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Archivo de la etiqueta: Poesía

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Llegan imágenes de una muralla grave como agua pesada que enriquece la linde, una muralla que saja la secuencia óptima del paisaje…

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El próximo día 23 de abril, de la mano de Ediciones El transbordador y su flamante colección de poesía Pequeño Laboratorio Alternativo, ve la luz mi nuevo poemario, sólidO_Celado:

Degradado Múltiple

tema de Máquina Líquida a partir de fragmentos de sólidO_Celado

Música y voz: Máquina Líquida

Vídeo: Bensalem Al-Jabri

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Psique abre su caja dorada, y dentro sólo hay inmundicia

aun así, Psique está, presente, y su caja sigue siendo de oro…

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sólidO_Celado es un libro en forma de artefacto híbrido en el que la poesía, la prosa y el ensayo filosófico y ocultista se confunden y suman para articular un ejercicio de topografía profunda sobre Barcelona, por el cual la ciudad es entendida como un territorio preñado de símbolos, ficciones pugnando por volverse realidad, redes de asociaciones autobiográficas con los elementos urbanos y procesos prácticamente biológicos que cristalizan a través del poeta cuando éste advierte que mediante la palabra es capaz de suspender el tiempo y amalgamar presente, pasado e hipótesis de futuro.

Sobre estos puntos de partida, el libro pretende transmitir una nueva reflexión al respecto de nuestra relación con el entorno que se inicie en lo más tangible y consensual (lo sólido: la Historia, el desarrollo urbanístico, el suceso íntimo, las rutinas vecinales, la actualidad informativa), derive hacia lo más relativo, metafísico y potencialmente transformador (lo celado: las escuelas filosóficas de vanguardia, el Realismo Especulativo, la Fenomenología de la Imago, las nuevas tendencias ocultistas, la futurología tecnológica) y sirva tanto de testimonio de una visión parcial, subjetiva y psicodélica de todo lo que confluye con la idea de la ciudad de Barcelona hoy en día, como de guía sobre esa misma visión que el lector pueda asimilar para, quizá, formular su propia hipótesis al respecto del futuro que nos aguarda en tanto habitantes de una metrópolis capaz de albergar tanto y arder a tan alta temperatura conceptual.

sólidO_Celado, que se inspira en las formas y técnicas de escritores como Birgitta Trotzig, Mircea Eliade, Juan Eduardo Cirlot, Nick Papadimitriou, Jorie Graham o Layla Martínez y artistas como Austin Osman Spare, Kenji Siratori, Daniel Pablo o Marc O’Callaghan, cierra la tetralogía dedicada a la inmersión psicogeográfica en Barcelona que se iniciase con el volumen de prosa poética Aceldama (editorial Origami, 2014) y continuase con las novelas Pasaje a las Dehesas de Invierno (Esdrújula editores, 2015) y Teratoma (Orciny Press, 2017).

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El desvanecido se convence de que sus manos no son suyas, pues aunque éstas solían obedecerlo también es cierto que en ocasiones asían y apretaban y exploraban y se crispaban sin que mediase orden consciente…

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Contra lo sólido, su reverso. En lo celado, todo enlace con el anverso se ha roto

Conocer al acosador de los restos. Conocer lo tardío sólo por sus modos de ocultación…

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Nota al pie: desde hace cosa de un mes, se encuentra disponible en Lektu para descarga en modo pago social Arco, pequeño ciclo poético que sirve de aperitivo y acompañamiento a sólidO_Celado, seis poemas sin conexión temática pero sí formal con el poemario, erigido cada uno de ellos sobre seis puntales: la depresión en relación a la familia, la depresión en relación a la infoxicación mediática, la depresión en relación al sexo, la depresión en relación al territorio inmediato, la depresión en relación a la memoria y la depresión en relación al lenguaje.

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La corrupción, el núcleo resistente, la recreación, una vez que nada puede ser reparado sino acudiendo a su mismo origen y volviendo a formularlo como si de un mito se tratase, pero en ese caldo cámbrico no sólo ésta todo roto sino que se descompone y se duplica y está alineado, engendrado por la caída, en esbozos de consciencia y esquemas…

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Trastorno del sueño durante el cual la persona dormida se levanta, camina, habla y se comporta como si estuviese despierta; los actos realizados no se recuerdan al despertar

 

Mis actos no pueden ser recordados porque no son míos —sometido al chantaje emocional de la textura y el sonido, enmudecido, perdido aquí, entre las voces, siempre la voz de lo otro, de aquellos que supuran desde la pared, que me buscan.

