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Archivo de la etiqueta: Opinión

Publicaciones, presentaciones, charlas, premios… Los últimos meses han sido muy activos, por lo que es buen momento ahora de dejar aquí el recurrente post de recopilación y marca en el camino como una idea de dónde estoy y en qué dirección voy. A ello:

COSAS QUE HAGO


  • Recientemente han visto la luz, además del artefacto-conjuro Luz simiente, dos relatos ciertamente importantes para mí, ya que tengo la sensación de que sientan las bases de lo que pretendo hacer a medio plazo, exponen más de lo que había sido capaz de exponer hasta ahora los temas y las formas y los dejes de los que estoy rodeado y con los que estoy operando, y han emanado de forma preciosa desde el extraño estado mental alterado en el que me sumí en algún punto a finales del año pasado después de que éste, de algún modo, dejase preñada a mi manera de escribir:

Un altar — publicado como regalo de bienvenida y declaración de intenciones para los suscriptores del Inner Circle de Orciny Press, es una pieza de horror cósmico trenzado con metafísica y política nihilistas que juega a la poética de la degradación y la intrascendencia de lo social y lo íntimo.

Extractos de una última instantánea — publicado en el número 7 de la revista SuperSonic, es una fantasmagoría fragmentaria y psicodélica que explora las calidades hauntológicas del cáncer, la soledad, la filosofía normativista, la hipernormalización y lo performativo.

 

 

  • Hace aproximadamente un mes, con la excusa del día dedicado a la editorial GasMask en la librería Gigamesh, impartí una larga y fructífera charla sobre teoría de la Hiperstición y el resto de temas alrededor de los que se arma Homo Tenuis:

 

 

COSAS QUE DICEN


 

 

 

Por supuesto, hay más cosas, más noticias, infinitos detalles ínfimos que quedan ahogados de inmediatez entre lo dicho, lo hecho a medias, lo hecho por completo y lo desechado, las redes sociales y los instrumentos del ahora mismo acelerado, pero aquello es el territorio sensible de los días y esto sólo pretende ser un mapa; y como tal, así queda. Seguimos.

dismorfia(“Manar”, collage de Mónica Ezquerra)

Hoy. Desde el amanecer marchito. La tromba de inapetencias y el regalo formulado. El estómago ahora gris de veisalgia, fustigado para que despierte al resto de vísceras y que éstas florezcan, asciendan hasta la garganta y enmarquen el fingimiento de una voz, esa voz arrebatada de nombres, fechas, símbolos verbales y demás datos inútiles, frustrada por el baratísimo pienso que debe consumir. Amanecer inapetente de la fórmula, la víscera y el ascenso, los datos de regalo, voces fingidas al despertar de los símbolos desde el arrebato, el estómago de la flor de ascenso que nombra los grises marchitos de hoy.

No generar mensaje alguno. No respirar. Primero, contenerse en la rosa de fuego entre pliegues calientes; en las mentiras, las leyes y la hiel. Después, contenerse en plegadas mentiras, en las leyes de la rosa, en el falso fuego del flambeado decorativo de la hiel. El rostro, sostenido con delicadeza entre las manos. El cuerpo, desplomado. Permeable a las densidades de la resistencia. A la concentración.

La inmensidad al final de la Historia. Lo que acecha en el ultimísimo instante. Despliega zarcillos espinosos que viajan atrás en el tiempo. Pinchan la línea. Hasta el momento primero, cuando todo lo que fue era un verbo que aún nadie sabe a qué refería. Cada punzada y cada corte es una modificación sustancial; una herida en la Historia provocada por el postrero desastre del futuro, a fin de que éste pueda acontecer. La luz desconectada del principio de autoconejillo de indias se vuelve pesada en esos agujeros a través de los cuales se desmigaja el pasado. Agua pesada en charcos de eventos; la petrificación y la radiación y las criaturas anaeróbicas que ahí habitan, todo ello se nutre de nuestra misma fuerza motriz. Ultimísimo corte de la Historia, pinchazo postrero en la sustancia de luz que lo que acecha hiere con modificaciones en viaje de espina, principio verbo de la punzada, el desastre inmenso despliega su peso por la línea primigenia.

