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Archivo de la etiqueta: Ensayo

Trastorno del sueño durante el cual la persona dormida se levanta, camina, habla y se comporta como si estuviese despierta; los actos realizados no se recuerdan al despertar

 

Mis actos no pueden ser recordados porque no son míos —sometido al chantaje emocional de la textura y el sonido, enmudecido, perdido aquí, entre las voces, siempre la voz de lo otro, de aquellos que supuran desde la pared, que me buscan.

No hay caso en mí, solo lugar: nada que hablar.

 

 

 

Tal como el terreno conjuga de forma especulativa con el terror, espero —llegará la marcha triste a los nuevos barrios y me encontrará aquí, desnudo, manteniendo la puerta abierta.

Desaparecido: nada que hablar.

 

 

 

La carne en el hueco de lo global

que ha quedado atravesada e invalida

por cuanto espera.

En el hueco de lo global

se deslinda la mirada de la víctima por aquella calidad que no puede encajarse en lo único, en solo amor, tierno quebranto de lo que hemos sido ya en demasiadas ocasiones. En la palidez ausente de otro día que acaba embozado por la luz artificial. Dice: querido adversario, híncate en todo lo que sea vulnerable.

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El próximo 12 de octubre, GasMask Editores, en su colección Pop Kills, publica mi último libro, un artefacto que se siente como el cierre de un círculo y una suerte de punto de inflexión en lo que hago. Esta vez no se trata de una novela, un poemario o cualquier otra forma de infección conceptual en forma más o menos de ficción, sino que aquí el proceso (mis procesos) se invierte (n): Homo Tenuis se alimenta de ficciones y construcciones metafóricas, alegóricas y alucinatorias para generar un ensayo muy poco convencional alrededor de dos temas principales: la teoría de la Hiperstición y la figura del SlenderMan…

“El 31 de mayo de 2014, en Waukesha (Wisconsin), dos niñas de doce años de edad apuñalaron diecinueve veces a una compañera de clase. Al ser interrogadas, declararon que debían cometer aquel asesinato (que quedó milagrosamente en un intento) porque el SlenderMan, una criatura imaginaria concebida en un foro de Internet dedicado a los cuentos de terror y las leyendas urbanas, así se lo había pedido tras presentarse ante ellas y prometerles llevárselas consigo a su mansión en el bosque…”

Homo Tenuis es una obra de teoría-ficción centrada en la figura del SlenderMan (el“Hombre Esbelto”) como elemento ficcional que, habiendo trascendido su condición de leyenda urbana radicalmente nativa del siglo XXI a través de su naturalización y absorción en el consciente colectivo, ha dejado de ser verosímil para convertirse en verificable; esto es, el Slenderman como objeto hipersticioso, una superación de la superstición, una suerte de profecía cultural autocomplida.

A partir de una introducción en el concepto de hiperstición tal como éste se entiende en el campo de la teoría cultural de vanguardia, y de la autopsia del objeto hipersticioso, se formula un estudio del modo en que ciertas ideas, por mucho que en un principio se presenten como aterradores espejismos, son capaces de demostrarse lo suficientemente poderosas como para transformar el mundo y todo lo contenido en él de forma en absoluto metafórica.

De la mano del Hombre Esbelto, en dirección a una hipotética mansión en los bosques del imaginario global, el presente libro cartografía un territorio poblado de mitos de la Mecanosfera y la Electrosfera, artificios publicitarios y discursos económicos de la coerción, conjuros lovecraftianos, prospecciones transhumanistas, revoluciones electrónicas y lémures cantores.

Tejido como un collage de técnicas y modelos narrativos experimentales que van desde el artículo filosófico a la prosa poética pasando por el método paranoicocrítico daliniano, la micro-ficción, el esquizoanálisis deleuziano o el hiperrelato de terror, Homo Tenuis resulta un artefacto polisémico que trasciende el ensayo formal para articular sus tesis, cuestiones y conclusiones de forma más evocativa que explicativa, en un intento por provocar en el lector la experiencia más inmersiva posible.