No hay caso en mí, solo lugar: nada que hablar.

 

 

 

Tal como el terreno conjuga de forma especulativa con el terror, espero —llegará la marcha triste a los nuevos barrios y me encontrará aquí, desnudo, manteniendo la puerta abierta.

Desaparecido: nada que hablar.

 

 

 

La carne en el hueco de lo global

que ha quedado atravesada e invalida

por cuanto espera.

En el hueco de lo global

se deslinda la mirada de la víctima por aquella calidad que no puede encajarse en lo único, en solo amor, tierno quebranto de lo que hemos sido ya en demasiadas ocasiones. En la palidez ausente de otro día que acaba embozado por la luz artificial. Dice: querido adversario, híncate en todo lo que sea vulnerable.

La mirada de la víctima, los enormes canales heridos de algo que no es información, que no narra, la gente entre jirones de ropa salpicada de piel espera que no sea sangre lo que mancha las losas rojas y azules y amarillas y blancas y negras del escudo en el suelo, rendido; en el suelo están ellos también, como un puño que agarra el mango de un martillo prestado.

De tal modo, la mirada del otro,

la mirada

a través del hueco en lo global.

La mirada de la víctima, desde la lejanía, comprueba y prejuzga, se posa, se emborrona, no miente, duda, pero aún no protesta ni acusa. Contrario a la agresión, que se siente tan calculada, el rito. Al cabo del paseo está la fuerza imparable. La rutina (solo es jueves) bosteza en grises y por ahí se cuela el desamparo. A escala familiar, los diarios y las palomas y los helados y los achicharrados, estridulación de mentira piadosa y, ahora, nada en orden.

Demasiado brillo, roto, brillo reflejo en el asfalto húmedo solo superficialmente, bajo las ruedas, lo que brilla, es feo y está muerto, brillo reflejo en aluminio y acero y hormigón que no están destinados a hacer crecer, no expanden, brillo sobre rodillas y codos raspados y tobillos torcidos y el beso de la acera, el brillo de cualquier agosto filtrado por un horizonte así de sucio.

Brillo de primera hora de la tarde, latente, encendido y que hace insoportable el calor del motor bajo el capó que embiste, y brilla roto, donde los taconeos rítmicos de las floristas fueron sustituidos por el gasto ponderado (las escasas sombras en Las Ramblas, quietas y sin eco, ensordecidas por el brillo)

La víctima, lo opaco, es un hecho: nada que hablar

grande en el límite que separa”

pérdida de estampa, la excusa (eso parece), el relleno (eso parece)

su cabeza podrida y su relato maligno”

y sí, supuesta, desnuda por completo, en este preciso instante anterior a que se institucionalice el dolor general, supuesta, en fin

antigua de sangre”

En el hueco de lo global

se deslinda la mirada de la víctima por aquella calidad que no puede encajarse en lo único, en solo amor, tierno quebranto de lo que hemos sido ya en demasiadas ocasiones. En la palidez ausente de otro día que acaba embozado por la luz artificial. Dice: querido adversario, híncate en todo lo que sea vulnerable.

Saqueado el cuerpo e ignota su telegenia, queda la opinión sobresaliendo del pellejo. Queda un mirar laberíntico y cerrado. Ciego por el signo y en un paraje singular y paradójico que se estrecha hasta, al no haber más víctima, olvidar incluso que esta una vez posó su amplísimo campo en nosotros y no tiene por qué no volver a hacerlo.

(El pasado cinco de abril, para inaugurar la selección de Relatos del Mes de su Inner Circle, la editorial Orciny Press publicó Un altar, uno de mis últimos relatos, un texto al que tengo especial estima porque creo que sienta una primera piedra de lo que quiero construir con mi prosa a corto plazo, porque se siente como un paso largo en cualquiera que sea el camino que está tomado últimamente lo que hago.