Mañana. Como bloques rígidos de cuero al sol se cuartearán manadas de hombres y mujeres con nada por delante. Atrás, las cavidades talladas por bestias neurolingüísticas. La maldita opresión de botones. Y la velocidad inverosímil. No olvidaremos la velocidad inverosímil de las franjas en el diseño de la fosa común y en las franjas de diseño del argumento que llenará de cadáveres ese pozo. Las huellas en las caras internas de los muertos serán la única moneda de cambio. La ruina en que devendrá el presente sofisticará sus camuflajes para que sigamos creyéndolo inasible, incorruptible, una aberración matemática, el monstruo más esquivo… Monstruo bloque neurolingüístico de los cadáveres del presente por el que el olvido de las franjas talladas en la verosimilitud por bloques de velocidad oprimida en las matemáticas que morirá en los diseños comunes, olvidado diseño común de la muerte por camuflaje en el que el monstruo se cuarteará a la velocidad de los argumentos como huellas en la fosa, en el pozo del cadáver y en la cara de la bestia y en las sofisticadas monedas que, mañana, nos arruinarán…

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En 1886, John William Waterhouse pinta El Círculo Mágico. En 1989, Francis Fukuyama publica El Fin de la Historia y El Último Hombre. En 1993, Sarah Kane escribe Blasted. En 2016, la compañía STRIGA representa Hambre… Sólo son fechas, números y anécdotas como mojones, figuras animales que se enroscan en la Historia, eso que estamos programados para ver en forma de línea, en forma de vara, cuando es mucho más parecido a una pila de cadáveres que no deja de crecer…

Atiende: la voz de una bruja atraviesa el mismísimo centro del universo. Se desplaza: “antes eras una historia fea y dolorosa, pero eras una historia; ahora sólo hueles mal”, “la hechicera mantiene encendido el caldero mientras traza el círculo que bien puede protegerla de influencias no deseadas o bien atraer a alguna entidad sobrenatural en su interior. Hacia la mujer se acercan los cuervos y el sapo. La escena se sitúa en un lugar desolado, tal vez un cementerio donde no faltan la cueva infernal y la presencia de sombríos mausoleos”, “el fin de la historia será un tiempo muy triste. La lucha por el reconocimiento, la voluntad de arriesgar la vida de uno por un fin puramente abstracto, la lucha ideológica mundial que pone de manifiesto bravura, coraje, imaginación e idealismo serán reemplazados por cálculos económicos, la eterna solución de problemas técnicos, las preocupaciones acerca del medio ambiente y la satisfacción de demandas refinadas de los consumidores. En el período post-histórico no habrá arte ni filosofía”… Dice.

 

