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Transcomunicación Instrumental

(Hace un par de años, inspirado por la serie de ilustraciones del artista Álvaro Barcala titulada The Red Cathedral y por varias lecturas sobre mediúmnica y espiritismo en los primeros años del siglo XX, escribí Transcomunicación Instrumental, un relato protagonizado por una versión alucinada de la célebre médium Eusapia Paladino que iba a ser incluido en una antología sobre retrofuturismo y psicodelia. El volumen no se editó nunca, pero la historia llegó a manos de la gente de la editorial Nevsky, quienes tuvieron a bien traducirlo al inglés para que formase parte de su recopilación Best of Spanish Steampunk, publicada a principios de este 2015. Y ya que esta noche he vuelto a soñar con el Niño de Histamina y con el Ingenio de Bogras, dos de los elementos clave que sustentan el cuento, me ha parecido de recibo compartir aquí la versión original del texto, para que Eusapia, el Niño y el Ingenio os habiten a vosotros también, si gustáis. Feliz lectura) 

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Referencias: 

Tanta era la vivesa de la concideració, ab gran desitg que totas las criaturas me trapitjassen, obligant-me en lo exterior del cos fer la acció de abaixar-me de manera que una vegada o dos me fou precís posar la cara en terra, tal era lo conexament de ma vilesa, suciedat y nada.

Teresa Mir i March, Rahó de l’Esperit (facsímil, c.1715)

 

La técnica de deconstrucción de la feminidad y de aprendizaje de la masculinidad de Diane Torr reposa sobre un método teatral, sobre la descomposición de la acción aprendida (la marcha, el habla, sentarse, levantarse, la mirada, fumar, comer, sonreír…) en unidades básicas (distancia entre las piernas, apertura de los ojos, movimiento de las cejas, velocidad de los brazos, amplitud de la sonrisa, etc.), que son examinadas como signos culturales de la construcción del género. Mi técnica toma elementos de su análisis preformativo de la acción, pero, en realidad, reposa sobre un método más próximo a la reeducación corporal postraumática y a la producción política de la subjetividad a partir de la elaboración de una narración colectiva.

Beatriz Preciado, Testo Yonqui (Espasa Calpe, 2008)

 

En algún punto de la larga andadura de la raza humana se ha producido una especie de divorcio entre el Yo y el Nosotros, una especie de desprendimiento espantoso, y yo (que no soy yo, sino parte de un todo compuesto de seres humanos, como ellos de mí) floto aquí en el aire, como sobre el lomo de un ave blanca, con la sensación que estoy regresando (…), sí, regresando al vórtice del terror…

Doris Lessing, Instrucciones para un Descenso al Infierno (Seix Barral, 1974)

 

Te he seguido como nos persiguen los días / Con la seguridad de irlos dejando en el camino / De algún día repartir sus ramas / Por una mañana soleada de poros abiertos / Columpiándose de cuerpo a cuerpo / Te he seguido como a veces perdemos los pies / Para que una nueva aurora encienda nuestros labios / Y ya nada pueda negarse / Y ya todo sea un mundo pequeño rodando las escalinatas / Y ya todo sea una flor doblándose sobre la sangre…

Emilio Adolfo Westphalen, Las Ínsulas Extrañas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2003)

 

El objeto hipersticioso no es un mero producto del constructo social, sino que es algo ‘conjurado’ a la realidad mediante la forma en que nos acercamos a ello.

Nick Land, Abstract Culture: Meltdown (CCR.net)

 

La preocupación popular por la falta de certeza en el futuro que provocan los rápidos cambios, no son sólo producto de la ignorancia. Más bien equivalen al cuadro sintomático de un mundo al borde del ‘shock por futuro’”.

Felipe Fernández-Armesto, Civilizations (The Free Press, 2001)

 

Sólo hay, pues, la oscura claridad de las estrellas que viene del lejano pasado de la noche de los tiempos, la débil claridad, y es ella la que nos permite aprehender lo real, ver, comprender nuestro entorno actual, ya que ella misma proviene de una lejana memoria visual sin la cual no hay acto de mirada…

Paul Virilio, Máquinas de Visión (Cátedra, 1998)

 

El Repta-Tuberías (Go-Juice), nombre en código para el vehículo autónomo que pasa de contrabando máquinas de guerra islámicas a las civilizaciones occidentales –por otra parte, es de hecho la lenta penetración de otras entidades narrativas del petróleo en las profundidades rectales de toda orientación política, ya sea formuladas desde plataformas religiosas o no…”

Reza Negarestani, Cyclonopedia (Re.Press, 2008)

 

(Las Casas Bajas del Clot) …se construyeron en 1837 con la espada de Damocles sobre sus tejados. Ya antes de levantarse pesó sobre ellas el llamado derecho de evicción: cada propietario tenía la obligación de derribarlas y llevarse los escombros en caso de guerra. La proximidad del Fuerte Pio (Fort Pienc) era la causa. La amenaza persistió durante décadas.

Blanca Espacio, Los Supervivientes del Clot (Taller d’Historia del Clot, 2013)

 

En todos tiempos, ó en sus diferentes épocas, ha sido siempre Barcelona dechado de virtudes, escuela de costumbres y empresas, y modelo de escelencias y hazañas. En la pureza de su fe aventaja á muchas ciudades, pues que en ella predicó Santiago, fundando la iglesia y dejando en ella de primer obispo a Teodosio; en la cultura de las ciencias fue maestra Barcelona con su universidad; en suelo es otra Babilonia, como la llamó un poeta…

Antonio de Bofarull, Guía-Cicerone de Barcelona (facsímil, 1847)

 

En el Universo, como hemos reconocido al principio, es la vida lo que constituye el fenómeno central –y, en la vida, el pensamiento- y en el pensamiento la ordenación colectiva de todos los pensamientos en sí mismos. Pero he aquí que, por una cuarta opción, nos encontramos llevados a decidir que, más profundo todavía, es decir, en el corazón mismo del fenómeno social, está en marcha una especie de ultra-socialización…

Pierre Teilhard de Chardin, La Aparición del Hombre (Taurus, 1958)

 

Texturas:

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Banda Sonora:

 

Fugas:

Espectros e Inductores (óleo sobre tela, 116,6 x 78,7cm.), en Obituario nº 22

Ligadura de Prolongación, en Revista Kokoro nº 9

 

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El próximo sábado 14 de marzo, en el marco del TransHuman Fest 2015, impartiré la conferencia “Tecnogénesis, Ontología Cíborg y la Cuarta Discontinuidad”, cuyo resumen vendría a ser lo que sigue:

La idea del ser humano como ente específico y único, pensado como singularidad absoluta y diferente al resto de lo real, ha sido cuestionada históricamente por una serie de científicos y pensadores que encontraron mecanismos capaces de salvar la discontinuidad entre el Hombre y el Mundo. En la actualidad, nos hallamos sumidos en el cuarto de esos desajustes teóricos, el que aún hoy diferencia al hombre de las máquinas por él creadas.

