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Archivo de la etiqueta: Magia

Hambre-1

En 1886, John William Waterhouse pinta El Círculo Mágico. En 1989, Francis Fukuyama publica El Fin de la Historia y El Último Hombre. En 1993, Sarah Kane escribe Blasted. En 2016, la compañía STRIGA representa Hambre… Sólo son fechas, números y anécdotas como mojones, figuras animales que se enroscan en la Historia, eso que estamos programados para ver en forma de línea, en forma de vara, cuando es mucho más parecido a una pila de cadáveres que no deja de crecer…

Atiende: la voz de una bruja atraviesa el mismísimo centro del universo. Se desplaza: “antes eras una historia fea y dolorosa, pero eras una historia; ahora sólo hueles mal”, “la hechicera mantiene encendido el caldero mientras traza el círculo que bien puede protegerla de influencias no deseadas o bien atraer a alguna entidad sobrenatural en su interior. Hacia la mujer se acercan los cuervos y el sapo. La escena se sitúa en un lugar desolado, tal vez un cementerio donde no faltan la cueva infernal y la presencia de sombríos mausoleos”, “el fin de la historia será un tiempo muy triste. La lucha por el reconocimiento, la voluntad de arriesgar la vida de uno por un fin puramente abstracto, la lucha ideológica mundial que pone de manifiesto bravura, coraje, imaginación e idealismo serán reemplazados por cálculos económicos, la eterna solución de problemas técnicos, las preocupaciones acerca del medio ambiente y la satisfacción de demandas refinadas de los consumidores. En el período post-histórico no habrá arte ni filosofía”… Dice.

 

John_William_Waterhouse_-_Magic_Circle (1)

En El Fin de la Historia, Francis Fukuyama celebra la victoria absoluta del capitalismo y anuncia el advenimiento de un estado homogéneo universal, la muerte de la pretensión ideológica de representar diferentes y más altas formas de sociedad humana, y asegura todo esto justo después de la caída de los últimos regímenes socialistas de la Europa Occidental… Sarah Kane da a luz a Blasted mientras la Guerra de los Balcanes resuena con un chirrido metálico en el fondo del pozo negro de su depresión; el conflicto está por todas partes y la autora lo abraza porque, en el socavón de su trastorno y en el tiempo putrefacto por el que su generación es menospreciada de continuo y en la sombra que el “estado del bienestar” arroja sobre las esquinas de su espacio geopolítico, es muchísima mejor idea arrimarse al maltratador explícito, el de hostia y penetración forzada y mira que eres subnormal, antes que al yanqui-japonés hijo de la gran puta que, con una sonrisa perfecta, pretende chulearte hasta que ardas mediante una novísima forma de prostitución perfectamente burocratizada… El Círculo Mágico de John William Waterhouse muestra al Último Hombre, que es, como siempre fue y siempre será, una mujer (“y las mujeres no olvidamos nunca”), delimitando el territorio del hechizo que está a punto de realizar mediante un círculo de fuego trazado con su vara; aquí dentro va a canalizar todo poder de intelecto, clarividencia, intuición, razón, lógica y naturaleza que sea capaz de manejar; fuera quedan el aliento perverso del Apocalipsis disparado en cuenta atrás desde la Creación misma, la enfermedad de transmisión sexual de los ciegamente apegados a su condición humana y material y que ignoran que existe una Fuerza Telúrica Inhumana subyacente a Todo, que lo atraviesa Todo, que se desplaza por Todo, independiente, irracional y más fuerte que Todo, musical, amoral y amante, un vacío equilibrado en blanco-negro del espíritu del Mundo, idiota, ¿no lo ves? El pan de la bruja, y fuera quedas también tú, seas quien seas… STRIGA diseña una escenografía para Hambre que es un circuito cuyos componentes (Cate, Ian y El Miliciano, una traducción funcional de los personajes de Blasted, pero también el juego de luces climáticas sobre el escenario, el vestuario, el atrezzo y los efectos de sonido) hacen circular las energías opacas del Fin de la Historia (el abuso, el deseo condicionado por lo político, el prejuicio, el rango y la inocencia y la vida, en general, mancillada por El Capital) de la forma más eficiente posible para que éstas vayan a desaguar, alimentar y reciclarse en la Fuerza Telúrica Inhumana que la compañía invoca al fondo de la escena, y que ese Espíritu del Mundo transformará en canción, en matemá(g/t)ica grácil, exorcista; el circuito es un ritual; que tiene lugar dentro del Círculo Mágico ahora redefinido para cerrarse en negación y paradójica exposición de este contemporáneo radical nuestro en el que la crisis económica, la tensión entre géneros, la imposición de la equidistancia racional, lo políticamente correcto hasta el asesinato de la inteligencia, el argumento mediocre como arma y la telegenia visten los ropajes del sapo, el cuervo, la calavera, la roca inamovible y la fuerza sólo aparentemente imparable… Tú, atiende: piensa en cómo podría cerrarse una herida con miel, no con grapas, suturas o costra…

Atiende: Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay mierda. Aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro: “la hechicera es más o menos clásica, por lo demás la escena podría suceder en cualquier época, pues el cuadro recoge los invariantes de la brujería”, “en el período post-histórico no habrá arte ni filosofía, simplemente la perpetua vigilancia del museo de la historia humana”, “tienes que salir de tu puto país para acabar la vida igual que la empezaste: sobre un montón de mierda”… Dice.

