno en forma de tarjeta de felicitación, para que vaya usted preparando los bártulos anímicos. Compre, Caballero, compre…

Banda sonora en la Catedral de los Medios Convencionales; televisión, radio, prensa online y offline, Aumentáformo y Publimax: “en Mil Mesetas, en lo que Brassier describe como manotazos que vinieron a continuación, en los inconscientes materiales tanatrópicos, de su estómago reptamos por la trampilla a la inevitabilidad de la esquizofrenia cósmica, en sus colegas, más que la mascarada de la que se sirve La Bella, están algunos periódicos haciendo referencia a la izquierda parlamentaria, la disolución en máquinas de silicio, bacterias, rayos cósmicos, en postulaciones continuas que son la historia del universo y, tras lo impersonal, lo colectivo, lo social, lo inevitable, nos parece que esta lucha ha tenido características de autodeterminación.

—¿Por qué la textura de las cosas pasa a través de mí por una tachadura de ausencia en los receptores, sin asirse, como lo demás, al aparato cognitivo? —pregunto.

Silbo una melodía tenue de réplicas y mala soldadura de otras melodías a medio oír y medio degustar, mientras aguardo en el andén a que los mozos de carga llenen el vagón de cola del tren de alta velocidad que tomaré hasta la siguiente estación en mi peregrinaje. Hacia el Resonador, sin más pausas y con los talones asaeteados por el acoso del monstruo que acabo de entrever al mirarme en la superficie reflectante del plafón en el que se muestran los horarios y destinos de los convoyes llevándose mercancía mal flambeada al blanco roto del PolvoLunar.

Una bestia se ha hecho con mi hija (“la escena de tortura como definición de la silueta, primera doble penetración vaginal de una actriz escuálida, pálida, atractiva, portal estrecho y redondeado a la luz de plasma, a lomos de un enorme cerdo, casi doscientos quilos, oiga”) y la retiene contra su pecho marchito y seco y que desnutre.

(Whitestar puede adquirirse en Lektu, en descarga digital, por 2.99€)

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(collage de Mónica Ezquerra)

“El límite entre ciencia ficción y realidad social es una ilusión óptica”

Donna Haraway

…La imagen cinematográfica y la impregnación en primer plano una soga colgando lacia del árbol un lazo el nudo corredizo la casa a oscuras detrás la casa que cobijó una vez el paisaje fronterizo de las cámaras el maquillaje la iluminación la actuación y la fantasmagoría digital la función de la imagen cinematográfica y la función de impregnación de ésta en el espectador todo el mal simulado en la casa ha acabado tornándose imprimación en sus paredes e imprimado también a sus nuevos inquilinos porque el ectoplasma tiende a imponerse (el deseo, la venganza) y no hay escapatoria posible así transforma el simulacro en víctima…

…A los que vinieron a darse de bruces con la dominación ontológica derivada de la idea del hormigón sintiente les acechan ya (la ansiedad, el ansia) las brechas abiertas el corrimiento en las posibilidades de ser una Forma Inhumana disociada de otros discursos de identidad relacional ninguna…

…Ningún sistema de signo diseño acaba de rebrotar fuera con el viejo encantamiento de la Fundación General Eléctrica que se apolilla entre los microrrelatos invitados al suplemento dominical en línea dánosle hoy y no recorre Europa ningún germen más que el cuerpo abandonado los rostros bañados en sudor las patas mudadas ninguna antigua piedra sobre piedra queda en el desfile de refugiados con pantallas implantadas en la tripa…

“Las ‘telepatologías’ no sólo me permiten reinventarme psicológicamente, sino que alteran lo que conozco como ‘privacidad’, pues todas mis neuronas están ‘afuera’, expuestas, exponiéndose. Ya no hay ‘punto de vista’, pues ahora está reemplazado por un punto de ser, mi punto de entrada para compartir el mundo.”

Pepe Rojo

…Y un ojo hundido que sueña con noches de piedra (la casa, la fantasmagoría) y con aquellos “emigrantes económicos de un parque temático de Antoni Gaudí” y con los que acechan en los bordes las señales de tráfico votivas declinantes la larga distancia y la marcha los conflictos fundamentales entre yo y mi graznido y la creación de túneles de humo en el Metro y esta no-arqueología mercurial…

…Por cuánto los contornos del músculo me buscan abajo bajo la fuente como el Hikikomori sensocentrista entregado a la pasión de pasar a línea tras línea tras línea de código su sistema nervioso central ese (¿mayúscula?) que los demás dejan en suspenso ante la pantalla de la televisión y la pantalla del ordenador y las muchas pantallas táctiles (anti-sexo, anti-brecha) como codifica desde lo inspirado por la fachada y el bulevar y la Acequia Condal una diminuta cara de pegatina para la Forma Inhumana de animalillo asustado ante los faros en el rompiente en el Estado intermedio en el laberinto de la ciudad que se resucita a sí misma…