Algo eminentemente teórico, pero a la vez íntimo… Llevo estudiando la teoría de la Hiperstición desde la primera vez que usé una aproximación a sus postulados para mi Ciencia Raíz, y desde entonces no sólo ha sido una herramienta de ensamblaje básica para mis novelas Aceldama y Pasaje a las Dehesas de Invierno, sino también un cimiento esencial y plataforma de lanzamiento para media docena de mis relatos y experimentos narrativos, y el tema central de dos extensas conferencias (la que impartí en la MirCon 2014 y mi contribución a las Jornadas de Metal Extremo de Vitoria-Gasteiz)… En cuanto al SlenderMan, es para mí un ente esotérico ejemplar que dice mucho, muchísimo, de los tiempos que nos han tocado vivir, con el que he tenido la relativa fortuna de tener contacto explícito y onírico tras haberlo invocado en las calles de Aceldama y en las de mi barrio, y una suerte de tótem adoptado a través del que entender mi propia relación con la Alucinación y los canales relativos de la Realidad… El libro, además, está empapado de la mayor parte de aquellos autores, pensadores y conceptos que han venido influenciándome y obsesionándome durante los últimos diez o doce años: Anna Kavan, William Burroughs, Layla Martínez, Doris Lessing, Donna Haraway, Kenji Siratori, Reza Negarestani, Nick Land, María Eugenia Esté, Bruce Bégout, Deleuze y Guattari, Germán Sierra, William Gibson, R.W. Chambers, H.P. Lovecraft, Felipe Fernández Armesto, Teresa Aguilar García, el paréntesis de Gutemberg, el arte glitch, la necropolítica, la psiconautica, el transhumanismo…

TABLA DE CONTENIDOS

INTRODUCCIÓN

CONJURO DEL HOMBRE ESBELTO

_Hiperstición: una definición

_SlenderMan: El Hombre Esbelto

ENDORCISMO SUPERMASIVO

_Hiperstición: difuminado del pasaje Real/Imaginario

_Mitos de la Mecanosfera y la Electrosfera: La Ley de Moore: Los Fantasmas Semióticos: El Stalker

_Ficción publicitaria y la Bolsa de Valores: coerción

ENTES SIN ROSTRO

_Hiperstición: la dimensión oculta

_El Rey de Amarillo: Nyarlathotep: SlenderMan

_Hombre Esbelto: Rastreable: Ente: Exterior

_Caos: Evento: Extinción: Recarga: Terror

CIENCIA FICCIÓN NEGASÓNICA DE COMBATE

_Hiperstición: mística radioactiva

_Cthulhuceno: el Cíborg: el Transhumano: el Monstruo

_K: Persistente revolución electrónica: Hielo intravenoso del futuro: Neuro-arquitecturas aberrantes

BIBLIOGRAFÍA

Como se podrá comprobar, Homo Tenuis es una obra de esencia literaria, no sólo en cuanto a su forma sino en tanto he procurado mantener fuera de sus tesis y giros todo lo que tenga que ver con cualquier manifestación hipersticiosa fuera de la palabra escrita; a modo de reivindicación, he obviado referir más que de forma puntual al cine, la música, los videojuegos o la televisión para centrarme en la literatura de género, la poesía, la filosofía de vanguardia, las creepypastas, el periodismo de investigación y otros canales de contagio por vía de la escritura que, considero, a día de hoy poseen tanta capacidad de subversión y poder de cambio e inferencia mágica en bruto como lo han tenido desde que se garabateo en el polvo la primera frase (si no más, considerando cómo ahora mismo la escritura se ve obligada a mutar y acelerar su plasticidad para afrontar las interferencias de lo audiovisual, lo radicalmente inmediato y los sistemas de educación coercitiva impuestos por los poderes fácticos…

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Y esto es (casi) todo lo que es Homo Tenuis, ahora ya proverbialmente más vuestro que mío. Desde ayer pueden reservarse ejemplares en la tienda online de la editorial (la precompra incluye, como regalo exclusivo para los primeros en hacerse con la cosa, una edición en folleto del cuaderno de dibujos de Morgan Geyser, una de las niñas perpetradoras de lo que ha venido a llamarse “el crímen de SlenderMan”), en Cyberdark y en Hombrecillos Verdes. Ahí está. Sumérjanse en ello con cautela.

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Hoy desvelamos una sorpresa. Hoy sale al mundo una de las cosas más peculiares en las que he tenido el placer de enredarme. De la mano de la distribuidora de fanzines/organización religiosa ANTIPERSONA, aparece, brotado de un rincón excéntrico en el no-espacio mental combinado de Ellos y Yo, Polybius.

