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Archivo de la etiqueta: Cómic

Recibo un e-mail dándome el toque de que alguien ha dejado un comentario en la última entrada de éste, mi blog. Leo el comentario. En él, alguien que se hace llamar Orfeo Es Punk me llama, desde el cariño, “puto demiurgo”, y me emplaza a una entrada en su blog donde, más que reseñar, reivindica mi (nuestro, de Pablo y mío) Paranormala, el primer número de Tierra Hueca, una serie que, por putadas varias, es probable se quede sólo en eso, un primer número. Escribiendo cosas como la que sigue:

Porque TIERRA HUECA de Fco. Javier Pérez y Pablo E. Soto es uno de los mejores tebeos que pueden encontrarse, si los encuentras, en una librería, entre tanta chapuza de consumo y tebeofórmula de patatín, de patatán. Es lo que hubiera querido firmar Grant Morrison después de dar el braguetazo con The InvisiblesThe Filth. Es un tutiplén, un turbomix, un totum revolutum de lo Alto y lo Bajo que entra como un vaso de horchata pero que te pone las neuronas a currar como si te hubieras tragado el frasco de katovits. Es una dosis de caos inteligente bien calzado y mejor metido al que no le falta detalle: zombis, vaqueros, damiselas en apuros, robots chungos, garrulos de pedanía, el descenso de Ishtar a los infiernos de Ereshkigal, filosofía hermética, pulp, platillos volantes, indios, virus morfolingüísticos, mass media, arquetipos primigenios y mucho más. En 28 páginas de tebeo. Supera eso, Grant Morrison. En una grapa en blanco y negro. Superad eso, culturetas de la graphic novel.

Y me encanta. Y hoy mi ego sube cinco puntos. Y me importa una mierda si esto es poco más que autobombo rastrero. A veces, Internet se convierte en el antidepresivo definitivo.

Primero, algo de autobombo:

* Juanma Sincriterio, analista de Las Cosas, arquitecto del Plan y buen colega en general (para qué vamos a negarlo), se marca una muy reveladora y, a pesar de todo (del colegueo, de la información privilegiada…), objetiva y lúcida reseña a Antifuente, en su blog.

* Ya está en la calle la edición en papel del número 2 de La Fanzine, donde colaboro con mi relato Fender Telecaster.

Luego, todo lo demás:

* Dándole vueltas al tema de hacer un webcómic, de pasarme a lo digital como reacción al hastío que últimamente siento por el mundillo de las viñetas en papel, he dado con esto. Obra de un tal Balak01, reflexión y ejemplo al mismo tiempo.

* Estoy empezando a engancharme al Historias de Naima, de Daniel Pérez Navarro. Algo curioso, curioso.

* Una frikada, pero que mola: la serie de fotos de Peter Ross a artículos personales de William Burroughs.

En breve, más (y seguramente, mejor… es fácil a estas alturas).

Un poco como compensatoria al post dedicado a las perlas del brillantísimo (not!) Vicente Molina Foix, descubro por ahí una preciosa columna de Andrés Gomez Bravo en la que, a propósito de que el dibujante Gabriel Rodríguez haya sido galardonado con el último premio Walt Whitman, por encima de poetas y escritores varios, y además en gran parte por culpa de un cómic de terror lovecraftiano guionizado por el hijísimo Joe Hill, dice cosas como ésta:

“Si las series de TV son la novela para los lectores del siglo XXI, el cómic es el refugio de la nueva vanguardia. Así como la poesía protagonizó una revolución a principios del siglo XX y el rock conmocionó los 60, la novela gráfica carga hoy con pólvora subversiva. No es un género masivo, pero es una de las artes más influyentes: del cine a la televisión y de la novela a la plástica, el cómic está cambiando la manera de mirar y leer el mundo.”

Afirmación ésta con la que estoy más que de acuerdo, por supuesto.

La columna entera, aquí.

Por si alguien dudaba acerca de dónde está el calibre que marca lo que es ser más papista que el papa, si alguien quiere saber qué pasa cuando alguien que no tiene ni puta idea de un tema opina sobre él, si alguien quiere ponerle cara a la palabra “rancio”… Ahí está Vicente Molina Foix hablando de cómics:

Foix_Comic

Via Es Muy de Cómic.