…Con los guantes con los dedos cortados tecleas cariño con los que se desean más allá de la distancia aceptable ahora o mañana ¿quién te espera? (¿yo mismo? ¿la antigua piedra sobre piedra?) con la trituración exterior me inventas en el mundo oculto de los acertijos con la sombra transparente y la piel transparente que transforma el juego en espectáculo con la sentencia a servidumbre con la que serpenteamos mediocres (término capitalista, llave de encantamiento) en tránsito de un sitio a otro negándonos transitar por transitar sin origen ni destino sólo caminar y caminar solos por el circuito de nuestro huerto de sangre Aceldama…

“Un posthumano es un humano que ha puesto a la naturaleza (incluyendo la propia) entre paréntesis (o que se ha convencido de que todo lo no humano es humano, y por lo tanto, humano = naturaleza). Así, en el mundo posthumano, todas las fronteras se convierten en ‘diferencias estéticas’, respaldadas por ‘sistemas morales arbitrarios’.”

Andrei Codrescu

…INTERLUDIO imágenes de archivo colonos volviéndose salvajes a la buena de Dios como locos del exceso de población hozan entre el alcantarillado al descubierto y la mala tecnología chisporrotean obsolescencia temprana y llegan los platillos volantes y los salvajes se arrodillan he ahí los santos ángeles siliconados he ahí los hombrecillos numinosos que salvan apertura de compuertas corazas antidisturbios pistolas cargadas la salva y el impacto y el píxel retocado hacia tonos menos gráficos del rojo para pasar la censura lo correcto purga lo insalubre…

…En la ampolla coriácea dentro de la que se enrosca una larva que desea que quiere contestaciones de quien las quiere pasados los controles de orina y la esterilización de los concursantes y la memoria ajena del viaje por imposición Gane Usted Una Estancia De Por Vida En La Casa Que Supuestamente Era Ya Su Hogar y nuestro agradecimiento eterno pruebe después que es capaz de mantenerse en la condición ficcional ofrecida (letra pequeña, ínfima, sistema nervioso central)…

“No podemos ‘ver’ (porque el discurso en que nos socializamos no nos enseña a reconocer) todos los comportamientos que demuestran que los seres humanos seguimos estrategias para conjurar los miedos, la impotencia y la fragilidad que el mundo nos suscita, y la necesidad de pertenecer a parejas, grupos y comunidades para sentirnos seguros. Y así, al no cuestionar la lógica en la que se sostiene la historia, apoyamos y reproducimos el orden patriarcal, y convertimos en una verdad científica que la ‘lógica de los mercados’ es la lógica universal humana.”

Almudena Hernando

…La pantalla es implacable por honesta e impermeable al sentimiento por lo que sólo cabe seguir jugando INTERLUDIO imágenes de actualidad en las que te reconoces una delicada lectura de los vectores de infección en la colonia diezmada y re-civilizada que da paso al destacamento en el que formas como el más concienciado el que más de los trabajadores sociales voluntarios que fueron a capacitar a los heridos material reciclable ¿cómo te alcanzó a ti también la necesidad? ¿cómo me alcanzó a mí?…

Usted está aquí… Es fácil perderse cuando se bascula de la planificación a la acción improvisada, de la calma casi zen del abstemio a la maníaca productividad del adicto a la cafeína… Incluso los sitios aparentemente abandonados tienen una dirección… Deslocalizado por motivos que no vienen a cuento, me doy ahora un paseo como un paréntesis hasta el blog, para hacer una pintada en su tapia que deje delineadas las últimas callejuelas y extensiones, los proyectos y las construcciones y las puertas que se cierran, las cosas que hago y las cosas que dicen que hago; no sé si servirá a alguien más que a mí pero… He aquí un planisferio

* El próximo jueves 21 de marzo, en la sala Eat Meat de Barcelona, tendrá lugar la presentación en sociedad de mi nueva novela, Ciencia Raíz. A tales efectos, hemos preparado a medias con los responsables de esa maravilla que es Encante un breve espectáculo multidisciplinar, performativo, que aúna teatro ritual, flamenco en directo y  audiovisuales para ofrecer a los asistentes una experiencia de inmersión en los temas en los que ambas obras confluyen: la magia y la superchería, la realidad consensual y la realidad prismática, lo rancio y lo cambiante. Esperamos con esto, a lo que hemos titulado Petenera de Arrabal, dar algo distinto a lo acostumbrado en este tipo de eventos, una introducción a la obra por vía sensorial y proactiva, más que intelectual y de puro trámite. Estáis todos invitados y, por supuesto, esperamos que lo disfrutéis:

