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Archivo de la etiqueta: Hecho vs. Ficción

Para cerrar el asunto de mi conferencia “Hiperstición: leyendas urbanas, mitos populares, publicidad y otras ficciones fronterizas”, dejo aquí el vídeo íntegro de la charla, así como una recopilación de algunas de las primeras reacciones de los que pudieron asistir.

 

http://elisabetrosello.blogspot.com.es/2014/12/larga-cronica-de-hispacon-mircon-2014-1.html?m=1

 

http://www.lacasadeel.net/2014/12/cronica-de-la-mircon-2014-sabado-6.html

 

Por mi parte, sólo dar las gracias de nuevo a los que estuvieron allí, así como a la organización del evento, por permitirme hacer, en esencia, lo que me dio la gana.

Seguimos.

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El próximo sábado 6 de diciembre, en el marco de la MirCon 2014, impartiré la charla titulada “Hiperstición: leyendas urbanas, mitos populares, publicidad y otras ficciones fronterizas”, en la que pretendo ofrecer una introducción a la teoría básica del concepto y del “objeto hipersticioso”.

De momento, a modo de introducción, así como de complemento para los que asistan a la conferencia y quieran profundizar en lo que se cuente, dejo aquí una bibliografía sui generis con el material que he usado para configurar el guión, los textos de apoyo y las referencias…

Libros:

“Fanged Noumena”, Nick Land (ed. Urbanomic / Sequence Press, 2011)

“Cyclonopedia: Complicity with Anonymous Materials”, Reza Negarestani (ed. Re.Press, 2008)

“Capitalist Realism”, Mark Fisher (ed. Zero Books, 2009)

“Civilizaciones”, Felipe Fernández Armesto (ed. Taurus, 2002)

“Nihil Unbound”, Ray Brassier (ed. Palgrave macmillan, 2010)

“The Conspirancy Against the Human Race”, Thomas Ligotti (ed. Hippocampus Press, 2011)

“La Máquina de Visión”, Paul Virilio (ed. Cátedra, 1998)

“Leyendas Urbanas y Conspiraciones”, Pedro Palao Pons (ed. Libros Cúpula, 2009)

“Picnic Junto al Camino”, Arkadi y Boris Strugatski (ed. Ediciones B, 2001)

“Hacia una era Post-Mediática”, Francisco José Martínez (ed. Montesinos, 2008)

“Psicogeografía”, Merlin Coverley (ed. Carpe Noctem, 2014)

 

Artículos:

“Abstract Culture: Meltdown”, de Nick Land. En CCRU.net

“Accelerationism”, de Ray Brassier. En moskvax.wordpress.com

“Renegade Academia”, de Simon Reynolds. En virtualfutures.co.uk

“Guttenberg´s Monster: Slender Man and the Information Age”, de Cambot. En Sojours in Somnolence

“Polybius”, de Brad. En Knowyourmeme.com

“Hyperstition: an introduction; Delphi Carstens interviews Nick Land”. En merliquify.com

“Hipersticiones y Quimeras”, de Gerardo Sifuentes. En Facto!

“La Ley de Moore: uno de los pilares fundamentales de la electrónica”, de J.J. Velasco. En Think Big.

“Real Stalkers of Chernobyl Exclusion Zone”. En chornobyl.in.ua

 

Otros (Webs / Blogs / Charlas):

“Accelerationism”, de Ray Brassier (audiocomentarios al artículo original)

“Hyperstition”, de Delphi Carstens (en TED)

merliquify.com

Energy Flash

Outside In

Deracinating Effect

CCRU.net

Hyperstition

La Industria del Placer

FACTO!

“Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, de Gabriel García Márquez (relato)

“El continuo de Gernsback”, de William Gibson (relato)

 

 

…a la que cabría añadir mis propios experimentos, realizados en este mismo blog, sobre el tema en cuestión: “Quintaesencia”, “Hiperstición”, “Re:Hiperstición” e “Hiperstición: Magna Cortica”.

