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Archivo de la etiqueta: Hecho vs. Ficción

Vaciado. A todas horas. Incluso tras los atracones enajenados del final del día; la comida, el alcohol, las caricias… amargantes como advertencia ante lo potencialmente peligroso por indeterminado. Los diez metros de caída por el patio de luces y, allá abajo, un árbol negro del que colgarse. El escrutinio condicionado por la depresión —¿estamos seguros de esto?— no lleva sino a otras fugas, ninguna un estado ideal. Este poniente del cuerpo hace que el desplazamiento por los espacios de los demás tronche la rama y —¿así que llegaste a hacerlo, más allá de la consideración?— trae otro fracaso.

Rutas por un mundo a semejanza de una mente solo mencionada por otros. El impostor que se despereza y anda, ahí vamos —¿quién más?—, pendientes aun distraídos del sonsonete del lenguaje y que así la apariencia se proyecte sobre lo que soy, pleno impulso, y lo vaya gastando de fuera a dentro. No trato con una culpa, no se está negociando un peso ideal. La culpa no hace saltar diferenciales ni pincha diafragmas sino que corroe despacio —¿y de dentro a fuera? ¿Tan aburrida resulta?—, muy despacio, y crece y enroma las puntas de la voluntad con planes y posibilidades descabelladas que se van volviendo plausibles, planta portales engañosos hacia una libertad verdaderamente duradera y enfría la animosidad hacia motivos, funcionamientos, fricciones y evoluciones hasta que solo queda culpa y cálculo y solución. La fría matemática de lo que me envuelve ya no permite siquiera eso. Vaciado, solo entretengo a las versiones hipernormalizadas del momento exacto ahora hasta que acaban por marcharse y entonces, ya sí, podemos ir a dormir.

«No debatimos la Ley, sino las leyes; como si nuestro sometimiento a la autoridad quedase fuera de toda cuestión, fuese una posición por defecto. En Europa, el uso de la fuerza es prerrogativa del estado, no del individuo. Así como la moral no existe, la ley no tiene fundamento alguno, por lo que toda ley no es más que una unidad de gente gobernando por la fuerza sobre los demás»

Uno puede repetirse a sí mismo ante cualquier reliquia —¿quieres decir fetiche?— y limpiarlo de cualquier veneración por tanto exponerse por tanto en analogía con sus trayectos por tanto el eco de una visión sobre el pistón de vacuidad en la máquina de semiotización generalizada que detiene los procesos, formula una magia que no es original ni distinta de cualquier prejuicio respecto a la disciplina pero que adquiere un brío inusitado en esta fantasmagoría que estoy representando: incluso la propia idea de ilimitación carece de sentido, si no es en contraste con lo limitado. Vaciado, como la nota vacía dentro de la nota hueca de la composición de lo que es en-nada.

Proceder por reconocimiento parte el alma y dentro no hay palabras. Queda el trazado y lo que está trazando —¿se extingue el cronotopo de mis conexiones?—, un género inmaterial fabuloso por cuanto nadie hace sincero uso de él y puede vestirse según la ocasión convenga, siempre cuando sea tarde. Hinchado, me pueblo de miedo por si este fuese capaz de compensar la masa del todo clara —¿por cómo se limita a lo percibido, y por tanto es una fracción mínima de lo que existe y lo que se piensa, o por lo que tiene de admisión de derrota, y pues, ya que nada existe ni se piensa, el mejor curso de acción quizá sea plegarse a la evidencia?— que se acumula y se escurre sobre los frenos de los que tira la necesidad de dejar descansar a lo que es sincero fuera mí y que acentúa esta intrascendencia. En la duda prospero. Y así.

«…un silencio de leche de hielo de huesos / nos envolvía con un halo / eres la transfigurada / mi destino te ha roto los dientes / tu corazón es un hipo / tus uñas han hallado el vacío…»

Hace ya un año que traduzco de forma profesional, y en este tiempo la traducción se ha convertido en una parte grande de mi actividad. Además, he tenido la infinita fortuna de empezar desde arriba, sin renuncias, enredando con autores de un calibre sobresaliente y obras que casan a la perfección con mis propias coordenadas. Ha sido un año como un torbellino, en el que las alegrías y el orgullo por el trabajo bien hecho atropellaban a las angustias y las inseguridades, los cálculos de la fórmula correcta al respeto fanático por el material original y el ansia por aprender a las jornadas eternas frente a la pantalla y rodeado de diccionarios y material de referencia.