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* Respecto al mismo Ciencia Raíz, comentar que a diferencia de sus predecesores (Cinco Canciones de Cuna y Orígenes del Lodo), esta vez no habrá guía complementaria al libro en el blog (esos pequeños dossieres con banda sonora, explicación de las referencias y estrategias de suspensión de credulidad de cara a la lectura, que sí dediqué a los otros). Explicaré mis motivos para no hacerlo en un próximo post. De momento, os detallo la sinopsis y os dejo una muestra del espectacular trabajo de Fidel Martínez para las ilustraciones que acompañan al artefacto:

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El Arrabal, un campamento de chabolas aislado, consumido y poblado por familias gitanas malditas desde el albor de los tiempos, está acabando uno a uno con los Hijos de Martín Gala. Lo que empezó siendo un intento por dejar atrás la Civilización y una incipiente reputación como grupo puntero en la fusión del flamenco más puro con el heavy metal industrial más bastardo, para sumirse en el contexto idóneo en el que grabar su nuevo disco, se ha transformado ahora en un proceso de dolorosa disolución de la banda misma, en un pulso a la decadencia. ¿Qué será de los Hijos cuando el Arrabal haya abducido hasta el último de ellos, reciclándolos como hace con la chatarra de la que sus moradores lo proveen? ¿Qué música aflorará de la delicuescencia de sus personalidades y sus respectivos papeles en la dinámica del grupo?

Última entrega de la trilogía conceptual de novelas autoconclusivas iniciada con Cinco Canciones de Cuna, sublimada con Orígenes del Lodo y en la que Fco. Javier Pérez explora obsesivamente los límites de la paranoia, la contaminación tanto del entorno como del espíritu y la degradación sociocultural, Ciencia Raíz es un relato caleidoscópico en el que se mezclan tradición y tecnología, magia ritual y complejos tardoadolescentes, casas encantadas, paradojas temporales, leyendas urbanas y metaliteratura.

Pero aún hay más…

* Desde el pasado mes de febrero, tengo el orgullo de formar parte de la plantilla de redactores de la revista Crazy Friday, en la que me estreno como columnista con KULTURTECTURA, sección mensual que he dedicado a cierta introducción a la futurología cultural y desde la que pretendo aportar mi proverbial granito de arena a la teoría prospectiva sobre el estado de las cosas como son y como podrían llegar a ser, centrándome en elementos tan poco concretos como las tendencias, la filosofía y el pOp. Podéis leer la primera entrega, “Atemporal”, AQUÍ MISMO.

* Al mismo tiempo, sigue adelante esa majadería terror-surrealista que es #Microcorrupto (de la que ya os hablé en la anterior entrada), la cual a cada paso es menos majadería y más un proyecto sólido (tan sólido como la actualidad, cuanto menos…), crece sanota y horrenda, implementándose en raciones prácticamente diarias, e incluso tiene ya seguidores y lectores fieles (y una media docena de imitadores, lo cual está muy, muy bien, pero eso es otra historia…). Podéis seguir a la criatura AQUÍ.

* Finalmente, tras casi un año de reajustes, replanteamientos y algún que otro despiste, el segundo número de M.E.T.A., el fanzine de metaliteratura y videojuegos en el que tengo el inmenso placer de servir como coordinador y colaborador, ya está en el horno, con las pilas recargadas y a punto de anunciar fechas de salida. Esta nueva partida será esencialmente sangrienta, explícita y alucinada, y contará con alguna que otra firma invitada de verdadero lujo. Podéis estar atentos a las noticias que sobre él se vayan generando mediante la página en Facebook del fanzine o el blog del staff de redacción.

* En otro orden de cosas, la semana pasada una buena parte de la red y algún que otro foro especializado se vieron sacudidos y fascinados a partes iguales por el artículo que Javier Calvo dedicó en el magazine Jot Down a su visión del estado de la Ciencia Ficción española. En él, se habla del trabajo y las apuestas de Salto de Página, Fábulas de Albión y Aristas Martínez, así como se dejan caer un buen puñado de nombres que, para el autor, son representativos de una nueva forma de hacer en la literatura de género patria. Orgullosísimo y agradecido, veo que junto a Laura Fernández, Colectivo Juan de Madre, Matías Candeira y Robert Juan-Cantavella aparezco yo, y que se me dedican palabras como las que siguen:

Fco. Javier Pérez, rara avis dentro de cualquier escena y probablemente el autor más complejo de todos los que se pueden catalogar de neo-extraños […] En conjunto el suyo es un proyecto formidable, cuya ambición y exigencia intelectual ha impedido de momento que el autor tenga la consideración crítica que se merece.