 

El videojuego Polybius, presentado en forma de arcade tradicional, fue lanzado al mercado en 1981 por una compañía desconocida llamada Sinneslöschen. Su distribución fue escasa, apenas unas pocas salas recreativas de los suburbios de Portland, Estados Unidos. La simplicidad del juego y la superioridad de los gráficos y el sonido lo convirtieron en un videojuego tremendamente adictivo. No obstante, sus efectos eran demoledores en el subconsciente del jugador: brotes epilépticos, mareos, pérdidas de memoria, náuseas, alucinaciones, terrores nocturnos. Se han documentado incluso intentos de suicidio propiciados por los mensajes subliminales del juego: murmullos ininteligibles que brotaban sin obedecer a ninguna lógica interactiva, gritos aterradores y quejidos de dolor. Después de que un niño de ocho años falleciese de un ataque epiléptico, las máquinas fueron retiradas de los salones recreativos y Polybius desapareció para siempre. El propio nombre de la compañía ya era una advertencia: en alemán Sinneslöchen significa “pérdida de los sentidos”.

 

Polybius (el libro) es un breve y muy poco ortodoxo ensayo no sólo sobre Polybius (el mito) sino sobre el potencial infeccioso, vía hiperstición, de la leyendas urbanas generadas desde un contexto tan particular y poderoso como los videojuegos, sobre el impacto que los nuevos lenguajes generados por éstos tienen en la narrativa consensual del hecho cultural y sobre cómo el Jugador puede llegar a integrar de forma protésica esos lenguajes y usarlos de filtro con los que retocar y aumentar su contemporáneo y su cotidianidad.

 

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En una reivindicación del videojuego como forma artística de pleno derecho y, por tanto, acto mágico capaz de operar cambios en la Realidad mediante la Voluntad y la Alucinación, Polybius (el libro) aprovecha el análisis de Polybius (el objeto hipersticioso) para articular un relato esotérico y excéntrico en el que teoría, ficción, autobiografía, poesía, psicodelia y psicotronía se confunden y tratan de provocar el mismo efecto de aniquilación de lo que damos por sentado, inyectar la misma maldición, que se supone se pretendía provocar e inyectar mediante Polybius (el arma original), ahora buscando no el control del Jugador y la sumisión de éste a los poderes fácticos sino la liberación de ese “edificio exosomático de lo humano” del que tantas veces hemos hablado ya aquí, la presentación de un plan de fuga de la cárcel de Lo Real Materialista.

 

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Apenas cien páginas de genuino ejercicio de MindFuck. Para vosotros.

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En 1886, John William Waterhouse pinta El Círculo Mágico. En 1989, Francis Fukuyama publica El Fin de la Historia y El Último Hombre. En 1993, Sarah Kane escribe Blasted. En 2016, la compañía STRIGA representa Hambre… Sólo son fechas, números y anécdotas como mojones, figuras animales que se enroscan en la Historia, eso que estamos programados para ver en forma de línea, en forma de vara, cuando es mucho más parecido a una pila de cadáveres que no deja de crecer…

Atiende: la voz de una bruja atraviesa el mismísimo centro del universo. Se desplaza: “antes eras una historia fea y dolorosa, pero eras una historia; ahora sólo hueles mal”, “la hechicera mantiene encendido el caldero mientras traza el círculo que bien puede protegerla de influencias no deseadas o bien atraer a alguna entidad sobrenatural en su interior. Hacia la mujer se acercan los cuervos y el sapo. La escena se sitúa en un lugar desolado, tal vez un cementerio donde no faltan la cueva infernal y la presencia de sombríos mausoleos”, “el fin de la historia será un tiempo muy triste. La lucha por el reconocimiento, la voluntad de arriesgar la vida de uno por un fin puramente abstracto, la lucha ideológica mundial que pone de manifiesto bravura, coraje, imaginación e idealismo serán reemplazados por cálculos económicos, la eterna solución de problemas técnicos, las preocupaciones acerca del medio ambiente y la satisfacción de demandas refinadas de los consumidores. En el período post-histórico no habrá arte ni filosofía”… Dice.