Recopilo aquí hoy el resultado de todo ello, lo que ya ha visto la luz y lo que está por verla en breve, para tenerlo junto, y aprovecho para agradecer públicamente la confianza que los editores de cada obra han depositado en mí desde el primer día, casi un tiro a ciegas. Espero haber estado a la altura y, sobre todo, seguir creciendo en esta dirección, subiendo por esta cuesta hacia vaya usted a saber dónde pero qué bonito aunque oscuro es el paisaje.

Tiempo a la sombra de aquello demasiado grande para ser visto, de Michael Kazepis, y Dibujos animados en el Bosque de las Suicidas, de Leza Cantoral

(incluidos en Monstruos bizarros, ed. Orciny Press)

«Se levantó a duras penas y golpeó la puerta con los puños, pero nadie acudió. Esperó un rato, se rindió, y pintó DESINTEGRACIÓN en la pared de ladrillo junto a la entrada. Miró hacia arriba, vio unas salpicaduras rojas en la ventana, la música se suavizó, algo más distante. El zumbido en su cabeza arreció. Las luces se apagaron en el apartamento de arriba; dirigió la mirada más allá de ellas. Las estrellas se estaban apagando también»

Rutilante cadáver especulativo [El horror de la filosofía, vol. 2], de Eugene Thacker (ed. Materia Oscura)

«Y así el ser humano descubre, al fin, que su existencia ha dependido siempre de su no-existencia, que muere en el momento que vive y que, quizá, no hacemos más que acarrear un cadáver que a su vez lleva de acá para allá esa taciturna materia gris que de vez en cuando se pregunta si acaso las igualmente taciturnas estrellas que ocupan cada firmamento a cada escala también ocupan este rutilante cadáver especulativo»

Cartografías de lo absoluto, de Alberto Toscano y Jeff Kinkle (ed. Materia Oscura)

«Contamos con incisivas descripciones marxistas de las causalidades económicas tras la crisis y con detalladas investigaciones etnográficas del exótico mundo de los fondos de inversión y las obligaciones de deuda garantizada. Y, sin embargo, andamos muy escasos de modos de examinar detenidamente “los problemas de la historia, los problemas de la biografía y los problemas de la estructura social en los que la biografía y la historia se cruzan”, citando a C. Wright Mills, de forma que nos permita localizar las palancas estratégicas de las que él mismo nos habló. Las finanzas siguen siendo insidiosamente ubicuas y refractarias a la totalización»

Próximamente…

Filosofía, porno y gatitos, de Stoya (ed. Orciny Press)

«La gente me ve con frecuencia como una representación bidimensional y retuerce mi escala de tiempo para que se adapte a la narrativa en sus cabezas. Proyectan sobre mí su vergüenza o su necesidad de inspiración. A veces, acompañadas una u otra de una desconcertante cantidad de odio o admiración brillando en sus ojos. Resulta deshumanizador, pero son gajes del oficio»

Tentáculos más largos que la noche [El horror de la filosofía, vol.3], de Eugene Thacker (ed. Materia Oscura)

«El imperativo fantasmagórico: todo lo irreal debe aparecer. El imperativo fantasma: actúa como si todo lo real fuese irreal»

Actúa como si todo lo real fuese irreal. En efecto.

Seguimos.

La mirada de la víctima, los enormes canales heridos de algo que no es información, que no narra, la gente entre jirones de ropa salpicada de piel espera que no sea sangre lo que mancha las losas rojas y azules y amarillas y blancas y negras del escudo en el suelo, rendido; en el suelo están ellos también, como un puño que agarra el mango de un martillo prestado.

De tal modo, la mirada del otro,

la mirada

a través del hueco en lo global.

La mirada de la víctima, desde la lejanía, comprueba y prejuzga, se posa, se emborrona, no miente, duda, pero aún no protesta ni acusa. Contrario a la agresión, que se siente tan calculada, el rito. Al cabo del paseo está la fuerza imparable. La rutina (solo es jueves) bosteza en grises y por ahí se cuela el desamparo. A escala familiar, los diarios y las palomas y los helados y los achicharrados, estridulación de mentira piadosa y, ahora, nada en orden.