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En El Fin de la Historia, Francis Fukuyama celebra la victoria absoluta del capitalismo y anuncia el advenimiento de un estado homogéneo universal, la muerte de la pretensión ideológica de representar diferentes y más altas formas de sociedad humana, y asegura todo esto justo después de la caída de los últimos regímenes socialistas de la Europa Occidental… Sarah Kane da a luz a Blasted mientras la Guerra de los Balcanes resuena con un chirrido metálico en el fondo del pozo negro de su depresión; el conflicto está por todas partes y la autora lo abraza porque, en el socavón de su trastorno y en el tiempo putrefacto por el que su generación es menospreciada de continuo y en la sombra que el “estado del bienestar” arroja sobre las esquinas de su espacio geopolítico, es muchísima mejor idea arrimarse al maltratador explícito, el de hostia y penetración forzada y mira que eres subnormal, antes que al yanqui-japonés hijo de la gran puta que, con una sonrisa perfecta, pretende chulearte hasta que ardas mediante una novísima forma de prostitución perfectamente burocratizada… El Círculo Mágico de John William Waterhouse muestra al Último Hombre, que es, como siempre fue y siempre será, una mujer (“y las mujeres no olvidamos nunca”), delimitando el territorio del hechizo que está a punto de realizar mediante un círculo de fuego trazado con su vara; aquí dentro va a canalizar todo poder de intelecto, clarividencia, intuición, razón, lógica y naturaleza que sea capaz de manejar; fuera quedan el aliento perverso del Apocalipsis disparado en cuenta atrás desde la Creación misma, la enfermedad de transmisión sexual de los ciegamente apegados a su condición humana y material y que ignoran que existe una Fuerza Telúrica Inhumana subyacente a Todo, que lo atraviesa Todo, que se desplaza por Todo, independiente, irracional y más fuerte que Todo, musical, amoral y amante, un vacío equilibrado en blanco-negro del espíritu del Mundo, idiota, ¿no lo ves? El pan de la bruja, y fuera quedas también tú, seas quien seas… STRIGA diseña una escenografía para Hambre que es un circuito cuyos componentes (Cate, Ian y El Miliciano, una traducción funcional de los personajes de Blasted, pero también el juego de luces climáticas sobre el escenario, el vestuario, el atrezzo y los efectos de sonido) hacen circular las energías opacas del Fin de la Historia (el abuso, el deseo condicionado por lo político, el prejuicio, el rango y la inocencia y la vida, en general, mancillada por El Capital) de la forma más eficiente posible para que éstas vayan a desaguar, alimentar y reciclarse en la Fuerza Telúrica Inhumana que la compañía invoca al fondo de la escena, y que ese Espíritu del Mundo transformará en canción, en matemá(g/t)ica grácil, exorcista; el circuito es un ritual; que tiene lugar dentro del Círculo Mágico ahora redefinido para cerrarse en negación y paradójica exposición de este contemporáneo radical nuestro en el que la crisis económica, la tensión entre géneros, la imposición de la equidistancia racional, lo políticamente correcto hasta el asesinato de la inteligencia, el argumento mediocre como arma y la telegenia visten los ropajes del sapo, el cuervo, la calavera, la roca inamovible y la fuerza sólo aparentemente imparable… Tú, atiende: piensa en cómo podría cerrarse una herida con miel, no con grapas, suturas o costra…

Atiende: Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay mierda. Aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro: “la hechicera es más o menos clásica, por lo demás la escena podría suceder en cualquier época, pues el cuadro recoge los invariantes de la brujería”, “en el período post-histórico no habrá arte ni filosofía, simplemente la perpetua vigilancia del museo de la historia humana”, “tienes que salir de tu puto país para acabar la vida igual que la empezaste: sobre un montón de mierda”… Dice.

 

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Hambre sacude al espectador de un lado a otro de la narrativa en su historia sin discriminar si éste está atento no sólo a lo que se está contando sino también al desplazamiento de las coordenadas psicológicas propias que el ritual impone; la velocidad de escape de este hecho es tal, que quiebra el tradicional prejuicio, impuesto y totalmente falaz, de que pasado lo terrible sólo hay redención o estancamiento somático; rompe la barrera del sonido del terror y desvela que al otro lado hay una cristósfera, hola, qué tal, que lleva ahí desde mucho antes que desde siempre, y que a la cristósfera le trae sin cuidado dónde trazamos las líneas o por qué señalamos falsos finales… Hace casi un cuarto de siglo, El Fin de la Historia y el Último Hombre y Blasted coinciden en el tiempo; la pieza de Kane es despachada con críticas como “desagradable festín de porquería” y llamadas a la censura, mientras el libro de Fukuyama es aplaudido a rabiar, aceptado con efusivas sacudidas de cabeza y palmaditas en la espalda y reivindicado como Verdad suprema, saludable y, sino inmutable, si fácil material para una profecía neoliberal autocumplida. A día de hoy, Francis Fukuyama ha sido apartado de cualquier escuela filosófica académica sensata o relevante; ha sido refutado, criticado y descalificado tantas veces, por tantos pensadores de primer nivel, que incluso se ha visto obligado a reconocer haberse equivocado de plano en sus previsiones y deducciones y a pedir perdón (mal y tarde) por todo el daño socioeconómico causado por su discurso. Sarah Kane está muerta. Se suicidó, ahorcándose con los cordones de sus zapatos, dos semanas después de cumplir los 28 años. Y es considerada de forma prácticamente unánime una de las grandes firmas del teatro anglosajón, sus obras están entre las más veces representadas por toda Europa, ha sido traducida a diez idiomas… El Círculo Mágico de John William Waterhouse manda señales que alteran la continuidad espaciotemporal desde los sótanos de la Tate Gallery londinense, donde permanece fuera de exposición a perpetuidad… Atiende: no es sólo la voz de la bruja la que atraviesa Todo…