Paralelamente a la escritura del relato, estuve también enredando con un poema en el que tratar exactamente los mismos temas y purgar concretamente las mismas inquietudes (llegando incluso a usar exactamente las mismas palabras en momentos puntuales) pero en un tono del todo distinto. Una suerte de remezcla intencional y argumental, una exploración del mismo terreno blando aunque desde otro medio, con otras herramientas. No tanto un complemento como un intento de experimentar lo mismo desde otro ángulo. Aquí queda:)

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DEGRADADO MÚLTIPLE

Una etimología especulativa de la palabra terror (y, por asociación, terrorismo) la conecta con palabras como terreno y territorio

Hunter Dukes

Llegan imágenes de una muralla grave como agua pesada que enriquece la linde, una muralla que saja la secuencia óptima del paisaje. Se escota a la medida conveniente, aunque desproporcionada, ahora sangra a los que la tienen delante e imprime acequias y parte los arrabales de conventos y gremios extramuros. Orografía reposada en óxido para ser examinada y más tarde exterminada. Los engranajes húmedos de la desamortización mundial velan el retrato en su totalidad; individuos calificados de deformes y gibosos se parapetan al amanecer y al anochecer en ninguna parte otros momentos son rutina y servicio al escaparate de atracciones urbanasy se gritan unos a otros a otros a través de aspilleras invisibles. Las noticias de la jornada. El amontonamiento humano se descamina en la tortuosa madeja vial. De improviso es patente la presencia de humores lívidos derivados de la lepra de las casas, que no va a corregirse, su evidencia es intensiva, cojea en los cerebros, pringa y degrada.

La cadencia

de la migración

desaloja una masa concretísima

que repinta las ruinas pisoteadas, rasga esos panfletos caducados, desodoriza la basura

de algún modo, deja una impronta de dinamismo blando en el ritmo moroso

de los que ya estaban, de los que se quedan y atienden los mostradores de sus barracas

Mediodía. La feria condal es trasparente a sus clientes, deslucida como cobre ahumado. Alguien se desvanece el enésimo desvanecimiento hoy. ¿Hacia dónde? ¿Desde dónde?

La cadencia

quiso que —había— una vez la filosofía colectiva de los feriantes se expusiese incrustada de los fluorescentes y excesos cromáticos en la carrocería de las atracciones. Máscaras felicísimas, sonrisas cogidas con pinzas en los mofletes, uniformes bien remendados era obligatorio ponerse guapo; a tales efectos incluso se reconvirtió en gimnasio con las paredes de cristal una de las capillas absidiales de la catedral gótica que hasta la fecha sólo había resultado atractiva para las procesiones de visitantes del parque vestidos de negro perenne y rebozados en maquillaje funerario y que masticaban loto antes de la función de espiritismo callejero de las seis de la tarde. Aceite bronceador, fibra, aceite de colza desnaturalizado que fue a diluirse a la cala mediterránea, dieta demencial con base de cereales y verdura, micronutrientes, fruta de temporada —Alegría.

Poderes evidentes de cara a las galerías superficiales, fastos, alegría, alfombras de pétalo de geranio, brisa yodada que mesaba los cabellos de las muñecas de porcelana que en las tómbolas de la rambla principal se entregaban como premio de consolación a espontáneos deportista urbanos por su contribución a la dinamización de cada recodo, flato disimulado, con alegría, jarana en las terrazas y, abajo, barrenderos y buhoneros al rosa chicle y púrpura cardenalicio, recogiendo, alegres, recogiendo y recogiendo y guardando, por si venían mal dadas, que no, pero quizá, a saber, algún día —Alegría. Decreto.

Mientras, una maleta rellenada con los miembros cercenados y los intestinos aguijoneados de quemaduras de cigarrillo de una niña imposible de identificar era dejada sobre el río de cera que discurría desde las torres de cirios de la ermita de los gitanos hasta los desagües de la mismísima muralla.

La cadencia

aísla en sus moradas a los desvanecidos y a los que andan en proceso

de desplazamiento

del traslúcido objeto humano al adjetivo opaco

que lo mismo podría ser una sala para el sacrificio como una urna donde conservar nada

ante la nada inminente

 

En la migración la lengua se desterritorializa. El migrante pierde el suelo de la lengua, cae al subsuelo y el subsuelo no tiene límites

Josefina Ludmer

alguien se desvanece. Cruza de un motivo a otro hasta los confines de trueno del tráfico rodado y el tráfico de datos. Los detalles del desvanecimiento son engullidos por la inmediatez del suceso y cómo este queda explicitado en las marquesinas. Quedan el viento y los cielos cubiertos de ceniza, desorden de calzada, la hora punta y el ruido blanco que ha arrastrado al desvanecido lejos de los focos y atrás y a la izquierda de la silueta compacta de la feria desagua hacia una función sin límite aritmético, aquí con el resto de migrantes que se arrodillan y se recolocan las mordazas y se calzan las capuchas, pasto del frío de la niebla, ahora tienen un agujero que orbitar, que se encuentra sólo en su imaginación, y es sensato, ahora sí, y dan vueltas y vueltas y vueltas y vueltas en espiral centrífuga, conectados con hilos de hueso cariado a una estrella muerta como símbolo final de civilización, yacen irradiados de vacío, conceptos desmigajados, pólipos alienígenas con respecto a quiénes habían sido antes, con los pedúnculos estirados y enredados pero sujetos bien firme a sus tabernarios.