En la presente charla repasamos las bases filosóficas del transhumanismo y el posthumanismo especulativo, haciendo hincapié en cómo el prejuicio de la cuarta discontinuidad se ha hecho extensivo también a ambas disciplinas, y presentamos una propuesta teórica para la disolución y superación de dicho conflicto a partir de una aproximación general a la ontología cíborg (metafísica del cuer­po hu­mano en con­fluen­cia con las tec­no­lo­gías que le son connaturales) y a la teoría de la tecnogénesis (la re-descripción del ser humano como híbrido tecno-orgánico perpetuamente actualizable desde el nacimiento de la especie).

Así pues, igual que hice con mi última charla, detallo hoy aquí una bibliografía con los materiales usados para la configuración del guión y las referencias, tanto a modo de introducción como para aquellos que, una vez pasado el evento, quieran profundizar en lo hablado:

 

Libros:

La Cuarta Discontinuidad. La coevolución de hombres y máquinas, Bruce Mashliz (Alianza Editorial, 1995)

Ciencia, cíborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Donna J. Haraway  (Ediciones Cátedra, 1995)

Natural Born Cyborgs: Minds, Technologies, and the Future of Human Inteligence, Andy Clark (Oxford University Press, 2004)

Ontología Cyborg. El cuerpo en la nueva sociedad tecnológica, Teresa Aguilar García (Gedisa Editorial, 2008)

Critica de la Razón Pura, Immamuel Kant (Editorial Alfaguara–Santillana, 1997)

Fanged Noumena, Nick Land (ed. Urbanomic / Sequence Press, 2011)

Cyclonopedia: Complicity with Anonymous Materials, Reza Negarestani (ed. Re.Press, 2008)

 

Artículos:

Ontología cyborg en perspectiva compleja desde la biología filosófica“, de Oscar José Fernández. En Ontogenia.cl

Una historia del pensamiento transhumanista“, de Nick Bostrom. En Argumentos de Razón Técnica nº14

A Cyborg Manifesto“, de Donna J. Haraway. En Simians, Cyborgs and Women

La ruptura de la cuarta discontinuidad. Trazos para una filosofía de la técnica y la tecnología“, de María Eugenia Esté. Ensayo ganador del Premio Federico Riu a la Investigación Filosófica 1999

Time without becoming“, de Quentin Meillassoux. Conferencia en la Universidad de Middlesex

Antesalas del Posthumanismo“, de OBSERVER. En La Industria del Placer

Posthumanismo #1: Transhumanismo“, de OBSERVER. En ¿Pero tú a esto le llamas arte?

The Coming Technological Singularity“, de Vernor Vinge. Simposio durante el VISION-21

H-: Wrestling with Transhumanism“, de Katherine Hayles. En Metanexus

 

Y esto es más o menos todo. De nuevo: a por ello.

 

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Tal como apuntaba en la anterior entrada, dedico esta de hoy a parte del mucho material de referencia que estuve manejando durante la composición de Aceldama, en un complemento a la suerte de guía de lectura que propuse allí. Por bloques y a grandes rasgos, ahí va…

TEXTO, ESTILO Y FILOSOFÍA

* Reza Negarestani, filósofo iraní al que definen como “pionero de la teoría-ficción”, es una de las dos o tres mayores influencias en lo trato de hacer últimamente, no sólo en Aceldama sino también en la mayoría de las piezas breves que publiqué a finales del año pasado y principios de este. Tanto su Cyclonopedia, como su bitácora personal y sus colaboraciones para la revista Collapse e intervenciones en la vasta red de blogs y páginas dedicadas a ese “Realismo Especulativo” que pregona, se han ido convirtiendo en lecturas esenciales y recurrentes y han acabado por infectar muy mucho lo que hago. Pero la verdadera piedra de toque, una de las chispas esenciales en la bujía que permitió poner en marcha el motor de mi libro, fueron sus textos sobre las “fronteras de la manipulación”, perfectamente ordenados y resumidos por el mismo Negarestani en esta conferencia del pasado enero:

 

* Paul di Filippo, maravilloso escritor de ciencia-ficción y aún mejor meta-pensador, presentó hace años en una entrevista para Wired un concepto que me inquietó profundamente y al que aún sigo dando vueltas , el “Ribofunk”, su propia propuesta para esa evolución bastarda del cyberpunk llamada “biopunk” y basada en la especulación prospectiva en base a la biología sintética (y no, como su abuelo “cyber”, en base a las tecnologías de la información). Yo ya había tenido contacto anteriormente con varias de esas ideas, gracias a Bruce Sterling y Frederik Pohl, básicamente, pero profundizar en el Ribofunk me llevó durante las investigaciones para Kulturtectura y para este libro a descubrir a gente dedicada a abordar los mismos postulados no desde la ficción pura sino dentro de la teoría futurológica (que tiene mucho de ficción, sí, pero también de datos concretos, experimentación científica y predicción plausible); así, gracias a Meredith Patterson, Analee Newitz y, sobre todo, Rachel Armstrong y Jamais Cascio, determinadas visiones e intuiciones que llevaban rondándome desde la época en la que escribí Hierático se hicieron más sólidas y concretas que nunca, proporcionándome texturas y capas de significado esenciales para tejer el escenario en el que transcurriese la historía que quería contar, del modo en que quería contarla.

 

 

* En la fase de planificación de Aceldama, mientras me documentaba sobre las leyendas urbanas y las curiosidades históricas del aspecto de Barcelona que he pretendido reflejar en el libro (porque Aceldama, la ciudad, no es más que una hipotética Ciudad Condal del futuro cercano, una Barcelona idealizada a base de psicodelia profunda, en la que el sustrato ficcional-retórico reflota y se apelotona en la superficie materialista-consensual del territorio), llegué a obsesionarme con cuatro autores a los que, de forma muy poco objetiva y francamente arrogante, quise mirar de tú a tú con esta obra, acabando por directamente incorporarlos a la misma a modo de un engranaje más, otra parte del pistón para ese motor mencionado un poco más arriba: Pedro Antonio de Alarcón, Nilo María Fabra, Pilar Pedraza y Emilio Adolfo Westphalen. De algún modo, en mis paseos por lo que aún era el esqueleto de la urbe que estaba diseñando, apenas huesos combados como vigas y cimientos abiertos y a rebosar de material palpitante estancado ahí para que ciertas nanomáquinas lo devorasen y luego excretasen en forma de algo sólo ligeramente más noble con lo que erigir edificios y mobiliario y lugares mutados, me encontré a menudo con la Mujer Alta de la novela corta de Alarcón, acechando y encantando el paisaje, como evaluando los rincones en busca de alguno en el que habitar; mientras, los personajes de los relatos en Por los espacios imaginarios de Fabra mantenían conversaciones políticas y místicas con los del Arcano trece de Pedraza, en el contexto de las guerras secretas librándose en paralelo a las de dominio público en el frente barcelonés durante el Corpus de Sangre, la guerra de sucesión, la guerra del francés, la Semana Trágica, la guerra civil y el contemporáneo Conflicto Cosmético, debatiendo sobre el origen de la añeja costumbre de los Verdugos Voluntarios y el por qué de las autóctonas libélulas espiademonios, y lo hacían presentando sus argumentos con la misma recia técnica poética de Westphalen, usando la misma asociación surrealista de conceptos, convirtiéndose así en avatares polimorfos y multirreferenciales, más allá de ser la pálida traducción psicológica de una personalidad hipotética, ni siquiera uno o dos o una docena de personajes concretos, sino todos y ninguno a la vez, intercambiándose e interactuando en mi imaginación como abstracciones descontroladas.