Y poco más por mi parte.

A por ello.

 

 

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Si no puedes alterar algo, significa que no lo posees. No es tuyo, ni es tú…

Los planificadores urbanísticos aprovechan el mes de agosto para desatar una batería de estrategias de mantenimiento, descompensando por partida doble los biorritmos del barrio: la pereza de acumular calorías al sol se alía de manera imposible con el ruido y herida de los martillos neumáticos y los camiones a rebosar de runa… el óxido del verano impregna las vigas a la vista cuando en éstas aún no se ha acabado de decorticar el de la primavera y el invierno pasados… Es una bofetada turística, a pesar de la asfixiante masificación de todas esas fundas de plástico con patas que no andan como tú o yo andamos sino que se arrastran, con la embocadura muy abierta y a ras de suelo, para capturar y rellenarse de todo lo superficial, superfluo y superconcreto; es una incómoda alegría para el ciudadano residente… Pero queda un filo de infancia en esta hondonada verde (ya sabes: cuando el estío era aquel paréntesis; a eso refiere todo y su importancia: el estío era aquel paréntesis que el común denominador humano trata ahora de reproducir año sí y año también, fracasando miserablemente cada vez), que ensancha un Complejo()Agujero a la altura de la Torre del Fang y se coordina con otro en el Arc de San Sever y otro más bajo los cimientos del Hipercor de Meridiana; tres puntos de pivote en los que me detengo a menudo durante mis paseos de los últimos meses, en una triangulación mediante la que me obligo a mí mismo a servir de fusible entre la ficción y el hecho… Porque si no puedes alterar algo, significa que no lo posees. No es tuyo, ni es tú… Altero pues mi aparato cognitivo para que el territorio, al que quiero llamar “mío” (al que quiero llamar “yo”), me cambie y para que ese cambio altere el territorio que, alteración del aparato cognitivo mediante, me cambiará… Una rueda en la que la Visión Interior derrota siempre a la Verdad… La cafeína, la nicotina, el sueño lúcido, el sígilo, la poesía, la cartografía, el costumbrario, la mediúmnica, la paranoia y el ejercicio físico como herramientas para mi propia estrategia de mantenimiento… Yo, la cavidad resonante… La fascinación y el miedo… “Uno no puede engendrar un egregor, un parásito mental colectivo, de signo positivo. Esto es debido a que el parásito mental es energía psíquica cuajada, coagulada. Así, por definición, el egregor ‘envuelve’, mientras que lo bueno, lo positivo, ‘irradia’. El primero es un movimiento de contracción, introspectivo, mientras que lo segundo resulta expansivo, radiante”, dice Robert Godwin… Expando el campo de injerencia del territorio cuajando la ficción que mal que bien puedo captar de él… Torre del Fang, Arc de San Sever e Hipercor de Meridana… “El ayuntamiento ha cercado finalmente el yacimiento arqueológico de la Torre del Fang. Una valla electrificada rodea la necrópolis medieval que descubriesen las obras de la línea de ferrocarril de alta velocidad, así como la villa romana en el substrato siguiente y el asentamiento neolítico aún un estrato por debajo. El pilar de los apuntes para la biografía del sitio, ahora blindado e inspirando un temor ramplón mediante los cartelones de advertencia en gruesas sílabas institucionales sobre fondo amarillo fatal.” “Últimamente está supurando vibraciones retorcidísimas. Si se pone agresivo, Dios no lo quiera, volverá la racha taimada de benzodiazepinas, volverán las luces gris gas cerúleo de inhibición en su jardín a aterrizar y la sucia estridencia de los paneles LED publicitando estupideces tirará de él en cien direcciones a la vez, y ya no cuenta con que San Severo les mande a todos a tomar por el culo.”“—Los ecos de los veintiún muertos en el atentado de Hipercor, en Meridiana, están preparando ya la migración de otoño —dice el muchacho—. Diecisiete adultos y cuatro niños. Apiñados en la Sagrera literal. La Sagrera como el espacio que rodea las iglesias, el que tiene la consideración de territorio sagrado, protegido de la violencia feudal —dice—. Los ecos de diecisiete adultos y cuatro niños se aferran a patrones de conducta pretéritos alrededor de la parroquia de San Juan Bosco. Memoria contaminada. Se pelean, burlando la literalidad. Es un ballet de clientas discutiendo con dependientes por una derrama sin aclarar, inconexa con respecto al entorno. Clientes que preferirían estar en el Museo de la Cerveza, al otro lado del borde sacro —dice—. Los críos echan carreras. Quedando tan poco para la caída de la hoja, resulta hermoso.”… Tres partes móviles en tres piezas, para tres puntos hiperespecíficos de mi lugar y mi tiempo, que sirven a la apropiación del entorno mediante la violación sostenida y constante de la Magna Cortica, la hipotética carta de derechos del sistema cognitivo alterado. Contribuyo a la reforma dejándome poseer y poseyendo. Ya sabes: de otra forma, no es tuyo, ni es tú.