 

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En El Fin de la Historia, Francis Fukuyama celebra la victoria absoluta del capitalismo y anuncia el advenimiento de un estado homogéneo universal, la muerte de la pretensión ideológica de representar diferentes y más altas formas de sociedad humana, y asegura todo esto justo después de la caída de los últimos regímenes socialistas de la Europa Occidental… Sarah Kane da a luz a Blasted mientras la Guerra de los Balcanes resuena con un chirrido metálico en el fondo del pozo negro de su depresión; el conflicto está por todas partes y la autora lo abraza porque, en el socavón de su trastorno y en el tiempo putrefacto por el que su generación es menospreciada de continuo y en la sombra que el “estado del bienestar” arroja sobre las esquinas de su espacio geopolítico, es muchísima mejor idea arrimarse al maltratador explícito, el de hostia y penetración forzada y mira que eres subnormal, antes que al yanqui-japonés hijo de la gran puta que, con una sonrisa perfecta, pretende chulearte hasta que ardas mediante una novísima forma de prostitución perfectamente burocratizada… El Círculo Mágico de John William Waterhouse muestra al Último Hombre, que es, como siempre fue y siempre será, una mujer (“y las mujeres no olvidamos nunca”), delimitando el territorio del hechizo que está a punto de realizar mediante un círculo de fuego trazado con su vara; aquí dentro va a canalizar todo poder de intelecto, clarividencia, intuición, razón, lógica y naturaleza que sea capaz de manejar; fuera quedan el aliento perverso del Apocalipsis disparado en cuenta atrás desde la Creación misma, la enfermedad de transmisión sexual de los ciegamente apegados a su condición humana y material y que ignoran que existe una Fuerza Telúrica Inhumana subyacente a Todo, que lo atraviesa Todo, que se desplaza por Todo, independiente, irracional y más fuerte que Todo, musical, amoral y amante, un vacío equilibrado en blanco-negro del espíritu del Mundo, idiota, ¿no lo ves? El pan de la bruja, y fuera quedas también tú, seas quien seas… STRIGA diseña una escenografía para Hambre que es un circuito cuyos componentes (Cate, Ian y El Miliciano, una traducción funcional de los personajes de Blasted, pero también el juego de luces climáticas sobre el escenario, el vestuario, el atrezzo y los efectos de sonido) hacen circular las energías opacas del Fin de la Historia (el abuso, el deseo condicionado por lo político, el prejuicio, el rango y la inocencia y la vida, en general, mancillada por El Capital) de la forma más eficiente posible para que éstas vayan a desaguar, alimentar y reciclarse en la Fuerza Telúrica Inhumana que la compañía invoca al fondo de la escena, y que ese Espíritu del Mundo transformará en canción, en matemá(g/t)ica grácil, exorcista; el circuito es un ritual; que tiene lugar dentro del Círculo Mágico ahora redefinido para cerrarse en negación y paradójica exposición de este contemporáneo radical nuestro en el que la crisis económica, la tensión entre géneros, la imposición de la equidistancia racional, lo políticamente correcto hasta el asesinato de la inteligencia, el argumento mediocre como arma y la telegenia visten los ropajes del sapo, el cuervo, la calavera, la roca inamovible y la fuerza sólo aparentemente imparable… Tú, atiende: piensa en cómo podría cerrarse una herida con miel, no con grapas, suturas o costra…

Atiende: Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay mierda. Aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro: “la hechicera es más o menos clásica, por lo demás la escena podría suceder en cualquier época, pues el cuadro recoge los invariantes de la brujería”, “en el período post-histórico no habrá arte ni filosofía, simplemente la perpetua vigilancia del museo de la historia humana”, “tienes que salir de tu puto país para acabar la vida igual que la empezaste: sobre un montón de mierda”… Dice.

 