Al amparo del punto de control

el pueblo descamado

las fosas comunes flanqueando un altar

rejas de polvo que no se posa

pasto podrido en el refrigerador de seres reptantes que aguardan babeantes la pitanza que pudriesen con sus                                                                                                                                                                                                                                                            deposiciones

el mito quebrado, porque puede, quebrarse, esto es

sustancias y talles y complexiones falsas en busca de su repugnante reflejo

las espinas que crecen hacia el cosmos interior privado

la privación y la destrucción y el universo y su así en sus ritmos como en los nuestros

el coto de la liberación forzada

en la zanja y en la fosa la libertad alcanzada únicamente al conjugar distinto la misma dependencia

sin importar qué escribiésemos sobre nosotros ni qué opinasen ustedes de nuestra tristeza

El desvanecido se convence de que sus manos no son suyas, pues aunque éstas solían obedecerle también es cierto que en ocasiones asían y apretaban y exploraban y se crispaban sin que mediase orden consciente, y si sus manos no son suyas cabe suponer que sus brazos tampoco, ya que actuaban igual, doblándose para parar un golpe y rodeando el pecho al embate de una brisa inusualmente fresca, como sus pies y sus piernas, que a veces le llevaban en deriva caprichosa por rutas que él jamás hubiese embocado o se sacudían inquietas mientras él trataba de conciliar el sueño, como su estómago, que nunca reaccionaba igual a un mismo alimento, como sus pulmones, respirando por defecto, como sus ojos al parpadear de forma involuntaria, como su nombre, que había sido idea de sus abuelos, como su mente, caramba, cuando era incapaz de filtrar según qué pensamientos y le impedía ser el ciudadano feliz e inope y vivaracho en que aspiraba a convertirse aun atrapado en los raíles espectaculares de la feria… Ni un solo filamento de sí es suyo, por lo que el desvanecido no es ni va a ser, sino que simplemente ha estado siendo y, tan fácil como cae en la cuenta de ello, resuelve dejar de estarlo, deja de estar siendo y se desvanece en una imprecisión que ya sólo está siendo durante un instante inmediatamente pasado en la imaginación de quienquiera que tenga a bien leer este texto.

El espectáculo debe negar la historia, pues la historia demuestra que nada es ley, que todo es proceso y lucha. El espectáculo es el dominio de un eterno presente que pretende ser la última palabra de la historia.”

Anselm Jappe

Cada hombre y cada mujer es una estrella en el escenario. La feria explota sus habilidades.

Las valijas humanas, ordenadas por el espectáculo a lo largo de la calzada, se rasgan.

El polvo de estrella-de-hombre y estrella-de-mujer se esparce y se descompone rápido.

Lo único que detenta sentido es aquello que se detiene.

Alguno de los pellejos de estos seres, ahora abandonados, aún contiene vida.

Pero es ímpetu atravesado de sistema, alambres brillantes y rizomas de terror.

Así despacha el desvanecimiento a sus feriantes, por sí solo.

Por sí solo, el desvanecimiento relega el remanente de vida al espectáculo.

Una forma de juego pura y sin acción real por el que los actores, como guardias fumándose un pitillo sin dejar sus puestos ni descolgarse los fusiles, son público en el espacio a la vez que espacio a ser ocupado por un público teórico, violencia inherente al sistema de tensiones dadas en el espacio público cuando éste es supervisado, un juego de relaciones telegénicas que por relatividad sólo permite que lo perceptible al ojo humano sean estrellas muertas, conflicto ambiental, Tierra material y campos de operaciones.

