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Estamos de vuelta en el estado del calor insoportable, Barcelona ciudad… Este narrador te está mintiendo… Aflorando del búnker en el que llevo recluido desde los fastos de Sant Jordi… Este búnker que es un escripto-laboratorio, ya sabéis… Nada serio, todo metáfora… Calmando la infoxicación a fuerza de red social… Aunque no mano sobre mano: releyendo a Jardiel Poncela y a Goytisolo… un verso, “no ocupar asiento en el festín de la ignominia”, que llega tras la polémica más absurda que me haya echado yo jamás a la cara y que lleva a saldarla con la firme intención de arrojar por la borda ciertos lastres que pasaban por amistades y deshacer contactos y quedarse con lo que brilla y no con lo que mancha… No te creas su sonrisa… Releyendo a Kristof y a Eduardo Chicharro y lo nuevo de Sterling y a Enzo Russo… Muy poco ocio, más que los videojuegos y la música que se han imbricado en mis percepciones como arte utilitario; mucho Half-Life y Doom Metal, mucho Condemned y jazz, mucho emulador en 16 bits y flamenco extraño y oscuro… Ya han empezado a controlarte… He vuelto a la magia (aunque nunca me fui de ella) como resistencia a la máquina autárquica, como me enseñó Joel Biroco y sigue enseñando Phil Hine…Porque a los bardos que traicionaron a la alucinación ahora los llaman “copy”, pero las armas están aquí, por todas partes, y sólo hay que aprender a usarlas y practicar, practicar, practicar para llegar a conjurar contra sus eslógans y romper el código publicitario con códigos abiertos a la imaginación infinita… Mundo Karaoke nos metió en esto… en la crisis, en la depresión, en la deuda, en el deseo implantado, en la manipulación, en la quiebra y en la mala mentira, en el buen rollito y el encogimiento de hombros que pasa por idiosincrasia de todo un país, y sigue sumando etcéteras… La ficción nos sacará de ello… El flamenco extraño del que hablaba antes, y la magia, acabaron yendo de la mano en el manuscrito, ya entregado a editorial, de lo que (esperemos) será la tercera y última entrega, el culmen de mi Tríptico Linde, la serie inciada con Cinco Canciones de Cuna, seguida por Orígenes del Lodo y que acabará con esto, que se articula a partir de tres citas:

“Niega, tu enfermedad

Aíslate, puro

Puro, solo

Estoy tan impresionado, puro

Puro”

Godflesh, Pure

 

“El duende tiene su morada en las últimas habitaciones de la sangre y es

allí donde hay que atreverse a despertarlo para pelear con él y quemarse

con su fuego […]; para encontrarse con él es preciso rechazar al ángel y

dar un puntapié a la musa”

José Matínez Hernández, Poética del cante Jondo

 

“Las largas horas se mueven por las grietas como esmeraldas que se encienden y apagan, en la noche sonrosada del sufrimiento. Cada destrucción pone su epígrafe espeso en la jaula que elige.”

Juan Eduardo Cirlot, Oración Atonal

Y aún quedaba algo por hacer… un par de colaboraciones, un desquitarse de nuevo y el fuelle aún lleno… Porque quedaba algo por hacer… Tenía otra novela dentro… Cuando miras al abismo, éste a veces te guiña el ojo… Este segundo artefacto no casaba con el anterior, aunque en gran medida sus primeros engranajes van engrasados con el placer de haber participado de ese ritual llamado “Encante”, perpetrado por Carmen Doorá y María Vera… Flamenco rancio y magia ritual y poesía visual y… un hilo superconductor… ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué esperar?.. Y así, ahora mismo el primer borrador aún caliente de un segundo manuscrito espera en el escritorio de mi portátil y, satisfecho, el fuelle vacío se ha henchido de nada que pesa lo que pesa el orgullo y huele a victoria sobre uno mismo… Porque esta segunda cosa es mi reacción a Mundo Karaoke, un pedacito de resistencia y una carta de amor a la Ciencia Ficción,  que empieza citando:

“Los nuevos centros históricos son, junto con las fortalezas del mercado, otra de las principales formas de la arquitectura del presente: espacios sin historia, sin memoria, artificiales, que encierran un tiempo ahistórico en el que nada fluye. El pasado se ha convertido en un espécimen conservado en un tarro de formol. Está, pero no se vive.”