Durante los cinco sábados que ha tenido este pasado enero, STRIGA ha estado ejecutando el ritual operístico que es Hambre con todas las entradas agotadas para cada representación. Sólo son números… La Fuerza Telúrica Inhumana mea en cuclillas ante las puertas del museo de la historia humana. Sólo es una figura animal… Sarah Kane delimita el territorio de un hechizo mediante un círculo de fuego trazado con su vara. Sólo es una anécdota… Los cadáveres de Francis Fukuyama y John William Waterhouse, sus rostros verdes y cubiertos de moscas, descansan en la cúspide de una pila de la que tú mismo formarás parte en cualquier momento. Pero, mientras tanto…

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(fotografías de Lua Quiroga Paúl y Juan Díaz Díez)

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Hacia el cierre del Paréntesis de Gutenberg… Las historias que nos contamos sentados en corros concéntricos se adhieren a la arquitectura de la realidad y la actualizan… Esa realidad como discurso performativo que se autorrealiza… No existe una oposición neta entre lo “real” y lo “imaginario”, sino un pasaje borroso; cuanto más se carga un agregado semiótico de significados y usos sociales, más real llega a ser, y en cierto momento será imposible distinguir qué era real al principio y qué ha llegado a serlo, partiendo de una base compuesta sólo de signos.

Los corros concéntricos… Es sábado por la noche, entre colegas, celebramos mi cumpleaños, estamos sentados alrededor de una mesa sobre la que descansan nuestros teléfonos móviles junto con las varias latas de cerveza que ya hemos vaciado. Nos contamos historias cara a cara, mirándonos a los ojos, al tiempo que otros le están contando las suyas a nadie en particular, con la vista fija en la pantalla del portátil, en la pantalla táctil o en el monitor plano, al otro lado del espejo negro a través del cual se accede a la Red… Fácil, nosotros también vamos a hacerlo en cuanto la conversación se suspenda unos segundos para coger aire y resituarse… Es entonces cuando el vecino del piso de arriba se pone a hacer agujeros con el taladro, en plena noche, mientras algo más allá los niños duermen, un sábado… Mi amigo Óscar aprovecha para recoger el hilo del coloquio y nos habla de un videojuego, Party Hard:

El juego arranca con un hombre que, a las tres de la madrugada, al no poder conciliar el sueño por el fiestón que tienen montado los de arriba, sube a incorporarse a la fiesta y, bueno, los mata a todos. De formas muy creativas. Y luego, ya que está, sale a la ciudad a seguir poniendo en su sitio a todos esos fiesteros que no dejan dormir a sus vecinos. Es principalmente un juego de sigilo: lo más importante es que la policía no nos pille en pleno asesinato en masa. La principal forma de matar del Asesino de la Fiesta es la clásica cuchillada, pero claro, no podemos liarnos a navajazos en mitad de la pista de baile. Tenemos que ser pacientes, acechar a los fiesteros solitarios, a las parejitas que se alejan de la multitud o al pobre desgraciado que va a servirse una copa a la cocina; y después alejarnos rápidamente del cuerpo para que el borracho de turno no sume dos y dos al vernos cuchillo en mano al lado de un cadáver.