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* Si bien la fuente principal de las corrientes mágicas que fluyen por el libro son las conclusiones de mis propios experimentos y ejercicios mágicos, cabe puntualizar que éstos, durante aquella época, bebían con muchísima sed de los escritos de Joel Birocco, Austin Osman Spare, Juan Eduardo Cirlot, Ramón Llull y el De Heptarchia Mystica de John Dee.

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* Y ya entrado en materia, durante el proceso de elaboración del primer borrador para el artefacto, recurrí a un buen puñado de autores (algunos de los cuales tengo la grandísima fortuna de contar entre mis mejores amigos), que más que influir directamente en la obra en curso, me sirvieron para allanarme el camino, ponerme sobre la pista de la forma y el planteamiento y los motivos correctos, y darme el empujón que de tanto en cuanto se hace necesario. Sirva pues este último punto como agradecimiento nada velado a Robert Anton Wilson, Emilio Prados, José Lezama Lima, Leopoldo María Panero, Agota Kristof, William S. Burroughs, Anna Kavan, Susan Sontag, Alexandra David-Néel, Theodor Sturgeon, Arthur Machen, Iain Sinclair, Ales Kot, Paul Virilio, Alan Watts, Yasutaka Tsutsui, Kenji Siratori, María Rubio Méndez, Marco A. Raya, Javier Esteban, Daniel Pérez Navarro, Tony Fuentes, Raúl Quinto, Sergi de Diego y Nick Papadimitriou (protagonista absoluto de The London Perambulator, documental en el que me perdí una docena de veces seguidas durante los descansos entre capítulo y capítulo del manuscrito).

 

IMAGEN E ICONO

* Luis González Palma

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* Nandan Ghiya

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* Álvaro Barcala

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* Peter Bardazzi

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* Shintaro Kago

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* Beyond the Black Rainbow

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* Antiviral

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* Marble Hornets

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* Year Walk

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SONIDO AMBIENTE

* Altar of Plagues, White Tomb

                              Tides

                              Mammal

 

* Terra Tenebrosa, The Tunnels

                              The Purging

 

* Älymystö, Atomgrad

 

* Portal, Vexovoid

 

* Khanate, Capture & Release

                  Clean Hands Go Foul

 

* Helen Money, Arriving Angels

 

* Earth, Hex; or Printing the Infernal Method

 

* Cult of Luna, Eternal Kingdom

 

* Blut Aus Nord, 777-The Desanctication

                           777-Sect(s)

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* Batillus, Concrete Sustain

 

MATERIA

* El último elemento amalgamador de Aceldama, algo así como el yeso del proceso de creación de la obra, y que también merece ser reseñado aquí, para acabar, fueron las horas que pasé alejado del manuscrito y sus consiguientes permutaciones y correcciones, entrenando con el Team Moya en el Gimnasio Esport Rogent y dejándome llevar en largas caminatas psicogeográficas por el Eixample, El Clot, Sant Martí, Ciudatella y el Poblenou. Esos momentos puramente físicos fueron cruciales para dar empaque al libro y hacer que su escritura acabase resultando personalísima e íntima, un algo tan orgánico como intelectual de lo que no podría estar más satisfecho y orgulloso. Y agradecido. Y un poco enamorado, también. Como dice el poeta, cosas así son las que nos salvan de nuestra “herencia de muertos”.

Sea, pues.

 

Por lo general, no soy demasiado amigo de los memes-cuestionario ni de las cadenas de formularios bienintencionados que pululan por esta red nuestra de cada día, pero un par de amigos, los poetas Rubén Martín y Marco A. Raya se han dedicado estas semanas a colgar en sus respectivos blogs sendas listas de libros que les han “influido, conmovido o devastado, dentro de nuestro crecimiento como lectores”, ochenta por cabeza, siguiendo un criterio mínimo y esencial: el inventario debe ser espontáneo y no puede repetir autor; no se discrimina género ni subgénero (siempre que se ciña al hecho lector, es decir, caben cómic, poesía, ensayo, cuento y etcétera, pero no películas o videojuegos, por mucho que éstos sean también narración y experiencia); y no hay gradación ni orden, no necesariamente el primero de la lista es el mejor o más influyente y así se desciende hasta el que menos, sino que ésta se genera tal como llega.

Repasando sus posts, he encontrado un filón de referencias y, en cierto modo, recomendaciones, que me han hecho pensar que quizá estaría bien responderles con mi propio striptease. Como autores, somos un poco lo que leemos y quizá estas cosas ayuden a descubrir tangentes e intrusiones en lo que hacemos para que quien nos lea tenga alguna pista de lo que somos. Cuanto menos, me parece un ejercicio curioso, sobre todo ahora, en esta época de nóminas, recopilaciones y flacidez de contenidos. Así pues, con permiso, ahí van mis ochenta, tan cuestionables y parciales como deben ser:

Hielo – Anna Kavan

Vineland – Thomas Pynchon

Matadero 5 – Kurt Vonnegut

El Hijo del Hombre – Robert Silverberg

Agujero llamado Nevermore – Leopoldo María Panero

El Martillo Cósmico – Robert Anton Wilson

Los Chicos Salvajes – William S. Burroughs

Esferas – Peter Sloterdijk

Narración de Arthur Gordon Pym – Edgar Allan Poe

Blood Electric – Kenji Siratori

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Memorias del Subsuelo – Fiodor M. Dostoievski

Caos y Orden – Antonio Escohotado

Ulises – James Joyce

Deseo – Elfriede Jelinek

El Camino del Zen – Alan M. Watts

Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones – Raoul Vaneigem

La Exhibición de Atrocidades – J.G. Ballard

Shibumi – Trevanian

777 – Aleister Crowley

Kiss me, Judas – Will Christopher Baer

Clones – Michael Marshall Smith

Claus y Lucas – Agota Kristof

Stone Junction – Jim Dodge

Poeta en Nueva York – Federico García Lorca

Nietzsche, de filólogo a anticristo – José María Valverde

Los Experimentos Sirianos – Doris Lessing

Liber Kaos – Peter J. Carroll

Los Invisibles – Grant Morrison / VVAA

La máquina de visión – Paul Virilio

Meridiano de Sangre – Cormack McCarthy

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El Principio Antrópico – Javier Esteban

Change – Ales Kot / Morgan Jeske

Ciberia – Douglas Rushkoff

El día de los trífidos – John Wyndham

Detritus – Samuel Beckett

Mescalito – Hunter S. Thompson

Incordie a Jack Barron – Norman Spinrad

Hombres Salmonela en el Planeta Porno – Yasutaka Tsutsui

La Isla – Aldous Huxley

Crepúsculo de los Ídolos – Friedrich Nietzsche

Estudios acerca de la asociación de palabras – C.S. Jung

Los Tres Impostores – Arthur Machen

Caminito – Marco A. Raya

Un coro de niños enfermos – Tom Piccirilli

El primer libro de Urizen – William Blake

El Árbol de la Ciencia – Pio Baroja

Valis – Philip K. Dick

El Garaje Hermético – Moebius

Verdad y Método – Hans-Georg Gadamer

Slow Chocolate Autopsy – Iain Sinclair

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Ritual in the Dark – Colin Wilson