 

Fuku

Hambre sacude al espectador de un lado a otro de la narrativa en su historia sin discriminar si éste está atento no sólo a lo que se está contando sino también al desplazamiento de las coordenadas psicológicas propias que el ritual impone; la velocidad de escape de este hecho es tal, que quiebra el tradicional prejuicio, impuesto y totalmente falaz, de que pasado lo terrible sólo hay redención o estancamiento somático; rompe la barrera del sonido del terror y desvela que al otro lado hay una cristósfera, hola, qué tal, que lleva ahí desde mucho antes que desde siempre, y que a la cristósfera le trae sin cuidado dónde trazamos las líneas o por qué señalamos falsos finales… Hace casi un cuarto de siglo, El Fin de la Historia y el Último Hombre y Blasted coinciden en el tiempo; la pieza de Kane es despachada con críticas como “desagradable festín de porquería” y llamadas a la censura, mientras el libro de Fukuyama es aplaudido a rabiar, aceptado con efusivas sacudidas de cabeza y palmaditas en la espalda y reivindicado como Verdad suprema, saludable y, sino inmutable, si fácil material para una profecía neoliberal autocumplida. A día de hoy, Francis Fukuyama ha sido apartado de cualquier escuela filosófica académica sensata o relevante; ha sido refutado, criticado y descalificado tantas veces, por tantos pensadores de primer nivel, que incluso se ha visto obligado a reconocer haberse equivocado de plano en sus previsiones y deducciones y a pedir perdón (mal y tarde) por todo el daño socioeconómico causado por su discurso. Sarah Kane está muerta. Se suicidó, ahorcándose con los cordones de sus zapatos, dos semanas después de cumplir los 28 años. Y es considerada de forma prácticamente unánime una de las grandes firmas del teatro anglosajón, sus obras están entre las más veces representadas por toda Europa, ha sido traducida a diez idiomas… El Círculo Mágico de John William Waterhouse manda señales que alteran la continuidad espaciotemporal desde los sótanos de la Tate Gallery londinense, donde permanece fuera de exposición a perpetuidad… Atiende: no es sólo la voz de la bruja la que atraviesa Todo…

Durante los cinco sábados que ha tenido este pasado enero, STRIGA ha estado ejecutando el ritual operístico que es Hambre con todas las entradas agotadas para cada representación. Sólo son números… La Fuerza Telúrica Inhumana mea en cuclillas ante las puertas del museo de la historia humana. Sólo es una figura animal… Sarah Kane delimita el territorio de un hechizo mediante un círculo de fuego trazado con su vara. Sólo es una anécdota… Los cadáveres de Francis Fukuyama y John William Waterhouse, sus rostros verdes y cubiertos de moscas, descansan en la cúspide de una pila de la que tú mismo formarás parte en cualquier momento. Pero, mientras tanto…

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(fotografías de Lua Quiroga Paúl y Juan Díaz Díez)

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Hacia el cierre del Paréntesis de Gutenberg… Las historias que nos contamos sentados en corros concéntricos se adhieren a la arquitectura de la realidad y la actualizan… Esa realidad como discurso performativo que se autorrealiza… No existe una oposición neta entre lo “real” y lo “imaginario”, sino un pasaje borroso; cuanto más se carga un agregado semiótico de significados y usos sociales, más real llega a ser, y en cierto momento será imposible distinguir qué era real al principio y qué ha llegado a serlo, partiendo de una base compuesta sólo de signos.

Los corros concéntricos… Es sábado por la noche, entre colegas, celebramos mi cumpleaños, estamos sentados alrededor de una mesa sobre la que descansan nuestros teléfonos móviles junto con las varias latas de cerveza que ya hemos vaciado. Nos contamos historias cara a cara, mirándonos a los ojos, al tiempo que otros le están contando las suyas a nadie en particular, con la vista fija en la pantalla del portátil, en la pantalla táctil o en el monitor plano, al otro lado del espejo negro a través del cual se accede a la Red… Fácil, nosotros también vamos a hacerlo en cuanto la conversación se suspenda unos segundos para coger aire y resituarse… Es entonces cuando el vecino del piso de arriba se pone a hacer agujeros con el taladro, en plena noche, mientras algo más allá los niños duermen, un sábado… Mi amigo Óscar aprovecha para recoger el hilo del coloquio y nos habla de un videojuego, Party Hard:

El juego arranca con un hombre que, a las tres de la madrugada, al no poder conciliar el sueño por el fiestón que tienen montado los de arriba, sube a incorporarse a la fiesta y, bueno, los mata a todos. De formas muy creativas. Y luego, ya que está, sale a la ciudad a seguir poniendo en su sitio a todos esos fiesteros que no dejan dormir a sus vecinos. Es principalmente un juego de sigilo: lo más importante es que la policía no nos pille en pleno asesinato en masa. La principal forma de matar del Asesino de la Fiesta es la clásica cuchillada, pero claro, no podemos liarnos a navajazos en mitad de la pista de baile. Tenemos que ser pacientes, acechar a los fiesteros solitarios, a las parejitas que se alejan de la multitud o al pobre desgraciado que va a servirse una copa a la cocina; y después alejarnos rápidamente del cuerpo para que el borracho de turno no sume dos y dos al vernos cuchillo en mano al lado de un cadáver.

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Lógica slasher, sigilo, algo divertido y que viene completamente al pelo… Me fascina (y, últimamente, obsesiona) el modo en que el pernicioso hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico se deshace, sublima y muta desde sus más oscuros y terroríficos bordes exteriores… No puede ser de otro modo, de hecho: lo que está ahí afuera no es más que la negrísima metáfora alusiva a nuestra incapacidad, como humanos-humanistas, de salvar el vacío entre Lo Real y Nuestro Pensamiento de Lo Real… Ejemplo: Slenderman, el monstruo de Gutenberg; Slenderman y su naturaleza de ficción autorrealizada.

Los monstruos de Gutenberg… La noche del sábado duermo mal, me despierto a las tres de la madrugada; no es nada nuevo y, en mí, está relacionado con los episodios de parálisis del sueño que sufro de vez en cuando y mi peculiar relación con ellos… Por supuesto, en una esquina de mi cabeza resuenan continuamente esas teorías relativas al Tiempo Muerto y La Hora del Diablo… “Las 3 a.m. es el momento en que la actividad paranormal entra en su máximo apogeo”; “Jesucristo murió a las 15:00h, siendo las 03:00 a.m. la hora opuesta, en un claro desafío de los demonios hacia la ‘imagen’ de Cristo burlándose de la Santísima Trinidad”; “según algunas investigaciones, se producen muchas muertes entre las 03:00 a.m. y las 05:00 a.m., ya que en este momento el sistema inmunológico del cuerpo es más vulnerable. Entre estas horas, los enfermos terminales o personas muy ancianas son más propensas a pasar al ‘otro lado’ debido a que el cuerpo se debilita energéticamente”; “el Tiempo Muerto no es más que una representación de nuestro miedo colectivo a la oscuridad. Durante ese período de la noche nuestros sentidos se agudizan, ya que somos mucho más conscientes de nuestro entorno y estamos en guardia, en busca de peligros potenciales; esto es una traducción evolutiva de nuestra lucha innata o de nuestros instintos”… Paso el domingo ordenando ideas y echando un par de partidas a The Evil Within (la última obra de Shinji Mikami, la cual, al menos en sus primeros niveles, juega esencialmente con los símbolos del gore, la huida, el desplazamiento de Lo Real, el fuego, el faro y la metamorfosis); me olvido por completo de lo que hablamos la noche anterior, aunque a última hora recibo un correo de Óscar con el trailer de Party Hard; lo dejo para el día siguiente. Vuelvo a dormir mal, en parte porque a mi hija le ha sobrevenido un ataque de llanto entre las dos y las tres de la mañana.