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Lógica slasher, sigilo, algo divertido y que viene completamente al pelo… Me fascina (y, últimamente, obsesiona) el modo en que el pernicioso hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico se deshace, sublima y muta desde sus más oscuros y terroríficos bordes exteriores… No puede ser de otro modo, de hecho: lo que está ahí afuera no es más que la negrísima metáfora alusiva a nuestra incapacidad, como humanos-humanistas, de salvar el vacío entre Lo Real y Nuestro Pensamiento de Lo Real… Ejemplo: Slenderman, el monstruo de Gutenberg; Slenderman y su naturaleza de ficción autorrealizada.

Los monstruos de Gutenberg… La noche del sábado duermo mal, me despierto a las tres de la madrugada; no es nada nuevo y, en mí, está relacionado con los episodios de parálisis del sueño que sufro de vez en cuando y mi peculiar relación con ellos… Por supuesto, en una esquina de mi cabeza resuenan continuamente esas teorías relativas al Tiempo Muerto y La Hora del Diablo… “Las 3 a.m. es el momento en que la actividad paranormal entra en su máximo apogeo”; “Jesucristo murió a las 15:00h, siendo las 03:00 a.m. la hora opuesta, en un claro desafío de los demonios hacia la ‘imagen’ de Cristo burlándose de la Santísima Trinidad”; “según algunas investigaciones, se producen muchas muertes entre las 03:00 a.m. y las 05:00 a.m., ya que en este momento el sistema inmunológico del cuerpo es más vulnerable. Entre estas horas, los enfermos terminales o personas muy ancianas son más propensas a pasar al ‘otro lado’ debido a que el cuerpo se debilita energéticamente”; “el Tiempo Muerto no es más que una representación de nuestro miedo colectivo a la oscuridad. Durante ese período de la noche nuestros sentidos se agudizan, ya que somos mucho más conscientes de nuestro entorno y estamos en guardia, en busca de peligros potenciales; esto es una traducción evolutiva de nuestra lucha innata o de nuestros instintos”… Paso el domingo ordenando ideas y echando un par de partidas a The Evil Within (la última obra de Shinji Mikami, la cual, al menos en sus primeros niveles, juega esencialmente con los símbolos del gore, la huida, el desplazamiento de Lo Real, el fuego, el faro y la metamorfosis); me olvido por completo de lo que hablamos la noche anterior, aunque a última hora recibo un correo de Óscar con el trailer de Party Hard; lo dejo para el día siguiente. Vuelvo a dormir mal, en parte porque a mi hija le ha sobrevenido un ataque de llanto entre las dos y las tres de la mañana.

Los monstruos de Gutenberg… Llevo dos semanas investigando todo lo que tenga que ver con Jeff the Killer, algo así como “el nuevo Slenderman”:

Una creepypasta, como Slenderman (“historias cortas de horror recogidas y compartidas a través de Internet con la intención de asustar o inquietar al lector. El nombre se deriva de la jerga de Internet ‘copypaste’, que se refiere al texto que ha sido copiado y pegado por los usuarios en los foros de discusión en múltiples ocasiones. Son similares a las leyendas urbanas, aunque no siempre tienden a tomar la forma de texto escrito o narración, algunas creepypastas toman en forma de imágenes, videos o videojuegos, supuestamente encantados”), que narra el relato de Jeff Woods, un muchacho de 14 años de edad quien es invitado a una fiesta de cumpleaños sólo para ser atacado por otros tres adolescentes que ya llevaban un tiempo acosándole en la calle y el colegio. Durante la agresión, Jeff es cubierto con lejía y alcohol y luego es prendido fuego. Tras el ataque, el chico pierde la cordura, se corta los párpados para volverse incapaz de cerrar los ojos cuando se mira al espejo, y desfigura su boca en una sonrisa perpetua.

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Llamémoslo sugestión… tanto la noche del sábado como la noche del domingo, desvelado, el rostro de Jeff the Killer se me aparece en los márgenes del campo visual, en el pasillo, de camino al lavabo. El encantamiento por documentación obsesiva está surtiendo efecto… Según algunas de las muchas deformaciones y reformulaciones aplicadas a la historia de Jeff, el chaval, en un arranque de manía homicida, mató a sus padres y su hermano a las 3 a.m. de una noche especialmente oscura y turbia a causa del revuelo causado por la fiesta celebrándose en la casa de los vecinos de la familia… Resonancia, trauma, tragedia y las tres de la madrugada… Deformación y reformulación también del hechizo de la Realidad Dogmática de lo Antrópico.