Atari Force – Gerry Conway / VVAA

Sun and Steel – Yukio Mishima

Material Memoria – Jose Ángel Valente

Más que humano – Theodore Sturgeon

La Cosa del Pantano – Alan Moore / VVAA

Congreso de futurología – Stanislaw Lem

Vurt – Jeff Noon

Mundo Espejo – William Gibson

World Without End – Jamie Delano / John Higgins

Las Crónicas de Cornelius – Michael Moorcock

Cuarteto – Manuel Vázquez Montalbán

Arcano Trece – Pilar Pedraza

El Tercer Policía – Flann O´Brien

Solipsist – Henry Rollins

El Hombre que fue Jueves – G.K. Chesterton

Mortal y Rosa – Francisco Umbral

Cosmogonía – Juan Eduardo Cirlot

Hagakure – Yosho Yamamoto

Las Aventuras de Luther Arkwright – Bryan Talbot

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Por los espacios imaginarios – Nilo María Fabra

Pasos sobre el cristal – Iain Banks

Enemigos del Sistema – Brian W. Aldiss

El Hacedor – Jorge Luis Borges

Blood and Guts in Highschool – Kathy Acker

La Esencia de la Verdad – Martin Heidegger

The Book of Pleasure – Austin Osman Spare

Compendium Maleficarum – Francesco Maria Guazzo

Zeitgeist – Bruce Sterling

El Arte más Íntimo – Poppy Z. Brite

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0. Lo que sigue no es una reseña.

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1. La Insólita Reunión de los Nueve Ricardo Zacarías es la historia de un científico loco, de una pandilla de monstruos absolutamente materialistas y de una habitación de hotel que cobra vida al ser extirpada de nuestro continuo espacio-temporal para existir en una peculiaridad cuántica.

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2. Menos Joven es la historia de una entidad daimónica que ni siquiera sabe que lo es, de una pandilla de monstruos ficcionales brotando del proverbial “sueño de la razón” y de una realidad consensual que no es más que un tejido confeccionado con los relatos de nosotros mismos que nos contamos los unos a los otros.

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3. Her Fingers es la historia de una bruja, de una pandilla de monstruos imposibles que vibran en el espacio entre las categorías real/imaginado y de una inmensa metáfora facetada que contiene infinitas metáforas dentro de sí.

4. La Insólita Reunión… es un libro que también es una investigación, un rastro de miguitas en forma de preguntas que, al final, no llevan a ninguna parte. Pero está bien que así sea, porque lo importante aquí son las preguntas y cómo en este juego de espejos (La Insólita Reunión… también es un libro-juego, y un libro-maelstrom) el lector aprende que las coordenadas, cualquier coordenada, es mutable y depende del observador. El poder del oráculo reside en la interpretación de sus respuestas por parte del que formula las preguntas, así como en cuánto de respuesta ya residía en la pregunta.

5. En Menos Joven, sin embargo, las preguntas no caben. Es un libro que es también el mejor programa de radio del mundo, en tanto que evita de forma casi psicópata el silencio (el silencio meditabundo del minimalismo) con grandes pedazos de prosa preciosa y densa que, también, puede servir como banda sonora. Aquí el lector aprende que el lenguaje, por sí mismo y desbocado, es puro placer; que el lenguaje y su uso implacable es terriblemente necesario si tenemos la honesta intención de comprender de qué coño va lo que nos rodea, y que el lenguaje es el más valioso armazón alrededor del cual contruir nuestra personalidad.

6. Y Her Fingers, por su parte, retuerce preguntas, discursos y contextos para mostrar cómo la imaginación pura puede conformar un universo que es tanto paralelo como ligeramente esquinado, desbaratando lo real para regalarnos una suerte de nuevo sistema perceptivo que trae además consigo una sanísima pulsión por la desobediencia. Si nada es cierto, todo está permitido. Si todo es abstracto, podemos conformarnos con la mediocre repetición de esquemas e inquietudes a la que ya se afanaron muchos otros antes que nosotros, o bien optar por lo bizarro, lo radicalmente imposible porque, caramba, resulta que esto es tan válido como lo anterior.

7. Las tres obras son experimentos y, por tanto, muy, muy distintas entre sí. A pesar de ello, tiendo a conectarlas cuando pienso en ellas (quizá sólo a capricho, es cierto…) con puentes blandos y frágiles pero que no puedo evitar cruzar: las tres tienen el sabor caracterísitico de Barcelona (mi ciudad, la ciudad de la que estoy enamorado mal que me pese), el regusto ácido del casco antiguo, el barrio gótico y el raval, lo insípido pero crujiente de los ensanches y lo dulce hasta lo enajenado tanto de Pedralbes como de Sant Martí o Gràcia; las tres entretienen y divierten sin plegarse al entretenimiento porque sí ni a la estupidez, son “difíciles” (entre comillas, porque más bien no son “facilonas”) en idéntico grado y así mismo satisfactorias; las tres subvierten cualquier preconcepción y se niegan a replicar o imitar nada, a pesar de beber de miles de fuentes dispares (generos, referencias culturales cruzadas, influencias del entorno inmediato) derramadas en un torrente de caos del que destilan su propia entidad, su propia voz; las tres hacen del concepto de libro un artefacto tecnológico.

8. Este es el tipo de literatura que quiero leer. Ciencia Ficción que no lo es y, al tiempo, sí lo es. Ideas enormes trenzadas con otras más pequeñas en red de cuentas narrativas. La forma y el contenido en comunión para verdaderamente aportar algo, que hacen de la lectura una verdadera experiencia. Literatura hecha aquí, en España, y que nada tiene que ver con el pseudo-academicismo y la postura vacía de nocilleros, nuevodramáticos, post-nosequé, after-nosecuántos y neopulp-regurgitadores. Lo mejor de todo: a esto de lo que estamos hablando aquí no se le puede poner etiqueta alguna, no es un producto.

9. Lo que sigue sí son reseñas, con las que estoy bastante de acuerdo:

La Insólita Reunión de los Nueve Ricardo Zacarías, en Tendencias 21

Menos Joven, en El Lamento de Portnoy

Her Fingers, en La Biblioteca de Ilium

10. Como indica el título, esta entrada son sólo notas, aceleradas y sin sentido ni intención más allá que el de dar las gracias a Colectivo Juan de Madre, Ruben Martín Giraldez y Tamara Romero por la excitación y la inspiración que me han provocado lo que sus tres retoños me dicen. Debía decirse.