 

El próximo 20 de abril, Ediciones El Transbordador publica dentro de su colección SOYUZ, en edición física limitadísima a 100 ejemplares y descarga digital, mi penúltimo artefacto, Luz simiente:

“El vacío reducible. Las raras épocas en tu historia cuando el paño era retirado, el paño rancio de tu soledad y tu angustia, lo que era desalojado al adquirir pleno conocimiento de que el relato de quien creías ser sólo ocurría fuera de la conjetura en sí, cuando soltabas las riendas y el engaño era cambiado por un dejarse llevar. Tras de ti, el hormigón y el bramido y la permanencia de tu personalidad, en silencio. Tu boca cosida”

Una mujer deprimida deja su ciudad para instalarse en un pueblo perdido de la España profunda. Allí llevará a cabo el trabajo que le ofreciese un misterioso hombre viudo: hacerse cargo de las dos hijas de éste y ejercer de prostituta sagrada al servicio de los hombres y mujeres de la localidad. Instalada en el laberinto subterráneo que conecta tanto las casas como las áreas más o menos sólidas del inconsciente colectivo de los vecinos, y sometida a constantes abusos físicos y emocionales, la mujer entrará en contacto con las aterradoras potencias esenciales que mueven y cohesionan el mundo más allá de la supuesta civilización de la que ha escapado, contemplará cómo el juego de las niñas y la gestión entre las sombras de las oscuras pulsiones de hombres y mujeres dan forma al mismísimo Espacio-Tiempo, y aprenderá que el centro de la existencia siempre ha sido, es y será ella misma.

Con apariencia de novela corta enmarcada en el género del terror experimental, Luz simiente es también un largo poema-conjuro dirigido a ciertas fuerzas telúricas, subterráneas, femeninas y prehistóricas como un reconocimiento a su pervivencia; es una invitación a la insurrección contra la dictadura de los caudillos dioses solares que han llevado este mundo contemporáneo nuestro al borde de la nada; es un barajar las cartas del mito del eterno retorno, un acto de vandalismo hacia las reglas de la concepción lineal del tiempo y un juego de suma cero en el que todos los pares de contrarios enfrentados (la poesía y la rabiosa actualidad, el pueblo y la ciudad, el hombre y la mujer, lo adulto y lo infantil, la superficie y el subsuelo, la piedra y el plástico…) hacen trampas y saben que el otro las está haciendo también; es una historia de ascensión a través del abuso y el maltrato, de descenso a los abismos del amor y el compromiso, y de envenenamiento por sueño.

De la obra, Celia García López (editora de la publicación feminista La Madeja e incidental micro-prologuista del asunto) dice que

Acaso la palabra puede nombrar el terror. El miedo es mucho más profundo que la palabra que intenta nombrarlo. En este tiempo donde lo feo y lo terrible es cosa cotidiana, el lenguaje consume el hecho hasta convertirlo en norma esquizofrénica. Lo que no se debe hacer es lo que, sin embargo, sucede: asesinatos, violaciones, cuerpos que no valen nada. En este mundo de disociaciones entre el conjunto de normas aprendidas para el bien de la reproducción social y lo que acontece a cada instante intenta caminar el relato con un paso difícil, cargado de imágenes abyectas, de enumeraciones que te envuelven en una atmósfera siniestra, de complicidades que perpetúan el contrato sexual de abusos y privilegios, donde la repetición se convierte en tormento y asfixia. Visiones que se suceden, que te señalan lo que no se puede ver, lo que no puedes dejar de mirar.

En cuanto a las referencias, influencias y demás, Luz simiente bebe esencialmente del convulso estado mental al que me he visto abocado en los últimos meses, de mis investigaciones sobre el trabajo de Mircea Eliade en paralelo a la relectura profunda de la obra de Chantal Maillard y Birgitta Trotzig, y de las propuestas estéticas de Jaya Suberg

 

…Y, cómo no, el proceso de canalización y redacción tuvo su propia banda sonora enfocada a proporcionar textura adicional al texto:

Pharmakon, Bestial Burden:

https://pharmakon.bandcamp.com/album/bestial-burden

Trepaneringsritualen, Perfection & Permanence:

https://trepaneringsritualen.bandcamp.com/album/perfection-permanence

Anemone Tube/Dissecting Table, This Dismal World:

 https://anemonetube.bandcamp.com/album/this-dismal-world

De·Ta·Us·To·As, The Inverted Halls:

https://detaustoas.bandcamp.com/track/t-h-e-i-n-v-e-r-t-e-d-h-a-l-l-s

Luz simiente se presentará el mismo día 20 mediante dos actos paralelos: uno en la librería malagueña En Portada, que contará con la presencia de los editores y del escritor Juan-Antonio Fernández Madrigal; y otro en Barcelona, a las 19h. en la librería Chronos, cita en la que me acompañarán la escritora Beatriz García Guirado y el editor y escritor Hugo Camacho y durante la cual, entre los tres, trataremos de cerrar el conjuro y lanzarlo a las corrientes a las que debe ser lanzado.