Demasiado brillo, roto, brillo reflejo en el asfalto húmedo solo superficialmente, bajo las ruedas, lo que brilla, es feo y está muerto, brillo reflejo en aluminio y acero y hormigón que no están destinados a hacer crecer, no expanden, brillo sobre rodillas y codos raspados y tobillos torcidos y el beso de la acera, el brillo de cualquier agosto filtrado por un horizonte así de sucio.

Brillo de primera hora de la tarde, latente, encendido y que hace insoportable el calor del motor bajo el capó que embiste, y brilla roto, donde los taconeos rítmicos de las floristas fueron sustituidos por el gasto ponderado (las escasas sombras en Las Ramblas, quietas y sin eco, ensordecidas por el brillo)

La víctima, lo opaco, es un hecho: nada que hablar

grande en el límite que separa”

pérdida de estampa, la excusa (eso parece), el relleno (eso parece)

su cabeza podrida y su relato maligno”

y sí, supuesta, desnuda por completo, en este preciso instante anterior a que se institucionalice el dolor general, supuesta, en fin

antigua de sangre”

En el hueco de lo global

se deslinda la mirada de la víctima por aquella calidad que no puede encajarse en lo único, en solo amor, tierno quebranto de lo que hemos sido ya en demasiadas ocasiones. En la palidez ausente de otro día que acaba embozado por la luz artificial. Dice: querido adversario, híncate en todo lo que sea vulnerable.

Saqueado el cuerpo e ignota su telegenia, queda la opinión sobresaliendo del pellejo. Queda un mirar laberíntico y cerrado. Ciego por el signo y en un paraje singular y paradójico que se estrecha hasta, al no haber más víctima, olvidar incluso que esta una vez posó su amplísimo campo en nosotros y no tiene por qué no volver a hacerlo.

dismorfia(“Manar”, collage de Mónica Ezquerra)

Hoy. Desde el amanecer marchito. La tromba de inapetencias y el regalo formulado. El estómago ahora gris de veisalgia, fustigado para que despierte al resto de vísceras y que éstas florezcan, asciendan hasta la garganta y enmarquen el fingimiento de una voz, esa voz arrebatada de nombres, fechas, símbolos verbales y demás datos inútiles, frustrada por el baratísimo pienso que debe consumir. Amanecer inapetente de la fórmula, la víscera y el ascenso, los datos de regalo, voces fingidas al despertar de los símbolos desde el arrebato, el estómago de la flor de ascenso que nombra los grises marchitos de hoy.

No generar mensaje alguno. No respirar. Primero, contenerse en la rosa de fuego entre pliegues calientes; en las mentiras, las leyes y la hiel. Después, contenerse en plegadas mentiras, en las leyes de la rosa, en el falso fuego del flambeado decorativo de la hiel. El rostro, sostenido con delicadeza entre las manos. El cuerpo, desplomado. Permeable a las densidades de la resistencia. A la concentración.

La inmensidad al final de la Historia. Lo que acecha en el ultimísimo instante. Despliega zarcillos espinosos que viajan atrás en el tiempo. Pinchan la línea. Hasta el momento primero, cuando todo lo que fue era un verbo que aún nadie sabe a qué refería. Cada punzada y cada corte es una modificación sustancial; una herida en la Historia provocada por el postrero desastre del futuro, a fin de que éste pueda acontecer. La luz desconectada del principio de autoconejillo de indias se vuelve pesada en esos agujeros a través de los cuales se desmigaja el pasado. Agua pesada en charcos de eventos; la petrificación y la radiación y las criaturas anaeróbicas que ahí habitan, todo ello se nutre de nuestra misma fuerza motriz. Ultimísimo corte de la Historia, pinchazo postrero en la sustancia de luz que lo que acecha hiere con modificaciones en viaje de espina, principio verbo de la punzada, el desastre inmenso despliega su peso por la línea primigenia.