Los monstruos de Gutenberg… Llevo dos semanas investigando todo lo que tenga que ver con Jeff the Killer, algo así como “el nuevo Slenderman”:

Una creepypasta, como Slenderman (“historias cortas de horror recogidas y compartidas a través de Internet con la intención de asustar o inquietar al lector. El nombre se deriva de la jerga de Internet ‘copypaste’, que se refiere al texto que ha sido copiado y pegado por los usuarios en los foros de discusión en múltiples ocasiones. Son similares a las leyendas urbanas, aunque no siempre tienden a tomar la forma de texto escrito o narración, algunas creepypastas toman en forma de imágenes, videos o videojuegos, supuestamente encantados”), que narra el relato de Jeff Woods, un muchacho de 14 años de edad quien es invitado a una fiesta de cumpleaños sólo para ser atacado por otros tres adolescentes que ya llevaban un tiempo acosándole en la calle y el colegio. Durante la agresión, Jeff es cubierto con lejía y alcohol y luego es prendido fuego. Tras el ataque, el chico pierde la cordura, se corta los párpados para volverse incapaz de cerrar los ojos cuando se mira al espejo, y desfigura su boca en una sonrisa perpetua.

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Llamémoslo sugestión… tanto la noche del sábado como la noche del domingo, desvelado, el rostro de Jeff the Killer se me aparece en los márgenes del campo visual, en el pasillo, de camino al lavabo. El encantamiento por documentación obsesiva está surtiendo efecto… Según algunas de las muchas deformaciones y reformulaciones aplicadas a la historia de Jeff, el chaval, en un arranque de manía homicida, mató a sus padres y su hermano a las 3 a.m. de una noche especialmente oscura y turbia a causa del revuelo causado por la fiesta celebrándose en la casa de los vecinos de la familia… Resonancia, trauma, tragedia y las tres de la madrugada… Deformación y reformulación también del hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico.

Lunes… Me despiertan el vecino y su taladro; con el primer café, abro el correo de Óscar, veo el trailer y ahí está él, Jeff; todos los elementos compositivos de la hiperstición puestos a sus pies, el fragor de la batalla contra lo sensato y lo mensurable… Corre por la Red la falsa noticia de que un chico disfrazado de Jeff the Killer se coló a las tres de la madrugada en una fiesta y mató a todos los presentes a modo de ritual enfocado a la invocación al plano real del mismo Jeff; hay YouTubers titulando los vídeos de sus partidas a Party Hard “cómo ser un buen Jeff the Killer”; algo en pasillo suelta una risita apagada y susurra “vete a dormir”… Y las miles de figuradas hogueras interconectadas frente a las que nos acomodamos para contarnos cuentos de miedo, chisporrotean de sincronicidad.

Jeff_The_Killer_sleep

Describí mi voluntad, en su forma más simple y eficaz, en una sola frase, con rotulador sobre el pedazo de papel más blanco que pude encontrar. Tal como manda la técnica, taché las vocales de mi deseo; luego eliminé las consonantes repetidas. Con la ristra de letras no asociadas más que a sonidos de ángulo recto y mantra, monté un símbolo, una representación de B fusionándose con R y V pisando a T y degradándose en D y Q, dibujando y redibujando, reconfigurando, repasando, una línea sobre otra línea y emborrando ambas con la siguiente, hasta que el símbolo fue abstracción pura, a medio camino entre una pintura rupestre y un diseño alienígena. Tenía un sígilo.

Me forcé a observarlo atentamente, sin pestañear, resiguiendo cada trazo, fijándome en cada mancha, rehusando la asociación de cada quiebro con el grafema del que había partido, hasta que el sello mágico de mi voluntad pura me quedó grabado en la retina, de forma que al cerrar los ojos éste se pintase automáticamente en los párpados.

Sería un conjuro de rojo, llama, calor, masculinidad, enfrentamiento, martes y sexo: me senté a meditar en una habitación a oscuras, suspendido en la discordancia de los sonidos de la urbe a primera hora de la mañana colándose por las rendijas de las persianas bajadas en las ventanas abiertas, en postura de medio loto, concentrado sólo en la respiración, diafragmática, y en el sígilo tatuado en el nervio óptico, usando toda la imaginación, todo artificio aprendido hasta hoy mismo, para expulsar al sello del plano físico, haciéndolo refulgir al ritmo de mi inspirar y expirar: ya no papel sino mente, ya no tinta sino plasma psíquico, ya no el color del rotulador sino una paleta no representable y que no existe fuera de mí. Veinte minutos después, el sígilo estaba cargado y, al recuperar la cuartilla sobre la que había garabateado su tosca matriz perinatal, ésta ya no significaba nada, sólo un cascarón al que prendí fuego y arrojé a la taza del váter. Tirar de la cadena fue el pase mágico que lanzó el hechizo; sin amarras de memoria, duda o intención, el sígilo me abandonó para ir a hacer la tarea encomendada. En cuanto me olvidase completamente de él, mi deseo quedaría cumplido y ya sólo restaría lidiar con la cuestión del pago, de a qué habría de renunciar cuando el aspecto concreto de la realidad sobre el que había decidido imponer mi voluntad se plegase y concediese.