Sigamos…

Publico aquí hoy la segunda (y última) parte del texto de Joel Biroco que presenté en la anterior entrada. Como habréis podido comprobar, este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” no es la pamplina esotérica a la que uno pueda estar acostumbrado. Es una pamplina, claro que sí, y no le va a abrir a nadie las puertas a la Suprema Verdad del Gran Falo de Macroprosopus… por otra parte, ningún otro escrito, configurado en cualquiera de las otras miles de formas con las que se puede hablar de magia, va a hacerlo… pero ahí radica precisamente, creo, su importancia como piedra de toque; en que es una pamplina punk y, como el buen punk (no la mierda descafeinada y políticamente correcta que intentan hacer pasar por punk en estos días, sino los hilillos pegajosos que conectan a The Stooges con The Swans y a éstos con Black Flag y The Gun Club y etcétera), puede ser fácil, anárquico, romántico, ingenuo, beligerante, infantiloide, crudo y aun así, por debajo de todo esto, peligrosamente atractivo. Si no para ti en tu ahora inmediato, oh magnánimo y sofisticadísimo lector, de vuelta de todo y atenazado por los muchos problemas que ya la realidad inmediata se preocupa de proporcionarte en regulares dosis diarias, quizá sí para el chaval de dieciséis años que aún vive en algún pliegue de tu lóbulo temporal, quizá para el adolescente que fuiste, o el que te hubiese gustado ser ahora que has adquirido una perspectiva correcta desde la que contemplar aquella extrañísima edad. Quizá esta cosita amorfa, después de todo, rellene ese hueco que sientes en las bases sobre las que has erigido tu personalidad adulta con un (necesario, reconócelo…) sustrato de Subsuelo.

Porque está claro que, tal como andan las cosas, uno no va a dejar su trabajo y sus obligaciones, así porque sí, para ser mago, escritor, artista o la fantasía masturbatoria que hayamos apartado de nuestras cabezas esta mañana al despertar, ¿no? No vamos a darle la espalda a todas estas comodidades e intereses adquiridos, por muy jodida que esté la cosa a causa de la crisis/el déficit de valores/la presión social y mediática/la angustia generalizada/la inopia impuesta, ¿verdad? No está el horno microondas colectivo como para que a cada uno de los bollos individuales que se recalientan en él opte por volverse deliberadamente loco y se salga, ¿eh? Sería una estupidez. En el mejor de los casos, una utopía. Todos somos adultos, maldita sea… adultos, adultos, adultos… Ejerzamos como tales… Aunque… ¿Y si…?

En fin…

Antes de pasar a ver qué es lo que nos pueden aportar (o no) el resto de desvaríos del señor Biroco, una última puntualización por mi parte: cabe señalar que “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” fue publicado por vez primera en un librillo de ensayos titulado El Exorcista de la Revolución, allá por el lejano 1986… por si sirve a la hora de contextualizar algo, o de comprobar que hay ciertas cosas sobre las que tiempo no tiene ninguna influencia en absoluto. Aquí queda. Y, de nuevo, espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS (y II)

Por supuesto, uno puede ser mago en el mundanal paradigma del trabajo, pero nunca alcanzará a ser la clase de mago que podría haber sido. Un mago del caos es un mago del Subsuelo. Aquellos que proclaman que se puede ser un mago del caos mientras se sigue atado a la conformidad, no son sino aquellos que carecen de la fuerza y la convicción necesarios para alejarse de ella. Les excita la idea del caos y de sumergirse en él, pero les asusta dejarse llevar y por ello hacen de su forma de Magia del Caos algo sin caos, algo que pueda realizarse durante el fin de semana o en los ratos libres y que encaje con las obligaciones de la rutina laboral. No dejes que nadie te convenza de que eso es Magia del Caos, no permitas que nadie le dé glamour a una magia de carácter menor al añadirle el epíteto “caos”. La Magia del Caos no puede ser comercializada, no se puede vender a las masas, sólo puede ser vivida. Todo lo demás es magia de nueve a cinco, que puede usarse, por ejemplo, para asegurar aumentos de sueldo y ascensos.

Aquello en lo que tu vida esté inmersa, es aquello sobre lo que afectará el uso de tu magia. Si tu vida radica en el Subsuelo y lo que te preocupa son conceptos vagos como la rebelión, la revolución y el romance, tu magia se enfocará de forma natural hacia esas áreas, y serás capaz de vivir aquello de lo que los demás sólo pueden limitarse a hablar. Esto es el Subsuelo, pues. Si estás manteniendo un empleo estable y vas en busca de una “carrera”, es razonable creer que tu magia, tus motivaciones y deseos, sólo te llevarán en esa dirección en la que crees querer ir, sin concesiones a esas esperanzas románticas de las que estás tan convencido que no haces el más mínimo esfuerzo por llevarlas a término. No, sólo irás derecho hacia la hipoteca y el préstamo bancario por ese bonito coche y hacia ese cada vez más feroz impulso consumista que es congénito al camino que estás siguiendo; el de la gente que sólo reconoce el arte a través de la envidia aguda…

No tiene vuelta de hoja, y no importa. A mí, al menos, no me importa. Pero debería importarte a ti si te ves reflejado en esto que estoy escribiendo. ¿Cuál es, al fin y al cabo, tu motivación a la hora de leer un texto como este? ¿Conocimiento? ¿Poder? Es bien sabido que la mayoría de los magos hambrientos de poder acaban jodiéndose a sí mismos  tarde o temprano, así que no hay duda de que lo que debes estar buscando es conocimiento… Pregúntate a ti mismo qué conocimiento puedes obtener al embarcarte en una inútil “carrera”, engañándote a ti mismo al decirte que tus grandísimas aspiraciones te acabarán llevando a asombrosas maravillas. Y no estoy hablando de los condenados, los trabajadores manuales, los que cavan zanjas y leen los contadores de la luz; me refiero a los que glorifican sus empleos-callejón-sin-salida en publicidad, en los medios, en la banca y en el trabajo social, y se convencen de que sus vidas tienen significado, propósito y ante todo, la más mágica de todas las expresiones- callejón-sin-salida, perspectivas de futuro. Pregúntate a ti mismo cuánto tardarás en comprar tus primeras acciones en la empresa en la que trabajas. ¡Menuda vida! Dame la turbamulta del caos cualquier día de la semana, permite que mi magia se asemeje a los trapicheos de una cocina subterránea de alquimistas del esperma chinos, antes que a vuestros complejos de oficinas con aire acondicionado. ¿Sueles pensar en estas cosas? ¿Crees que deberías pensar en ellas? ¿Qué quieres que sea tu vida? ¿Eres consciente de que la mayoría de personas jamás se hacen esta última pregunta, y en lugar de ello se acomodan en la opción cortoplacista de esperar a que algo se desarrolle como fruto de un estilo de vida que odian, siendo su catarsis la acumulación de bienes materiales? Pregúntate qué puede surgir de una existencia que detestas. ¿No sería mejor darle la espalda a todo esto y sumergirte en un estilo de vida que ames y decir “que le den por el culo a la pobreza, esto es lo que quiero que mi vida sea, que mi arte sea mi catarsis por el malestar que la pobreza invoca”? ¿No es más probable que de esto surja en algún momento una vida que valga la pena, que tu necesidad por alzarte desde la miseria sea satisfecha por medios mágicos, sólo porque has tenido el valor de arrojarte a la urgencia del caos? Esto son consideraciones importantes.