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Hambre sacude al espectador de un lado a otro de la narrativa en su historia sin discriminar si éste está atento no sólo a lo que se está contando sino también al desplazamiento de las coordenadas psicológicas propias que el ritual impone; la velocidad de escape de este hecho es tal, que quiebra el tradicional prejuicio, impuesto y totalmente falaz, de que pasado lo terrible sólo hay redención o estancamiento somático; rompe la barrera del sonido del terror y desvela que al otro lado hay una cristósfera, hola, qué tal, que lleva ahí desde mucho antes que desde siempre, y que a la cristósfera le trae sin cuidado dónde trazamos las líneas o por qué señalamos falsos finales… Hace casi un cuarto de siglo, El Fin de la Historia y el Último Hombre y Blasted coinciden en el tiempo; la pieza de Kane es despachada con críticas como “desagradable festín de porquería” y llamadas a la censura, mientras el libro de Fukuyama es aplaudido a rabiar, aceptado con efusivas sacudidas de cabeza y palmaditas en la espalda y reivindicado como Verdad suprema, saludable y, sino inmutable, si fácil material para una profecía neoliberal autocumplida. A día de hoy, Francis Fukuyama ha sido apartado de cualquier escuela filosófica académica sensata o relevante; ha sido refutado, criticado y descalificado tantas veces, por tantos pensadores de primer nivel, que incluso se ha visto obligado a reconocer haberse equivocado de plano en sus previsiones y deducciones y a pedir perdón (mal y tarde) por todo el daño socioeconómico causado por su discurso. Sarah Kane está muerta. Se suicidó, ahorcándose con los cordones de sus zapatos, dos semanas después de cumplir los 28 años. Y es considerada de forma prácticamente unánime una de las grandes firmas del teatro anglosajón, sus obras están entre las más veces representadas por toda Europa, ha sido traducida a diez idiomas… El Círculo Mágico de John William Waterhouse manda señales que alteran la continuidad espaciotemporal desde los sótanos de la Tate Gallery londinense, donde permanece fuera de exposición a perpetuidad… Atiende: no es sólo la voz de la bruja la que atraviesa Todo…

Durante los cinco sábados que ha tenido este pasado enero, STRIGA ha estado ejecutando el ritual operístico que es Hambre con todas las entradas agotadas para cada representación. Sólo son números… La Fuerza Telúrica Inhumana mea en cuclillas ante las puertas del museo de la historia humana. Sólo es una figura animal… Sarah Kane delimita el territorio de un hechizo mediante un círculo de fuego trazado con su vara. Sólo es una anécdota… Los cadáveres de Francis Fukuyama y John William Waterhouse, sus rostros verdes y cubiertos de moscas, descansan en la cúspide de una pila de la que tú mismo formarás parte en cualquier momento. Pero, mientras tanto…

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(fotografías de Lua Quiroga Paúl y Juan Díaz Díez)

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“Una forma de pensar en ello tal vez llegue con la invención de un concepto de duelo transversal – considerar cómo se produce la métrica del lamento”

Judith Butler

 

Silencio — “El ensamblaje inorgánico”

Un flujo informático, especular y superplano, dúctil al segundo y centelleante por cómo una opinión distinta, no oída el segundo anterior, estalla, y ahí va otra, estalla, y otra más, como al tratar de decodificar las grabaciones de la videovigilancia que le hemos impuesto al sueño… Las flagrantes ausencias de la lógica y el lenguaje se enquistan en los oídos, no hay plantilla ni aparato, no hay posibilidad de extractar

Sobre qué desgaja al sujeto. Sobre cómo se torna objeto al usar todos sus rasgos como notas para la percepción de otro objeto sensual, resueltas las tensiones entre Ello, el Otro y sus partes, extrudidos ambos desde ellos mismos y encontrándose en una estación metafórica, en un medio vicario, donde están representados, donde el tiempo se presenta desarticulado por la necesaria reconstitución de la irrealidad del pasado, la factidad del presente y los remanentes del futuro rebotando hacia atrás para articular el shock… ¿Qué significa que la conciencia humana no sea la única, aunque quizá sí la más compleja, forma de intencionalidad? ¿Quién pone en relación la región del objeto tal como se manifiesta con la región redundante de mi relación con su manifestación?

Aislante. Cerámico — “La ciencia ficción verdaderamente riesgosa es aquella que no sólo especula con las posibilidades del futuro, sino también sobre trayectorias inadvertidas que se fundan en pasados no tenidos en cuenta, tricotando pasado/presente/futuro en un tejido de textura imprevista”

En ocasiones parece que el edificio somático de lo que somos, en su intento absurdo por replicar a los edificios por nosotros creados… Las criaturas de sistema, medida y diseño que nos sirven para extender nuestros procesos mentales hacia fuera y no mantenerlos miserablemente encerrados en el cráneo… se agriete de rabia contra el símbolo, corra la tierra y reblandezca sus cimientos para generar un sentido experimental del contemporáneo, hueco, fundado sólo en especulaciones sobre el porvenir; sólo un signo sin enlace, que estalla, también, sólo una imagen onírica sin continuidad

 

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“El punto de vista humano parece ser el límite del pensamiento en los dos primeros sentidos de ‘negro’ (Negro=Satanismo y Negro=Paganismo). Pero existe otro significado, uno que es difícil de pensar, y casi imposible de conocer. En realidad, no existe, pero el pensamiento de su no-existir sí que existe”