Aquel lugar al que fuiste entonces. Donde dejar tu luz simiente.

¿Con qué lenguaje se expresa tu memoria? ¿Cómo la empequeñecerías y que cupiese en algo manejable?”

Morgue

“Una forma de pensar en ello tal vez llegue con la invención de un concepto de duelo transversal – considerar cómo se produce la métrica del lamento”

Judith Butler

 

Silencio — “El ensamblaje inorgánico”

Un flujo informático, especular y superplano, dúctil al segundo y centelleante por cómo una opinión distinta, no oída el segundo anterior, estalla, y ahí va otra, estalla, y otra más, como al tratar de decodificar las grabaciones de la videovigilancia que le hemos impuesto al sueño… Las flagrantes ausencias de la lógica y el lenguaje se enquistan en los oídos, no hay plantilla ni aparato, no hay posibilidad de extractar

Sobre qué desgaja al sujeto. Sobre cómo se torna objeto al usar todos sus rasgos como notas para la percepción de otro objeto sensual, resueltas las tensiones entre Ello, el Otro y sus partes, extrudidos ambos desde ellos mismos y encontrándose en una estación metafórica, en un medio vicario, donde están representados, donde el tiempo se presenta desarticulado por la necesaria reconstitución de la irrealidad del pasado, la factidad del presente y los remanentes del futuro rebotando hacia atrás para articular el shock… ¿Qué significa que la conciencia humana no sea la única, aunque quizá sí la más compleja, forma de intencionalidad? ¿Quién pone en relación la región del objeto tal como se manifiesta con la región redundante de mi relación con su manifestación?

Aislante. Cerámico — “La ciencia ficción verdaderamente riesgosa es aquella que no sólo especula con las posibilidades del futuro, sino también sobre trayectorias inadvertidas que se fundan en pasados no tenidos en cuenta, tricotando pasado/presente/futuro en un tejido de textura imprevista”

En ocasiones parece que el edificio somático de lo que somos, en su intento absurdo por replicar a los edificios por nosotros creados… Las criaturas de sistema, medida y diseño que nos sirven para extender nuestros procesos mentales hacia fuera y no mantenerlos miserablemente encerrados en el cráneo… se agriete de rabia contra el símbolo, corra la tierra y reblandezca sus cimientos para generar un sentido experimental del contemporáneo, hueco, fundado sólo en especulaciones sobre el porvenir; sólo un signo sin enlace, que estalla, también, sólo una imagen onírica sin continuidad

 

TEch

“El punto de vista humano parece ser el límite del pensamiento en los dos primeros sentidos de ‘negro’ (Negro=Satanismo y Negro=Paganismo). Pero existe otro significado, uno que es difícil de pensar, y casi imposible de conocer. En realidad, no existe, pero el pensamiento de su no-existir sí que existe”

Eugene Thacker

 

Restalla, de la boca del fusil al oído interno, el cuerpo biológico, se hace pedazos por apliques cibernéticos introducidos a la fuerza, y a la velocidad, el cuerpo social, se inmoviliza por el miedo, porque el enemigo no puede ser tan estúpido como para no haberse dado cuenta de que esta cultura agoniza por sí sola, que no es necesario ametrallarla, ¿verdad? El cuerpo del no-vivo, organizado de forma urbanística, inmutable y a la vez disperso, vuelto accesible, primero por la bala y luego por la cámara, cicatrices, interpretaciones, sesgos, la atemporalidad paradójicamente móvil de la red social como instrumento expresivo, tan poco que decir y tantos púlpitos desde los que no hacerlo, apenas se mueven las luces, restallan

La teoría de la conspiración exuda política negra. La opinión pública, nada

 

Kamera

“¿Y si el sueño del ser humano siempre ha sido destruirlo todo? ¿Y si todo es más hermoso cuando arde? ¿Y si las ruinas son más confortables que los edificios? ¿Y si las torres caen? ¿Y si los museos arden? ¿Y si, en realidad, todos anhelamos el Gran Incendio?”

