archivo

Archivo de la etiqueta: Música

Una cosita que se me ocurre…

Pongamos que llega el día en que definitivamente cambia el modelo de negocio cultural, sobretodo el discográfico, de modo que, por ejemplo, NADIE en absoluto puede ya nunca más vivir de la música. Sin discográficas, ni promotoras, ni mánagers, ni Sociedades Generales varias. Por supuesto, la música seguirá existiendo y seguirá habiendo gente con el deseo, la fantasía y, por qué no, la necesidad de expresarse mediante esa magia atávica de sonido y pulso, ruido puesto en órden. La diferencia estribará en que esas hipotéticas “estrellas” del Pop del futuro se verán obligadas a dedicarse a cualquier otra cosa, probablemente ajena, para poder subvencionarse el vicio. Artistas y compositores saltando de trabajo de mierda en trabajo de mierda y de ahí al paro; poblando oficinas, fábricas, peluquerías, servicios de mensajería, barras de bares y demás; teniendo que hacer horas extras en sus empleos miserables para poder mejorar el equipo; calculando cómo cuadrar las vacaciones con la próxima gira de presentación del disco que acaban de autopublicar en Internet; escribiendo partituras y letras en lavabos, en el metro, mientras esperan a la novia, aprovechando la pausa para el café; subordinando alegrías y arrebatos creativos a la burla desdeñosa de los compañeros de trabajo…

Panorama ante el cual me pregunto…

¿En esas condiciones no llegaríamos, por fin, al punto en que la gran mayoría de la música “popular” sería de verdad auténtica (ese concepto tan denostado hoy en día, a fuerza de mal uso), vibrante, real; parida y tocada por gente que literalmente vive POR (no DE, recuerden) ella, A TRAVÉS (porque cuando existe impulso artístico, el resto de vida no es vida) de ella, y se deja el culo para que ésta pueda llegar al público y transmitir lo que en realidad se pretende transmitir, no como esa pandilla de capullos mediocres y autocomplacientes que tenemos ahora, los mismos que se manifestaron ayer “en contra de la pirateria”?

Pregunto…

Y en otro momento, hablaremos de literatura.

“A widespread taste for pornography means that nature is alerting us to some threat of extinction.” – JG Ballard

Que traducido vendría a decir: “Un extendido gusto por la pornografía significa que la naturaleza nos está advirtiendo de cierta amenaza de extinción”. Y, con esto en mente, CLICK AQUÍ.

A veces las cosas simplemente encajan. Encajan en el mismo día, encajan en la misma hora, encajan a la velocidad centrípeta del sumidero que nos lleva a la extinción. Feliz Apocalipsis, nenes.

dylan-painting-medium1

Si es verdad lo que las siete trompetas del telediario anuncian, quiero recorrer la discontinua hasta la fractura última en compañía de Bob Dylan, porque en su último disco, el último de su última época, la oscuridad huele y un acordeón reinventado abre un vórtice en el final de los tiempos que es un sumidero, otra definición de “Antifuente”, por cierto, capaz de arrastrar a un estado preverbal en el que los príncipes vuelven a ser príncipes, los fortines de cartón después de la puesta de sol en una tarde de primavera cualquiera vuelven a ser castillos, alcázares inexpugnables a los gritos de mamá en los que soñar con amantes futuras y aventuras que sólo nos atreveremos a plasmar en papel una vez el ciclo se reinicie, volvamos en piloto automático hacia el colapso y lleguen las facturas que el mal rock n´roll nos debe –y en una onda herziana a cuatro colores, alguien grita: ¿sabéis qué? hace mucho, antes de los tiempos de internet, un chaval llamado Robert Zimmerman dijo “a la mierda con todo, voy a ser el hombre que sueño ser; voy a convertirme en alguien completamente nuevo y a escribir sobre el fin del mundo, porque es lo único de lo que vale la pena hablar”-.

Las posibilidades de la semana por  venir bullen. Como un carril abierto a partir de mañana. Estamos hasta arriba de faena y calentones de cabeza, y aun así, expectantes, sonreímos. Jodidos pero contentos, que se suele decir. Algunas pinceladas para este domingo de estiramientos:

* Hace ya un tiempo que estoy enganchado a dos de las muchas presencias on-line de Kahlo, Dananoias y Ternura Porno, pero últimamente sus posts me parecen especialmente finos y precisos, perlitas de neo-costumbrismo inocente, y además su libro salió a la venta el jueves pasado y me apetecía darle un toque desde aquí:

kahloenelpaisdelasdadanoias

* Psilicon Flesh, otro grupo de la cuerda de Afraid to Speak in Public, salidos del mismo horno de los 90 y a los que también creía extintos, resulta que no, que siguen vivos y bien y dándolo todo. Gran noticia:

* Más libros: por fin ya está en la calle Mobymelville, lo nuevo de Daniel Pérez Navarro.

* Y el viernes que viene se presenta la candidatura de Carlos Giménez para los próximos premios Príncipe de Asturias, instigada por Carlos Pacheco, Rafa Marín, la Semana Negra de Gijón y otro puñado de zumbados que creemos que la concesión del premio sería un gesto de lo más coherente y acertado.

A veces, la cosas conectan porque sí. El otro día saltaba la noticia de que Faith No More vuelven a meterse en la jaula de los monos del negocio musical, y esta mañana me he despertado con una canción de Afraid to Speak in Public martilleándome la vigilia. No hay que ser un maldito genio de la psicología para darse cuenta de que el nexo entre ambos grupos es evidente; tanto FNM como Mr. Bungle eran una gran influencia para ASP, y de eso ya nos dábamos cuenta incluso los proto-adolescentes que seguíamos al grupo de forma totalmente fanática y fancinera allá por el año 94 del pasado siglo.

Aun así, hay que reconocerle el mérito a Afraid to Speak in Public: formarse en una Badalona postolímpica y convertirse, en apenas tres brillantes y demasiado cortos años, en una de las mejores bandas que ha dado este país, para luego hundirse en el mayor de los olvidos.

Anécdota personal: algunos años después de que ASP se separasen, tuve el privilegio de ser llamado por Mariano, guitarrista del grupo, para hacer una prueba como cantante del nuevo proyecto que él y otro de los miembros de Afraid... iban a montar. La cosa no cuajó, pero al menos pude comprobar que, además de muy buenos músicos, también eran genuínas raras avis dentro del panorama patrio; gente profesionalísima, con una visión de su arte resuelta y muy, muy clara, y una determinación a no dejarse pervertir por chorradas que no tuviesen que ver con su música rayando el fanatismo.

Pero eso es otra historia.

Hoy, me apetecía reivindicar y rememorar a este grupo perdido en el ostracismo de mi juventud. Porque así son las cosas casi siempre: lo bonito y puro desaparece, la mierda tiende a flotar.