Luis Montero, La Nueva Calle 42  


“Nos mordemos y mordemos a nuestros perros

Y estiramos la piel inamovible

Aquí estamos, amigos

Vivos y colocados, pero todos tan hermosos”

Monster Magnet, Dopes to Infinity

Por supuesto, de ambas cosas hablaremos más adelante… Aquí o en los bares o en las tabernas de la virtualidad social… De ambas cosas; de pisar el freno; de cosas nuevas; y, en la próxima entrada, de una muerte roja y enmascarada… Sean ustedes buenos…

Bien…

Algo casi gonzo: 5 minutos y 44 segundos de vuestra vida que perder, malgastar o lo que sea, seguidos de una batería de lecturas al material audiovisual que, idealmente, deberían ocupar el mismo tiempo reflexivo y desalojar el mismo espacio intelectual:

Lectura 1: cualquier persona de bien se alinearía con esta buena señora; estoy con ella, qué coño, y casi le he cogido cariño. Aunque para ello debo pasar por alto las varias cosas que “ensucian” el video: formalmente: al contrario de lo que dicta el título del archivo, Wafa Sultan no es presentadora de Al-Yazeera, sino que ejerce aquí de invitada a un debate en un programa de la cadena; de fondo: ¿occidente es la piedra de toque del raciocinio en oposición a un islam anclado en el medievo? Sí, pero no, pero sí, pero no, ¿los judíos han ganado su respetabilidad a base de trabajo y tesón, sin muertes ni gritos ni lloriqueos? Sólo si uno está tan ciego como para no ver lo que lleva pasando en Israel desde el 47 del siglo pasado y no ha tratado nunca con israelíes, esa gente capaz de restregarte por la cara lo de los campos de concentración nazis aunque sólo sea para regatear el precio de un coche de alquiler (historia real, vivida en mis propias carnes), ¿la mayor tara del islam es la condición que otorga a las mujeres, las cuales en la panacea del siglo XXI son tratadas como sultanas? Ejem… Pero ese no es el tema. En otros videos de YouTube mostrando el mismo segmento de debate, subtitulan el “Presentadora de Al-Yazeera” con un rotundo y propagandístico “Con Dos Cojones”; y sí, hay que tener un par de huevos para decir gran parte de lo que dice la señora Sultan, siendo quien es y en el contexto en el que se encuentra. La adhesión a sus postulados, en este occidente en el que me encuentro, en esta “civilización” mía, es automática. Con dos cojones, Wafa, dales caña.

Lectura 2: inmediatamente posterior: prestad atención al hombre que clama “¿pero eres una hereje? ¿eres una hereje?”: ese lenguaje corporal, sospecho que más estudiado de lo que parece: paternalistas brazos abiertos, el gesto del que deja caer sobre la mesa, entre él y los demás, el monolito de sus prejuicios: no necesita más argumentos porque se tiene a sí mismo y al arquetipo que es, apuntalado su discurso por los que vienen detrás y lo repiten hasta volverlo cierto. Últimamente estamos viendo esto desde muy cerca: ecos de Intereconomía y Cuatro, de la Cope y El Pais, de Tele 5 y TV3, de… “¿Eres una hereje? Pues no puedes opinar sobre la fe, a pesar de tener un punto de vista privilegiado al no estar condicionada por ella”, “¿Eres antisistema? Tengo prohibido escucharte”, “¿Eres hetero? Nunca lo entenderás (*guiño, guiño, codazo, codazo*)”, “Eres un perroflauta, eres un meapilas, eres rojo, eres facha, eres un guarro, eres un nazi”, eres, eres, eres, eres…

Lectura 3: Karaoke: etimológicamente kara + oke = “vacío” + “orquesta”: una orquesta vacía, cantar sin necesidad de orquesta que interprete de fondo: música diluída hasta la mínima expresión, desposeida de significado, mediocrizada y la letra en subtítulos sobreimpresos a una retahíla de imágenes graciosas. Karaoke: la Bomba-H cultural que llegó para zanjar cierta guerra mundial entre los bandos de lo sublime y lo casposo, lo íntimo y lo adocenado, lo-que-me-hace-mejor-persona y lo-caca-culo-pedo-pis-jajá, para dirimir la disputa con una demostración de fuerza que dejó bien tatuado en el imaginario que todo, todo, todo es susceptible de ser convertido en mierda para que tú y tus cuatro amigos restrasados mentales, borrachos de vodka con lima, os echéis unas risas, de rodillas ante la deidad del cortoplacismo y “tío, ¿por qué todo tiene que querer decir algo? ¿No puede uno divertirse y ya está?”… poco más que un arma con la que asesinar la poca inteligencia que nos queda. Y el campo está sembrado de cadáveres: las y los asiduos a las despedidas de soltero; esos señores que se rascan los huevos a través de los bolsillos del pantalón, cubata en mano, cuando se juntan con su “pandi” de compañeros de trabajo, compañeros de piscina y quizá algún remamente de cuando hicieron la mili, “para liarla” un sábado de cada dos; esos Nuevos Catetos (“y a mucha honra, listillo”), o Post-Post-Post Catetos, que escuchan la misma música que sus abuelos, la misma que sus padres en el menos flagrante de los casos, y a veces incluso se visten como ellos y repiten sus discursos, y aniquilan horas viendo películas de Paco Martínez Soria y Marisol, eso sí, todo desde una postura de distanciamiento intelectualoide y de amor a lo kistch como en reivindicación de algo que nunca acaba de estar en ninguna parte, y si lo está es sólo en el inmenso vacío que crea la vergüenza ajena de su propia presencia al mezclarse con su chistes calcados de Muchachada Nui. Sabéis de quién estoy hablando, y seguro que tenéis otra media docena de fenotipos propios que añadir a la lista.