El encantamiento dejó atrás el parque de atracciones de la psique y se fue a un cielo de concesionarios y máquinas, filtrado por la lente de una cámara de seguridad, rebotando en una bolsa de bajas presiones, por canales y lagunas donde centauros adictos al orgasmo y paralizados por la fuerza de las necesidades del mercado de intercambio subconsciente guían cubas comunales de sueño a las cabezas de los seres de sangre en los barrios bajos de la mujer Barcelona, con los fríos azules de sus planes urbanísticos solapándose en la Historia para permitir que quepan temperaturas sociales variables, la Barcelona madre de virtudes, matrona de vicios, charadas eléctricas batientes y la naturaleza bermellón de un encantamiento a la deriva maridando con ese azul y dando lugar al violeta de algo cinco grados por encima de una alucinación, itinearios de hábito de consumo y tiempo perdido en contemplaciones, mi esposa Barcelona hueca de pasadizos convergiendo en un centro del mundo y sus leyendas urbanas a buen recaudo como nuestros hijos con ojos de santa, de todas las santas, patronas de los barrios, consagraciones, canales y lagunas patrullados por barcazas que son ideas con el escudo de la policía municipal rotulado en los laterales, ciudad condal en cuyas carnes constituyentes se escondió el encantamiento de mí e hilo conductor umbilical abierto de inspiración con el que nutrirme sin intermediarios, puertas al campo mórfico, pase, la idea Barcelona ciudad siendo mi idea Barcelona, encantada, fertilizada por el mago, todos ellos, los que moran, contra el polvo grasiento en las torres de escucha y los centros mágicos, cielo roto, ahora sinfonía, los que bailan luminosos y los que agachan la cabeza fueron terreno yermo para el pacto, de intramuros a los pueblos simbiontes que acabaron siendo consustanciales. El encantamiento. La mujer ciudad. Un nudo.

Al día siguiente, varios de mis contactos en Facebook e Instagram fotografiaron la cama deshecha de Barcelona, sus sábanas revueltas durante el sueño inducido por el hechizo y los restos orgánicos a ellas adheridos, la huella de radiación de la fiebre nocturna y el hálito flotante de fantasía, y subieron las imágenes a sus respectivos perfiles.

Descargando todas ellas y montándolas en mural, obtuve un mapa perfecto en su inadecuación, hecho de arrugas e irregulares y asimétricos redondeles salinos, manchas de sudor, una pestaña como el murete de un resto arqueológico y diminutas escaras de caspa como hidrantes o tomas de alta tensión. Introduje ese callejero privado en el procesador de una aplicación de software abierto que convierte archivos de imagen en archivos audio, analizándolos píxel a píxel y cambiándolos por notas sueltas y espectros de vibración, produciendo una canción a base de drones salpicados de fantasmales siseos de módem y picos de agudos y hondas simas de graves. Comprimí acto seguido la pieza Midi en un Mp3 que poder guardar en el iPod, me vestí y salí a caminar sin rumbo, toda la atención puesta únicamente en el infinito remolino de intimidad, revelaciones y comunión conjurado por la más literal fuerza de mi deseo y susurrado ahora en bucle en mis auriculares. Hipnotizado, desagüé hasta el fondo del Maelstrom de Barcelona y quedé unido a ella para siempre. Todo. Hecho.

Amén.

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:espíritu de MISTER HAMBRE acecha Europa, por todas las cosas=acecha, acecha, acecha=feas que dijeron de ti. Un palacio de la ópera de la mente en el que colocar las cargas explosivas no-metafóricas necesarias para la risión=derramamiento=contra abrigos de visón independentista… la fuerza burguesa de MISTER HAMBRE niega a las estrellas si no son viejas glorias o patrones de pensamiento resistentes a las vacunas ANTROPOQuímicas del nuevo siglo=que ya tiene doce años y sus propias profecías apocalípticas, amor=>>SUPERPOLVO de niñas de sexualidad anulada por la imaginería conservadora/escatológica=la válvula de escape de lo bienpensante=aislada en aulas de segregación que son, otras no-metáforas, las condiciones ambientales de la represión sufrida por los abuelos.

:el SUPERPOLVO de MISTER HAMBRE como romantiquísima idea de anarquista-héroe-cultural que también es un producto vendible a Mundo Karaoke=oh, mis cicatrices Rock n´Roll=… haz lo que quieras será el total de la ley…=cuando los medios de información convencional han embarrancado en su propio fracaso e intereses creados y está todo ahí para que todo el mundo tenga la misma=exacta, doble, elíptica, sucia, sucia, fea=visión cosmética, MISTER HAMBRE se hace un pajote con nodos y rizomas, corriente excéntrica de pensamiento puesto por escrito>>con las niñas al pajar, lente sucia de la webcam=sucia, sucia, fea, pule, brilla=¿qué MARCA PAÍS tenderá con sus armiños en el patio de luz vocinglero hoy, PIEZOELÉCTRICA madame agorafóbica=mamá, teta, tele, democracia=, con su debate armado de conceptos que no le interesa se sepan abstractos?>>vaya a ser que otras abstracciones la recubran a usted, grandísima puta social, con un exoesqueleto viscoso, blando, adaptable, que corroe de fuera a dentro y vuelve el contenido vapor y…

:un maquinal ANIMAL SOCIAL desolla en funcionamiento>>el envoltorio psico-sexual PIEZOELÉCTRICO de la infinita broma institucional clamando respeto en pose de MARCA PAÍS: la cultura siempre fue de la danza de fantasmas, pero no como un recrear nostálgico=no-hubo-unos-buenos-viejos-tiempos-sólo-Tiempo-viejo-gastado-en-las-costuras=que se pega a la suela de la evolución, sino como legado, pliegos, paquetes de datos transmisibles por vía esotérica=el contacto con los afluentes ectoplásmicos que pasan pero no quedan cuando el ANIMAL SOCIAL se sienta a su meditación zazen diaria=sobreexposición, contraexposición, respirar, estar sentado solo, sólo sentado=hasta llegar a MISTER HAMBRE con la dosis justa de conocimiento tan adulterado que es Una Cosa Nueva.