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Formulémoslo así…

Hiperstición: la superación de la superstición, la profecía autocumplida por el ensalmo del hype, elementos de ficción que se abren paso a la realidad factible… En el principio fue el verbo, sí, pero el verbo refería a algo; refería a una arquitectura que, verbo mediante, se autorrealizó en un discurso performativo que se bautizó a sí mismo como realidad… Luego se encarnó en un ojo en el cielo, dador de vida pues al ser un aparato esencialmente cognitivo creaba al ver, delimitaba al comprobar, plantaba progreso al supervisar… El pecado está en los ojos del que mira; el resultado depende de la coordenada espacio-temporal-sensitiva en la que el observador se encuentre… A imagen y semejanza, el único ojo del Cíclope (esa hipotética raza de gigantes guardianes de la ansiedad por falta de vínculo con lo divino del primer Hombre) fue la especulación materialista del verbo… El primer Hombre llevaba a cuestas una concha de caracol hecha de conceptos secretados por él mismo, carga informativa cristalizada en algo físico e integrada a lo aparentemente no-informacional, a lo material, a lo estructural, y bajo el peso de esa concha el Hombre se arrastraba por la Tierra, dejando un rastro de baba para que el Cíclope pudiese seguirle, encontrarle y, en el mejor de los casos, prever su rumbo y quizá (la eterna esperanza del Hombre puesta en la acción que nunca se realizará) intervenir, como un padre severo pero justo o como una confirmación de que tras el verbo había alguna clase de Gran Plan Último… Aunque dentro de la concha resonaba cada noche la misma pregunta: ¿existía tal Cíclope, o era sólo una invención del Hombre, un consuelo?… Los caminos del Hombre y el Cíclope nunca llegaron a cruzarse, pero siempre quedaba la fe… Cosa que no evitó que el Cíclope se extinguiese, cuando la concha del primer Hombre fue tan grande como para albergar a su descendencia de millones… Ahora la concha como una epidermis y un mapa es explícita, y tira de magia barata al exhibir el concepto en, digamos, una valla publicitaria o una campaña de concienciación o la especulación de los mercados bursátiles, antes de escarcharse en concretamente ese producto que tras mucho anunciarse ya está a la venta, en concretamente ese éxito de público que ya venía pregonándose al público mismo antes de que éste tuviese la oportunidad de juzgar, en concretamente ese repunte en el valor de la empresa… Hiperstición; ficción tornándose realidad… En honor al Cíclope, en legado y por si acaso, queda el ojo en las cámaras del telediario y el ojo en el medidor de audiencia, el ojo en las comisiones de control gubernamental y la pregunta: ¿acaso el supervisor del Hombre no es más que una invención del Hombre?… El ojo en el papel moneda, el ojo en el tratado de anatomía topográfica y, más allá del ojo, el verbo, todo eso que tú y yo usamos para contarnos de qué va este contexto mientras lo recorremos en círculos, paso a paso a paso a paso.