Lunes… Me despiertan el vecino y su taladro; con el primer café, abro el correo de Óscar, veo el trailer y ahí está él, Jeff; todos los elementos compositivos de la hiperstición puestos a sus pies, el fragor de la batalla contra lo sensato y lo mensurable… Corre por la Red la falsa noticia de que un chico disfrazado de Jeff the Killer se coló a las tres de la madrugada en una fiesta y mató a todos los presentes a modo de ritual enfocado a la invocación al plano real del mismo Jeff; hay YouTubers titulando los vídeos de sus partidas a Party Hard “cómo ser un buen Jeff the Killer”; algo en pasillo suelta una risita apagada y susurra “vete a dormir”… Y las miles de figuradas hogueras interconectadas frente a las que nos acomodamos para contarnos cuentos de miedo, chisporrotean de sincronicidad.

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Morgue

“Una forma de pensar en ello tal vez llegue con la invención de un concepto de duelo transversal – considerar cómo se produce la métrica del lamento”

Judith Butler

 

Silencio — “El ensamblaje inorgánico”

Un flujo informático, especular y superplano, dúctil al segundo y centelleante por cómo una opinión distinta, no oída el segundo anterior, estalla, y ahí va otra, estalla, y otra más, como al tratar de decodificar las grabaciones de la videovigilancia que le hemos impuesto al sueño… Las flagrantes ausencias de la lógica y el lenguaje se enquistan en los oídos, no hay plantilla ni aparato, no hay posibilidad de extractar

Sobre qué desgaja al sujeto. Sobre cómo se torna objeto al usar todos sus rasgos como notas para la percepción de otro objeto sensual, resueltas las tensiones entre Ello, el Otro y sus partes, extrudidos ambos desde ellos mismos y encontrándose en una estación metafórica, en un medio vicario, donde están representados, donde el tiempo se presenta desarticulado por la necesaria reconstitución de la irrealidad del pasado, la factidad del presente y los remanentes del futuro rebotando hacia atrás para articular el shock… ¿Qué significa que la conciencia humana no sea la única, aunque quizá sí la más compleja, forma de intencionalidad? ¿Quién pone en relación la región del objeto tal como se manifiesta con la región redundante de mi relación con su manifestación?

Aislante. Cerámico — “La ciencia ficción verdaderamente riesgosa es aquella que no sólo especula con las posibilidades del futuro, sino también sobre trayectorias inadvertidas que se fundan en pasados no tenidos en cuenta, tricotando pasado/presente/futuro en un tejido de textura imprevista”

En ocasiones parece que el edificio somático de lo que somos, en su intento absurdo por replicar a los edificios por nosotros creados… Las criaturas de sistema, medida y diseño que nos sirven para extender nuestros procesos mentales hacia fuera y no mantenerlos miserablemente encerrados en el cráneo… se agriete de rabia contra el símbolo, corra la tierra y reblandezca sus cimientos para generar un sentido experimental del contemporáneo, hueco, fundado sólo en especulaciones sobre el porvenir; sólo un signo sin enlace, que estalla, también, sólo una imagen onírica sin continuidad

 

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“El punto de vista humano parece ser el límite del pensamiento en los dos primeros sentidos de ‘negro’ (Negro=Satanismo y Negro=Paganismo). Pero existe otro significado, uno que es difícil de pensar, y casi imposible de conocer. En realidad, no existe, pero el pensamiento de su no-existir sí que existe”

Eugene Thacker

 