:MARCA PAÍS: ¿Cuándo llegaron las viejas humanidades a hacerse verdaderamente viejas? ¿Dónde dejaron de ser niños para desafiar la autoridad por una autoridad mayor, más ancha, más guerrera, que hubo de llevar a la mente colmena? En nuestra celda, en nuestro claustro, velamos… MISTER HAMBRE: En mi inmenso olvido, el intrincado mecanismo de coordinación que nos es análogo se ha quedado con las pulsiones más básicas…=>> Tú, PIEZOELÉCTRICA fulana MARCA PAÍS, como recordatorio de la madre alegórica en la que encarnaste la guerra y el terror, te estableces por carencia constitutiva… Y, así, vuelvo a ti… O te devuelvo…=dejémonos fuera y ardamos como no hemos ardido nunca antes, nunca después y malencarados vayamos al círculo a partir del que definir las nuevas esferas que, por esta suerte de maldición no va a ser tal… no va a ser nueva nunca… nunca antes y nunca después lo será… perdidos en los verbos que contorsiona la hosanna salvaje… MISTER ANIMAL HAMBRE SOCIAL: la subjetividad humana se caracterizaba por la brecha entre esferas, hasta que llegamos nosotros, oh.

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:MetaTectura: Relacionado-1: Relacionado-2: Relacionado-3: Referencia: Versión.

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:frente lavada y luego marcada del ANIMAL SOCIAL=espera=los simios y las sombras delimitan un círculo negro en la acera… espejo negro [por el que el juguete que respira deberá pasar a la experiencia de desgarramiento y aniquilación del YO] acompasa los mensajes de texto con los mensajes de audio y vida plásmida en la televisión y los múltiples dispositivos de simulación de irrealidad en red >> el ANIMAL SOCIAL encara el estímulo como puede, aceptando el calloso cordón simbiótico, umbilical aunque tóxico, que emana del logotipo corporativo=imagen de marca. MARCA PAÍS que se presenta como la proverbial mentira que a fuerza de ser repetida se vuelve verdad… aunque aquí y hoy es sólo un constructo.

:el caso del ANIMAL SOCIAL es llevar encastada en la frente ahora la MARCA PAÍS… sale a la calle creyendo tomarla [todo tan falso que a la puesta de sol se decreta que el simulacro va a ser la próxima realidad impuesta]: el zeitgeist establecido a parches y parches y parches… YO disiento, pero poco y en voz baja, plenamente consciente de que mi historia es sólo otra en una sociedad=vendida=necesitada de retomar las ideas y estéticas del pasado, sobre todo del vivido recientemente pero lo suficientemente lejos como para que haya dado Tiempo a idealizarlo: Apocalipsis Sucedáneo sucediendo fuera del Tiempo [sólo puede ser mantenido a raya mediante una sobreexposición a los residuos de un pasado idílico].

:YO ANIMAL SOCIAL preso en el contexto hauntológico=jaula de Faraday= y la MARCA PAÍS como progreso desfasado, hortera: empeño por las fronteras cuando, cruzando el espejo negro, el mundo sensible es vapor>>antes agua>>el ANIMAL SOCIAL sin embargo aferrado a la materia… a que fuera del Tiempo no hay nada y tal que así se debe vivir=conforme=y la imagen pública es un palimpsesto que empieza transparentar.

:el espectro de las cosas que no se nos permite olvidar=sigue ahí=persigue. La ANTROPOQuímica y el hackeo se aprenden por ósmosis: dando con la forma de ver en perspectiva el Mundo Karaoke>>ANIMAL SOCIAL arranca el tubo de su frente [la alucinación se nos devolverá] y aprende a manipular el Tarot como manipulación análoga de las dendritas y axones del YO: soma: aprende el sueño lúcido del Tiempo y lo aplica a la escala de la célula. Y ahí está el porvenir. La pinza de nervios que supura… La pinza de nervios supura la máquina de nuestra historia rota [se narra como engranajes goteando al filo de lo fácil que sería acabar siendo un creyente en la desconexión]: y nuestra actitud normal se basa en una ficción simbólica>>ningún mecanismo externo regula la experiencia fenoménica del YO salvo tú… MARCA PAÍS atrapada en las viejas guerras, diversos infiernos sirven de círculos concéntricos a la ansiedad: MARCA PAÍS existe por el carácter terrorífico del tema del doble y la emergencia del sujeto como apercepción trascendental pura: pero el ANIMAL SOCIAL=desmarcado=postea: Digan lo que digan, la cultura es nuestra. Esto es ASÍ.

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:MetaTectura: Visión Simbólica-1: Visión Simbólica-2: Audio: Contexto.

Sigamos…

Publico aquí hoy la segunda (y última) parte del texto de Joel Biroco que presenté en la anterior entrada. Como habréis podido comprobar, este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” no es la pamplina esotérica a la que uno pueda estar acostumbrado. Es una pamplina, claro que sí, y no le va a abrir a nadie las puertas a la Suprema Verdad del Gran Falo de Macroprosopus… por otra parte, ningún otro escrito, configurado en cualquiera de las otras miles de formas con las que se puede hablar de magia, va a hacerlo… pero ahí radica precisamente, creo, su importancia como piedra de toque; en que es una pamplina punk y, como el buen punk (no la mierda descafeinada y políticamente correcta que intentan hacer pasar por punk en estos días, sino los hilillos pegajosos que conectan a The Stooges con The Swans y a éstos con Black Flag y The Gun Club y etcétera), puede ser fácil, anárquico, romántico, ingenuo, beligerante, infantiloide, crudo y aun así, por debajo de todo esto, peligrosamente atractivo. Si no para ti en tu ahora inmediato, oh magnánimo y sofisticadísimo lector, de vuelta de todo y atenazado por los muchos problemas que ya la realidad inmediata se preocupa de proporcionarte en regulares dosis diarias, quizá sí para el chaval de dieciséis años que aún vive en algún pliegue de tu lóbulo temporal, quizá para el adolescente que fuiste, o el que te hubiese gustado ser ahora que has adquirido una perspectiva correcta desde la que contemplar aquella extrañísima edad. Quizá esta cosita amorfa, después de todo, rellene ese hueco que sientes en las bases sobre las que has erigido tu personalidad adulta con un (necesario, reconócelo…) sustrato de Subsuelo.