Mañana. Como bloques rígidos de cuero al sol se cuartearán manadas de hombres y mujeres con nada por delante. Atrás, las cavidades talladas por bestias neurolingüísticas. La maldita opresión de botones. Y la velocidad inverosímil. No olvidaremos la velocidad inverosímil de las franjas en el diseño de la fosa común y en las franjas de diseño del argumento que llenará de cadáveres ese pozo. Las huellas en las caras internas de los muertos serán la única moneda de cambio. La ruina en que devendrá el presente sofisticará sus camuflajes para que sigamos creyéndolo inasible, incorruptible, una aberración matemática, el monstruo más esquivo… Monstruo bloque neurolingüístico de los cadáveres del presente por el que el olvido de las franjas talladas en la verosimilitud por bloques de velocidad oprimida en las matemáticas que morirá en los diseños comunes, olvidado diseño común de la muerte por camuflaje en el que el monstruo se cuarteará a la velocidad de los argumentos como huellas en la fosa, en el pozo del cadáver y en la cara de la bestia y en las sofisticadas monedas que, mañana, nos arruinarán…

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Hacia el cierre del Paréntesis de Gutenberg… Las historias que nos contamos sentados en corros concéntricos se adhieren a la arquitectura de la realidad y la actualizan… Esa realidad como discurso performativo que se autorrealiza… No existe una oposición neta entre lo “real” y lo “imaginario”, sino un pasaje borroso; cuanto más se carga un agregado semiótico de significados y usos sociales, más real llega a ser, y en cierto momento será imposible distinguir qué era real al principio y qué ha llegado a serlo, partiendo de una base compuesta sólo de signos.

Los corros concéntricos… Es sábado por la noche, entre colegas, celebramos mi cumpleaños, estamos sentados alrededor de una mesa sobre la que descansan nuestros teléfonos móviles junto con las varias latas de cerveza que ya hemos vaciado. Nos contamos historias cara a cara, mirándonos a los ojos, al tiempo que otros le están contando las suyas a nadie en particular, con la vista fija en la pantalla del portátil, en la pantalla táctil o en el monitor plano, al otro lado del espejo negro a través del cual se accede a la Red… Fácil, nosotros también vamos a hacerlo en cuanto la conversación se suspenda unos segundos para coger aire y resituarse… Es entonces cuando el vecino del piso de arriba se pone a hacer agujeros con el taladro, en plena noche, mientras algo más allá los niños duermen, un sábado… Mi amigo Óscar aprovecha para recoger el hilo del coloquio y nos habla de un videojuego, Party Hard:

El juego arranca con un hombre que, a las tres de la madrugada, al no poder conciliar el sueño por el fiestón que tienen montado los de arriba, sube a incorporarse a la fiesta y, bueno, los mata a todos. De formas muy creativas. Y luego, ya que está, sale a la ciudad a seguir poniendo en su sitio a todos esos fiesteros que no dejan dormir a sus vecinos. Es principalmente un juego de sigilo: lo más importante es que la policía no nos pille en pleno asesinato en masa. La principal forma de matar del Asesino de la Fiesta es la clásica cuchillada, pero claro, no podemos liarnos a navajazos en mitad de la pista de baile. Tenemos que ser pacientes, acechar a los fiesteros solitarios, a las parejitas que se alejan de la multitud o al pobre desgraciado que va a servirse una copa a la cocina; y después alejarnos rápidamente del cuerpo para que el borracho de turno no sume dos y dos al vernos cuchillo en mano al lado de un cadáver.

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Lógica slasher, sigilo, algo divertido y que viene completamente al pelo… Me fascina (y, últimamente, obsesiona) el modo en que el pernicioso hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico se deshace, sublima y muta desde sus más oscuros y terroríficos bordes exteriores… No puede ser de otro modo, de hecho: lo que está ahí afuera no es más que la negrísima metáfora alusiva a nuestra incapacidad, como humanos-humanistas, de salvar el vacío entre Lo Real y Nuestro Pensamiento de Lo Real… Ejemplo: Slenderman, el monstruo de Gutenberg; Slenderman y su naturaleza de ficción autorrealizada.