Restalla, de la boca del fusil al oído interno, el cuerpo biológico, se hace pedazos por apliques cibernéticos introducidos a la fuerza, y a la velocidad, el cuerpo social, se inmoviliza por el miedo, porque el enemigo no puede ser tan estúpido como para no haberse dado cuenta de que esta cultura agoniza por sí sola, que no es necesario ametrallarla, ¿verdad? El cuerpo del no-vivo, organizado de forma urbanística, inmutable y a la vez disperso, vuelto accesible, primero por la bala y luego por la cámara, cicatrices, interpretaciones, sesgos, la atemporalidad paradójicamente móvil de la red social como instrumento expresivo, tan poco que decir y tantos púlpitos desde los que no hacerlo, apenas se mueven las luces, restallan

La teoría de la conspiración exuda política negra. La opinión pública, nada

 

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“¿Y si el sueño del ser humano siempre ha sido destruirlo todo? ¿Y si todo es más hermoso cuando arde? ¿Y si las ruinas son más confortables que los edificios? ¿Y si las torres caen? ¿Y si los museos arden? ¿Y si, en realidad, todos anhelamos el Gran Incendio?”

Layla Martínez

 

En tiempo real — “Hiper-caos”

Toda relación causal implica la constitución de un objeto, tiene estructura de metáfora. La forma que adopta, en la era del consentimiento, la captura del pez sombra, resistencias y heridas interactúan en una glándula pineal virtual, ahí, en pantalla tras pantalla tras pantalla. Dos por ciento de ADN humano en los productos cárnicos procesados para consumo masivo; grasa humana en el aceite que lubrica los motores del ascensor en el rascacielos; piel humana, cuarteada, sin terminaciones nerviosas que amplifiquen ninguna experiencia, entre los engranajes… Toda la atención alquilada al autómata, todas las esfinges que son el mañana impreciso

Acerca de qué intensidad es propia de la tensión entre el objeto, sus partes y sus relaciones. Acerca de cuántas notas esenciales del objeto sensual serán una función del excedente de las notas de las partes del objeto real

Supervivencia antropocéntrica. Contra evolución — “… Incluso detonamos la primera bomba atómica el día que conmemora la transfiguración de Cristo, señalando así, aunque fuese de forma inconsciente, que también nosotros pretendíamos transformar el mundo, sólo que no a través de la luz sino de la oscuridad… Con una deflagración que ardió a más temperatura que el mismísimo sol”

Érase una vez que hubo noticia de agujeros rutilantes apareciendo acá y allá. Al pie de escalinatas, en la torre del reloj, tras la tapia de ciertos descampados, en los callejones traseros de los gimnasios… No exactamente agujeros negros, sino glitches en Lo Real. Espacios de vacío… A pesar de que dentro, al fondo, brillaban estrellas… autogenerados cuando los materiales mutaron para convertirse en Lo Material. Agujeros que siempre estuvieron ahí, aunque sólo ahora, con nuestra conciencia de los nuevos materiales y, al tiempo, con la conciencia de que Lo Material es a su vez conciente de nosotros, se nos presentan. Son el mecanismo de defensa de los materiales contra “la otra especie superior”, capaces de absorber cualquier objeto… Ciertos individuos, muchísimos, de hecho, no pueden verlos, o los interpretan como otra cosa; no agujeros, estrellas demasiado lejanas sobre fondo negro no relevante, huellas fantasmáticas de lo que estuvo y ya no está y debería estar… Asimismo, los agujeros son poros en nuestra (in)capacidad intelectual para procesar la inmensidad de un cosmos irracional, inmanente y ajeno. Agujeros de gusano al horror cósmico. Agujeros en el discurso único. Agujeros en el flujo informático y la espuma de acumulación de detalles contradictorios que lo cubre, demasiados, tantos que no dejan que subamos a la superficie, siquiera eso, subir a la superficie, hacer un agujero por nosotros mismos, respirar, hacer agujeros de silencio en el hielo de los datos y pescar… Y así el pez sombra quedará libre y los salvajes construirán una catedral allí donde los testigos afirman que fue visto por última vez