Eugene Thacker

 

Restalla, de la boca del fusil al oído interno, el cuerpo biológico, se hace pedazos por apliques cibernéticos introducidos a la fuerza, y a la velocidad, el cuerpo social, se inmoviliza por el miedo, porque el enemigo no puede ser tan estúpido como para no haberse dado cuenta de que esta cultura agoniza por sí sola, que no es necesario ametrallarla, ¿verdad? El cuerpo del no-vivo, organizado de forma urbanística, inmutable y a la vez disperso, vuelto accesible, primero por la bala y luego por la cámara, cicatrices, interpretaciones, sesgos, la atemporalidad paradójicamente móvil de la red social como instrumento expresivo, tan poco que decir y tantos púlpitos desde los que no hacerlo, apenas se mueven las luces, restallan

La teoría de la conspiración exuda política negra. La opinión pública, nada

 

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“¿Y si el sueño del ser humano siempre ha sido destruirlo todo? ¿Y si todo es más hermoso cuando arde? ¿Y si las ruinas son más confortables que los edificios? ¿Y si las torres caen? ¿Y si los museos arden? ¿Y si, en realidad, todos anhelamos el Gran Incendio?”

Layla Martínez

 

En tiempo real — “Hiper-caos”

Toda relación causal implica la constitución de un objeto, tiene estructura de metáfora. La forma que adopta, en la era del consentimiento, la captura del pez sombra, resistencias y heridas interactúan en una glándula pineal virtual, ahí, en pantalla tras pantalla tras pantalla. Dos por ciento de ADN humano en los productos cárnicos procesados para consumo masivo; grasa humana en el aceite que lubrica los motores del ascensor en el rascacielos; piel humana, cuarteada, sin terminaciones nerviosas que amplifiquen ninguna experiencia, entre los engranajes… Toda la atención alquilada al autómata, todas las esfinges que son el mañana impreciso

Acerca de qué intensidad es propia de la tensión entre el objeto, sus partes y sus relaciones. Acerca de cuántas notas esenciales del objeto sensual serán una función del excedente de las notas de las partes del objeto real

Supervivencia antropocéntrica. Contra evolución — “… Incluso detonamos la primera bomba atómica el día que conmemora la transfiguración de Cristo, señalando así, aunque fuese de forma inconsciente, que también nosotros pretendíamos transformar el mundo, sólo que no a través de la luz sino de la oscuridad… Con una deflagración que ardió a más temperatura que el mismísimo sol”

Érase una vez que hubo noticia de agujeros rutilantes apareciendo acá y allá. Al pie de escalinatas, en la torre del reloj, tras la tapia de ciertos descampados, en los callejones traseros de los gimnasios… No exactamente agujeros negros, sino glitches en Lo Real. Espacios de vacío… A pesar de que dentro, al fondo, brillaban estrellas… autogenerados cuando los materiales mutaron para convertirse en Lo Material. Agujeros que siempre estuvieron ahí, aunque sólo ahora, con nuestra conciencia de los nuevos materiales y, al tiempo, con la conciencia de que Lo Material es a su vez conciente de nosotros, se nos presentan. Son el mecanismo de defensa de los materiales contra “la otra especie superior”, capaces de absorber cualquier objeto… Ciertos individuos, muchísimos, de hecho, no pueden verlos, o los interpretan como otra cosa; no agujeros, estrellas demasiado lejanas sobre fondo negro no relevante, huellas fantasmáticas de lo que estuvo y ya no está y debería estar… Asimismo, los agujeros son poros en nuestra (in)capacidad intelectual para procesar la inmensidad de un cosmos irracional, inmanente y ajeno. Agujeros de gusano al horror cósmico. Agujeros en el discurso único. Agujeros en el flujo informático y la espuma de acumulación de detalles contradictorios que lo cubre, demasiados, tantos que no dejan que subamos a la superficie, siquiera eso, subir a la superficie, hacer un agujero por nosotros mismos, respirar, hacer agujeros de silencio en el hielo de los datos y pescar… Y así el pez sombra quedará libre y los salvajes construirán una catedral allí donde los testigos afirman que fue visto por última vez

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(collage de Mónica Ezquerra)

“El límite entre ciencia ficción y realidad social es una ilusión óptica”