Lectura 4: nos hemos ido casi completamente del tema: inmersión en la corriente de pensamiento, pero precisamente para eso están los blogs: el Karaoke como un concepto que se adhiere como un prión a una Monocultura Occidental herida de muerte y se hace fuerte y crece y se impone, porque es así de ágil y lo mismo sirve para un roto que para un descosido, lo mismo vale para que los cuatro tontos de siempre tengan algo con lo que distraerse, que sirve a intereses casi conspiranoicos. Lee y repite conmigo, mientras mis amigos silvan la tonadilla que te marque el tiempo: eres un perroflauta, eres un meapilas, eres rojo, eres facha, eres un guarro, eres un nazi; eres una hereje, ponte la peluca, diviérte y ya está, la Monocultura está para quedarse aunque, para cuatro días que le quedan, dale caña al vodka con lima de tu superioridad moral, que es lo que hay, cierra España, en occidente todo está bien, librepensar es casi un insulto aceptado porque es una Casilla Cárcel en la que caes por cuestionar a todos los bandos a la vez, piensa que la gente del libro al menos tiene uno, lo cual ya es más de lo que pueden decir la mayoría de los tertulianos de la sobremesa catódita y, espera, espera, espera, toma aire, toma la automática, tienes prohibido no divertirte y esto es un rotundo NO, los medios de la derecha rancia, el brazo armado y yonki de cash-flow de las hordas del conservadurismo, son los que han entendido perfectamente el uso táctico de la comunicación viral y la exageración, en Mundo Karaoke no cuenta el mensaje, que debería calar por sí mismo según la lógica subliminal, sino el volumen y la cantidad de colores con que puedes saturar las imágenes sobre las que brilla el subtítulo pero, ey, vamos, espera, espera, espera, cinco palabras: esto no va de nada. No le des más vueltas. Lee, y repite conmigo: Esto No Va De Nada.

Poco ejercer de blogger estos días. Inmerso por completo en el Laboratorio Sináptico y paleando montones de documentación y revisitando Espacios Interiores de la última adolescencia, de los que traerme como souvenir texturas, vibraciones y alguna que otra alucinación con las que estoy tejiendo una nueva novela (“La-Ter-Cera / La-Ter-Cera…” Invocan los trolls samoanos a los que mantengo como esclavos sexuales, encadenados bajo la cama, alimentados con sobras y frases enteras eliminadas del procesador de texto). Al mismo tiempo, chapoteo en la semiótica de los videojuegos y la inmanencia de ese Escatón fabulosamente pOp que nos espera, guionizando con la vista puesta en crucetas y “pads” la segunda fase de mi experimentos Estrategias Contra la Arquitectura. Por las mañanas, frente al espejo, me digo: “habito una superestructura pentadimensional en la que el tiempo se arquitectura en formas no euclidianas o, cuanto menos, pasa de distinto modo a como pasa el tuyo, gilipollas”. Es mi mantra favorito para este verano. Mucho mejor que el mantra del verano pasado, dónde va a parar… Y detrás, como una estela, más que como una cruz, una estela de peso y consistencia variable a capricho del clima y de qué luz tenga el cielo hoy, cargo con un cómic de zombies recién horneado y buscando editorial, cargo con la espera y la visión periférica de los, como mínimo, dos libros de mi autoría que voy a tener en las tiendas antes de finales de año. No está mal, ¿eh?

Pero el caso es que toda esta locura, todo este nadar en elipsis y, como dice un buen colega, “caminar por la fractal”, al final del día y sincerándome muy mucho conmigo mismo, lo hago para que en un futuro alguien como Rachel Bloom se curre con mi nombre una canción y un vídeo tan enormes como éste (via Moises Cabello):

Los bohemios de hoy aspiramos a curiosas formas de trascendencia, oiga. No me juzgen.

En el nombre de lo que es importante, algunos matan ontológicamente. Estamentos blandos se deforman cuando se impone el mensaje-sobre -guitarra. En el nombre de lo que es importante, a veces vemos las herramientas (porque tenerlas, las tenemos), las manipulamos y, con una sonrisa, le soltamos una patada en los huevos al stablishment. Las dictaduras, aunque sean simplemente estéticas, son fáciles de debilitar con voluntad y anarquía.

“A widespread taste for pornography means that nature is alerting us to some threat of extinction.” – JG Ballard

Que traducido vendría a decir: “Un extendido gusto por la pornografía significa que la naturaleza nos está advirtiendo de cierta amenaza de extinción”. Y, con esto en mente, CLICK AQUÍ.

A veces las cosas simplemente encajan. Encajan en el mismo día, encajan en la misma hora, encajan a la velocidad centrípeta del sumidero que nos lleva a la extinción. Feliz Apocalipsis, nenes.