Aquí, usted está; pero no sólo aquí… Y me reservo para más adelante un par de noticias, de las que no es prudente hablar todavía pero que, cuando arriben al puerto que deben, serán motivo de tanta alegría como lo apuntado arriba… Aún no se ha precipitado fuera de curso… Seguimos adelante, por lo que dure este seguir, y veremos qué nos depara… Gracias por su visita, vuelva pronto

…lo que yo intento, pues, es narrar otra realidad que o bien es una más en la amalgama de realidades, de narrativas, de formas de dar forma a la existencia, o es tan prescindible y sin sentido como la comúnmente aceptada. Sea como sea, considero que lo que hago es absolutamente realista, sólo que no es consensual.

 

Desde hoy mismo puede leerse la entrevista que José Ramón Vázquez tuvo a bien hacerme unos días atrás para el portal Literatura Prospectiva, en la que hablamos de géneros, mezclas, cómics y la pobre, pobre, pobre y maltrecha realidad.

Disfruten.

La web Literatura Prospectiva publica hoy, en su sección Efímeros, un nuevo microrrelato mío sobre futurismo, Cifi malentendida y religión en las esquinas de lo espiritual: Mesías del beat Alienígena.

Curioso, además, que sean precisamente esos los tres temas alrededor de los que pivota mi seminal poemario Napalm Satori (más info AQUÍ), que hoy mismo también, según me sopla Santiago Eximeno, ha sido nominado a un Premio Ignotus en la categoría de mejor obra poética.

Mejor obra poética

Calesas en Brogo Pass, de Julio Angel Olivares Merino (Carpathius)

Emociones plasmáticas, de Carlos Daminsky (Alfa Eridiani 3ª época, 12)

Napalm Satori, de Fco. Javier Pérez (Ediciones Efímeras)

Que la fuerza teacompañe, VVAA (El Gaviero Ediciones)

Versos sin bandera, VVAA(Tusitala)

Enhorabuena a mí mismo y al resto de finalistas.

BudaBot no es exactamente un microrrelato. No va de nada en particular. BudaBot es un sígilo (o sígil, no acabamos de ponernos de acuerdo en la terminología… algunos lo llaman también “sello mágico”). BudaBot es un mantra que funciona mejor recitado de memoria y a la luz de media docena de pantallas LED. BudaBot no es exactamente CiFi. Pero parte de demasiadas lecturas al respecto de las posibilidades de la nanotecnología. Palabras y signos como nanobots ontológicos preprogramados. Inductores de Iluminación Gnóstico-Informática.

BudaBot es el número 36 en la colección de narrativa de Nanonediciones. Descargable desde hoy mismo AQUÍ.

Poco ejercer de blogger estos días. Inmerso por completo en el Laboratorio Sináptico y paleando montones de documentación y revisitando Espacios Interiores de la última adolescencia, de los que traerme como souvenir texturas, vibraciones y alguna que otra alucinación con las que estoy tejiendo una nueva novela (“La-Ter-Cera / La-Ter-Cera…” Invocan los trolls samoanos a los que mantengo como esclavos sexuales, encadenados bajo la cama, alimentados con sobras y frases enteras eliminadas del procesador de texto). Al mismo tiempo, chapoteo en la semiótica de los videojuegos y la inmanencia de ese Escatón fabulosamente pOp que nos espera, guionizando con la vista puesta en crucetas y “pads” la segunda fase de mi experimentos Estrategias Contra la Arquitectura. Por las mañanas, frente al espejo, me digo: “habito una superestructura pentadimensional en la que el tiempo se arquitectura en formas no euclidianas o, cuanto menos, pasa de distinto modo a como pasa el tuyo, gilipollas”. Es mi mantra favorito para este verano. Mucho mejor que el mantra del verano pasado, dónde va a parar… Y detrás, como una estela, más que como una cruz, una estela de peso y consistencia variable a capricho del clima y de qué luz tenga el cielo hoy, cargo con un cómic de zombies recién horneado y buscando editorial, cargo con la espera y la visión periférica de los, como mínimo, dos libros de mi autoría que voy a tener en las tiendas antes de finales de año. No está mal, ¿eh?

Pero el caso es que toda esta locura, todo este nadar en elipsis y, como dice un buen colega, “caminar por la fractal”, al final del día y sincerándome muy mucho conmigo mismo, lo hago para que en un futuro alguien como Rachel Bloom se curre con mi nombre una canción y un vídeo tan enormes como éste (via Moises Cabello):

Los bohemios de hoy aspiramos a curiosas formas de trascendencia, oiga. No me juzgen.