Donna Haraway

…La imagen cinematográfica y la impregnación en primer plano una soga colgando lacia del árbol un lazo el nudo corredizo la casa a oscuras detrás la casa que cobijó una vez el paisaje fronterizo de las cámaras el maquillaje la iluminación la actuación y la fantasmagoría digital la función de la imagen cinematográfica y la función de impregnación de ésta en el espectador todo el mal simulado en la casa ha acabado tornándose imprimación en sus paredes e imprimado también a sus nuevos inquilinos porque el ectoplasma tiende a imponerse (el deseo, la venganza) y no hay escapatoria posible así transforma el simulacro en víctima…

…A los que vinieron a darse de bruces con la dominación ontológica derivada de la idea del hormigón sintiente les acechan ya (la ansiedad, el ansia) las brechas abiertas el corrimiento en las posibilidades de ser una Forma Inhumana disociada de otros discursos de identidad relacional ninguna…

…Ningún sistema de signo diseño acaba de rebrotar fuera con el viejo encantamiento de la Fundación General Eléctrica que se apolilla entre los microrrelatos invitados al suplemento dominical en línea dánosle hoy y no recorre Europa ningún germen más que el cuerpo abandonado los rostros bañados en sudor las patas mudadas ninguna antigua piedra sobre piedra queda en el desfile de refugiados con pantallas implantadas en la tripa…

“Las ‘telepatologías’ no sólo me permiten reinventarme psicológicamente, sino que alteran lo que conozco como ‘privacidad’, pues todas mis neuronas están ‘afuera’, expuestas, exponiéndose. Ya no hay ‘punto de vista’, pues ahora está reemplazado por un punto de ser, mi punto de entrada para compartir el mundo.”

Pepe Rojo

…Y un ojo hundido que sueña con noches de piedra (la casa, la fantasmagoría) y con aquellos “emigrantes económicos de un parque temático de Antoni Gaudí” y con los que acechan en los bordes las señales de tráfico votivas declinantes la larga distancia y la marcha los conflictos fundamentales entre yo y mi graznido y la creación de túneles de humo en el Metro y esta no-arqueología mercurial…

…Por cuánto los contornos del músculo me buscan abajo bajo la fuente como el Hikikomori sensocentrista entregado a la pasión de pasar a línea tras línea tras línea de código su sistema nervioso central ese (¿mayúscula?) que los demás dejan en suspenso ante la pantalla de la televisión y la pantalla del ordenador y las muchas pantallas táctiles (anti-sexo, anti-brecha) como codifica desde lo inspirado por la fachada y el bulevar y la Acequia Condal una diminuta cara de pegatina para la Forma Inhumana de animalillo asustado ante los faros en el rompiente en el Estado intermedio en el laberinto de la ciudad que se resucita a sí misma…

…Con los guantes con los dedos cortados tecleas cariño con los que se desean más allá de la distancia aceptable ahora o mañana ¿quién te espera? (¿yo mismo? ¿la antigua piedra sobre piedra?) con la trituración exterior me inventas en el mundo oculto de los acertijos con la sombra transparente y la piel transparente que transforma el juego en espectáculo con la sentencia a servidumbre con la que serpenteamos mediocres (término capitalista, llave de encantamiento) en tránsito de un sitio a otro negándonos transitar por transitar sin origen ni destino sólo caminar y caminar solos por el circuito de nuestro huerto de sangre Aceldama…

“Un posthumano es un humano que ha puesto a la naturaleza (incluyendo la propia) entre paréntesis (o que se ha convencido de que todo lo no humano es humano, y por lo tanto, humano = naturaleza). Así, en el mundo posthumano, todas las fronteras se convierten en ‘diferencias estéticas’, respaldadas por ‘sistemas morales arbitrarios’.”

Andrei Codrescu

…INTERLUDIO imágenes de archivo colonos volviéndose salvajes a la buena de Dios como locos del exceso de población hozan entre el alcantarillado al descubierto y la mala tecnología chisporrotean obsolescencia temprana y llegan los platillos volantes y los salvajes se arrodillan he ahí los santos ángeles siliconados he ahí los hombrecillos numinosos que salvan apertura de compuertas corazas antidisturbios pistolas cargadas la salva y el impacto y el píxel retocado hacia tonos menos gráficos del rojo para pasar la censura lo correcto purga lo insalubre…