Porque está claro que, tal como andan las cosas, uno no va a dejar su trabajo y sus obligaciones, así porque sí, para ser mago, escritor, artista o la fantasía masturbatoria que hayamos apartado de nuestras cabezas esta mañana al despertar, ¿no? No vamos a darle la espalda a todas estas comodidades e intereses adquiridos, por muy jodida que esté la cosa a causa de la crisis/el déficit de valores/la presión social y mediática/la angustia generalizada/la inopia impuesta, ¿verdad? No está el horno microondas colectivo como para que a cada uno de los bollos individuales que se recalientan en él opte por volverse deliberadamente loco y se salga, ¿eh? Sería una estupidez. En el mejor de los casos, una utopía. Todos somos adultos, maldita sea… adultos, adultos, adultos… Ejerzamos como tales… Aunque… ¿Y si…?

En fin…

Antes de pasar a ver qué es lo que nos pueden aportar (o no) el resto de desvaríos del señor Biroco, una última puntualización por mi parte: cabe señalar que “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” fue publicado por vez primera en un librillo de ensayos titulado El Exorcista de la Revolución, allá por el lejano 1986… por si sirve a la hora de contextualizar algo, o de comprobar que hay ciertas cosas sobre las que tiempo no tiene ninguna influencia en absoluto. Aquí queda. Y, de nuevo, espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS (y II)

Por supuesto, uno puede ser mago en el mundanal paradigma del trabajo, pero nunca alcanzará a ser la clase de mago que podría haber sido. Un mago del caos es un mago del Subsuelo. Aquellos que proclaman que se puede ser un mago del caos mientras se sigue atado a la conformidad, no son sino aquellos que carecen de la fuerza y la convicción necesarios para alejarse de ella. Les excita la idea del caos y de sumergirse en él, pero les asusta dejarse llevar y por ello hacen de su forma de Magia del Caos algo sin caos, algo que pueda realizarse durante el fin de semana o en los ratos libres y que encaje con las obligaciones de la rutina laboral. No dejes que nadie te convenza de que eso es Magia del Caos, no permitas que nadie le dé glamour a una magia de carácter menor al añadirle el epíteto “caos”. La Magia del Caos no puede ser comercializada, no se puede vender a las masas, sólo puede ser vivida. Todo lo demás es magia de nueve a cinco, que puede usarse, por ejemplo, para asegurar aumentos de sueldo y ascensos.

Aquello en lo que tu vida esté inmersa, es aquello sobre lo que afectará el uso de tu magia. Si tu vida radica en el Subsuelo y lo que te preocupa son conceptos vagos como la rebelión, la revolución y el romance, tu magia se enfocará de forma natural hacia esas áreas, y serás capaz de vivir aquello de lo que los demás sólo pueden limitarse a hablar. Esto es el Subsuelo, pues. Si estás manteniendo un empleo estable y vas en busca de una “carrera”, es razonable creer que tu magia, tus motivaciones y deseos, sólo te llevarán en esa dirección en la que crees querer ir, sin concesiones a esas esperanzas románticas de las que estás tan convencido que no haces el más mínimo esfuerzo por llevarlas a término. No, sólo irás derecho hacia la hipoteca y el préstamo bancario por ese bonito coche y hacia ese cada vez más feroz impulso consumista que es congénito al camino que estás siguiendo; el de la gente que sólo reconoce el arte a través de la envidia aguda…

No tiene vuelta de hoja, y no importa. A mí, al menos, no me importa. Pero debería importarte a ti si te ves reflejado en esto que estoy escribiendo. ¿Cuál es, al fin y al cabo, tu motivación a la hora de leer un texto como este? ¿Conocimiento? ¿Poder? Es bien sabido que la mayoría de los magos hambrientos de poder acaban jodiéndose a sí mismos  tarde o temprano, así que no hay duda de que lo que debes estar buscando es conocimiento… Pregúntate a ti mismo qué conocimiento puedes obtener al embarcarte en una inútil “carrera”, engañándote a ti mismo al decirte que tus grandísimas aspiraciones te acabarán llevando a asombrosas maravillas. Y no estoy hablando de los condenados, los trabajadores manuales, los que cavan zanjas y leen los contadores de la luz; me refiero a los que glorifican sus empleos-callejón-sin-salida en publicidad, en los medios, en la banca y en el trabajo social, y se convencen de que sus vidas tienen significado, propósito y ante todo, la más mágica de todas las expresiones- callejón-sin-salida, perspectivas de futuro. Pregúntate a ti mismo cuánto tardarás en comprar tus primeras acciones en la empresa en la que trabajas. ¡Menuda vida! Dame la turbamulta del caos cualquier día de la semana, permite que mi magia se asemeje a los trapicheos de una cocina subterránea de alquimistas del esperma chinos, antes que a vuestros complejos de oficinas con aire acondicionado. ¿Sueles pensar en estas cosas? ¿Crees que deberías pensar en ellas? ¿Qué quieres que sea tu vida? ¿Eres consciente de que la mayoría de personas jamás se hacen esta última pregunta, y en lugar de ello se acomodan en la opción cortoplacista de esperar a que algo se desarrolle como fruto de un estilo de vida que odian, siendo su catarsis la acumulación de bienes materiales? Pregúntate qué puede surgir de una existencia que detestas. ¿No sería mejor darle la espalda a todo esto y sumergirte en un estilo de vida que ames y decir “que le den por el culo a la pobreza, esto es lo que quiero que mi vida sea, que mi arte sea mi catarsis por el malestar que la pobreza invoca”? ¿No es más probable que de esto surja en algún momento una vida que valga la pena, que tu necesidad por alzarte desde la miseria sea satisfecha por medios mágicos, sólo porque has tenido el valor de arrojarte a la urgencia del caos? Esto son consideraciones importantes.