Los monstruos de Gutenberg… La noche del sábado duermo mal, me despierto a las tres de la madrugada; no es nada nuevo y, en mí, está relacionado con los episodios de parálisis del sueño que sufro de vez en cuando y mi peculiar relación con ellos… Por supuesto, en una esquina de mi cabeza resuenan continuamente esas teorías relativas al Tiempo Muerto y La Hora del Diablo… “Las 3 a.m. es el momento en que la actividad paranormal entra en su máximo apogeo”; “Jesucristo murió a las 15:00h, siendo las 03:00 a.m. la hora opuesta, en un claro desafío de los demonios hacia la ‘imagen’ de Cristo burlándose de la Santísima Trinidad”; “según algunas investigaciones, se producen muchas muertes entre las 03:00 a.m. y las 05:00 a.m., ya que en este momento el sistema inmunológico del cuerpo es más vulnerable. Entre estas horas, los enfermos terminales o personas muy ancianas son más propensas a pasar al ‘otro lado’ debido a que el cuerpo se debilita energéticamente”; “el Tiempo Muerto no es más que una representación de nuestro miedo colectivo a la oscuridad. Durante ese período de la noche nuestros sentidos se agudizan, ya que somos mucho más conscientes de nuestro entorno y estamos en guardia, en busca de peligros potenciales; esto es una traducción evolutiva de nuestra lucha innata o de nuestros instintos”… Paso el domingo ordenando ideas y echando un par de partidas a The Evil Within (la última obra de Shinji Mikami, la cual, al menos en sus primeros niveles, juega esencialmente con los símbolos del gore, la huida, el desplazamiento de Lo Real, el fuego, el faro y la metamorfosis); me olvido por completo de lo que hablamos la noche anterior, aunque a última hora recibo un correo de Óscar con el trailer de Party Hard; lo dejo para el día siguiente. Vuelvo a dormir mal, en parte porque a mi hija le ha sobrevenido un ataque de llanto entre las dos y las tres de la mañana.

Los monstruos de Gutenberg… Llevo dos semanas investigando todo lo que tenga que ver con Jeff the Killer, algo así como “el nuevo Slenderman”:

Una creepypasta, como Slenderman (“historias cortas de horror recogidas y compartidas a través de Internet con la intención de asustar o inquietar al lector. El nombre se deriva de la jerga de Internet ‘copypaste’, que se refiere al texto que ha sido copiado y pegado por los usuarios en los foros de discusión en múltiples ocasiones. Son similares a las leyendas urbanas, aunque no siempre tienden a tomar la forma de texto escrito o narración, algunas creepypastas toman en forma de imágenes, videos o videojuegos, supuestamente encantados”), que narra el relato de Jeff Woods, un muchacho de 14 años de edad quien es invitado a una fiesta de cumpleaños sólo para ser atacado por otros tres adolescentes que ya llevaban un tiempo acosándole en la calle y el colegio. Durante la agresión, Jeff es cubierto con lejía y alcohol y luego es prendido fuego. Tras el ataque, el chico pierde la cordura, se corta los párpados para volverse incapaz de cerrar los ojos cuando se mira al espejo, y desfigura su boca en una sonrisa perpetua.

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Llamémoslo sugestión… tanto la noche del sábado como la noche del domingo, desvelado, el rostro de Jeff the Killer se me aparece en los márgenes del campo visual, en el pasillo, de camino al lavabo. El encantamiento por documentación obsesiva está surtiendo efecto… Según algunas de las muchas deformaciones y reformulaciones aplicadas a la historia de Jeff, el chaval, en un arranque de manía homicida, mató a sus padres y su hermano a las 3 a.m. de una noche especialmente oscura y turbia a causa del revuelo causado por la fiesta celebrándose en la casa de los vecinos de la familia… Resonancia, trauma, tragedia y las tres de la madrugada… Deformación y reformulación también del hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico.

Lunes… Me despiertan el vecino y su taladro; con el primer café, abro el correo de Óscar, veo el trailer y ahí está él, Jeff; todos los elementos compositivos de la hiperstición puestos a sus pies, el fragor de la batalla contra lo sensato y lo mensurable… Corre por la Red la falsa noticia de que un chico disfrazado de Jeff the Killer se coló a las tres de la madrugada en una fiesta y mató a todos los presentes a modo de ritual enfocado a la invocación al plano real del mismo Jeff; hay YouTubers titulando los vídeos de sus partidas a Party Hard “cómo ser un buen Jeff the Killer”; algo en pasillo suelta una risita apagada y susurra “vete a dormir”… Y las miles de figuradas hogueras interconectadas frente a las que nos acomodamos para contarnos cuentos de miedo, chisporrotean de sincronicidad.