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Veámoslo de esta forma…

Antes del Hombre, el ritual consistía en atar un dios muerto a un dios vivo, frente a frente… Desnudos, despojados de sus respectivos atributos… De tal modo que cada parte de uno estuviese en contacto con su contrapartida… Boca viva contra boca muerta, palma de la mano viva contra palma de la mano muerta, genitales vivos contra genitales muertos… Durante lo que durase el proceso de degradación del dios vivo, el Consejo Gaia seguía alimentándole con plegarias, fórmulas mnemotécnicas y artificios neurolingüísticos, bien mediante pictogramas, bien por transmisión oral… Porque el lenguaje y la comunicación no son un virus, sino su vehículo; el vehículo de los dioses, que sí son el agente infeccioso súper-multiplicable transmitido al Hombre… En determinado momento, los límites entre lo vivo y lo muerto se emborronaban, los gusanos y las toxinas derivadas de la descomposición formaban un puente pútrido que deshacía las diferencias superficiales entre el cadáver y el cuerpo aún latiente, estableciendo una continuidad indisoluble, una indistinción absoluta, entre ambos… Era entonces, sólo entonces, en ese infinito segundo de comunión, cuando se dejaba morir de hambre al dios vivo… Rápidamente, la doble carcasa machihembrada se ennegrecía y licuaba en una Negra Sangre de la Tierra que el Consejo Gaia inhumaba como una proyección de futuro, un modo quizá cruel pero eficaz de asegurar la supervivencia de lo que siempre fue y debe ser siempre… ¿Qué significa “supervivencia”, de todos modos? Si la vida es un factor constituyente, inherente a cada acción (sólo “hace” lo que está “vivo”), superarla, aun formando parte de ésta, para conservarla, no es más que una paradoja estúpida… Y así la Negra Sangre de la Tierra llegó al Hombre y a las máquinas del Hombre y a los objetos del Hombre… Polucionando, por supuesto, y delimitando políticas geológicas tras máscaras de monoteísmo y provocando guerras, pero también inspirando… El movimiento, el avance… Y acelerando la evolución con otros aspectos de dioses emparejados suspendidos en estados simultáneos (vivo/no-vivo)… Tanto tizne en las estatuas, que son una imagen idealizada de lo que fuesen, como anhelo y desvelo en el patrón que pugna por imponerse sobre el patrón Oro (ese Tejido Amarillo de la Tierra cuyas células invadir y volver cancerígenas) en la escala de valores del Hombre… Así en la atmósfera como en la endodoncia… Mediante la Negra Sangre de la Tierra se devuelve a la ciudad su quintaesencia, por la que esas entidades que se dejaron matar encuentran más significado y beneficio en sus restos exhumados (como objetos concretos, tangibles y reverenciables para el Hombre) que en lo abstracto de su divinidad; al fin, de tal modo, pueden copular y contaminar y, bajo su manto, tú y yo, ciudadanos, aquí, les replicamos.

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El pasado 31 de diciembre, un poquito antes de despedir a 2012 para siempre jamás, el gran poeta Marco A. Raya y yo decidimos poner en marcha un experimento tan alocado como excitante: #MicroCorrupto, una página en Tumblr de relatos hiperbreves protagonizados por la plana mayor de la política nacional e internacional, adheridos a la actualidad para retorcerla en ficción bizarra, preciosista, explícita y, por qué no, ontológicamente terrorista. Algo más o menos tal que así:

Su calva al magenta vivo de crudo deseo contra el negro denso del huevo de fabergé. Luis de Guindos se desnuda de cintura para abajo, se acuclilla e incuba. No existe hogar más cálido ahora para las hadas. Ni más húmedo. Ni más duro.