Si quieres ser un mago de nueve a cinco, adelante. No tienes por qué ser un mago del caos, no es una obligación. Pero no seas un mago de nueve a cinco si lo que en el fondo deseas es ser un mago del caos, porque una cosa no lleva necesariamente a la otra. Esa es la diferencia fundamental entre la Magia del Caos y otras formas mágicas y el por qué de que la Magia del Caos sea la magia del ahora, dure este ahora lo que dure. La magia que evolucione desde la Magia del Caos será el tesoro de aquellos que han tenido el valor de abrazar el caos ahora; los demás deberán contentarse con la sensación de estar pedaleando cuesta arriba para siempre en una bicicleta con las dos ruedas pinchadas. El caos es ahora, no la semana que viene, no el mes que viene, no el año que viene. No puedes meterte en el caos más tarde si te has cruzado con él ahora, esta es tu primera y única oportunidad; los únicos con derecho a entrar en el caos más tarde son aquellos que ni siquiera han oído aún hablar de él. Verás… el caos es aquello que es reconocido al instante por aquellos a los que está destinado. Si estás leyendo esto y diciéndote que esto es lo tuyo, si crees que estoy hablando para ti, entonces trata de encontrar la fuerza necesaria para ir a por ello y hacerlo tuyo. Si, por el contrario, estás leyendo esto y diciéndote que no es para ti, entonces no es para ti, eres un extraño que se ha topado con esto por accidente, así que déjalo. Los demás no echaremos de menos tu compañía, te lo aseguro. Si no eres capaz de sentir la urgencia y de hacer lo que debe hacerse, entonces estás ciego y yo te condeno al infierno con un hechizo. Que Satán te asaetee el culo con su horca por toda la eternidad y vierta ácido fluorhídrico en el contenedor de tus lentillas. Vosotros, bastardos, vivís a través de lo que otros hacemos y por lo que otros morimos, así que no nos provoca ningún remordimiento el romper todo contacto y deciros “que os jodan, conformistas” ¿Qué es aquello con lo que os conformáis, sino con la conformidad misma? Que Os Jodan.

No creo que sorprenda a nadie si digo que la magia, el ocultismo y lo esotérico son una gran influencia no sólo en lo que hago sino en lo que soy y en cómo vivo. Lo que sí es raro es que, siendo como es esto un puntal tan grande, no me haya prodigado más al respecto aquí, en este bizarro escritorio virtual que me emperro en mantener. La explicación fácil, rápida y simple es que aún me considero un aprendiz en estas lides; estoy muy lejos aún de declararme mago a viva voz y en público (aunque sí lo hago a oscuras y en la intimidad, pero eso es otro tema), si bien he participado en rituales e incluso he dirigido alguno, experimento continuamente con los conceptos y las técnicas de la rama conocida como Magia del Caos, con la semiótica y la simbología religiosas, con el sueño lúcido y la psicogeografía y, por supuesto, todo lo anterior es parte connatural a mi literatura.

Y como lo mío con la literatura, con el hecho de escribir, no sé precisar muy bien cómo empezó, aunque sí me atrevería a definir a partir de qué se encarriló. Las raíces difusas de la inquietud, por expresarlo de algún modo, se hunden más o menos en la primera adolescencia, con el descubrimiento de la figura de Aleister Crowley en alguna revista y el posterior ahondar en su vida y, sobre todo, en su obra, seguido de las visitas a los archivos casi olvidados de la iglesia del pueblo, a los manuales de demonología dejados allí y, de esto, a Anton La Vey y la Biblia Satánica, al pseudo-ocultismo de David Lynch, a los primeros intentos de invocar y contactar con “cosas”  y a profundizar aún más en Crowley… Como el Rock n´Roll, en aquella época la magia y el satanismo eran ese Algo peligroso y atractivo que le desmarcaba a uno de los demás alrededor. Aunque, en mi caso, la exploración no quedó en eso. Seguí adelante y zigzagueé, partí desde Nietzsche hacia el budismo zen y Alan Watts, de él a C.S. Jung y hacia Robert Anton Wilson, de vuelta a Crowley y a John Dee, a Austin Osman Spare, a Kenneth Grant, a los grupos de decondicionamiento y los ciber-chamanes que regentaban una casa okupa en la barceloneta, a Cirlot, al Tarot, a practicar cada vez más, obtener cada vez más resultados y, finalmente, lo que abracé para mí: esa Magia del Caos de la que hablaban Phil Hine y Peter J. Carroll, de la que me enamoré gracias a un texto de Joel Biroco.

Hechicero, escritor, pintor y editor de la esencial revista KAOS (en la que en su día colaborasen tipos del calibre de Lionel Snell o Alan Moore), Biroco ha sido una influencia enorme en mí durante los últimos ocho años y hoy, porque sí, porque es un día tan bueno como cualquier otro, he decidido, con permiso del autor, colgar aquí una traducción de aquella diatriba irreverente y desopilada que no detonó nada pero sí, como he dicho, encarriló mucho.

Un par de advertencia previas… Primero: lo que encontraréis a partir de esta introducción sólo es la primera parte del texto que, por su extensión, he preferido cortar para dejar aquí en dos entregas en el curso de esta semana. Y segundo: no esperéis grandes revelaciones, no al principio cuanto menos; este “Ve al Subsuelo y Sé un Mago del Caos” de Biroco es, a primera vista, un artefacto punk escrito con muy mala uva, irreverente, a ratos simplón, a ratos demagógico, salpicado de rabia y angustia adolescentes, delirante y, quizá, directamente estúpido. En parte me encanta por eso. También porque, como cierta parte de la magia, no debe entenderse o intelectualizarse, sino vivirse y leerse entre líneas, ver en él lo que no se dice pero sí se dice, lo que se dice de muy malos modos pero que en el fondo no se puede decir de otra forma. Me gusta porque habla del Subsuelo, de los cimientos del mago, y nadie antes se había referido a ello en estos término. Sin más, ahí va. Espero que os sirva.

VE AL SUBSUELO Y SÉ UN MAGO DEL CAOS

por Joel Biroco

¿Qué es este mundo de odio y lucha y guerras y odio y lucha y guerras? ¿Es, por casualidad, un mundo de odio y lucha y guerras? La respuesta es SÍ, joder si lo es, y quiero salirme.