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(collage de Mónica Ezquerra)

“El límite entre ciencia ficción y realidad social es una ilusión óptica”

Donna Haraway

…La imagen cinematográfica y la impregnación en primer plano una soga colgando lacia del árbol un lazo el nudo corredizo la casa a oscuras detrás la casa que cobijó una vez el paisaje fronterizo de las cámaras el maquillaje la iluminación la actuación y la fantasmagoría digital la función de la imagen cinematográfica y la función de impregnación de ésta en el espectador todo el mal simulado en la casa ha acabado tornándose imprimación en sus paredes e imprimado también a sus nuevos inquilinos porque el ectoplasma tiende a imponerse (el deseo, la venganza) y no hay escapatoria posible así transforma el simulacro en víctima…

…A los que vinieron a darse de bruces con la dominación ontológica derivada de la idea del hormigón sintiente les acechan ya (la ansiedad, el ansia) las brechas abiertas el corrimiento en las posibilidades de ser una Forma Inhumana disociada de otros discursos de identidad relacional ninguna…

…Ningún sistema de signo diseño acaba de rebrotar fuera con el viejo encantamiento de la Fundación General Eléctrica que se apolilla entre los microrrelatos invitados al suplemento dominical en línea dánosle hoy y no recorre Europa ningún germen más que el cuerpo abandonado los rostros bañados en sudor las patas mudadas ninguna antigua piedra sobre piedra queda en el desfile de refugiados con pantallas implantadas en la tripa…

“Las ‘telepatologías’ no sólo me permiten reinventarme psicológicamente, sino que alteran lo que conozco como ‘privacidad’, pues todas mis neuronas están ‘afuera’, expuestas, exponiéndose. Ya no hay ‘punto de vista’, pues ahora está reemplazado por un punto de ser, mi punto de entrada para compartir el mundo.”

Pepe Rojo

…Y un ojo hundido que sueña con noches de piedra (la casa, la fantasmagoría) y con aquellos “emigrantes económicos de un parque temático de Antoni Gaudí” y con los que acechan en los bordes las señales de tráfico votivas declinantes la larga distancia y la marcha los conflictos fundamentales entre yo y mi graznido y la creación de túneles de humo en el Metro y esta no-arqueología mercurial…

…Por cuánto los contornos del músculo me buscan abajo bajo la fuente como el Hikikomori sensocentrista entregado a la pasión de pasar a línea tras línea tras línea de código su sistema nervioso central ese (¿mayúscula?) que los demás dejan en suspenso ante la pantalla de la televisión y la pantalla del ordenador y las muchas pantallas táctiles (anti-sexo, anti-brecha) como codifica desde lo inspirado por la fachada y el bulevar y la Acequia Condal una diminuta cara de pegatina para la Forma Inhumana de animalillo asustado ante los faros en el rompiente en el Estado intermedio en el laberinto de la ciudad que se resucita a sí misma…

…Con los guantes con los dedos cortados tecleas cariño con los que se desean más allá de la distancia aceptable ahora o mañana ¿quién te espera? (¿yo mismo? ¿la antigua piedra sobre piedra?) con la trituración exterior me inventas en el mundo oculto de los acertijos con la sombra transparente y la piel transparente que transforma el juego en espectáculo con la sentencia a servidumbre con la que serpenteamos mediocres (término capitalista, llave de encantamiento) en tránsito de un sitio a otro negándonos transitar por transitar sin origen ni destino sólo caminar y caminar solos por el circuito de nuestro huerto de sangre Aceldama…

“Un posthumano es un humano que ha puesto a la naturaleza (incluyendo la propia) entre paréntesis (o que se ha convencido de que todo lo no humano es humano, y por lo tanto, humano = naturaleza). Así, en el mundo posthumano, todas las fronteras se convierten en ‘diferencias estéticas’, respaldadas por ‘sistemas morales arbitrarios’.”

Andrei Codrescu

…INTERLUDIO imágenes de archivo colonos volviéndose salvajes a la buena de Dios como locos del exceso de población hozan entre el alcantarillado al descubierto y la mala tecnología chisporrotean obsolescencia temprana y llegan los platillos volantes y los salvajes se arrodillan he ahí los santos ángeles siliconados he ahí los hombrecillos numinosos que salvan apertura de compuertas corazas antidisturbios pistolas cargadas la salva y el impacto y el píxel retocado hacia tonos menos gráficos del rojo para pasar la censura lo correcto purga lo insalubre…