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El próximo domingo 4 de octubre, en el marco del 2º Festival Cyberpunk de Barcelona, impartiré la charla Huérfanos en Cyberia: New Aesthetic, Glitches, Píxeles y Polipsiquismo; así que, para proporcionar algunas pista de por dónde van a ir los tiros, así como para poner a disposición del público asistente algo de información de consulta adicional, dejo a continuación una bibliografía de los materiales utilizados para la elaboración del guión de la charla:

Libros:

  • Ciberia, la vida en las trincheras del hiperespacio, de Douglas Rushkoff
  • Alien Phenomenology, de Ian Bogost
  • Persuasive Games, de Ian Bogost
  • Towards Speculative Realism, de Graham Harman
  • The Quadruple Object, de Graham Harman
  • Guerrilla Metaphysics: phenomenology and the carpentry of things, de Graham Harman
  • Weird Realism: Lovecraft and Philosophy, de Graham Harman
  • Art and Glitch and Error in Digital, de Diminutive Remix
  • Tomorrow Now, de Bruce Sterling
  • Ah Puch está aquí y otros relatos, de William Burroughs

Artículos:

 

En breve, más.

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Este pasado verano, me he dedicado a darle forma a algo a lo que he llamado Ocultismo Noumenal (expresión fusilada sin pudor a Eugene Thacker… a quien no creo que le importe demasiado, o eso espero, esta apropiación, la verdad), una amalgama de filosofía teórico-práctica como un intento de dar coherencia a gran parte de mis temas habituales, de más o menos estructurarlos en un sistema de ideas: realismo especulativo, transhumanismo, ontología cyborg y ontología orientada al objeto y ontología plana, teoría de la hiperstición, futurología, topografía profunda, shock por futuro, horror cósmico, conspiranoia, ciencia ficción, magia del caos, aceleracionismo, poesía y prosa experimental.

Aquí mismo, en el blog, ya se han podido ver algunos ejemplos de hacia dónde iba la cosa, así como se verá en algunas de mis colaboraciones en varias revistas y antologías que saldrán al mundo durante los próximos meses, pero el ejemplo más claro de ejercicio práctico y formulación de ese Ocultismo Noumenal, algo así como un manifiesto, se puede encontrar ya en la serie de artículos que la revista online Láudano Magazine ha venido publicando semanalmente durante este septiembre.

Siempre hay un faro, Siempre hay una ciudad y Siempre hay un hombre son tres piezas que, juntas, funcionan como un ensayo extraño al respecto de los temas comentados algo más arriba, aplicados al análisis por inmersión profunda en la saga de juegos BIOSHOCK, no tanto “periodismo videojueguil gonzo” (aunque algo de eso tiene) como, repito, un ejercicio práctico de Ocultismo Noumenal.

Dejo a continuación los enlaces a los tres trabajos, para que hagáis con ellos lo que gustéis:

 

SIEMPRE HAY UN FARO

“¿A qué crees que podrías aspirar tú siendo una Forma Inhumana alterada irreversiblemente por la prótesis ficcional?”

 

SIEMPRE HAY UNA CIUDAD

“De la honda sima de tu discontinuidad con lo Real, esa que te ha estancado en un shock por futuro —y te ha llevado a diferenciarte irracionalmente de, por ejemplo, las máquinas con las que cohabitas, los sistemas algorítmicos con los que convives y las herramientas en paridad con las cuales evolucionas—, surgen inteligencias metonímicas que, al parecer, son las únicas capaces de cruzar a un lado y otro de tus espacios interior y exterior.”

 

SIEMPRE HAY UN HOMBRE

“Lógica-ficción: la suspensión de la reciprocidad entre fenómeno y noúmeno te sitúa, Ocultista Noumenal, en la senda de un posthumanismo crítico por el cual al abismo insondable que el hombre, debido a sus limitaciones intrínsecas, apenas puede testimoniar de manera parcial y puntual, se le opone un ser evolucionado en paralelo y equivalencia con sus herramientas materiales y ficcionales; Dios aún no existe; todavía no ha sucedido, más que como profecía con el ferviente deseo de ser autocumplida”

 

Vuestros son.