(y yo me pregunto: ¿debajo de qué piedra ha vivido este hombre los últimos treinta años?)

Empezamos de nuevo y empezamos mal. Volvemos de unas vacaciones jodidas con una jodienda. La editorial La Parada claudica, se pliega y cierra. Lo cual quiere decir que, de momento no va a haber más números de Tierra Hueca. Podría ponerme aquí en plan optimista y decir que quizá, con un poco de suerte, aparezca de la nada una editorial que decida que es buena idea apostar por la serie, y publicar los cinco números que faltan para completarla, pero ese no es mi estilo. Creíamos que la idea era buena: una serie alucinada y salpicada de conceptos sin dejar de lado la acción, impresa con cuatro duros para así abaratar el producto, volver a cuando leer cómics era barato y molaba, pulp autoconsciente y hecho con ganas. Y nos queda el consuelo (pésimo) de no haber tenido tiempo de comprobar si la idea era buena o no. Pero eso no hace que el asunto joda menos. Por lo visto, según dicen, el mundillo del cómic patrio está así y esto es lo que hay. No se puede experimentar, porque experimentar no da dinero.

En referencia a esto último, no pienso aprovechar esta mala nueva, esta decepción, para hacer análisis. Porque me da demasiada pereza y porque creo que no me corresponde a mí hacerlo y porque ahora que he metido el pie dentro y he visto lo que hay, he aprendido de paso que me suda la polla todo lo que tenga que ver con este tinglado que se tienen montado con los tebeos en este bendito país. Sólo compartir una pequeña anécdota que acaba de venirme a la cabeza y, de algún modo, encaja: de niño, cuando le preguntaba a mi abuelo cómo era lo de vivir con Franco en el poder, él respondía siempre “no nos podíamos quejar”.

-¿Eso es que estábais bien, entonces? -se me ocurrió aventurar una vez.

-No, es que no nos podíamos quejar -respondió él, guiñándome un ojo.

No nos podemos quejar. No hay margen de maniobra. Esto está así y es lo que hay.

En definitiva, que Pablo, yo y aquellos a los que os gustó el primer número de las aventuras de Anibal Tres (que, me consta, sois unos cuantos), perdemos. E.L.L.O.S. ganan. Sólo queda agradecer a la gente de La Parada la apuesta por nosotros que en su día hicieron y desearles que todo les vaya bien. Sólo quedan esas cosas que se dicen para no parecer demasiado disgustado, decepcionado, oscuro, pequeño, jodido. Mejor no tomarse las cosas demasiado a pecho. No nos podemos quejar.

Copio y pego a continuación la peculiar nota de prensa con que uno de los sus responsables anuncia el cierre de la editorial en el blog oficial de ésta:

CERRANDO EL GARITO

Y la verdad, no creo que haya mucho que añadir por nuestra parte. Los que nos conoceis o seguís el blog sabeis que era una situación muy dificil.

Es una pena como tantisimos factores alrededor han hecho imposible que sigamos.
Hoy por hoy no busco culpables, supongo que porque practicamente en todos los ámbitos ha habido algún conflicto.
Algunos, satisfechos al leer esto sonreiran mientras asienten con un aire casi vidente, otros cotorrearan falacias y la mayoría dirá “¿que cierra qué?”.

No quiero tampoco escribir una lista de problemas y lloros, hemos hecho lo que hemos podido, ayudado en lo que ha estado en nuestra mano y hemos mantenido esto todo el tiempo que nuestra extraña tendencia lemming nos ha permitido.

Espero que todos los que conozcais la revista hayais disfrutado de ella y la guardeis con cariño.

Para terminar quiero dar las gracias, ante todo y todos, a Javi, por el gran peso que le cargue en un momento de debilidad, por seguir adelante con todo a pesar de su pluriempleo y por ser un kamikaze. te quiero pichón.
Tambien quiero agradecer a todos nuestros colaboradores (a unos mas que a otros) y a todos los que nos habeis leido.

Y hasta aquí llega LP editorial, nosotros por nuestra parte seguiremos nuestros caminos creativos y dejaremos de lado el apoyo al ajeno.
Un abrazo a todos.

Antonio F. García.

Para dar el pésame y más información, aquí.