…En la ampolla coriácea dentro de la que se enrosca una larva que desea que quiere contestaciones de quien las quiere pasados los controles de orina y la esterilización de los concursantes y la memoria ajena del viaje por imposición Gane Usted Una Estancia De Por Vida En La Casa Que Supuestamente Era Ya Su Hogar y nuestro agradecimiento eterno pruebe después que es capaz de mantenerse en la condición ficcional ofrecida (letra pequeña, ínfima, sistema nervioso central)…

“No podemos ‘ver’ (porque el discurso en que nos socializamos no nos enseña a reconocer) todos los comportamientos que demuestran que los seres humanos seguimos estrategias para conjurar los miedos, la impotencia y la fragilidad que el mundo nos suscita, y la necesidad de pertenecer a parejas, grupos y comunidades para sentirnos seguros. Y así, al no cuestionar la lógica en la que se sostiene la historia, apoyamos y reproducimos el orden patriarcal, y convertimos en una verdad científica que la ‘lógica de los mercados’ es la lógica universal humana.”

Almudena Hernando

…La pantalla es implacable por honesta e impermeable al sentimiento por lo que sólo cabe seguir jugando INTERLUDIO imágenes de actualidad en las que te reconoces una delicada lectura de los vectores de infección en la colonia diezmada y re-civilizada que da paso al destacamento en el que formas como el más concienciado el que más de los trabajadores sociales voluntarios que fueron a capacitar a los heridos material reciclable ¿cómo te alcanzó a ti también la necesidad? ¿cómo me alcanzó a mí?…

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Este pasado verano, me he dedicado a darle forma a algo a lo que he llamado Ocultismo Noumenal (expresión fusilada sin pudor a Eugene Thacker… a quien no creo que le importe demasiado, o eso espero, esta apropiación, la verdad), una amalgama de filosofía teórico-práctica como un intento de dar coherencia a gran parte de mis temas habituales, de más o menos estructurarlos en un sistema de ideas: realismo especulativo, transhumanismo, ontología cyborg y ontología orientada al objeto y ontología plana, teoría de la hiperstición, futurología, topografía profunda, shock por futuro, horror cósmico, conspiranoia, ciencia ficción, magia del caos, aceleracionismo, poesía y prosa experimental.

Aquí mismo, en el blog, ya se han podido ver algunos ejemplos de hacia dónde iba la cosa, así como se verá en algunas de mis colaboraciones en varias revistas y antologías que saldrán al mundo durante los próximos meses, pero el ejemplo más claro de ejercicio práctico y formulación de ese Ocultismo Noumenal, algo así como un manifiesto, se puede encontrar ya en la serie de artículos que la revista online Láudano Magazine ha venido publicando semanalmente durante este septiembre.

Siempre hay un faro, Siempre hay una ciudad y Siempre hay un hombre son tres piezas que, juntas, funcionan como un ensayo extraño al respecto de los temas comentados algo más arriba, aplicados al análisis por inmersión profunda en la saga de juegos BIOSHOCK, no tanto “periodismo videojueguil gonzo” (aunque algo de eso tiene) como, repito, un ejercicio práctico de Ocultismo Noumenal.

Dejo a continuación los enlaces a los tres trabajos, para que hagáis con ellos lo que gustéis:

 

SIEMPRE HAY UN FARO

“¿A qué crees que podrías aspirar tú siendo una Forma Inhumana alterada irreversiblemente por la prótesis ficcional?”

 

SIEMPRE HAY UNA CIUDAD

“De la honda sima de tu discontinuidad con lo Real, esa que te ha estancado en un shock por futuro —y te ha llevado a diferenciarte irracionalmente de, por ejemplo, las máquinas con las que cohabitas, los sistemas algorítmicos con los que convives y las herramientas en paridad con las cuales evolucionas—, surgen inteligencias metonímicas que, al parecer, son las únicas capaces de cruzar a un lado y otro de tus espacios interior y exterior.”

 

SIEMPRE HAY UN HOMBRE

“Lógica-ficción: la suspensión de la reciprocidad entre fenómeno y noúmeno te sitúa, Ocultista Noumenal, en la senda de un posthumanismo crítico por el cual al abismo insondable que el hombre, debido a sus limitaciones intrínsecas, apenas puede testimoniar de manera parcial y puntual, se le opone un ser evolucionado en paralelo y equivalencia con sus herramientas materiales y ficcionales; Dios aún no existe; todavía no ha sucedido, más que como profecía con el ferviente deseo de ser autocumplida”

 

Vuestros son.