Si quieres ser un mago de nueve a cinco, adelante. No tienes por qué ser un mago del caos, no es una obligación. Pero no seas un mago de nueve a cinco si lo que en el fondo deseas es ser un mago del caos, porque una cosa no lleva necesariamente a la otra. Esa es la diferencia fundamental entre la Magia del Caos y otras formas mágicas y el por qué de que la Magia del Caos sea la magia del ahora, dure este ahora lo que dure. La magia que evolucione desde la Magia del Caos será el tesoro de aquellos que han tenido el valor de abrazar el caos ahora; los demás deberán contentarse con la sensación de estar pedaleando cuesta arriba para siempre en una bicicleta con las dos ruedas pinchadas. El caos es ahora, no la semana que viene, no el mes que viene, no el año que viene. No puedes meterte en el caos más tarde si te has cruzado con él ahora, esta es tu primera y única oportunidad; los únicos con derecho a entrar en el caos más tarde son aquellos que ni siquiera han oído aún hablar de él. Verás… el caos es aquello que es reconocido al instante por aquellos a los que está destinado. Si estás leyendo esto y diciéndote que esto es lo tuyo, si crees que estoy hablando para ti, entonces trata de encontrar la fuerza necesaria para ir a por ello y hacerlo tuyo. Si, por el contrario, estás leyendo esto y diciéndote que no es para ti, entonces no es para ti, eres un extraño que se ha topado con esto por accidente, así que déjalo. Los demás no echaremos de menos tu compañía, te lo aseguro. Si no eres capaz de sentir la urgencia y de hacer lo que debe hacerse, entonces estás ciego y yo te condeno al infierno con un hechizo. Que Satán te asaetee el culo con su horca por toda la eternidad y vierta ácido fluorhídrico en el contenedor de tus lentillas. Vosotros, bastardos, vivís a través de lo que otros hacemos y por lo que otros morimos, así que no nos provoca ningún remordimiento el romper todo contacto y deciros “que os jodan, conformistas” ¿Qué es aquello con lo que os conformáis, sino con la conformidad misma? Que Os Jodan.

No creo que sorprenda a nadie si digo que la magia, el ocultismo y lo esotérico son una gran influencia no sólo en lo que hago sino en lo que soy y en cómo vivo. Lo que sí es raro es que, siendo como es esto un puntal tan grande, no me haya prodigado más al respecto aquí, en este bizarro escritorio virtual que me emperro en mantener. La explicación fácil, rápida y simple es que aún me considero un aprendiz en estas lides; estoy muy lejos aún de declararme mago a viva voz y en público (aunque sí lo hago a oscuras y en la intimidad, pero eso es otro tema), si bien he participado en rituales e incluso he dirigido alguno, experimento continuamente con los conceptos y las técnicas de la rama conocida como Magia del Caos, con la semiótica y la simbología religiosas, con el sueño lúcido y la psicogeografía y, por supuesto, todo lo anterior es parte connatural a mi literatura.

Y como lo mío con la literatura, con el hecho de escribir, no sé precisar muy bien cómo empezó, aunque sí me atrevería a definir a partir de qué se encarriló. Las raíces difusas de la inquietud, por expresarlo de algún modo, se hunden más o menos en la primera adolescencia, con el descubrimiento de la figura de Aleister Crowley en alguna revista y el posterior ahondar en su vida y, sobre todo, en su obra, seguido de las visitas a los archivos casi olvidados de la iglesia del pueblo, a los manuales de demonología dejados allí y, de esto, a Anton La Vey y la Biblia Satánica, al pseudo-ocultismo de David Lynch, a los primeros intentos de invocar y contactar con “cosas”  y a profundizar aún más en Crowley… Como el Rock n´Roll, en aquella época la magia y el satanismo eran ese Algo peligroso y atractivo que le desmarcaba a uno de los demás alrededor. Aunque, en mi caso, la exploración no quedó en eso. Seguí adelante y zigzagueé, partí desde Nietzsche hacia el budismo zen y Alan Watts, de él a C.S. Jung y hacia Robert Anton Wilson, de vuelta a Crowley y a John Dee, a Austin Osman Spare, a Kenneth Grant, a los grupos de decondicionamiento y los ciber-chamanes que regentaban una casa okupa en la barceloneta, a Cirlot, al Tarot, a practicar cada vez más, obtener cada vez más resultados y, finalmente, lo que abracé para mí: esa Magia del Caos de la que hablaban Phil Hine y Peter J. Carroll, de la que me enamoré gracias a un texto de Joel Biroco.

Hechicero, escritor, pintor y editor de la esencial revista KAOS (en la que en su día colaborasen tipos del calibre de Lionel Snell o Alan Moore), Biroco ha sido una influencia enorme en mí durante los últimos ocho años y hoy, porque sí, porque es un día tan bueno como cualquier otro, he decidido, con permiso del autor, colgar aquí una traducción de aquella diatriba irreverente y desopilada que no detonó nada pero sí, como he dicho, encarriló mucho.

Un par de advertencia previas… Primero: lo que encontraréis a partir de esta introducción sólo es la primera parte del texto que, por su extensión, he preferido cortar para dejar aquí en dos entregas en el curso de esta semana. Y segundo: no esperéis grandes revelaciones, no al principio cuanto menos; este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” de Biroco es, a primera vista, un artefacto punk escrito con muy mala uva, irreverente, a ratos simplón, a ratos demagógico, salpicado de rabia y angustia adolescentes, delirante y, quizá, directamente estúpido. En parte me encanta por eso. También porque, como cierta parte de la magia, no debe entenderse o intelectualizarse, sino vivirse y leerse entre líneas, ver en él lo que no se dice pero sí se dice, lo que se dice de muy malos modos pero que en el fondo no se puede decir de otra forma. Me gusta porque habla del Subsuelo, de los cimientos del mago, y nadie antes se había referido a ello en estos término. Sin más, ahí va. Espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS

por Joel Biroco

¿Qué es este mundo de odio y lucha y guerras y odio y lucha y guerras? ¿Es, por casualidad, un mundo de odio y lucha y guerras? La respuesta es SÍ, joder si lo es, y quiero salirme.

Quiero el Subsuelo de la existencia en el que estoy ahora, el Subsuelo de la vida. Pero, ¿dónde está ese Subsuelo?, preguntarás, ¿y cómo puedo llegar hasta él? Bien, si estás trabajando, entonces lárgate de ahí, coge el primer autobús de vuelta a casa, no sin antes decirle a tu empleador que le jodan y que se dé prisa en enviarte el cheque con tu última paga. Que le den por el culo a los preavisos; si no puedes largarte tal cual, por las bravas, no serás capaz de descender al Subsuelo. A continuación, busca un cuchitril donde caerte muerto y apúntate al paro. Prepárate para estar puteado durante semanas hasta que consigas ver algún dinero, sobre todo teniendo en cuenta que has sido tú quien se ha largado del trabajo. Grítate a ti mismo “se acabó toda esta mierda”. Esto es el equivalente a mojar el dedo gordo del pie en las aguas del Subsuelo antes de zambullirte.