Quiero el Subsuelo de la existencia en el que estoy ahora, el Subsuelo de la vida. Pero, ¿dónde está ese Subsuelo?, preguntarás, ¿y cómo puedo llegar hasta él? Bien, si estás trabajando, entonces lárgate de ahí, coge el primer autobús de vuelta a casa, no sin antes decirle a tu empleador que le jodan y que se dé prisa en enviarte el cheque con tu última paga. Que le den por el culo a los preavisos; si no puedes largarte tal cual, por las bravas, no serás capaz de descender al Subsuelo. A continuación, busca un cuchitril donde caerte muerto y apúntate al paro. Prepárate para estar puteado durante semanas hasta que consigas ver algún dinero, sobre todo teniendo en cuenta que has sido tú quien se ha largado del trabajo. Grítate a ti mismo “se acabó toda esta mierda”. Esto es el equivalente a mojar el dedo gordo del pie en las aguas del Subsuelo antes de zambullirte.

Ahora satura tu sistema nervioso central con alucinógenos, escuchando la Novena de Beethoven/The Clash/lo que sea, a todo volumen, durante meses. Cómprate un acuario de segunda mano y móntalo en tu cuchitril; no importa si el cristal está roto, porque vas a usarlo para cultivar psilocybe cubensis. Cuando el clima empiece a ser algo más cálido, empieza a buscar semillas de marihuana. Piensa en ti mismo como en alguien que huye de la ley, o alguien siempre un paso por delante del rebaño, o el dueño de un burdel. Ya no estás “viviendo”, sino “resistiendo”. Busca una forma artística en la que trabajar, empieza a dibujar en lápiz y tinta, cómprate una máquina de escribir baqueteada. Conviértete en un recluso, no te afeites, que te crezca la barba, no te cortes el pelo ni te peines, tira la basura directamente al suelo, cría gallinas en tu habitación. Recita “la propiedad es robo” diez veces al día hasta que te suene como algo obvio. Lee libros como Memorias del Subsuelo de Dostoievsky, Down and Out in Paris and London de Orwell, La Revolución del Día a Día de Vaneighem y el Libro de los Cinco Anillos de Musashi. Empóllate a Burroughs, Beckett, Celine, Kerouac, Coctescu, Rimbaud, Hesse, Poe, Baudelaire, Lautremont, Nietzsche, Joyce, Stein… Eso sería un comienzo decente; ahora las aguas te llegan a la cintura y la marea parece estar arrastrándote cada vez más lejos de la orilla. Lee Desert Island BIFF, sólo para asegurarte de que no te estás convirtiendo en un simple y llano gilipollas. A estas alturas, ya sólo hay dos direcciones que puedas tomar: de vuelta a casa de tus padres, a suplicar que te acojan porque te has dado cuenta de que el ancho mundo es demasiado duro, o seguir adelante. O lo primero seguido de lo segundo, si consideras que necesitas un momento de respiro.

Ahora métete a fondo en Crowley. Lee el trabajo de Austin Osman Spare y empieza a crear sígilos. Gasta más en incienso que en ropa. De hecho, no vuelvas a comprar ropa nueva. Dale dinero a los mendigos aunque no te lo puedas permitir, basándote en que es muy probable que algún día acabes siendo uno de ellos y sólo alguien como tú podrá ayudarte entonces. Así es como empiezas a vislumbrar el mundo del Subsuelo. Date una vuelta por el centro de la ciudad cada semana o dos, y simplemente observa. Sólo quédate quieto y mira. Siéntate en la acera todo el día a ver cómo la gente va y viene, observa a los artistas callejeros y practica cómo decir que estás sin blanca sólo con la expresión del rostro. Hazlo hasta que ya no parezca que finges ser pobre, siente la riqueza de ser pobre. Nunca gastes más de un billete de cinco de una vez, si no es para distribuir tu arte, imprimir tus escritos o producir una revista. Come menos, si con eso puedes tener un rango mayor de Letraset. Aprende las mil cosas que se pueden hacer con lentejas. Después de un tiempo, empezarás a experimentar el Subsuelo como un lugar real, contigo cada vez más y más enredado en él, hasta llegar al punto en el que puedas empezar a establecer tus propias normas; no tienes por qué ser un mendigo, no tienes por qué vivir con las chinches como única compañía, pero por haber soportado esa clase de vida por un tiempo habrás aprendido a ver qué es el Subsuelo y serás capaz de moverte libremente por él. No requerirás más que un vistazo para diferenciar a los chulos de los policías de paisano, a los camellos de los trileros, los vividores, los navajeros, los periodistas freelance y los hackers en busca de una mente criminal maestra que los contrate; todos ellos se mostrarán ante ti tal como son, sin poder ocultarlo. Tú, por otra parte, como mago del caos, tendrás totalmente bajo control la impresión subjetiva que causas en otros; podrás, a conveniencia, proyectar el aura de cualquiera de los anteriormente mencionados y muchos más, o volverte invisible, sólo otra cara en la multitud, según tus deseos y propósitos. He aquí el secreto del Subsuelo: mezclarse, fundirse y perderse, acechar en él, sin amaneramientos.

Uno sólo puede fundirse con algo cuando lo conoce, y no hay lugar que enseñe más lecciones que el Subsuelo, al existir como existe en un plano mágico diferente al que frecuentan aquellos que tratan de ser magos de nueve a cinco, los que conmutan, los “oficinistas”. La magia funciona con mayor efectividad en el Subsuelo al ser la urgencia causada por el caos sustancialmente mayor que la que puedan experimentar aquellos que viven su vida en el marco de un orden impuesto. Así como un hombre corriente posee el potencial de convertirse en un héroe al ser puesto por el destino en una posición de peligro, posee el potencial de hacer cosas de las que no se hubiese creído capaz si hubiese tenido tiempo para pensar en ello, tal puede un mago cualquiera volverse un gran mago cuando su entorno es el puro caos, estribando la diferencia en que este caos es procurado de forma deliberada y encarado despacio y con firmeza, como quien pasa de puntillas junto a un tigre mientras el animal duerme. Uno se coloca en posiciones de peligro cuidadosamente, con la intención de obtener la cooperación y la fuerza del tigre, y quizá su sigilo; la fusión con el entorno para así caminar sin ser visto u oído, para literalmente abalanzarse sobre el objeto de deseo. Eso es la Magia del Caos.