Layla Martínez

 

En tiempo real — “Hiper-caos”

Toda relación causal implica la constitución de un objeto, tiene estructura de metáfora. La forma que adopta, en la era del consentimiento, la captura del pez sombra, resistencias y heridas interactúan en una glándula pineal virtual, ahí, en pantalla tras pantalla tras pantalla. Dos por ciento de ADN humano en los productos cárnicos procesados para consumo masivo; grasa humana en el aceite que lubrica los motores del ascensor en el rascacielos; piel humana, cuarteada, sin terminaciones nerviosas que amplifiquen ninguna experiencia, entre los engranajes… Toda la atención alquilada al autómata, todas las esfinges que son el mañana impreciso

Acerca de qué intensidad es propia de la tensión entre el objeto, sus partes y sus relaciones. Acerca de cuántas notas esenciales del objeto sensual serán una función del excedente de las notas de las partes del objeto real

Supervivencia antropocéntrica. Contra evolución — “… Incluso detonamos la primera bomba atómica el día que conmemora la transfiguración de Cristo, señalando así, aunque fuese de forma inconsciente, que también nosotros pretendíamos transformar el mundo, sólo que no a través de la luz sino de la oscuridad… Con una deflagración que ardió a más temperatura que el mismísimo sol”

Érase una vez que hubo noticia de agujeros rutilantes apareciendo acá y allá. Al pie de escalinatas, en la torre del reloj, tras la tapia de ciertos descampados, en los callejones traseros de los gimnasios… No exactamente agujeros negros, sino glitches en Lo Real. Espacios de vacío… A pesar de que dentro, al fondo, brillaban estrellas… autogenerados cuando los materiales mutaron para convertirse en Lo Material. Agujeros que siempre estuvieron ahí, aunque sólo ahora, con nuestra conciencia de los nuevos materiales y, al tiempo, con la conciencia de que Lo Material es a su vez conciente de nosotros, se nos presentan. Son el mecanismo de defensa de los materiales contra “la otra especie superior”, capaces de absorber cualquier objeto… Ciertos individuos, muchísimos, de hecho, no pueden verlos, o los interpretan como otra cosa; no agujeros, estrellas demasiado lejanas sobre fondo negro no relevante, huellas fantasmáticas de lo que estuvo y ya no está y debería estar… Asimismo, los agujeros son poros en nuestra (in)capacidad intelectual para procesar la inmensidad de un cosmos irracional, inmanente y ajeno. Agujeros de gusano al horror cósmico. Agujeros en el discurso único. Agujeros en el flujo informático y la espuma de acumulación de detalles contradictorios que lo cubre, demasiados, tantos que no dejan que subamos a la superficie, siquiera eso, subir a la superficie, hacer un agujero por nosotros mismos, respirar, hacer agujeros de silencio en el hielo de los datos y pescar… Y así el pez sombra quedará libre y los salvajes construirán una catedral allí donde los testigos afirman que fue visto por última vez

paralysè

(collage de Mónica Ezquerra)

“El límite entre ciencia ficción y realidad social es una ilusión óptica”

Donna Haraway

…La imagen cinematográfica y la impregnación en primer plano una soga colgando lacia del árbol un lazo el nudo corredizo la casa a oscuras detrás la casa que cobijó una vez el paisaje fronterizo de las cámaras el maquillaje la iluminación la actuación y la fantasmagoría digital la función de la imagen cinematográfica y la función de impregnación de ésta en el espectador todo el mal simulado en la casa ha acabado tornándose imprimación en sus paredes e imprimado también a sus nuevos inquilinos porque el ectoplasma tiende a imponerse (el deseo, la venganza) y no hay escapatoria posible así transforma el simulacro en víctima…

…A los que vinieron a darse de bruces con la dominación ontológica derivada de la idea del hormigón sintiente les acechan ya (la ansiedad, el ansia) las brechas abiertas el corrimiento en las posibilidades de ser una Forma Inhumana disociada de otros discursos de identidad relacional ninguna…

…Ningún sistema de signo diseño acaba de rebrotar fuera con el viejo encantamiento de la Fundación General Eléctrica que se apolilla entre los microrrelatos invitados al suplemento dominical en línea dánosle hoy y no recorre Europa ningún germen más que el cuerpo abandonado los rostros bañados en sudor las patas mudadas ninguna antigua piedra sobre piedra queda en el desfile de refugiados con pantallas implantadas en la tripa…

“Las ‘telepatologías’ no sólo me permiten reinventarme psicológicamente, sino que alteran lo que conozco como ‘privacidad’, pues todas mis neuronas están ‘afuera’, expuestas, exponiéndose. Ya no hay ‘punto de vista’, pues ahora está reemplazado por un punto de ser, mi punto de entrada para compartir el mundo.”