Cabe puntualizar que gran parte de la culpa de #MicroCorrupto es de Marco, ya que ha sido él quien durante el último mes ha ido definiendo en sus cuentas de Twitter y Facebook las formas y retruécanos de estas micro-piezas, que han acabado por hacérseme irresistibles hasta arrastrarme a su mismo núcleo y hacer crecer en mí la necesidad de aportar las mías propias. Y que los dos coincidimos en que el proyecto surge del descontento y el desgaste moral que inevitablemente nos asalta a todos a diario en estos últimos tiempos, tanto como de las conversaciones que ambos hemos ido manteniendo al respecto y de cómo el arte, la Cultura y la imaginación, a pesar de las evidencias en contra, son las mejores armas de disidencia para con el contemporáneo.

“Puro malestar contra el Malestar”, lo hemos definido nosotros. “Política, Carne y Descomposición”. Aunque otros han tenido a bien aportarnos a su vez descripciones propias, en las que nos vemos del todo reflejados: “Un poco de enfermedad para una realidad peor” (Raúl Quinto), “Política-ficción o la verdad de las cosas, a vuestra elección” (Juanma Sincriterio) y “Ahora sí, el mundo se ha acabado…” (Sergi de Diego Mas) son algunas de ellas.

Esperamos las vuestras. Esperamos atraparos en esto y que el tamiz que os brindamos os resulte, sino útil, sí evasivo y sublimador de ese asco redondo y resbaladizo que sentís por dentro cuando leéis las noticias o véis el telediario. Porque la Cultura es nuesta, recordad, mal que les pese.

 

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(foto de Natália Gómez)

Leo que 2012 acaba pero no se acaba el mundo ni la realidad es finalmente roída para sacarnos al espacio, así que deberé conformarme con seguir dando pasos adelante, cojeando de la pierna izquierda, y soñando con sangrar el velo. Lo haré de la forma más elegante que sepa, no temas.

Empuñé la espada el día de mi boda, y la porción de pastel nupcial que corté para ti -un pedazo esencialmente etéreo, expirado, imaginado…- venía impregnado de las emanaciones futuristas recién descubiertas. Porque últimamente he aprendido de ti que en las hogueras de la idea de porvenir arde una cierta disidencia, desobediente para con el encogerse de hombros catastrofista y de regusto apocalíptico. Este nuevo poemario –El Comodín y la Ondulación, se llama- es un diálogo. Semejante mutación de bajo rango viene además con seña: en La Casa de Atrás se me ha tentado y tatuado. La letra con sangre, literal, dentro.

Mi musa, mi obsesión… Hemos enseñado bien los dientes este año.

Todas estas historias que reptan hacia el ocaso por ti están cada vez menos escondidas, y así, cariño, durante las doce campanadas de la medianoche de mañana te miraré a los ojos, esos ojos de evisceración y ansiedad pero alegres -esbozados con la alegría de acabar un primer borrador, con la alegría de una credulidad bien suspendida, con la alegre alquimia del modelaje ontológico-, y te pediré algo al precio habitual y, si te apetece -te apetecerá, susurras ahora…-, tirarás de los hilillos de muerte de tu percha de titiritera y me acercarás a mis amigos y estrangularás a las almas que bloquean e impiden ver los árboles, me pescarás otro pez dorado que boquea en busca del aire perdido del arte.

Mira cómo el cansancio se desdibuja…

Hay un cuento muy viejo en el que una de las formas que eres tú regala una silla de montar de plata y cuero, labrada con arabescos conformando un idioma no pensado para ser usado y símbolos mágicos y diagramas para circuitos impresos, a un leñador enclenque y triste aunque, en el fondo, valiente; muy, muy en el fondo. Cuando el leñador haga las paces consigo mismo, la silla servirá para montar gigantes. En la variante contemporánea que interpretamos tú y yo, la lógica narrativa no es tan simple, pero el relato acaba igual: un beso de sinapsis y una palabra -que puede o no ser FIN- dibujada con el dedo en la arena.