Ahora satura tu sistema nervioso central con alucinógenos, escuchando la Novena de Beethoven/The Clash/lo que sea, a todo volumen, durante meses. Cómprate un acuario de segunda mano y móntalo en tu cuchitril; no importa si el cristal está roto, porque vas a usarlo para cultivar psilocybe cubensis. Cuando el clima empiece a ser algo más cálido, empieza a buscar semillas de marihuana. Piensa en ti mismo como en alguien que huye de la ley, o alguien siempre un paso por delante del rebaño, o el dueño de un burdel. Ya no estás “viviendo”, sino “resistiendo”. Busca una forma artística en la que trabajar, empieza a dibujar en lápiz y tinta, cómprate una máquina de escribir baqueteada. Conviértete en un recluso, no te afeites, que te crezca la barba, no te cortes el pelo ni te peines, tira la basura directamente al suelo, cría gallinas en tu habitación. Recita “la propiedad es robo” diez veces al día hasta que te suene como algo obvio. Lee libros como Memorias del Subsuelo de Dostoievsky, Down and Out in Paris and London de Orwell, La Revolución del Día a Día de Vaneighem y el Libro de los Cinco Anillos de Musashi. Empóllate a Burroughs, Beckett, Celine, Kerouac, Coctescu, Rimbaud, Hesse, Poe, Baudelaire, Lautremont, Nietzsche, Joyce, Stein… Eso sería un comienzo decente; ahora las aguas te llegan a la cintura y la marea parece estar arrastrándote cada vez más lejos de la orilla. Lee Desert Island BIFF, sólo para asegurarte de que no te estás convirtiendo en un simple y llano gilipollas. A estas alturas, ya sólo hay dos direcciones que puedas tomar: de vuelta a casa de tus padres, a suplicar que te acojan porque te has dado cuenta de que el ancho mundo es demasiado duro, o seguir adelante. O lo primero seguido de lo segundo, si consideras que necesitas un momento de respiro.

Ahora métete a fondo en Crowley. Lee el trabajo de Austin Osman Spare y empieza a crear sígilos. Gasta más en incienso que en ropa. De hecho, no vuelvas a comprar ropa nueva. Dale dinero a los mendigos aunque no te lo puedas permitir, basándote en que es muy probable que algún día acabes siendo uno de ellos y sólo alguien como tú podrá ayudarte entonces. Así es como empiezas a vislumbrar el mundo del Subsuelo. Date una vuelta por el centro de la ciudad cada semana o dos, y simplemente observa. Sólo quédate quieto y mira. Siéntate en la acera todo el día a ver cómo la gente va y viene, observa a los artistas callejeros y practica cómo decir que estás sin blanca sólo con la expresión del rostro. Hazlo hasta que ya no parezca que finges ser pobre, siente la riqueza de ser pobre. Nunca gastes más de un billete de cinco de una vez, si no es para distribuir tu arte, imprimir tus escritos o producir una revista. Come menos, si con eso puedes tener un rango mayor de Letraset. Aprende las mil cosas que se pueden hacer con lentejas. Después de un tiempo, empezarás a experimentar el Subsuelo como un lugar real, contigo cada vez más y más enredado en él, hasta llegar al punto en el que puedas empezar a establecer tus propias normas; no tienes por qué ser un mendigo, no tienes por qué vivir con las chinches como única compañía, pero por haber soportado esa clase de vida por un tiempo habrás aprendido a ver qué es el Subsuelo y serás capaz de moverte libremente por él. No requerirás más que un vistazo para diferenciar a los chulos de los policías de paisano, a los camellos de los trileros, los vividores, los navajeros, los periodistas freelance y los hackers en busca de una mente criminal maestra que los contrate; todos ellos se mostrarán ante ti tal como son, sin poder ocultarlo. Tú, por otra parte, como mago del caos, tendrás totalmente bajo control la impresión subjetiva que causas en otros; podrás, a conveniencia, proyectar el aura de cualquiera de los anteriormente mencionados y muchos más, o volverte invisible, sólo otra cara en la multitud, según tus deseos y propósitos. He aquí el secreto del Subsuelo: mezclarse, fundirse y perderse, acechar en él, sin amaneramientos.

Uno sólo puede fundirse con algo cuando lo conoce, y no hay lugar que enseñe más lecciones que el Subsuelo, al existir como existe en un plano mágico diferente al que frecuentan aquellos que tratan de ser magos de nueve a cinco, los que conmutan, los “oficinistas”. La magia funciona con mayor efectividad en el Subsuelo al ser la urgencia causada por el caos sustancialmente mayor que la que puedan experimentar aquellos que viven su vida en el marco de un orden impuesto. Así como un hombre corriente posee el potencial de convertirse en un héroe al ser puesto por el destino en una posición de peligro, posee el potencial de hacer cosas de las que no se hubiese creído capaz si hubiese tenido tiempo para pensar en ello, tal puede un mago cualquiera volverse un gran mago cuando su entorno es el puro caos, estribando la diferencia en que este caos es procurado de forma deliberada y encarado despacio y con firmeza, como quien pasa de puntillas junto a un tigre mientras el animal duerme. Uno se coloca en posiciones de peligro cuidadosamente, con la intención de obtener la cooperación y la fuerza del tigre, y quizá su sigilo; la fusión con el entorno para así caminar sin ser visto u oído, para literalmente abalanzarse sobre el objeto de deseo. Eso es la Magia del Caos.

No sé si será la primavera, el exceso de trabajo de estos días (uno de los mil motivos por los que este vuestro blog lleva una temporada aletargado) o si de verdad algo está pasando y yo sólo lo pillo de refilón, pero el caso es que últimamente aprecio muchísimo movimiento a mi alrededor. Gente haciendo cosas más que interesantes y que salen al mundo con aparente facilidad, cosas que destilan pasión y buen hacer, gente cercana y otra no tanto, pero todos despertándome un tontísimo orgullo ajeno (lo que vendría a ser lo opuesto a la vergüenza ajena, para entendernos) que, qué coño, aunque no signifique nada para casi nadie, a mí me hace feliz. Cosas y gente como…

* Pablo E. Soto, que acaba de poner a la venta su nuevo fanzine, El Visitante: 44 páginas de cómic extraño en blanco y negro, envueltas en fucsia y lila, con colaboraciones de un servidor (dos historias cortas: La Niña Robot de Sauce Quebrado y Declaración de Guerra Remix), así como de artistazos como Esteban Hernández, Martín López o Brais Rodríguez. Se puede comprar, por 4 euros de nada, en las librerías Laie CCCB (c/Montanelegre 5, Barrio del Raval), La Central del Raval (c/ Elisabets 6) o RAS (c/ Doctor Dou 10), todas de Barcelona,  y en Valencia en la Librería Futurama (c/ Guillem de Castro 53).

* Ricardo Riera, al que por lo visto le va genial con su primera novela, Dragún, que estuvo una temporada entre los diez libros más vendidos en Venezuela (y no es ningún rollo en plan “en Japón estamos arrasando”; lo que pasa es que el libro sólo ha salido a la venta, de momento, en sudamerica), y le permite dar entrevistas tan interesantes como ESTA.