Pepe Rojo

…Y un ojo hundido que sueña con noches de piedra (la casa, la fantasmagoría) y con aquellos “emigrantes económicos de un parque temático de Antoni Gaudí” y con los que acechan en los bordes las señales de tráfico votivas declinantes la larga distancia y la marcha los conflictos fundamentales entre yo y mi graznido y la creación de túneles de humo en el Metro y esta no-arqueología mercurial…

…Por cuánto los contornos del músculo me buscan abajo bajo la fuente como el Hikikomori sensocentrista entregado a la pasión de pasar a línea tras línea tras línea de código su sistema nervioso central ese (¿mayúscula?) que los demás dejan en suspenso ante la pantalla de la televisión y la pantalla del ordenador y las muchas pantallas táctiles (anti-sexo, anti-brecha) como codifica desde lo inspirado por la fachada y el bulevar y la Acequia Condal una diminuta cara de pegatina para la Forma Inhumana de animalillo asustado ante los faros en el rompiente en el Estado intermedio en el laberinto de la ciudad que se resucita a sí misma…

…Con los guantes con los dedos cortados tecleas cariño con los que se desean más allá de la distancia aceptable ahora o mañana ¿quién te espera? (¿yo mismo? ¿la antigua piedra sobre piedra?) con la trituración exterior me inventas en el mundo oculto de los acertijos con la sombra transparente y la piel transparente que transforma el juego en espectáculo con la sentencia a servidumbre con la que serpenteamos mediocres (término capitalista, llave de encantamiento) en tránsito de un sitio a otro negándonos transitar por transitar sin origen ni destino sólo caminar y caminar solos por el circuito de nuestro huerto de sangre Aceldama…

“Un posthumano es un humano que ha puesto a la naturaleza (incluyendo la propia) entre paréntesis (o que se ha convencido de que todo lo no humano es humano, y por lo tanto, humano = naturaleza). Así, en el mundo posthumano, todas las fronteras se convierten en ‘diferencias estéticas’, respaldadas por ‘sistemas morales arbitrarios’.”

Andrei Codrescu

…INTERLUDIO imágenes de archivo colonos volviéndose salvajes a la buena de Dios como locos del exceso de población hozan entre el alcantarillado al descubierto y la mala tecnología chisporrotean obsolescencia temprana y llegan los platillos volantes y los salvajes se arrodillan he ahí los santos ángeles siliconados he ahí los hombrecillos numinosos que salvan apertura de compuertas corazas antidisturbios pistolas cargadas la salva y el impacto y el píxel retocado hacia tonos menos gráficos del rojo para pasar la censura lo correcto purga lo insalubre…

…En la ampolla coriácea dentro de la que se enrosca una larva que desea que quiere contestaciones de quien las quiere pasados los controles de orina y la esterilización de los concursantes y la memoria ajena del viaje por imposición Gane Usted Una Estancia De Por Vida En La Casa Que Supuestamente Era Ya Su Hogar y nuestro agradecimiento eterno pruebe después que es capaz de mantenerse en la condición ficcional ofrecida (letra pequeña, ínfima, sistema nervioso central)…

“No podemos ‘ver’ (porque el discurso en que nos socializamos no nos enseña a reconocer) todos los comportamientos que demuestran que los seres humanos seguimos estrategias para conjurar los miedos, la impotencia y la fragilidad que el mundo nos suscita, y la necesidad de pertenecer a parejas, grupos y comunidades para sentirnos seguros. Y así, al no cuestionar la lógica en la que se sostiene la historia, apoyamos y reproducimos el orden patriarcal, y convertimos en una verdad científica que la ‘lógica de los mercados’ es la lógica universal humana.”

Almudena Hernando

…La pantalla es implacable por honesta e impermeable al sentimiento por lo que sólo cabe seguir jugando INTERLUDIO imágenes de actualidad en las que te reconoces una delicada lectura de los vectores de infección en la colonia diezmada y re-civilizada que da paso al destacamento en el que formas como el más concienciado el que más de los trabajadores sociales voluntarios que fueron a capacitar a los heridos material reciclable ¿cómo te alcanzó a ti también la necesidad? ¿cómo me alcanzó a mí?…