…En la ampolla coriácea dentro de la que se enrosca una larva que desea que quiere contestaciones de quien las quiere pasados los controles de orina y la esterilización de los concursantes y la memoria ajena del viaje por imposición Gane Usted Una Estancia De Por Vida En La Casa Que Supuestamente Era Ya Su Hogar y nuestro agradecimiento eterno pruebe después que es capaz de mantenerse en la condición ficcional ofrecida (letra pequeña, ínfima, sistema nervioso central)…

“No podemos ‘ver’ (porque el discurso en que nos socializamos no nos enseña a reconocer) todos los comportamientos que demuestran que los seres humanos seguimos estrategias para conjurar los miedos, la impotencia y la fragilidad que el mundo nos suscita, y la necesidad de pertenecer a parejas, grupos y comunidades para sentirnos seguros. Y así, al no cuestionar la lógica en la que se sostiene la historia, apoyamos y reproducimos el orden patriarcal, y convertimos en una verdad científica que la ‘lógica de los mercados’ es la lógica universal humana.”

Almudena Hernando

…La pantalla es implacable por honesta e impermeable al sentimiento por lo que sólo cabe seguir jugando INTERLUDIO imágenes de actualidad en las que te reconoces una delicada lectura de los vectores de infección en la colonia diezmada y re-civilizada que da paso al destacamento en el que formas como el más concienciado el que más de los trabajadores sociales voluntarios que fueron a capacitar a los heridos material reciclable ¿cómo te alcanzó a ti también la necesidad? ¿cómo me alcanzó a mí?…

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Este pasado verano, me he dedicado a darle forma a algo a lo que he llamado Ocultismo Noumenal (expresión fusilada sin pudor a Eugene Thacker… a quien no creo que le importe demasiado, o eso espero, esta apropiación, la verdad), una amalgama de filosofía teórico-práctica como un intento de dar coherencia a gran parte de mis temas habituales, de más o menos estructurarlos en un sistema de ideas: realismo especulativo, transhumanismo, ontología cyborg y ontología orientada al objeto y ontología plana, teoría de la hiperstición, futurología, topografía profunda, shock por futuro, horror cósmico, conspiranoia, ciencia ficción, magia del caos, aceleracionismo, poesía y prosa experimental.

Aquí mismo, en el blog, ya se han podido ver algunos ejemplos de hacia dónde iba la cosa, así como se verá en algunas de mis colaboraciones en varias revistas y antologías que saldrán al mundo durante los próximos meses, pero el ejemplo más claro de ejercicio práctico y formulación de ese Ocultismo Noumenal, algo así como un manifiesto, se puede encontrar ya en la serie de artículos que la revista online Láudano Magazine ha venido publicando semanalmente durante este septiembre.

Siempre hay un faro, Siempre hay una ciudad y Siempre hay un hombre son tres piezas que, juntas, funcionan como un ensayo extraño al respecto de los temas comentados algo más arriba, aplicados al análisis por inmersión profunda en la saga de juegos BIOSHOCK, no tanto “periodismo videojueguil gonzo” (aunque algo de eso tiene) como, repito, un ejercicio práctico de Ocultismo Noumenal.

Dejo a continuación los enlaces a los tres trabajos, para que hagáis con ellos lo que gustéis:

 

SIEMPRE HAY UN FARO

“¿A qué crees que podrías aspirar tú siendo una Forma Inhumana alterada irreversiblemente por la prótesis ficcional?”

 

SIEMPRE HAY UNA CIUDAD

“De la honda sima de tu discontinuidad con lo Real, esa que te ha estancado en un shock por futuro —y te ha llevado a diferenciarte irracionalmente de, por ejemplo, las máquinas con las que cohabitas, los sistemas algorítmicos con los que convives y las herramientas en paridad con las cuales evolucionas—, surgen inteligencias metonímicas que, al parecer, son las únicas capaces de cruzar a un lado y otro de tus espacios interior y exterior.”

 

SIEMPRE HAY UN HOMBRE

“Lógica-ficción: la suspensión de la reciprocidad entre fenómeno y noúmeno te sitúa, Ocultista Noumenal, en la senda de un posthumanismo crítico por el cual al abismo insondable que el hombre, debido a sus limitaciones intrínsecas, apenas puede testimoniar de manera parcial y puntual, se le opone un ser evolucionado en paralelo y equivalencia con sus herramientas materiales y ficcionales; Dios aún no existe; todavía no ha sucedido, más que como profecía con el ferviente deseo de ser autocumplida”

 

Vuestros son.