* Ernesto Rodríguez, que ya tiene lista y a puntito de ver la luz del día su segunda novela gráfica,  ésta en solitario: Gael y la Red de Mentiras.

* Alfredo de Hoces, que me tiene enganchadísimo con su Fuckowsky, Memorias de un Ingeniero, casi un manifiesto “suciorrealista” y ciertamente aterrador que, además, se puede descargar gratis AQUÍ.

* Javier Iglesias, cuyo El Beso de Borges nos está esperando, a mí y a mis ganas de hincarle el diente después de las varias cosas buenas que se han dicho de él, en Correos, listo para ser devorado este mismo fin de semana.

* Javier Esteban, que desde hace un par de semanas nos da cada sábado una lección de periodismo y política sin demagogias ni gilipolleces desde el nuevo e interesantísimo portal Diatriba.

* Suîte MoMo, definitivamente uno de mis grupos favoritos de la actualidad, que por lo que cuentan tiene ya listo su segundo disco Decálogo de poemas desesperados y una canción de amor, en el que prometen algo más de dureza y alguna que otra nana.

* Luis Gámez, que se estrena en Aristas Martínez con un artefacto titulado El Libro de las Transformaciones, al que se refieren por ahí con perlas como: “es una invitación al autoconocimiento escrito por un puto friki licenciado, currante y melómano con algún que otro guiño o matiz dada-surrealista. Un libro escrito con cerebro-corazón-alma por un amante del amor, de la vida y de la belleza de las cosas.”

* Más música: Koulomek, otro de los que gustan mucho por aquí, que va cocinando nuevos temas mientras promociona piezas del arsenal de la mítica KORG.

Gente en movimiento. Gente que además de moverse, mueve a gente como yo. Podríamos llamarlo influencias.

Quien siga este blog ya se habrá dado cuenta de que lleva unas semanas en barbecho. Veinte días, concretamente. Casi la temporada más larga que he estado sin asomar la cabeza por aquí. ¿Qué puedo decir? 2010, sobre todo el último trimestre, fue una locura que ha acabado derivando en una necesaria descompresión de principio de año nuevo. Un pequeño encierro durante el cual ponderar y poner en perspectiva las bastantes cosas buenas que han ido ocurriendo, así como las malas y las ni fú ni fá.

No han sido unos días tranquilos, sin embargo, sólo desconectados. Poca actividad on-line, poca vida virtual, pero intensa vida real que, si todo va bien, se calmará después de la mudanza que se cierne en el horizonte (todos hemos pasado alguna vez por una mudanza, así que ya sabéis la inmensa tocada de cojones que ello respresenta… y, para mí, es la segunda en menos de un año…). Precisamente la desconexión ha venido bien para poder cumplir el objetivo autoimpuesto de acabar de montar los andamios del par de cosas que estoy preparando para este 2011 antes de que la mudanza se desate y me pase por encima. Así pues, todo ha salido a pedir de Milhouse y p´allá que nos vamos. P´ aquí que volvemos.

Pero, ¿cómo vuelve uno a postear en su blog, tan pancho, después de diecinueve días de inactividad, precedida además de una ristra de entradas en éste basadas en el autobombo y poco más? Bien…

Supongo que lo primero es dar tres o cuatro excusas vagas al respecto de la ausencia.

Hecho.

Lo segundo, echándole morro, sería colar aquí algo de relleno, suave, un post puente. Estupendo y que viene al pelo, porque llevo ya un tiempo queriendo hacer algo como lo que estoy a punto de perpretar, y hasta ahora no había visto la ocasión. Sé, además, que hay gente por ahí a la que interesan estas cosas y, partiendo del hecho de que yo me tomo mi diminuta bitácora más o menos en serio, pues, caramba, igual hasta resulta que esto es una buena idea.

Así, sin más dilación… Lo que sigue es una banda sonora parcial, un listado de las músicas que sonaban, bien en mis auriculares, bien a toda hostia en los altavoces de mi laboratorio, bien sólo en mi cabeza mientras planificaba y llevaba a término mis obras publicadas hasta la fecha. (sí, señora, esto sigue siendo autobombo, en cierta manera… ¿y qué?.. ¿cuántas veces tiene que pedir disculpas uno en su propio blog?… si no lo place lo que ve aquí, vaya usted a buscar verdades a otro lado… el diario postporno de María Llopis, por ejemplo, es un buen sitio; o el juego de las 99 habitaciones… ahora, déjeme a lo mío…). Asimismo, es la lista de fondos sonoros en mi opinión ideales como complemento de las obras que ayudaron a crear.

Vamos a ello…

Dionisia Pop!:

Raw Power, The Stooges

Fun House, The Stooges

London Calling, The Clash

Total 13, Backyard Babies

Born a Lion, Danko Jones

Powertrip, Monster Magnet

...And Out Come the Wolves, Rancid

Sevens, Aina

Relationship of Command, At the Drive-In

Victory for the Comic Muse, The Divine Comedy

Antifuente:

Psalm 69, Ministry

The Mind is a Terrible Thing to Taste, Ministry

Filth Pig, Ministry

Strategies Against Architecture I & II, Eistürzende Neubauten

Silence is Sexy, Eistürzende Neubauten

Pretty Hate Machine, Nine Inch Nails

Year Zero, Nine Inch Nails

Hex, Earth

AtomGrad, Älymystö

Outlaw, Alabama 3

Master Of reality, Black Sabbath

Paranoid, Black Sabbath

Volume 4, Black Sabbath

The End of Silence, Rollins Band

IV, Danzig

Lucifuge, Danzig

La Memoria Invisible:

Alice In Chains, Alice In Chains

Dirt, Alice In Chains

1, The Black Heart Procession

Three, The Black Heart Procession

Amore del Tropico, The Black Heart Procession

The Spell, The Black Heart Procession

Cold House, Hood

Tierra Hueca:

Blues for the Red Sun, Kyuss

Welcome to Sky Valley, Kyuss

And the Circus Leaves Town, Kyuss

We Must Obey, Fu-Manchu

Hierático:

Amber Headlights, Greg Dulli

Black Love, The Afghan Whigs

Gentlemen, Afghan Whigs

In Rainbows, Radiohead

Cleansing, Prong

BlueBob, Bluebob

Unearthed, Johnny Cash

Murder Ballads, Nick Cave & The Bad Seeds

Mer de Noms, A Perfect Circle

Cinco Canciones de Cuna:

Fantomas, Fantomas

Suspended Animation, Fantomas

De-Loused in the Comatorium, The Mars Volta

Frances the Mute, The Mars Volta

The Bedlam in Goliath, The Mars Volta

Houdini, The Melvins

Hostile Ambient Takeover, The Melvins

A Senile Animal, The Melvins

Nude with Boots, The Melvins

Por supuesto, faltan unos cuantos. Bastantes. En la lista no están todos los que son, pero es que mi memoria tampoco da para más. Sí son todos los que están, las obras directamente asociadas, en mi cabeza, a las mías. Y con eso debería valer.